La administración estadounidense tiene grandes dificultades para hacer avanzar el Plan de Paz para Gaza. Después de dos días de conversaciones sobre el terreno, el enviado especial del presidente de EE.UU., su yerno, Jared Kushner, solo arrancó un vago compromiso del primer ministro de Israel de “seguir adelante”. Beniamin Netanyahu insistió en que Israel no retirará su ejército de la Franja de Gaza hasta que Hamas no se haya desarmado por completo, posición de la que no se mueve desde hace semanas. En su reunión con Kushner, que fue calificada de “extensa, profunda y muy productiva” en un comunicado de la Junta de Paz, Netanyahu pidió que fuera un general estadounidense quien supervise la entrega de las armas por parte del grupo palestino.
Jared Kushner, nieto del presidente, arranca solo unos vagos compromisos de Netanyahu
La administración estadounidense tiene grandes dificultades para hacer avanzar el Plan de Paz para Gaza. Después de dos días de conversaciones sobre el terreno, el enviado especial del presidente de EE.UU., su yerno, Jared Kushner, solo arrancó un vago compromiso del primer ministro de Israel de “seguir adelante”. Beniamin Netanyahu insistió en que Israel no retirará su ejército de la Franja de Gaza hasta que Hamas no se haya desarmado por completo, posición de la que no se mueve desde hace semanas. En su reunión con Kushner, que fue calificada de “extensa, profunda y muy productiva” en un comunicado de la Junta de Paz, Netanyahu pidió que fuera un general estadounidense quien supervise la entrega de las armas por parte del grupo palestino.
Un día antes, Kushner se había entrevistado en El Cairo con Khalil Al-Hayya, el jefe de Hamas que sobrevivió al bombardeo que realizaron los israelíes en 2025 sobre el hotel en el que se encontraba con sus hijos, que fallecieron en el ataque. Al-Hayya ratificó la disposición de Hamas al desarme, anunciada el mes de julio. Una conformidad que debería ir acompañada de una retirada simultánea del ejército de Israel. El lunes, Kushner se reunió también en Jerusalén con Nikolai Mladenov, el búlgaro que ejerce como Alto Representante para Gaza de la Junta de Paz, organismo creado por el presidente de EE.UU. que debe supervisar la aplicación del plan.
El plan de veinte puntos fue presentado con toda la pompa en septiembre de 2025
El plan consta de veinte puntos. Fue presentado en septiembre de 2025, recibió el apoyo de las Naciones Unidas un mes después, y fue refrendado en enero de 2026 en Davos, donde la Junta de Paz fue constituida. El plan establecía el desarme de Hamas y la retirada del ejército de Israel de ese territorio, que estaría gobernado por un Ejecutivo integrado por tecnócratas palestinos y tutelado por un grupo de países que aportarían soldados para garantizar la paz mediante una Fuerza Internacional de Estabilización.
Previamente, el plan establecía la liberación de los israelíes que se encontraban secuestrados por la organización yihadista desde la matanza del 7 de octubre, así como la liberación de un número importante de presos palestinos. El plan preveía también la entrada de ayuda humanitaria en Gaza y el despliegue final de inversiones para la reconstrucción del enclave.
Hamas liberó a los israelíes secuestrados y entregó los restos de los cadáveres de los rehenes fallecidos. Pero el plan no avanzó mucho más. Durante estos meses, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han retenido entre el 60% y el 70% del territorio de la franja. La ayuda internacional ha entrado con cuentagotas. Y los palestinos víctimas de ataques del ejército israelí oscila -según las fuentes- entre los 450 y los 1.100.
Netanyahu no se moverá hasta después de las elecciones de octubre, donde se juega su futuro
En julio, solo conocerse que Hamas estaba dispuesto al desarme gradual, Netanyahu advirtió que rechazaba el plan. No es fácil que cambie de postura hasta después de las elecciones de octubre. Netanyahu depende de los votos de esa extrema derecha que rechaza el plan de Trump y que le ha colocado en una situación de incomodidad. El primer ministro israelí se ha jactado siempre de mantener una relación privilegiada con Trump. Sin embargo esa relación se ha deteriorado por el fracaso de los ataques de ambos socios sobre Irán y la ocupación parcial por Israel del sur del Líbano.
Pese a que Gaza está en la cola de las hipotéticas preocupaciones de Trump en la región, lo cierto es que la posición del gobierno israelí le incomoda. Tiene ganas de acabar el conflicto con Irán antes de las elecciones de medio mandato, en noviembre. El domingo, un grupo de países árabes (entre ellos Egipto, Turquía, Jordania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos) hizo público un comunicado en el que denunciaba la política obstruccionista de Israel.
Pero Netanyahu no tiene mucho margen de maniobra. Una muestra de ello fueron las declaraciones de su ministro de Interior, Itamar ben-Gvir en un podcast en el que conversaba con un ex rehén retenido en Gaza, Rom Braslavski, Ben-Gvir abogó por matar entre 30 y 40 personas en Gaza cada noche. “Creo que deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando entre 30 y 40 personas cada noche -dijor-. No solo a quienes representan una amenaza inmediata; hay personas allí que no merecen vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas”
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