La directora general de la Fundación de la Complutense, María Paz García Vera, junto a la subdirectora de Investigación e Innovación, Sonia Olmeda García, y el subdirector académico, Ignacio Fernández-Arias, han presentado su renuncia irrevocable a sus respectivos cargos. Este diario se ha puesto en contacto con estos tres profesores, pero no quieren hacer declaraciones públicas al respecto. La Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid (FGUCM) es una entidad privada sin ánimo de lucro creada por la propia universidad para actuar como su brazo ejecutor e instrumental en tareas de gestión económica o de investigación financiada con fondos públicos y colaboraciones con el sector privado. Mueve al año en torno a diez millones de euros. Según la carta de dimisión, a la que ha tenido acceso ABC, el equipo directivo justifica su salida en la «falta de transparencia» , la desinformación y el rechazo frontal al modo en que la universidad está ejecutando el traspaso de competencias desde la fundación hacia el Vicerrectorado de Investigación, con Lucía de Juan al frente. De Juan es una de las mujeres fuertes de Joaquín Goyache, rector de la Universidad Complutense. En el escrito de dimisión, la cúpula de la fundación asegura tomar esta «difícil decisión desde la firme defensa» de la universidad y de la propia Fundación, situando como detonante directo del cese los acontecimientos sobrevenidos en torno al proceso de reestructuración. Según explican, a pesar de la postura «facilitadora y comprensiva» adoptada inicialmente por la gerencia y el equipo directivo ante la obligatoriedad de la medida, las solicitudes de información «clara y concisa» formuladas en diversas reuniones no han obtenido respuesta. «La realidad es que, a fecha de hoy, hemos sido excluidos del flujo de información , por lo que seguimos sin tener información precisa y de primera mano que permita desempeñar nuestras funciones», denuncia la cúpula saliente en el documento. Asimismo, critican que las decisiones y procedimientos adoptados «no están siguiendo los cauces de respeto y transparencia esperables y necesarios en una situación tan compleja».El antiguo equipo directivo subraya su desacuerdo con el fondo y la forma de las medidas implementadas por el equipo rectoral. En la misiva, advierten de que los procedimientos técnicos contemplados para la transferencia de personal, funciones y procedimientos al Vicerrectorado de Investigación no se ajustan a su criterio ni cuentan con su respaldo.«No nos sentimos representados ni corresponsables por tales decisiones, que creemos no tendrán buenos resultados para nuestra apreciada Investigación Complutense», enfatizan, marcando distancias de manera explícita con las consecuencias operativas y académicas que pueda tener esta reestructuración.Irregularidades en centros dependientes de la FundaciónMás allá del conflicto generado por el traspaso de competencias, la carta de dimisión saca a la luz diversas deficiencias en la gestión institucional que, según sostienen, la dirección de la Fundación venía exigiendo solventar sin éxito.Entre estas irregularidades y compromisos pendientes, la carta señala expresamente la falta de regularización y transparencia en la gestión de algunos centros dependientes, la ineficiencia en la tramitación de viajes al no haberse implantado la plataforma prometida por la Universidad y la parálisis en la renovación del encargo de gestión de la Fundación, caducado desde hace meses, el cual sigue sin incluir numerosas actividades que la entidad lleva tiempo ejecutando. Este diario publicó hace algunos meses un reportaje de investigación sobre Visavet, el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Un grupo de cinco investigadores denunció la opacidad financiera que envuelve al centro y su endogamia en un extenso informe, que siempre incomodó al consejo de Gobierno de la universidad. Uno de los nombres que afloró entonces fue el de Lucía de Juan, la vicerrectora de Investigación, y que ha motivado la dimisión en bloque de la cúpula de la Complutense. De Juan fue directora de Visavet, sigue vinculada académicamente al centro y figura como supervisora científica de parte de su actividad. Según contó este diario, esto podría suponer un claro conflicto de intereses: el vicerrectorado de Investigación es el único responsable de los aspectos científicos y técnicos de Visavet. En otras palabras: esta responsabilidad recae en alguien que ha formado parte del centro y en el que sigue adscrita como investigadora. ¿Se referirían los dimitidos en su carta a este centro?El escrito de la dimisión concluye argumentando que, por «lealtad» a la institución, el equipo no podía permanecer como espectador de un proceso en el que no se les ha permitido participar ni se han sentido escuchados: «Creemos que lo más coherente y leal es presentar nuestra dimisión». La directora general de la Fundación de la Complutense, María Paz García Vera, junto a la subdirectora de Investigación e Innovación, Sonia Olmeda García, y el subdirector académico, Ignacio Fernández-Arias, han presentado su renuncia irrevocable a sus respectivos cargos. Este diario se ha puesto en contacto con estos tres profesores, pero no quieren hacer declaraciones públicas al respecto. La Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid (FGUCM) es una entidad privada sin ánimo de lucro creada por la propia universidad para actuar como su brazo ejecutor e instrumental en tareas de gestión económica o de investigación financiada con fondos públicos y colaboraciones con el sector privado. Mueve al año en torno a diez millones de euros. Según la carta de dimisión, a la que ha tenido acceso ABC, el equipo directivo justifica su salida en la «falta de transparencia» , la desinformación y el rechazo frontal al modo en que la universidad está ejecutando el traspaso de competencias desde la fundación hacia el Vicerrectorado de Investigación, con Lucía de Juan al frente. De Juan es una de las mujeres fuertes de Joaquín Goyache, rector de la Universidad Complutense. En el escrito de dimisión, la cúpula de la fundación asegura tomar esta «difícil decisión desde la firme defensa» de la universidad y de la propia Fundación, situando como detonante directo del cese los acontecimientos sobrevenidos en torno al proceso de reestructuración. Según explican, a pesar de la postura «facilitadora y comprensiva» adoptada inicialmente por la gerencia y el equipo directivo ante la obligatoriedad de la medida, las solicitudes de información «clara y concisa» formuladas en diversas reuniones no han obtenido respuesta. «La realidad es que, a fecha de hoy, hemos sido excluidos del flujo de información , por lo que seguimos sin tener información precisa y de primera mano que permita desempeñar nuestras funciones», denuncia la cúpula saliente en el documento. Asimismo, critican que las decisiones y procedimientos adoptados «no están siguiendo los cauces de respeto y transparencia esperables y necesarios en una situación tan compleja».El antiguo equipo directivo subraya su desacuerdo con el fondo y la forma de las medidas implementadas por el equipo rectoral. En la misiva, advierten de que los procedimientos técnicos contemplados para la transferencia de personal, funciones y procedimientos al Vicerrectorado de Investigación no se ajustan a su criterio ni cuentan con su respaldo.«No nos sentimos representados ni corresponsables por tales decisiones, que creemos no tendrán buenos resultados para nuestra apreciada Investigación Complutense», enfatizan, marcando distancias de manera explícita con las consecuencias operativas y académicas que pueda tener esta reestructuración.Irregularidades en centros dependientes de la FundaciónMás allá del conflicto generado por el traspaso de competencias, la carta de dimisión saca a la luz diversas deficiencias en la gestión institucional que, según sostienen, la dirección de la Fundación venía exigiendo solventar sin éxito.Entre estas irregularidades y compromisos pendientes, la carta señala expresamente la falta de regularización y transparencia en la gestión de algunos centros dependientes, la ineficiencia en la tramitación de viajes al no haberse implantado la plataforma prometida por la Universidad y la parálisis en la renovación del encargo de gestión de la Fundación, caducado desde hace meses, el cual sigue sin incluir numerosas actividades que la entidad lleva tiempo ejecutando. Este diario publicó hace algunos meses un reportaje de investigación sobre Visavet, el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Un grupo de cinco investigadores denunció la opacidad financiera que envuelve al centro y su endogamia en un extenso informe, que siempre incomodó al consejo de Gobierno de la universidad. Uno de los nombres que afloró entonces fue el de Lucía de Juan, la vicerrectora de Investigación, y que ha motivado la dimisión en bloque de la cúpula de la Complutense. De Juan fue directora de Visavet, sigue vinculada académicamente al centro y figura como supervisora científica de parte de su actividad. Según contó este diario, esto podría suponer un claro conflicto de intereses: el vicerrectorado de Investigación es el único responsable de los aspectos científicos y técnicos de Visavet. En otras palabras: esta responsabilidad recae en alguien que ha formado parte del centro y en el que sigue adscrita como investigadora. ¿Se referirían los dimitidos en su carta a este centro?El escrito de la dimisión concluye argumentando que, por «lealtad» a la institución, el equipo no podía permanecer como espectador de un proceso en el que no se les ha permitido participar ni se han sentido escuchados: «Creemos que lo más coherente y leal es presentar nuestra dimisión».

La directora general de la Fundación de la Complutense, María Paz García Vera, junto a la subdirectora de Investigación e Innovación, Sonia Olmeda García, y el subdirector académico, Ignacio Fernández-Arias, han presentado su renuncia irrevocable a sus respectivos cargos. Este diario se ha puesto en contacto con estos tres profesores, pero no quieren hacer declaraciones públicas al respecto. La Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid (FGUCM) es una entidad privada sin ánimo de lucro creada por la propia universidad para actuar como su brazo ejecutor e instrumental en tareas de gestión económica o de investigación financiada con fondos públicos y colaboraciones con el sector privado. Mueve al año en torno a diez millones de euros.
Según la carta de dimisión, a la que ha tenido acceso ABC, el equipo directivo justifica su salida en la «falta de transparencia», la desinformación y el rechazo frontal al modo en que la universidad está ejecutando el traspaso de competencias desde la fundación hacia el Vicerrectorado de Investigación, con Lucía de Juan al frente. De Juan es una de las mujeres fuertes de Joaquín Goyache, rector de la Universidad Complutense.
En el escrito de dimisión, la cúpula de la fundación asegura tomar esta «difícil decisión desde la firme defensa» de la universidad y de la propia Fundación, situando como detonante directo del cese los acontecimientos sobrevenidos en torno al proceso de reestructuración. Según explican, a pesar de la postura «facilitadora y comprensiva» adoptada inicialmente por la gerencia y el equipo directivo ante la obligatoriedad de la medida, las solicitudes de información «clara y concisa» formuladas en diversas reuniones no han obtenido respuesta.
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Beatriz L. Echazarreta
«La realidad es que, a fecha de hoy, hemos sido excluidos del flujo de información, por lo que seguimos sin tener información precisa y de primera mano que permita desempeñar nuestras funciones», denuncia la cúpula saliente en el documento. Asimismo, critican que las decisiones y procedimientos adoptados «no están siguiendo los cauces de respeto y transparencia esperables y necesarios en una situación tan compleja».
El antiguo equipo directivo subraya su desacuerdo con el fondo y la forma de las medidas implementadas por el equipo rectoral. En la misiva, advierten de que los procedimientos técnicos contemplados para la transferencia de personal, funciones y procedimientos al Vicerrectorado de Investigación no se ajustan a su criterio ni cuentan con su respaldo.
«No nos sentimos representados ni corresponsables por tales decisiones, que creemos no tendrán buenos resultados para nuestra apreciada Investigación Complutense», enfatizan, marcando distancias de manera explícita con las consecuencias operativas y académicas que pueda tener esta reestructuración.
Irregularidades en centros dependientes de la Fundación
Más allá del conflicto generado por el traspaso de competencias, la carta de dimisión saca a la luz diversas deficiencias en la gestión institucional que, según sostienen, la dirección de la Fundación venía exigiendo solventar sin éxito.
Entre estas irregularidades y compromisos pendientes, la carta señala expresamente la falta de regularización y transparencia en la gestión de algunos centros dependientes, la ineficiencia en la tramitación de viajes al no haberse implantado la plataforma prometida por la Universidad y la parálisis en la renovación del encargo de gestión de la Fundación, caducado desde hace meses, el cual sigue sin incluir numerosas actividades que la entidad lleva tiempo ejecutando.
Este diario publicó hace algunos meses un reportaje de investigación sobre Visavet, el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Un grupo de cinco investigadores denunció la opacidad financiera que envuelve al centro y su endogamia en un extenso informe, que siempre incomodó al consejo de Gobierno de la universidad. Uno de los nombres que afloró entonces fue el de Lucía de Juan, la vicerrectora de Investigación, y que ha motivado la dimisión en bloque de la cúpula de la Complutense. De Juan fue directora de Visavet, sigue vinculada académicamente al centro y figura como supervisora científica de parte de su actividad.
Según contó este diario, esto podría suponer un claro conflicto de intereses: el vicerrectorado de Investigación es el único responsable de los aspectos científicos y técnicos de Visavet. En otras palabras: esta responsabilidad recae en alguien que ha formado parte del centro y en el que sigue adscrita como investigadora. ¿Se referirían los dimitidos en su carta a este centro?
El escrito de la dimisión concluye argumentando que, por «lealtad» a la institución, el equipo no podía permanecer como espectador de un proceso en el que no se les ha permitido participar ni se han sentido escuchados: «Creemos que lo más coherente y leal es presentar nuestra dimisión».
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