Un año para la esperanza . El Parque Nacional de Doñana ha recuperado parte de su esplendor con las lluvias recogidas en estas últimas semanas. Las imágenes aéreas ilustraban la inundación de un terreno que por días ha vuelto a ser una marisma, tras décadas de sequía que han supuesto un daño terrible para esta reserva de la Biosfera, joya de la naturaleza del continente.El último censo demuestra que, en cuanto se suman diferentes condicionantes idóneos, especialmente meteorológicos, los humedales onubenses se convierten en excelente refugio de las especies que escogen en lugar dentro de su ruta migratoria.El censo anual registra 385.649 aves acuáticas de 88 especies, «un aumento significativo respecto a los dos últimos años marcados». Duplica las cerca de 178.000 de 2025 y multiplica las 44.000 de 2024. La gráfica del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) recoge este crecimiento sustantivo con respecto a los últimos cuatro años, y que es la mejor cifra de la década sin contar la situación coyuntural de la pandemia de covid.No obstante, los valores aún siguen por debajo de la media de los últimos 22 años (437.000) y lejos de los máximos históricos (684.000). Por ello, este curso se presenta esperanzador pero aún con reservas, pues el cambio climático alterna agresivos temporales con largos periodos de sequía, y hay que esperar que las precipitaciones se mantengan durante toda la temporada.El repunte es evidente. La precipitación acumulada para el periodo 2025-2026 es ya de 517,6 mm, superior a la media para estas fechas y también respecto a las cifras alcanzadas el año anterior (307,9 mm), cuando la mayor parte de las precipitaciones se produjeron después de la invernada. A nivel paisajístico resulta palmario el buen estado actual de la marisma, rebosante de agua como hace tiempo que no se veía. Esto ha permitido que la marisma presente una amplia inundación y ofrezca mejores condiciones para las aves invernantes y la fauna acuática en general.Y, además, provoca la recuperación puntual de los acuíferos ; sin embargo, el volumen de extracciones fue tal que después de las lluvias del pasado año, el índice pasó del 33,3% al 34%, después de alcanzar el 77% en el repunte. Es decir, sólo creció un 0,7%.Su llenado es mucho más lento, sufre años de sequía y de explotación y los dos últimos años húmedos apenas han aumentado las reservas. ‘Sólo’ han frenado su merma.El regreso de las especiesEste nuevo censo de especies se integra en el International Waterbird Census (IWC), coordinado por Wetlands International, un programa global que desde 1967 evalúa el estado de las poblaciones de aves acuáticas y contribuye a orientar políticas ambientales y de conservación a escala internacional.Como apunta el CSIC, el recuento se lleva a cabo mediante una metodología combinada que incluye conteos desde avioneta, recorridos en vehículo y censos en dormideros, lo que permite cubrir la totalidad del humedal y sus áreas circundantes con un alto grado de precisión. Los datos registrados siguiendo esta metodología se vienen tomando desde 2004, a diferencia de lo que se hacía antes de esta fecha, cuando sólo se incluían los datos del censo aéreo.La mejora en las condiciones hídricas de la marisma ha impulsado una recuperación generalizada entre varias especies clave, especialmente entre las anátidas , que han respondido de manera muy notable al aumento del agua disponible. El cuchara común, con 120.970 ejemplares —más de 65.000 adicionales respecto al año anterior—, vuelve a situarse como la especie que más crece en Doñana. El porrón europeo también muestra una clara reactivación, e incluso el ánsar común experimenta un ligero incremento, aunque su recuperación sigue muy lejos de las cifras históricas. Imágenes satelitales de DoñanaLa cigüeña negra (extremadamente escasa en Europa), el morito común, la espátula común o la garcilla cangrejera, entre las especies que más destacan desde el Consejo. Un año para la esperanza . El Parque Nacional de Doñana ha recuperado parte de su esplendor con las lluvias recogidas en estas últimas semanas. Las imágenes aéreas ilustraban la inundación de un terreno que por días ha vuelto a ser una marisma, tras décadas de sequía que han supuesto un daño terrible para esta reserva de la Biosfera, joya de la naturaleza del continente.El último censo demuestra que, en cuanto se suman diferentes condicionantes idóneos, especialmente meteorológicos, los humedales onubenses se convierten en excelente refugio de las especies que escogen en lugar dentro de su ruta migratoria.El censo anual registra 385.649 aves acuáticas de 88 especies, «un aumento significativo respecto a los dos últimos años marcados». Duplica las cerca de 178.000 de 2025 y multiplica las 44.000 de 2024. La gráfica del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) recoge este crecimiento sustantivo con respecto a los últimos cuatro años, y que es la mejor cifra de la década sin contar la situación coyuntural de la pandemia de covid.No obstante, los valores aún siguen por debajo de la media de los últimos 22 años (437.000) y lejos de los máximos históricos (684.000). Por ello, este curso se presenta esperanzador pero aún con reservas, pues el cambio climático alterna agresivos temporales con largos periodos de sequía, y hay que esperar que las precipitaciones se mantengan durante toda la temporada.El repunte es evidente. La precipitación acumulada para el periodo 2025-2026 es ya de 517,6 mm, superior a la media para estas fechas y también respecto a las cifras alcanzadas el año anterior (307,9 mm), cuando la mayor parte de las precipitaciones se produjeron después de la invernada. A nivel paisajístico resulta palmario el buen estado actual de la marisma, rebosante de agua como hace tiempo que no se veía. Esto ha permitido que la marisma presente una amplia inundación y ofrezca mejores condiciones para las aves invernantes y la fauna acuática en general.Y, además, provoca la recuperación puntual de los acuíferos ; sin embargo, el volumen de extracciones fue tal que después de las lluvias del pasado año, el índice pasó del 33,3% al 34%, después de alcanzar el 77% en el repunte. Es decir, sólo creció un 0,7%.Su llenado es mucho más lento, sufre años de sequía y de explotación y los dos últimos años húmedos apenas han aumentado las reservas. ‘Sólo’ han frenado su merma.El regreso de las especiesEste nuevo censo de especies se integra en el International Waterbird Census (IWC), coordinado por Wetlands International, un programa global que desde 1967 evalúa el estado de las poblaciones de aves acuáticas y contribuye a orientar políticas ambientales y de conservación a escala internacional.Como apunta el CSIC, el recuento se lleva a cabo mediante una metodología combinada que incluye conteos desde avioneta, recorridos en vehículo y censos en dormideros, lo que permite cubrir la totalidad del humedal y sus áreas circundantes con un alto grado de precisión. Los datos registrados siguiendo esta metodología se vienen tomando desde 2004, a diferencia de lo que se hacía antes de esta fecha, cuando sólo se incluían los datos del censo aéreo.La mejora en las condiciones hídricas de la marisma ha impulsado una recuperación generalizada entre varias especies clave, especialmente entre las anátidas , que han respondido de manera muy notable al aumento del agua disponible. El cuchara común, con 120.970 ejemplares —más de 65.000 adicionales respecto al año anterior—, vuelve a situarse como la especie que más crece en Doñana. El porrón europeo también muestra una clara reactivación, e incluso el ánsar común experimenta un ligero incremento, aunque su recuperación sigue muy lejos de las cifras históricas. Imágenes satelitales de DoñanaLa cigüeña negra (extremadamente escasa en Europa), el morito común, la espátula común o la garcilla cangrejera, entre las especies que más destacan desde el Consejo.
Un año para la esperanza. El Parque Nacional de Doñana ha recuperado parte de su esplendor con las lluvias recogidas en estas últimas semanas. Las imágenes aéreas ilustraban la inundación de un terreno que por días ha vuelto a ser una marisma, tras … décadas de sequía que han supuesto un daño terrible para esta reserva de la Biosfera, joya de la naturaleza del continente.
El último censo demuestra que, en cuanto se suman diferentes condicionantes idóneos, especialmente meteorológicos, los humedales onubenses se convierten en excelente refugio de las especies que escogen en lugar dentro de su ruta migratoria.
El censo anual registra 385.649 aves acuáticas de 88 especies, «un aumento significativo respecto a los dos últimos años marcados». Duplica las cerca de 178.000 de 2025 y multiplica las 44.000 de 2024. La gráfica del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) recoge este crecimiento sustantivo con respecto a los últimos cuatro años, y que es la mejor cifra de la década sin contar la situación coyuntural de la pandemia de covid.

No obstante, los valores aún siguen por debajo de la media de los últimos 22 años (437.000) y lejos de los máximos históricos (684.000). Por ello, este curso se presenta esperanzador pero aún con reservas, pues el cambio climático alterna agresivos temporales con largos periodos de sequía, y hay que esperar que las precipitaciones se mantengan durante toda la temporada.
El repunte es evidente. La precipitación acumulada para el periodo 2025-2026 es ya de 517,6 mm, superior a la media para estas fechas y también respecto a las cifras alcanzadas el año anterior (307,9 mm), cuando la mayor parte de las precipitaciones se produjeron después de la invernada. A nivel paisajístico resulta palmario el buen estado actual de la marisma, rebosante de agua como hace tiempo que no se veía. Esto ha permitido que la marisma presente una amplia inundación y ofrezca mejores condiciones para las aves invernantes y la fauna acuática en general.
Y, además, provoca la recuperación puntual de los acuíferos; sin embargo, el volumen de extracciones fue tal que después de las lluvias del pasado año, el índice pasó del 33,3% al 34%, después de alcanzar el 77% en el repunte. Es decir, sólo creció un 0,7%.
Su llenado es mucho más lento, sufre años de sequía y de explotación y los dos últimos años húmedos apenas han aumentado las reservas. ‘Sólo’ han frenado su merma.
El regreso de las especies
Este nuevo censo de especies se integra en el International Waterbird Census (IWC), coordinado por Wetlands International, un programa global que desde 1967 evalúa el estado de las poblaciones de aves acuáticas y contribuye a orientar políticas ambientales y de conservación a escala internacional.
Como apunta el CSIC, el recuento se lleva a cabo mediante una metodología combinada que incluye conteos desde avioneta, recorridos en vehículo y censos en dormideros, lo que permite cubrir la totalidad del humedal y sus áreas circundantes con un alto grado de precisión. Los datos registrados siguiendo esta metodología se vienen tomando desde 2004, a diferencia de lo que se hacía antes de esta fecha, cuando sólo se incluían los datos del censo aéreo.
La mejora en las condiciones hídricas de la marisma ha impulsado una recuperación generalizada entre varias especies clave, especialmente entre las anátidas, que han respondido de manera muy notable al aumento del agua disponible. El cuchara común, con 120.970 ejemplares —más de 65.000 adicionales respecto al año anterior—, vuelve a situarse como la especie que más crece en Doñana. El porrón europeo también muestra una clara reactivación, e incluso el ánsar común experimenta un ligero incremento, aunque su recuperación sigue muy lejos de las cifras históricas.

La cigüeña negra (extremadamente escasa en Europa), el morito común, la espátula común o la garcilla cangrejera, entre las especies que más destacan desde el Consejo.
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