Hace décadas que el radón dejó de ser un gran desconocido para convertirse en un enemigo al que batir . Este gas, muy presente en los terrenos que conforman la superficie gallega, se encuentra en el suelo y en las rocas, sobre todo si son graníticas, y se filtra hacia el exterior sin peligro. El problema, explican los expertos, aparece cuando se acumula en espacios cerrados, sobre todo viviendas y otro tipo de edificios, y sus usuarios se exponen a una convivencia dilatada con este gas, que a menudo desconocen. Galicia es uno de los territorios de la Península en los que mayor concentración existe por su tipo de suelos, lo que se ha traducido en estrategias pionera a nivel nacional para luchar contra sus efectos. Las estadísticas, suscribe a ABC el director del Laboratorio de Radón en Galicia de Santiago de Compostela, Alberto Ruano, revelan que el radón es la causa de entre un 10% y un 15% de los casos de cáncer de pulmón que se diagnostican en la Comunidad gallega, y de 7 de cada 100 muertes producidas por esta enfermedad. La sensibilización social en torno a enemigo invisible imposible de detectar sin una rigurosa medición empieza a dar frutos que se traducen en una mayor protección de las viviendas gallegas. Según revela Ruano, el número de hogares que dan el paso de medir los bequerelios a los que se exponen en su vida diaria no deja de crecer. « En los últimos dos o tres años hemos tenido un aumento en personas que están interesadas en saber cuánto radón tienen en su vivienda y, además, ha sido un aumento bastante importante. Probablemente esto tenga que ver la nueva legislación y que España por fin ha implantado la Directiva Europea para la Protección frente a las radiaciones ionizantes. También influye el Código Europeo contra el Cáncer, que una de sus medidas es precisamente el averiguar si hay niveles elevados de radón en las viviendas y, en ese caso, cuando existan, tomar acciones para reducirlas» introduce el experto.Con un 70% del territorio de la Comunidad condicionado por concentraciones elevadas de gas radón, es decir, aquellas que son superiores a 300 bequerelios por metro cúbico, conocer si su domicilio está afectado empieza a ser prioritario para muchas familias. El proceso, asegura Ruano, es sencillo y relativamente barato. Una medición de radón para una vivienda unifamiliar ronda en torno a unos 100 euros . «La mayor parte de laboratorios funciona de la misma manera. Se hace una solicitud, se envían dos detectores a la vivienda y los detectores tienen que permanecer en ella durante unos tres meses», explican desde el centro compostelano. Lo normal es que estos medidores se ubiquen en la habitación principal y el salón , por ser los espacios de la vivienda en los que más tiempo pasan las personas y, por tanto, los más expuestos a peligros. Transcurrido el tiempo pertinente, el resultado se envía por e-mail o por correo postal.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Uno de cada cinco centros de trabajo gallegos respira niveles tóxicos de gas radónSobre cómo contratar este servicio, los expertos indican que siempre es conveniente medir radón con un laboratorio acreditado . Actualmente, en España hay nueve. En el caso del Laboratorio de Radón de Galicia, está acreditado por la Secretaría Nacional de Acreditación, que es el máximo nivel de fiabilidad técnica para obtener los resultados. Pero, ¿qué sucede si la medición aflora un dato por encima del aconsejable?¿Hay manera de revertirlo y convertir esa construcción en un lugar seguro? Los profesionales reconocen que en un 95 por ciento de los edificios en los que se detecta una alta incidencia «se puede conseguir que se reduzca sin un coste excesivo» . Se hace, por lo general, con procedimientos que incluyen la instalación de cintas antirradón en las paredes, láminas sintéticas aislantes en los suelos, toberas en fachadas o sistemas de extracción para expulsar al exterior el gas. Eso sí, antes de decidir si acometer una obra, y en función de la cifra de bequerelios que se detecte, Ruano lanza una pregunta que no es menor, la de si hay fumadores en ella. Porque si las personas que viven en esa casa fuman de manera habitual, se multiplica por 50 el riesgo de desarrollar cáncer. Una afirmación ante la que los expertos también recalcan que «el radón solo está asociado al cáncer de pulmón».Un enemigo invisible El riesgo se multiplica por 50 en las casas donde la alta concentración de radón se combina con residentes que son fumadoresEn el caso de las viviendas particulares, la norma obliga a que desde 2018 todas las casas tienen que construirse a prueba de radón, aunque estas mediciones en ocasiones no son realizadas por laboratorios acreditados, lo que merma su efectividad. Pero más allá de domicilios particulares, el problema se extiende a los centros de trabajo en los que, ante el elevado número de horas que se pasa en ellos, también es preciso extremar las precauciones. La normativa dice que en los edificios públicos tienen que hacerse mediciones desde el año 2012, aunque este dictado no se cumple a rajatabla. En el caso de la Comunidad gallega, el departamento de Sanidade lanzó en 2024 la ‘Estrategia Reduce Radón’, una iniciativa pionera en España que busca reducir la presencia de radón en hogares y lugares de trabajo de aquí a 2030. Además, en Galicia se desarrolló un mapa del radón con más de 6.000 mediciones que permite tener una aproximación bastante solida de su distribución, «sobre todo si se compara con el mapa de radón a nivel nacional, que solo tiene 12.000 mediciones».Sistema de ventilación que permite purificar el aire en viviendas con alta concentración. MIGUEL MUÑIZEn el caso de los centros de trabajo, distintos estudios sitúan en el 20% la proporción de centros de trabajo que superan los 300 bequerelios en comunidades con alta radiactividad natural como Galicia, lo que hace urgente el abordaje del problema. Una instrucción del Consejo de Seguridad Nuclear de este mismo año exige controlar las emisiones en centros de trabajo del 90% de los municipios gallegos, los de mayor afectación debido a la composición de su suelo. Y el interés se está notando. «Hemos detectado un aumento en las peticiones también para empresas. Los empleadores están, en general, interesados en cumplir la normativa y, además, ese interés se nota tanto en empleadores de la Administración pública como en empleadores de empresa privada» introduce Ruano. El mayor escollo, anota, sigue estando en las pymes, que no cuentan con servicios de prevención propios. «Quizás hay un poquito más de retraso en lo que es pequeña y mediana empresa. Y, luego, instituciones públicas, en general, sí que están tratando de adaptarse a la normativa» radiografían desde el laboratorio santiagués, referencia internacional en el estudio de este gas que la superficie gallega emana de forma natural y que reclama controles para impedir que dañe a quienes habitan este rincón atlántico. Hace décadas que el radón dejó de ser un gran desconocido para convertirse en un enemigo al que batir . Este gas, muy presente en los terrenos que conforman la superficie gallega, se encuentra en el suelo y en las rocas, sobre todo si son graníticas, y se filtra hacia el exterior sin peligro. El problema, explican los expertos, aparece cuando se acumula en espacios cerrados, sobre todo viviendas y otro tipo de edificios, y sus usuarios se exponen a una convivencia dilatada con este gas, que a menudo desconocen. Galicia es uno de los territorios de la Península en los que mayor concentración existe por su tipo de suelos, lo que se ha traducido en estrategias pionera a nivel nacional para luchar contra sus efectos. Las estadísticas, suscribe a ABC el director del Laboratorio de Radón en Galicia de Santiago de Compostela, Alberto Ruano, revelan que el radón es la causa de entre un 10% y un 15% de los casos de cáncer de pulmón que se diagnostican en la Comunidad gallega, y de 7 de cada 100 muertes producidas por esta enfermedad. La sensibilización social en torno a enemigo invisible imposible de detectar sin una rigurosa medición empieza a dar frutos que se traducen en una mayor protección de las viviendas gallegas. Según revela Ruano, el número de hogares que dan el paso de medir los bequerelios a los que se exponen en su vida diaria no deja de crecer. « En los últimos dos o tres años hemos tenido un aumento en personas que están interesadas en saber cuánto radón tienen en su vivienda y, además, ha sido un aumento bastante importante. Probablemente esto tenga que ver la nueva legislación y que España por fin ha implantado la Directiva Europea para la Protección frente a las radiaciones ionizantes. También influye el Código Europeo contra el Cáncer, que una de sus medidas es precisamente el averiguar si hay niveles elevados de radón en las viviendas y, en ese caso, cuando existan, tomar acciones para reducirlas» introduce el experto.Con un 70% del territorio de la Comunidad condicionado por concentraciones elevadas de gas radón, es decir, aquellas que son superiores a 300 bequerelios por metro cúbico, conocer si su domicilio está afectado empieza a ser prioritario para muchas familias. El proceso, asegura Ruano, es sencillo y relativamente barato. Una medición de radón para una vivienda unifamiliar ronda en torno a unos 100 euros . «La mayor parte de laboratorios funciona de la misma manera. Se hace una solicitud, se envían dos detectores a la vivienda y los detectores tienen que permanecer en ella durante unos tres meses», explican desde el centro compostelano. Lo normal es que estos medidores se ubiquen en la habitación principal y el salón , por ser los espacios de la vivienda en los que más tiempo pasan las personas y, por tanto, los más expuestos a peligros. Transcurrido el tiempo pertinente, el resultado se envía por e-mail o por correo postal.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Uno de cada cinco centros de trabajo gallegos respira niveles tóxicos de gas radónSobre cómo contratar este servicio, los expertos indican que siempre es conveniente medir radón con un laboratorio acreditado . Actualmente, en España hay nueve. En el caso del Laboratorio de Radón de Galicia, está acreditado por la Secretaría Nacional de Acreditación, que es el máximo nivel de fiabilidad técnica para obtener los resultados. Pero, ¿qué sucede si la medición aflora un dato por encima del aconsejable?¿Hay manera de revertirlo y convertir esa construcción en un lugar seguro? Los profesionales reconocen que en un 95 por ciento de los edificios en los que se detecta una alta incidencia «se puede conseguir que se reduzca sin un coste excesivo» . Se hace, por lo general, con procedimientos que incluyen la instalación de cintas antirradón en las paredes, láminas sintéticas aislantes en los suelos, toberas en fachadas o sistemas de extracción para expulsar al exterior el gas. Eso sí, antes de decidir si acometer una obra, y en función de la cifra de bequerelios que se detecte, Ruano lanza una pregunta que no es menor, la de si hay fumadores en ella. Porque si las personas que viven en esa casa fuman de manera habitual, se multiplica por 50 el riesgo de desarrollar cáncer. Una afirmación ante la que los expertos también recalcan que «el radón solo está asociado al cáncer de pulmón».Un enemigo invisible El riesgo se multiplica por 50 en las casas donde la alta concentración de radón se combina con residentes que son fumadoresEn el caso de las viviendas particulares, la norma obliga a que desde 2018 todas las casas tienen que construirse a prueba de radón, aunque estas mediciones en ocasiones no son realizadas por laboratorios acreditados, lo que merma su efectividad. Pero más allá de domicilios particulares, el problema se extiende a los centros de trabajo en los que, ante el elevado número de horas que se pasa en ellos, también es preciso extremar las precauciones. La normativa dice que en los edificios públicos tienen que hacerse mediciones desde el año 2012, aunque este dictado no se cumple a rajatabla. En el caso de la Comunidad gallega, el departamento de Sanidade lanzó en 2024 la ‘Estrategia Reduce Radón’, una iniciativa pionera en España que busca reducir la presencia de radón en hogares y lugares de trabajo de aquí a 2030. Además, en Galicia se desarrolló un mapa del radón con más de 6.000 mediciones que permite tener una aproximación bastante solida de su distribución, «sobre todo si se compara con el mapa de radón a nivel nacional, que solo tiene 12.000 mediciones».Sistema de ventilación que permite purificar el aire en viviendas con alta concentración. MIGUEL MUÑIZEn el caso de los centros de trabajo, distintos estudios sitúan en el 20% la proporción de centros de trabajo que superan los 300 bequerelios en comunidades con alta radiactividad natural como Galicia, lo que hace urgente el abordaje del problema. Una instrucción del Consejo de Seguridad Nuclear de este mismo año exige controlar las emisiones en centros de trabajo del 90% de los municipios gallegos, los de mayor afectación debido a la composición de su suelo. Y el interés se está notando. «Hemos detectado un aumento en las peticiones también para empresas. Los empleadores están, en general, interesados en cumplir la normativa y, además, ese interés se nota tanto en empleadores de la Administración pública como en empleadores de empresa privada» introduce Ruano. El mayor escollo, anota, sigue estando en las pymes, que no cuentan con servicios de prevención propios. «Quizás hay un poquito más de retraso en lo que es pequeña y mediana empresa. Y, luego, instituciones públicas, en general, sí que están tratando de adaptarse a la normativa» radiografían desde el laboratorio santiagués, referencia internacional en el estudio de este gas que la superficie gallega emana de forma natural y que reclama controles para impedir que dañe a quienes habitan este rincón atlántico.
Hace décadas que el radón dejó de ser un gran desconocido para convertirse en un enemigo al que batir. Este gas, muy presente en los terrenos que conforman la superficie gallega, se encuentra en el suelo y en las rocas, sobre todo si son … graníticas, y se filtra hacia el exterior sin peligro. El problema, explican los expertos, aparece cuando se acumula en espacios cerrados, sobre todo viviendas y otro tipo de edificios, y sus usuarios se exponen a una convivencia dilatada con este gas, que a menudo desconocen. Galicia es uno de los territorios de la Península en los que mayor concentración existe por su tipo de suelos, lo que se ha traducido en estrategias pionera a nivel nacional para luchar contra sus efectos. Las estadísticas, suscribe a ABC el director del Laboratorio de Radón en Galicia de Santiago de Compostela, Alberto Ruano, revelan que el radón es la causa de entre un 10% y un 15% de los casos de cáncer de pulmón que se diagnostican en la Comunidad gallega, y de 7 de cada 100 muertes producidas por esta enfermedad.
La sensibilización social en torno a enemigo invisible imposible de detectar sin una rigurosa medición empieza a dar frutos que se traducen en una mayor protección de las viviendas gallegas. Según revela Ruano, el número de hogares que dan el paso de medir los bequerelios a los que se exponen en su vida diaria no deja de crecer. «En los últimos dos o tres años hemos tenido un aumento en personas que están interesadas en saber cuánto radón tienen en su vivienda y, además, ha sido un aumento bastante importante. Probablemente esto tenga que ver la nueva legislación y que España por fin ha implantado la Directiva Europea para la Protección frente a las radiaciones ionizantes. También influye el Código Europeo contra el Cáncer, que una de sus medidas es precisamente el averiguar si hay niveles elevados de radón en las viviendas y, en ese caso, cuando existan, tomar acciones para reducirlas» introduce el experto.
Con un 70% del territorio de la Comunidad condicionado por concentraciones elevadas de gas radón, es decir, aquellas que son superiores a 300 bequerelios por metro cúbico, conocer si su domicilio está afectado empieza a ser prioritario para muchas familias. El proceso, asegura Ruano, es sencillo y relativamente barato. Una medición de radón para una vivienda unifamiliar ronda en torno a unos 100 euros. «La mayor parte de laboratorios funciona de la misma manera. Se hace una solicitud, se envían dos detectores a la vivienda y los detectores tienen que permanecer en ella durante unos tres meses», explican desde el centro compostelano. Lo normal es que estos medidores se ubiquen en la habitación principal y el salón, por ser los espacios de la vivienda en los que más tiempo pasan las personas y, por tanto, los más expuestos a peligros. Transcurrido el tiempo pertinente, el resultado se envía por e-mail o por correo postal.
Sobre cómo contratar este servicio, los expertos indican que siempre es conveniente medir radón con un laboratorio acreditado. Actualmente, en España hay nueve. En el caso del Laboratorio de Radón de Galicia, está acreditado por la Secretaría Nacional de Acreditación, que es el máximo nivel de fiabilidad técnica para obtener los resultados. Pero, ¿qué sucede si la medición aflora un dato por encima del aconsejable?¿Hay manera de revertirlo y convertir esa construcción en un lugar seguro? Los profesionales reconocen que en un 95 por ciento de los edificios en los que se detecta una alta incidencia «se puede conseguir que se reduzca sin un coste excesivo». Se hace, por lo general, con procedimientos que incluyen la instalación de cintas antirradón en las paredes, láminas sintéticas aislantes en los suelos, toberas en fachadas o sistemas de extracción para expulsar al exterior el gas. Eso sí, antes de decidir si acometer una obra, y en función de la cifra de bequerelios que se detecte, Ruano lanza una pregunta que no es menor, la de si hay fumadores en ella. Porque si las personas que viven en esa casa fuman de manera habitual, se multiplica por 50 el riesgo de desarrollar cáncer. Una afirmación ante la que los expertos también recalcan que «el radón solo está asociado al cáncer de pulmón».
Un enemigo invisible
El riesgo se multiplica por 50 en las casas donde la alta concentración de radón se combina con residentes que son fumadores
En el caso de las viviendas particulares, la norma obliga a que desde 2018 todas las casas tienen que construirse a prueba de radón, aunque estas mediciones en ocasiones no son realizadas por laboratorios acreditados, lo que merma su efectividad. Pero más allá de domicilios particulares, el problema se extiende a los centros de trabajo. La normativa dice que en los edificios públicos tienen que hacerse mediciones desde el año 2012, aunque este dictado no se cumple a rajatabla. En el caso de la Comunidad gallega, el departamento de Sanidade lanzó en 2024 la ‘Estrategia Reduce Radón’, una iniciativa pionera en España que busca reducir la presencia de radón en hogares y lugares de trabajo de aquí a 2030. Además, en Galicia se desarrolló un mapa del radón con más de 6.000 mediciones que permite tener una aproximación bastante solida de su distribución, «sobre todo si se compara con el mapa a nivel nacional, que solo tiene 12.000 mediciones».

(MIGUEL MUÑIZ)
En el caso de los centros de trabajo, distintos estudios sitúan en el 20% la proporción de ellos que superan los 300 bequerelios, lo que hace urgente el abordaje del problema. Una instrucción del Consejo de Seguridad Nuclear de este mismo año exige controlar las emisiones en puestos de trabajo del 90% de los municipios gallegos. Y el interés se está notando. «Hemos detectado un aumento en las peticiones también para empresas. Los empleadores están, en general, interesados en cumplir la normativa y, además, ese interés se nota tanto en empleadores de la Administración pública como en empleadores de empresa privada» introduce Ruano.
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El mayor escollo, anota, sigue estando en las pymes, que no cuentan con servicios de prevención propios. «Quizás hay un poquito más de retraso en lo que es pequeña y mediana empresa. Y, luego, instituciones públicas, en general, sí que están tratando de adaptarse a la normativa» radiografían desde el laboratorio santiagués, referencia internacional en el estudio de este gas que la superficie gallega emana de forma natural y que reclama controles para impedir que dañe a quienes habitan este rincón atlántico.
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