Cualquier actor y guionista conocedor de la historia negra de Glee huiría despavorido ante la idea de resucitar la comedia musical: su legado se ha visto afectado por la muerte de tres de sus actores y unas rivalidades detrás de las cámaras confirmadas con el tiempo. La industria televisiva, sin embargo, no se guía por supersticiones o ambientes laborales más radioactivos que la sala de turbinas de Chernobyl. Lo importante es que el título a reciclar sea atractivo entre nuevos públicos y que el proyecto sea viable y respetuoso. Al responder positivamente a estas cuestiones, el reboot de Glee ya ha recibido luz verde en Disney y con Lea Michele a bordo.
Lea Michele ya está confirmada: volverá a interpretar a Rachel Berry en este ‘reboot’ centrada en una nueva generación
Cualquier actor y guionista conocedor de la historia negra de Glee huiría despavorido ante la idea de resucitar la comedia musical: su legado se ha visto afectado por la muerte de tres de sus actores y unas rivalidades detrás de las cámaras confirmadas con el tiempo. La industria televisiva, sin embargo, no se guía por supersticiones o ambientes laborales más radioactivos que la sala de turbinas de Chernobyl. Lo importante es que el título a reciclar sea atractivo entre nuevos públicos y que el proyecto sea viable y respetuoso. Al responder positivamente a estas cuestiones, el reboot de Glee ya ha recibido luz verde en Disney y con Lea Michele a bordo.
La existencia de este reboot no es exactamente una sorpresa ya que el hiperactivo Ryan Murphy, creador, guionista, director y productor de la serie original emitida entre 2009 y 2015, llevaba meses insinuando esta posibilidad. “El caso de esta serie es interesante porque está de vuelta. Muchos jóvenes ahora la ven. Y me planteo que quizá toca recuperarla”, dijo en julio. En septiembre dejó claro que no era una simple posibilidad al confesar que Brad Falchuk, Ian Brennan y él, el trío de creadores de Glee, habían escrito un nuevo episodio piloto.

Al anunciarse el proyecto, no se confirmó ningún regreso de miembros originales del reparto pero, en cuestión de minutos, ya hay novedades. Aparte de Lea Michele, que está en conversaciones iniciales pero se da por fichada según Variety, otros dos actores han dejado entrever en Instagram que volverán al plató del instituto McKinley: Chord Overstreet, que era Sam Evans, y Heather Morris, que empezó casi como una figurante gracias a sus dotes para el baile y se convirtió en la robaescenas de Glee como Brittany S. Pears.
A Murphy le permitió ganar su primer Emmy, por su labor como director, y dos Globos de Oro consecutivos a la mejor comedia de la televisión. Pero, más allá del prestigio, le permitió tener un éxito comercial en la televisión generalista de Estados Unidos tras haber sido objeto de culto con Nip/Tuck: los datos demográficos que conseguía para el canal Fox eran la envidia de la competencia, los medios estaban atentos, sus versiones de canciones conocidas se convertían en éxitos, los actores se convirtieron en estrellas instantáneas y hasta se pudo producir una gira de conciertos con el reparto.
Si se habla de Glee como ficción, más allá de su condición como fenómeno pop, se desmarcó de la idea de serie juvenil en abierto. A partir del grupo de canto del instituto McKinley, se presentó una generación de jóvenes mordaces, ambiciosos y escritos desde una mentalidad más adulta que permitía unir distintas generaciones frente al televisor. Ayudó a normalizar la homosexualidad en la adolescencia, sirvió para tratar temas candentes desde una mirada progresista y algunos episodios fueron prodigiosos a nivel de producción.
Se desconoce cuántos miembros del reparto original pueden volver: Lea Michele, de momento, es la única confirmada
Quizá ahora los showrunners tienen meses para producir un solo episodio pero Glee tenía temporadas de 22 episodios y el desafío de llevar la logística musical con precisión. Su éxito era tan palpable que se convirtió en una parada imprescindible para estrellas: Gwyneth Paltrow, Britney Spears, Ricky Martin, Gloria Estefan, Lindsay Lohan, Olivia Newton-John o Sarah Jessica Parker tuvieron cameos o papeles secundarios.
Con el reboot desarrollado para Disney+ y Hulu, ambas propiedades del estudio de Mickey Mouse, la idea es ambientar otra vez la ficción en el instituto McKinley y centrarse en una nueva generación de alumnos.

Recordemos que Glee tuvo constantes rivalidades en el rodaje fruto de desavenencias, caracteres con el ego desbocado por la popularidad, las envidias por quienes recibían los mejores números y canciones, y el miedo a que las nuevas incorporaciones pudieran taparles la luz de los focos. Esto, sin embargo, son minucias en comparación con la acumulación de tragedias del elenco presente desde la primera temporada.
Corey Monteith (Finn), que tenía problemas de adicción, murió en 2013 por una sobredosis cuando estaba en una relación sentimental con Lea Michele. Mark Saling (Puck), uno de los sex-symbols, se suicidó en 2018 tras descubrirse que era pedófilo y ser condenado por posesión de material de abuso sexual infantil. Y, en una nota descorazonadora, Naya Rivera (Santana) perdió la vida a los 33 años tras alquilar una embarcación en un lago. Las autoridades encontraron al hijo de cuatro años durmiendo en la barca pero el cuerpo de Rivera, que se ahogó por accidente, fue encontrado cinco días después.
Repetir el fenómeno de Glee en la televisión actual, con tanta competencia y oferta en el streaming, posiblemente será imposible. Pero Murphy, Falchuk y Brennan tienen un deber que no pueden eludir: ofrecer a los sucesores un entorno laboral sano, que no fomente las actitudes tóxicas y que controle la evolución de los egos con mediación y atención psicológica si es conveniente. Glee fue un éxito comercial, sí, pero sería fácil argumentar que a nivel humano y privado fue un fracaso.
Series
