El organismo liderado por Escrivá vuelve a beneficio tras dos años en blanco. Los bancos perciben un 45% menos por sus depósitos ante el desplome de los tipos de interés en la Eurozona Leer El organismo liderado por Escrivá vuelve a beneficio tras dos años en blanco. Los bancos perciben un 45% menos por sus depósitos ante el desplome de los tipos de interés en la Eurozona Leer
El Banco de España desembolsó 4.448 millones de euros a las entidades nacionales en concepto de intereses generados por sus depósitos durante 2025. La factura es significativamente inferior a la del año anterior, en concreto, un 45% menos (3.588 millones de euros), teniendo en cuenta la caída de los tipos de interés de la zona euro desde que tocaron techo en septiembre de 2023, en el 4% para la facilidad de depósito.
La banca española tenía depositados en el seno del Banco de España 165.678 millones de euros a cierre del año pasado, vinculados a la remuneración oficial que fija el Banco Central Europeo (BCE) en el marco de sus decisiones sobre política monetaria. El saldo depositado por las entidades nacionales fue el menor desde 2021, cuando los tipos de interés estaban en negativo (-0,5%) y eran los propios bancos los que tenían que pagar por tener su liquidez depositada en el seno de un banco central en la Unión Europa. Por aquel entonces, el dinero depositado por los bancos no llegaba ni a los 2.400 millones de euros a 31 de diciembre. Hay que tener en cuenta que se trata de depósitos intradía, con lo que el saldo nunca es constante.
De este modo, el organismo que lidera José Luis Escrivá redujo sus gastos de manera notoria durante 2025, frente a los intereses abonados doce meses antes y que superaron los 8.000 millones de euros solo en el pago a las entidades nacionales. El coste medio de la facilidad de depósito se contrajo desde el 3,72% de 2024 hasta el 2,26% de 2025, teniendo en cuenta que el banco central que preside Christine Lagarde llevó a cabo ocho recortes consecutivos de las tasas oficiales desde septiembre de 2023 hasta el 2% de junio del año pasado.
Ahora bien, en el contexto de la guerra en Oriente Próximo y con el impacto que el BCE ya ha reconocido sobre los precios en la Eurozona, el mercado descuenta un mínimo de dos subidas de tipos de interés este año de nuevo, cuando la previsión antes del estallido del conflicto era la de un año de transición y de tipos estables en la zona euro. Hay que tener en cuenta que una subida de las tasas oficiales es positiva para los bancos por los dos lados: incrementan sus ingresos gracias a que prestan dinero a un interés mayor y porque ganan más gracias a los intereses devengados por el Banco de España a sus propios depósitos, teniendo en cuenta que ninguna de las grandes entidades del país se ha lanzado a reabrir la ‘guerra por el pasivo’ y, por lo tanto, mantienen su coste muy controlado.
Según los datos oficiales del BCE, la media de retribución de los depósitos a particulares en España en diciembre de 2025 fue del 1,81%, aun por debajo de la facilidad de depósito (en el 2%), frente al 2,26% que obtuvieron los bancos por tener su dinero a cobijo en el Banco de España durante todo el ejercicio. Incluso esta cifra es superior al pico de rentabilidades que percibieron, de media, las familias españolas por su ahorro en enero de 2025, cuando llegó a estar sobre el 2,3%.
En un contexto de menores gastos, el Banco de España regresó en 2025 a beneficio positivo. El organismo volvió a ganar dinero tras dos ejercicios -en los que tuvo que provisionar para no incurrir en pérdidas- y cerró con un resultado neto de 234 millones de euros. No solo pagaron menos en la partida de intereses a las entidades nacionales, sino que también se redujo el saldo a favor de la Administración Pública.
El banco central abonó otros 228,5 millones de euros a los distintos gobiernos, nacional y autonómicos, gracias a los intereses que habían generado con sus depósitos. Es una cuarta parte de lo que ingresaron en 2024, con más de 996 millones de euros, cuando el dinero rentaba mucho más a un tipo medio del 3,59%, frente a menos del 2% al que se cerró el coste medio de estos depósitos para el Banco de España, según sus cuentas anuales.
En total, las distintas administraciones contaban con depósitos por un valor cercano a los 4.000 millones de euros a 31 de diciembre, 2.900 millones menos que un año atrás. Solo el Estado central cuenta con 2.274 millones de euros, algo más de la mitad, mientras que la Seguridad Social tiene otros 1.185 millones de euros, y, en tercer lugar, figuran los gobiernos locales y regionales con otros 533 millones de euros, y es ahí donde se ha notado especialmente la caída en los saldos públicos.
Hay otro dato llamativo que se extrae del balance del Banco de España y es el valor de sus reservas de oro, en máximos históricos. Solo esta partida aumentó en 10.484 millones de euros, hasta un valor que supera los 33.100 millones de euros en 2025 gracias a la revalorización del metal dorado. Según los registros oficiales, el organismo público cuenta de manera con 9,1 millones de onzas troy de oro en sus reservas, una cifra que se mantiene estable desde la crisis financiera, cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se deshizo de 241 toneladas de oro para reinvertirlo en activos más rentables, justificaron entonces.
Las familias llevan a mínimos de 20 años el porcentaje del patrimonio que tienen depositado en el banco, tanto en cuentas a la vista como en vehículos a plazo, ante la falta de una oferta atractiva por parte del sector financiero. Según el último Informe sobre el Ahorro Financiero de las Familias, elaborado por Inverco, los hogares españoles destinan el 32,5% de su patrimonio a este fin, el menor porcentaje desde 2005 según la serie histórica, a pesar de que está en máximos su riqueza. En total, en 2025 los españoles tenían 1,146 billones de euros en depósitos y efectivo, un 4,6% más que un año atrás.
Ahora bien, han decidido rebalancear su patrimonio y cada vez invierten más en fondos de inversión (donde destinan un 17% del total), en máximos históricos; y también a comprar acciones en bolsa, que tras las subidas de doble dígito vividas los últimos dos años, se lleva más del 6% del patrimonio de los hogares españoles.
No obstante, el nuevo contexto de tipos de interés al alza está empezando a dejar ver los primeros brotes verdes. Entidades como ING y Banca March mejoraron su oferta de depósitos la semana pasada, aumentando su remuneración hasta niveles del 2,5%. El sector espera que otros actores sigan sus pasos, aunque ninguno de ellos sería alguno de los seis mayores bancos del país que no cuentan con necesidades de liquidez para financiar su crecimiento ni conceder más préstamos.
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