Borja Rial, el hombre acusado de prender fuego a su expareja en septiembre de 2024 en Vigo, declaró este martes ante el tribunal encargado de juzgarlo que no recordaba nada de aquel día. Su laguna, explicó, se limita al momento en el que presuntamente roció con gasolina a su expareja y le lanzó un mechero . Después de eso, aclaró, «se arrepintió» al darse cuenta de que había hecho «algo malo» y llamó a su primo para entregarse a la Policía. Durante la vista en la Audiencia Provincial de Pontevedra, el acusado, que se enfrenta a casi 22 años de cárcel, se justificó arguyendo que la noche anterior había consumido alcohol y otras drogas como cocaína y pastillas , y que solo había dormido tres horas. Rial se negó a contestar las preguntas de las partes, y solo ofreció su versión del relato a través de las preguntas que le fue formulando su abogada, que lo cuestionó sobre lo que había hecho en las horas previas al ataque. Después de aclarar que había pasado la noche en blanco, el acusado manifestó que no recuerda qué hizo al levantarse. Ni siquiera, insistió, tiene recuerdos de haberse traslado a la casa de su expareja, a donde se le acusa de llegar a las 8 de la mañana para sorprenderla cuando ella salió para irse a trabajar. Las imágenes de lo que pasó ese día, explicó, empiezan cuando se fue a un bar esa mañana, desde donde habría llamado a su primo para entregarse debido a que se dio cuenta de que había hecho «algo malo». Preguntado sobre si se arrepintió en ese momento al tener conocimiento de lo ocurrido, el hombre confesó que «sí».Antes, relató cómo había sido la relación sentimental «tóxica» con la víctima, porque ella era «muy posesiva y celosa», sostuvo ante el tribunal. Ambos residían en una vivienda de la familia de él, abandonándola ella cuando tenían discusiones, pero reivindicando que era ella la que se iba y que él no la echaba ni la iba a buscar después. En su defensa, el acusado indicó también que era consumidor de drogas como cocaína, heroína o alcohol desde los 14 años . Además, estaba en tratamiento psiquiátrico, aunque no acudía a todas las citas médicas. Según su relato, estuvo incluso ingresado en un centro de desintoxicación durante un mes y en «dos o tres» ocasiones trató de atentar contra su propia vida.Con un relato bastante diferente del que Rial intentó armar ante el tribunal, la Fiscalía del caso sostiene que el acusado es autor de un delito de lesión psíquica, un delito de acoso y un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento en grado de tentativa , y solicita, respectivamente, las penas de 5 años, 2 años y 14 años, 11 meses y 29 días de prisión por cada uno de los delitos, además del pago de una indemnización a la víctima de más de 670.000 euros por las secuelas.En su escrito, Fiscalía expone que víctima y acusado comenzaron una relación sentimental cuando ella tenía 22 años y él 34, residiendo ambos en el mismo domicilio de Vincios, en Gondomar (Pontevedra), al menos durante los fines de semana. Durante la relación hubo discusiones, debido a que ella asumía tanto la carga económica del hogar como el cuidado de la casa, al contar con mayor estabilidad laboral que él. «Durante la convivencia, él la menospreciaba de forma habitual con expresiones del tipo ‘eres retrasada, mongólica, cerda, vaga’ , y para resolver la discusión el procesado optaba por echarla de casa», indica la Fiscalía, que señala que, después de echarla, el acusado le pedía que volviera.MÁS INFORMACIÓN noticia Si A juicio el hombre que intentó quemar viva a su exnovia: «Te vas a enterar… adiós»La relación terminó cuando ella decidió poner un final definitivo en mayo de 2024. No obstante, el procesado «buscó a partir de ese momento la atención, acercamiento y/o proximidad con ella con el propósito de recuperarla». Para ello, solicitó su amistad a través de diversos perfiles en redes sociales, se presentó en el local en el que ella trabajaba o en cafeterías donde ella estaba, hasta que el 14 de septiembre acudió a la casa familiar en la que ella residía, en la parroquia viguesa de Valladares, e intentó quemarla viva . Según el escrito de acusación, ese día la esperó a las 8 horas hasta que salió de la vivienda y la agarró por la coleta por la espalda y le dijo «ven aquí que ahora te vas a enterar». La víctima comenzó a mover su cuerpo para deshacerse de él, mientras él la seguía agarrando por la coleta , le propinaba varios rodillazos en la cara y le decía «para quieta», para reducir de esta forma, más aún, sus posibilidades de defensa.«A continuación, una vez que el procesado consiguió impregnarla de gasolina, la empujó, ella cayó al suelo, y él le dijo ‘adiós’ , encendió un mechero y le prendió fuego, consciente de que, de esta forma, causaría a quien había sido su pareja sentimental un terrible sufrimiento, aumentando de forma deliberada e innecesaria los padecimientos tanto físicos como psíquicos que tendría y que tenían el claro y único propósito de acabar con la vida de ella», recoge Fiscalía. Finalmente, ella pudo coger una manguera y mojarse todo el cuerpo , solicitando ayuda a su sobrino y a su hermana, que la llevó al hospital, sufriendo quemaduras de segundo y tercer grado en gran parte de su cuerpo. Borja Rial, el hombre acusado de prender fuego a su expareja en septiembre de 2024 en Vigo, declaró este martes ante el tribunal encargado de juzgarlo que no recordaba nada de aquel día. Su laguna, explicó, se limita al momento en el que presuntamente roció con gasolina a su expareja y le lanzó un mechero . Después de eso, aclaró, «se arrepintió» al darse cuenta de que había hecho «algo malo» y llamó a su primo para entregarse a la Policía. Durante la vista en la Audiencia Provincial de Pontevedra, el acusado, que se enfrenta a casi 22 años de cárcel, se justificó arguyendo que la noche anterior había consumido alcohol y otras drogas como cocaína y pastillas , y que solo había dormido tres horas. Rial se negó a contestar las preguntas de las partes, y solo ofreció su versión del relato a través de las preguntas que le fue formulando su abogada, que lo cuestionó sobre lo que había hecho en las horas previas al ataque. Después de aclarar que había pasado la noche en blanco, el acusado manifestó que no recuerda qué hizo al levantarse. Ni siquiera, insistió, tiene recuerdos de haberse traslado a la casa de su expareja, a donde se le acusa de llegar a las 8 de la mañana para sorprenderla cuando ella salió para irse a trabajar. Las imágenes de lo que pasó ese día, explicó, empiezan cuando se fue a un bar esa mañana, desde donde habría llamado a su primo para entregarse debido a que se dio cuenta de que había hecho «algo malo». Preguntado sobre si se arrepintió en ese momento al tener conocimiento de lo ocurrido, el hombre confesó que «sí».Antes, relató cómo había sido la relación sentimental «tóxica» con la víctima, porque ella era «muy posesiva y celosa», sostuvo ante el tribunal. Ambos residían en una vivienda de la familia de él, abandonándola ella cuando tenían discusiones, pero reivindicando que era ella la que se iba y que él no la echaba ni la iba a buscar después. En su defensa, el acusado indicó también que era consumidor de drogas como cocaína, heroína o alcohol desde los 14 años . Además, estaba en tratamiento psiquiátrico, aunque no acudía a todas las citas médicas. Según su relato, estuvo incluso ingresado en un centro de desintoxicación durante un mes y en «dos o tres» ocasiones trató de atentar contra su propia vida.Con un relato bastante diferente del que Rial intentó armar ante el tribunal, la Fiscalía del caso sostiene que el acusado es autor de un delito de lesión psíquica, un delito de acoso y un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento en grado de tentativa , y solicita, respectivamente, las penas de 5 años, 2 años y 14 años, 11 meses y 29 días de prisión por cada uno de los delitos, además del pago de una indemnización a la víctima de más de 670.000 euros por las secuelas.En su escrito, Fiscalía expone que víctima y acusado comenzaron una relación sentimental cuando ella tenía 22 años y él 34, residiendo ambos en el mismo domicilio de Vincios, en Gondomar (Pontevedra), al menos durante los fines de semana. Durante la relación hubo discusiones, debido a que ella asumía tanto la carga económica del hogar como el cuidado de la casa, al contar con mayor estabilidad laboral que él. «Durante la convivencia, él la menospreciaba de forma habitual con expresiones del tipo ‘eres retrasada, mongólica, cerda, vaga’ , y para resolver la discusión el procesado optaba por echarla de casa», indica la Fiscalía, que señala que, después de echarla, el acusado le pedía que volviera.MÁS INFORMACIÓN noticia Si A juicio el hombre que intentó quemar viva a su exnovia: «Te vas a enterar… adiós»La relación terminó cuando ella decidió poner un final definitivo en mayo de 2024. No obstante, el procesado «buscó a partir de ese momento la atención, acercamiento y/o proximidad con ella con el propósito de recuperarla». Para ello, solicitó su amistad a través de diversos perfiles en redes sociales, se presentó en el local en el que ella trabajaba o en cafeterías donde ella estaba, hasta que el 14 de septiembre acudió a la casa familiar en la que ella residía, en la parroquia viguesa de Valladares, e intentó quemarla viva . Según el escrito de acusación, ese día la esperó a las 8 horas hasta que salió de la vivienda y la agarró por la coleta por la espalda y le dijo «ven aquí que ahora te vas a enterar». La víctima comenzó a mover su cuerpo para deshacerse de él, mientras él la seguía agarrando por la coleta , le propinaba varios rodillazos en la cara y le decía «para quieta», para reducir de esta forma, más aún, sus posibilidades de defensa.«A continuación, una vez que el procesado consiguió impregnarla de gasolina, la empujó, ella cayó al suelo, y él le dijo ‘adiós’ , encendió un mechero y le prendió fuego, consciente de que, de esta forma, causaría a quien había sido su pareja sentimental un terrible sufrimiento, aumentando de forma deliberada e innecesaria los padecimientos tanto físicos como psíquicos que tendría y que tenían el claro y único propósito de acabar con la vida de ella», recoge Fiscalía. Finalmente, ella pudo coger una manguera y mojarse todo el cuerpo , solicitando ayuda a su sobrino y a su hermana, que la llevó al hospital, sufriendo quemaduras de segundo y tercer grado en gran parte de su cuerpo.
Borja Rial, el hombre acusado de prender fuego a su expareja en septiembre de 2024 en Vigo, declaró este martes ante el tribunal encargado de juzgarlo que no recordaba nada de aquel día. Su laguna, explicó, se limita al momento en el que presuntamente roció … con gasolina a su expareja y le lanzó un mechero. Después de eso, aclaró, «se arrepintió» al darse cuenta de que había hecho «algo malo» y llamó a su primo para entregarse a la Policía. Durante la vista en la Audiencia Provincial de Pontevedra, el acusado, que se enfrenta a casi 22 años de cárcel, se justificó arguyendo que la noche anterior había consumido alcohol y otras drogas como cocaína y pastillas, y que solo había dormido tres horas. Rial se negó a contestar las preguntas de las partes, y solo ofreció su versión del relato a través de las preguntas que le fue formulando su abogada, que lo cuestionó sobre lo que había hecho en las horas previas al ataque.
Después de aclarar que había pasado la noche en blanco, el acusado manifestó que no recuerda qué hizo al levantarse. Ni siquiera, insistió, tiene recuerdos de haberse traslado a la casa de su expareja, a donde se le acusa de llegar a las 8 de la mañana para sorprenderla cuando ella salió para irse a trabajar. Las imágenes de lo que pasó ese día, explicó, empiezan cuando se fue a un bar esa mañana, desde donde habría llamado a su primo para entregarse debido a que se dio cuenta de que había hecho «algo malo». Preguntado sobre si se arrepintió en ese momento al tener conocimiento de lo ocurrido, el hombre confesó que «sí».
Antes, relató cómo había sido la relación sentimental «tóxica» con la víctima, porque ella era «muy posesiva y celosa», sostuvo ante el tribunal. Ambos residían en una vivienda de la familia de él, abandonándola ella cuando tenían discusiones, pero reivindicando que era ella la que se iba y que él no la echaba ni la iba a buscar después. En su defensa, el acusado indicó también que era consumidor de drogas como cocaína, heroína o alcohol desde los 14 años. Además, estaba en tratamiento psiquiátrico, aunque no acudía a todas las citas médicas. Según su relato, estuvo incluso ingresado en un centro de desintoxicación durante un mes y en «dos o tres» ocasiones trató de atentar contra su propia vida.
Con un relato bastante diferente del que Rial intentó armar ante el tribunal, la Fiscalía del caso sostiene que el acusado es autor de un delito de lesión psíquica, un delito de acoso y un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento en grado de tentativa, y solicita, respectivamente, las penas de 5 años, 2 años y 14 años, 11 meses y 29 días de prisión por cada uno de los delitos, además del pago de una indemnización a la víctima de más de 670.000 euros por las secuelas.
En su escrito, Fiscalía expone que víctima y acusado comenzaron una relación sentimental cuando ella tenía 22 años y él 34, residiendo ambos en el mismo domicilio de Vincios, en Gondomar (Pontevedra), al menos durante los fines de semana. Durante la relación hubo discusiones, debido a que ella asumía tanto la carga económica del hogar como el cuidado de la casa, al contar con mayor estabilidad laboral que él. «Durante la convivencia, él la menospreciaba de forma habitual con expresiones del tipo ‘eres retrasada, mongólica, cerda, vaga’, y para resolver la discusión el procesado optaba por echarla de casa», indica la Fiscalía, que señala que, después de echarla, el acusado le pedía que volviera.
La relación terminó cuando ella decidió poner un final definitivo en mayo de 2024. No obstante, el procesado «buscó a partir de ese momento la atención, acercamiento y/o proximidad con ella con el propósito de recuperarla». Para ello, solicitó su amistad a través de diversos perfiles en redes sociales, se presentó en el local en el que ella trabajaba o en cafeterías donde ella estaba, hasta que el 14 de septiembre acudió a la casa familiar en la que ella residía, en la parroquia viguesa de Valladares, e intentó quemarla viva. Según el escrito de acusación, ese día la esperó a las 8 horas hasta que salió de la vivienda y la agarró por la coleta por la espalda y le dijo «ven aquí que ahora te vas a enterar». La víctima comenzó a mover su cuerpo para deshacerse de él, mientras él la seguía agarrando por la coleta, le propinaba varios rodillazos en la cara y le decía «para quieta», para reducir de esta forma, más aún, sus posibilidades de defensa.
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«A continuación, una vez que el procesado consiguió impregnarla de gasolina, la empujó, ella cayó al suelo, y él le dijo ‘adiós’, encendió un mechero y le prendió fuego, consciente de que, de esta forma, causaría a quien había sido su pareja sentimental un terrible sufrimiento, aumentando de forma deliberada e innecesaria los padecimientos tanto físicos como psíquicos que tendría y que tenían el claro y único propósito de acabar con la vida de ella», recoge Fiscalía. Finalmente, ella pudo coger una manguera y mojarse todo el cuerpo, solicitando ayuda a su sobrino y a su hermana, que la llevó al hospital, sufriendo quemaduras de segundo y tercer grado en gran parte de su cuerpo.
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