Las soluciones que diseña la firma alemana, un gigante de 3.600 millones de facturación, se emplean en una de cada tres operaciones realizadas en todo el mundo. Leer Las soluciones que diseña la firma alemana, un gigante de 3.600 millones de facturación, se emplean en una de cada tres operaciones realizadas en todo el mundo. Leer
Cada compañía tiene una misión y un propósito. En el caso de Dräger, es el de proteger y salvar vidas. Nada menos.
Dräger es una compañía familiar que se fundó en Alemania a finales del siglo XIX, en 1889. «Como buenos alemanes, empezaron fabricando válvulas de reducción de presión para la industria cervecera, pero enseguida entraron en el mundo médico y fueron pioneros en muchos campos», cuenta Dionisio Martínez de Velasco, managing director de Dräger España y Portugal. Entre otros hitos, desarrollaron la primera máquina de anestesia, el primer respirador. «Desde entonces, la compañía ha diseñado y fabricado productos tecnológicos relacionados con el oxígeno y el aire», relata.
Actualmente, Dräger cuenta con dos grandes divisiones: tecnología médica, que representa un 60% de las ventas; y tecnología de seguridad, que supone el 40% restante. La facturación de 2025 de este gigante tecnológico -que emplea a más de 16.000 personas y que comercializa sus productos en más de 190 países- rondó los 3.600 millones de euros.
«Nuestros equipos médicos están presentes en quirófanos, unidades de cuidados intensivos y neonatología de los hospitales más avanzados del mundo. De hecho, una de cada tres operaciones que se realizan a nivel global utiliza tecnología Dräger», enfatiza el directivo. Destaca, especialmente, los avances relacionados con neonatología y lo que suponen para la vida de los bebés prematuros. «Gracias a los médicos, por supuesto, pero con la contribución de nuestros equipos, se consigue que el 90% de los bebés prematuros logren sobrevivir. Hablamos de bebés que nacen tras 26 semanas de gestación y con un peso cercano a los 300 gramos. Es algo que nos hace sentir muy orgullosos».
En el caso de la tecnología de seguridad, la empresa alemana se ha convertido en una referencia en sectores como la química, la energía o la minería, ya que desarrollan trajes especiales de protección, soluciones de protección respiratoria, detección de gases… Dräger es una referencia mundial en equipos de rescate y también en control de alcohol y drogas.
«Tecnología para la vida es nuestro lema y se mantiene con el paso de los años. Protegemos y salvamos vidas, está en nuestro ADN desde que se fundó la compañía. Y esto es muy importante para todos los que formamos parte de la organización, es algo muy gratificante dedicarse a cuidar de las personas», sostiene.
La innovación es una de las cuatro columnas en las que se basa la operativa del grupo (las otras tres son calidad, clientes y empleados). «Reinvertimos el 9,9% de nuestra facturación en investigar y desarrollar nuevos productos», cifra.
En concreto, Dräger centra sus esfuerzos innovadores en sus dos áreas de negocio, medicina y seguridad, dos áreas que exigen un avance permanente. «Estamos trabajando mucho en la integración de productos, sobre todo en la parte médica, en desarrollar equipos compatibles con otros dispositivos y también entre sí. Integrar la operatividad de los diferentes equipos es fundamental para agilizar los procesos y facilitar la vida de los médicos», afirma Martínez de Velasco.
Una de las innovaciones más recientes de Dräger tiene que ver con la seguridad vial, un campo en el que la compañía trabaja desde el año 1953, cuando lanzó al mercado sus primeros etilómetros, que ya entonces permitían medir el alcohol en aire espirado. El dispositivo, bautizado como Interlock, obliga a los conductores a medir su nivel de alcohol antes de poder arrancar el vehículo. «Es lo que llamamos protección activa. Queremos garantizar que el conductor está en condiciones óptimas antes, incluso, de que pueda poner en marcha el vehículo».
El funcionamiento de Interlock es simple, pero muy eficaz: «Te montas en el coche y pones el sistema de detección de alcohol en marcha. Soplas, el dispositivo analiza el aire espirado y solo si cumples el rango autorizado, arranca».
Interlock ya es obligatorio en países como Suecia, para vehículos de pasajeros y para transporte de mercancías peligrosas. En Francia, lo es sólo para vehículos de pasajeros. «En el caso de Francia, cualquier vehículo de pasajeros que circule por su territorio, fundamentalmente autobuses, tiene la obligación de ir equipado con Interlock. Eso hace que compañías privadas de otros países hayan empezado a incorporar el dispositivo. En España, la empresa de autobuses Alsa ya cuenta con ellos».
¿Y en España? «Las leyes de tráfico obligan, desde 2024, a que los vehículos de más de ocho pasajeros tengan instalado y utilicen Interlock. El problema es que no está regulada la vigilancia ni la sanción que obligue a su cumplimiento, es decir, falta que se desarrolle la reglamentación que lo traslade a la práctica». La compañía ha abierto ya el diálogo con ministerios y partidos políticos, pero el proceso es lento. «Queda mucho por hacer. En España, sin una ley que nos obligue, somos mucho más laxos. Pero todos queremos que nosotros o nuestros hijos estemos seguros en un autobús».
Dräger lleva más de 50 años de trayectoria en España, donde aterrizó en 1974. «Hoy, contamos con unos 400 empleados y nuestros dispositivos médicos están presentes en todos los centros hospitalarios, públicos y privados, de nuestro país, que son entre 400 y 500».
La facturación estimada de España y Portugal rondó los 110 millones en 2025, manteniendo un importante ritmo al alza desde antes de la pandemia, y la previsión es seguir en la misma línea en los próximos años. «Ya tenemos fijado como objetivo alcanzar los 150 millones a medio plazo, y después seguiremos trabajando para llegar a los 200.» Además, «lo estamos haciendo mediante crecimiento orgánico, y así está previsto que sigamos, no estamos pensando en comprar ninguna empresa local».
Dräger acaba de estrenar nueva sede en España, situada en el madrileño Campo de las Naciones, en la que se concentran 200 de los 400 empleados de la compañía en nuestro país. «Es una sede moderna, muy funcional, pensada para el modelo híbrido del que disfrutan nuestros equipos, que tienen una parte de trabajo presencial y otra en remoto. Responde a nuestra idea de interrelación entre las distintas personas y equipos que formamos la compañía. Las empresas las hacemos personas, sin las personas no somos nadie».
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