No había pasado ni un año del referéndum del 1-O cuando, en plena época álgida del ‘procés’, decenas de independentistas, entre los que se encontraba el fundador de Terra Lliure, Fredi Bentanachs, boicotearon un acto de Sociedad Civil Catalana (SCC) en la Universidad de Barcelona (UB). No era un acto político, sino cultural, ya que se trataba de un homenaje a Cervantes, motivo por el que un juez denegó la amnistía a 18 encausados por la protesta, de los que ocho han terminado condenados a penas de dos -para dos de ellos- a seis meses de prisión -otros dos-, así como de multa -los restantes-, por un delito contra el ejercicio de los derechos fundamentales, con agravante de discriminación por motivos ideológicos; con la atenuante de dilaciones ilaciones indebidas.El fallo, consultado por ABC, considera probado que el 4 de mayo de 2018, cuando SCC, «una asociación civil, sin ánimo de lucro, sin vinculación alguna con ningún partido político y que aglutina a personas de orígenes personales y profesionales diversos de diferentes ideologías», había alquilado un aula en la UB para celebrar un acto cultural, el mentado homenaje a Cervantes. En el mismo estaba prevista la intervención de un hispanista de la Universidad de París, así como de una documentalista, y una cantautora. Ante su convocatoria, reza la sentencia, «organizaciones de la izquierda independentista», como Arran, CUP, Endavant y SEPC «expresaron su rechazo a la celebración».Lo hicieron enviando correos electrónicos a todo el personal de la la facultad, y, a través de redes sociales, convocaron una concentración de rechazo ante el edificio, tachando a los miembros de la dirección de SCC de tener «vínculos con organizaciones franquistas» y de »defender la sublevación fascista de 1936, la dictadura franquista y el uso de simbología ultraderechista«, pese a que se trataba de un homenaje a Cervantes »de carácter pacífico y cultural«.Fue así como unas 80 personas, con el «firme propósito de boicotearlo», entre los que se encontraban los ahora condenados, «guiados todos ellos por su animadversión al ideario de Sociedad Civil Catalana, en particular por sus ideas constitucionalistas y de defensa de la lengua castellana», y con la intención de «impedir el legítimo ejercicio de sus derechos constitucionales de libertad de reunión y expresión», comenzaron a increpar y amedrentar con gritos como ‘fora feixistes de la Universitat’, tanto a sus organizadores como a los asistentes. La protesta llevó a los responsables de seguridad de la universidad a cerrar los accesos al edificio, mientras que desde SCC, «ante la presión de los concentrados en el exterior y en prevención de ser agredidos, retiraron una mesa informativa que habían colocado delante del acceso al Aula Magna». En dicho espacio había unas 250 personas, y el acto llevaba en marcha unos 45 minutos, cuando comenzaron a escuchar «gritos, silbidos y estruendosos ruidos de sirena para impedir su normal desarrollo». Después, algunos manifestantes comenzaron a «golpear y empujar reiteradamente tanto la puerta de entrada al Aula Magna, como las de la salida de emergencia con el fin de entrar en el interior del auditorio e impedir su celebración, acorralando a algunos de los miembros y simpatizantes de SCC que trataban de impedir su acceso tumultuoso, propinándoles empujones, patadas y golpes entre insultos como ‘fills de puta’ o expresiones amedrentadoras como «pim, pam, pum, que no quedi ni un’ o ‘os vamos a matar’». Considera así la sentencia que generaron «un clima de pánico, fuerte tensión e inseguridad entre los reunidos, que temían que las puertas fueran derribadas e invadiesen el espacio que ocupaban con el grave riesgo de que pudieran ser agredidos físicamente, aunque afortunadamente ninguno resultó herido ni se causaron daños». Fue así como desde SCC pidieron a la UB que solicitase la intervención de los Mossos d’Esquadra, que se encontraban en el exterior. Pero esta petición por parte de la universidad no llegó a producirse; con lo que desde el entidad decidieron suspender el acto. Las alborotadores llegaron a empujar a alguno de los asistentes. Así, el Juzgado de Lo Penal 19 de Barcelona -ahora tribunal de instancia- condena a ocho de los acusados, y absuelve a los diez restantes al no poder acreditar participación en los hechos. Las defensa de los sí condenados, que ejerce Alerta Solidaria, sí prevé recurrir el fallo. No había pasado ni un año del referéndum del 1-O cuando, en plena época álgida del ‘procés’, decenas de independentistas, entre los que se encontraba el fundador de Terra Lliure, Fredi Bentanachs, boicotearon un acto de Sociedad Civil Catalana (SCC) en la Universidad de Barcelona (UB). No era un acto político, sino cultural, ya que se trataba de un homenaje a Cervantes, motivo por el que un juez denegó la amnistía a 18 encausados por la protesta, de los que ocho han terminado condenados a penas de dos -para dos de ellos- a seis meses de prisión -otros dos-, así como de multa -los restantes-, por un delito contra el ejercicio de los derechos fundamentales, con agravante de discriminación por motivos ideológicos; con la atenuante de dilaciones ilaciones indebidas.El fallo, consultado por ABC, considera probado que el 4 de mayo de 2018, cuando SCC, «una asociación civil, sin ánimo de lucro, sin vinculación alguna con ningún partido político y que aglutina a personas de orígenes personales y profesionales diversos de diferentes ideologías», había alquilado un aula en la UB para celebrar un acto cultural, el mentado homenaje a Cervantes. En el mismo estaba prevista la intervención de un hispanista de la Universidad de París, así como de una documentalista, y una cantautora. Ante su convocatoria, reza la sentencia, «organizaciones de la izquierda independentista», como Arran, CUP, Endavant y SEPC «expresaron su rechazo a la celebración».Lo hicieron enviando correos electrónicos a todo el personal de la la facultad, y, a través de redes sociales, convocaron una concentración de rechazo ante el edificio, tachando a los miembros de la dirección de SCC de tener «vínculos con organizaciones franquistas» y de »defender la sublevación fascista de 1936, la dictadura franquista y el uso de simbología ultraderechista«, pese a que se trataba de un homenaje a Cervantes »de carácter pacífico y cultural«.Fue así como unas 80 personas, con el «firme propósito de boicotearlo», entre los que se encontraban los ahora condenados, «guiados todos ellos por su animadversión al ideario de Sociedad Civil Catalana, en particular por sus ideas constitucionalistas y de defensa de la lengua castellana», y con la intención de «impedir el legítimo ejercicio de sus derechos constitucionales de libertad de reunión y expresión», comenzaron a increpar y amedrentar con gritos como ‘fora feixistes de la Universitat’, tanto a sus organizadores como a los asistentes. La protesta llevó a los responsables de seguridad de la universidad a cerrar los accesos al edificio, mientras que desde SCC, «ante la presión de los concentrados en el exterior y en prevención de ser agredidos, retiraron una mesa informativa que habían colocado delante del acceso al Aula Magna». En dicho espacio había unas 250 personas, y el acto llevaba en marcha unos 45 minutos, cuando comenzaron a escuchar «gritos, silbidos y estruendosos ruidos de sirena para impedir su normal desarrollo». Después, algunos manifestantes comenzaron a «golpear y empujar reiteradamente tanto la puerta de entrada al Aula Magna, como las de la salida de emergencia con el fin de entrar en el interior del auditorio e impedir su celebración, acorralando a algunos de los miembros y simpatizantes de SCC que trataban de impedir su acceso tumultuoso, propinándoles empujones, patadas y golpes entre insultos como ‘fills de puta’ o expresiones amedrentadoras como «pim, pam, pum, que no quedi ni un’ o ‘os vamos a matar’». Considera así la sentencia que generaron «un clima de pánico, fuerte tensión e inseguridad entre los reunidos, que temían que las puertas fueran derribadas e invadiesen el espacio que ocupaban con el grave riesgo de que pudieran ser agredidos físicamente, aunque afortunadamente ninguno resultó herido ni se causaron daños». Fue así como desde SCC pidieron a la UB que solicitase la intervención de los Mossos d’Esquadra, que se encontraban en el exterior. Pero esta petición por parte de la universidad no llegó a producirse; con lo que desde el entidad decidieron suspender el acto. Las alborotadores llegaron a empujar a alguno de los asistentes. Así, el Juzgado de Lo Penal 19 de Barcelona -ahora tribunal de instancia- condena a ocho de los acusados, y absuelve a los diez restantes al no poder acreditar participación en los hechos. Las defensa de los sí condenados, que ejerce Alerta Solidaria, sí prevé recurrir el fallo.
No había pasado ni un año del referéndum del 1-O cuando, en plena época álgida del ‘procés’, decenas de independentistas, entre los que se encontraba el fundador de Terra Lliure, Fredi Bentanachs, boicotearon un acto de Sociedad Civil Catalana (SCC) en la Universidad de … Barcelona (UB). No era un acto político, sino cultural, ya que se trataba de un homenaje a Cervantes, motivo por el que un juez denegó la amnistía a 18 encausados por la protesta, de los que ocho han terminado condenados a penas de dos -para dos de ellos- a seis meses de prisión -otros dos-, así como de multa -los restantes-, por un delito contra el ejercicio de los derechos fundamentales, con agravante de discriminación por motivos ideológicos; con la atenuante de dilaciones ilaciones indebidas.
El fallo, consultado por ABC, considera probado que el 4 de mayo de 2018, cuando SCC, «una asociación civil, sin ánimo de lucro, sin vinculación alguna con ningún partido político y que aglutina a personas de orígenes personales y profesionales diversos de diferentes ideologías», había alquilado un aula en la UB para celebrar un acto cultural, el mentado homenaje a Cervantes. En el mismo estaba prevista la intervención de un hispanista de la Universidad de París, así como de una documentalista, y una cantautora. Ante su convocatoria, reza la sentencia, «organizaciones de la izquierda independentista», como Arran, CUP, Endavant y SEPC «expresaron su rechazo a la celebración».
Lo hicieron enviando correos electrónicos a todo el personal de la la facultad, y, a través de redes sociales, convocaron una concentración de rechazo ante el edificio, tachando a los miembros de la dirección de SCC de tener «vínculos con organizaciones franquistas» y de »defender la sublevación fascista de 1936, la dictadura franquista y el uso de simbología ultraderechista«, pese a que se trataba de un homenaje a Cervantes »de carácter pacífico y cultural«.
Fue así como unas 80 personas, con el «firme propósito de boicotearlo», entre los que se encontraban los ahora condenados, «guiados todos ellos por su animadversión al ideario de Sociedad Civil Catalana, en particular por sus ideas constitucionalistas y de defensa de la lengua castellana», y con la intención de «impedir el legítimo ejercicio de sus derechos constitucionales de libertad de reunión y expresión», comenzaron a increpar y amedrentar con gritos como ‘fora feixistes de la Universitat’, tanto a sus organizadores como a los asistentes.
La protesta llevó a los responsables de seguridad de la universidad a cerrar los accesos al edificio, mientras que desde SCC, «ante la presión de los concentrados en el exterior y en prevención de ser agredidos, retiraron una mesa informativa que habían colocado delante del acceso al Aula Magna». En dicho espacio había unas 250 personas, y el acto llevaba en marcha unos 45 minutos, cuando comenzaron a escuchar «gritos, silbidos y estruendosos ruidos de sirena para impedir su normal desarrollo».
Después, algunos manifestantes comenzaron a «golpear y empujar reiteradamente tanto la puerta de entrada al Aula Magna, como las de la salida de emergencia con el fin de entrar en el interior del auditorio e impedir su celebración, acorralando a algunos de los miembros y simpatizantes de SCC que trataban de impedir su acceso tumultuoso, propinándoles empujones, patadas y golpes entre insultos como ‘fills de puta’ o expresiones amedrentadoras como «pim, pam, pum, que no quedi ni un’ o ‘os vamos a matar’».
Considera así la sentencia que generaron «un clima de pánico, fuerte tensión e inseguridad entre los reunidos, que temían que las puertas fueran derribadas e invadiesen el espacio que ocupaban con el grave riesgo de que pudieran ser agredidos físicamente, aunque afortunadamente ninguno resultó herido ni se causaron daños». Fue así como desde SCC pidieron a la UB que solicitase la intervención de los Mossos d’Esquadra, que se encontraban en el exterior. Pero esta petición por parte de la universidad no llegó a producirse; con lo que desde el entidad decidieron suspender el acto.
Las alborotadores llegaron a empujar a alguno de los asistentes. Así, el Juzgado de Lo Penal 19 de Barcelona -ahora tribunal de instancia- condena a ocho de los acusados, y absuelve a los diez restantes al no poder acreditar participación en los hechos. Las defensa de los sí condenados, que ejerce Alerta Solidaria, sí prevé recurrir el fallo.
RSS de noticias de espana
