Miles de vuelos cancelados, 20.000 españoles varados y los viajeros buscan destinos más seguro Leer Miles de vuelos cancelados, 20.000 españoles varados y los viajeros buscan destinos más seguro Leer
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La escalada del conflicto en Oriente Medio ha golpeado de lleno al turismo internacional, dejando a miles de pasajeros atrapados y alterando de forma significativa el tráfico aéreo en una de las regiones clave para las conexiones globales. El cierre de aeropuertos y las restricciones para volar en buena parte del Golfo Pérsico han provocado cancelaciones masivas y una cadena de interrupciones que afecta tanto a los viajeros que se encontraban en la zona como a aquellos que utilizaban sus aeropuertos como escala.
En España, decenas de vuelos han sido cancelados y el Gobierno estima que unas 20.000 personas permanecen varadas en la región. La red de aeropuertos de Aena opera una media de más de 5.500 vuelos diarios, de los cuales alrededor de 35 conectan con Oriente Medio y se han visto afectados por las limitaciones.
Desde el inicio del conflicto, las agencias de viajes han registrado una avalancha de cancelaciones, especialmente hacia destinos como Omán, Jordania o Dubái, según la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV). El impacto, sin embargo, se extiende más allá de estos países, ya que muchos vuelos hacia Asia y Oceanía utilizan hubs como Doha, Dubái o Abu Dabi como puntos de conexión, lo que está alterando numerosos itinerarios.
Las agencias trabajan ahora para reorganizar viajes y ofrecer alternativas, con especial atención a los pasajeros que debían regresar en estos días. En algunos casos, la situación es especialmente compleja. «Tenemos clientes atrapados en distintos destinos y es imposible traerlos de vuelta porque no hay disponibilidad aérea», explican desde la agencia de viajes Bidtravel. Algunos viajeros que se encuentran en países como Tailandia o Vietnam no tienen opciones de regreso hasta finales de marzo debido a la saturación de las pocas rutas disponibles.
Ante este escenario, la Federación Empresarial de Asociaciones Territoriales de Agencias de Viajes Españolas (Fetave) y la Unión Nacional de Agencias de Viajes (UNAV) denuncian que el marco normativo actual no está preparado para afrontar crisis extraordinarias de conectividad global. Ambas patronales reclaman la creación de un protocolo de crisis que permita coordinar la actuación de aerolíneas, proveedores y administraciones ante situaciones como la actual.
Al mismo tiempo, el deterioro de la percepción de seguridad en varios destinos de Oriente Medio empieza a reflejarse en la demanda turística internacional. Aunque todavía es pronto para medir su alcance, los primeros indicios apuntan a que algunos viajeros europeos y estadounidenses comienzan a redirigir sus planes hacia destinos considerados más seguros.
Este cambio en la percepción de seguridad ya empieza a reflejarse en los hábitos de los viajeros europeos y estadounidenses, que están desviando parte de su interés hacia otros destinos, tanto más cercanos como de larga distancia. Así lo señala un análisis de Mabrian by Data Appeal, que apunta a que la evolución del conflicto está influyendo progresivamente en la confianza de los turistas.
Los viajeros estadounidenses, en particular, suelen reaccionar con rapidez ante cualquier deterioro en la percepción de seguridad. Por ello, destinos próximos al conflicto, como Egipto, Turquía o Jordania, empiezan a notar ya un efecto indirecto en la valoración que hacen los turistas, aunque no estén implicados directamente en la guerra.
Los datos del Índice de Percepción de Seguridad (PSI) muestran un deterioro notable en varios destinos del Golfo tras el inicio de las operaciones militares en Irán el 28 de febrero, aunque con intensidades distintas según el país. Bahréin, Omán y Catar registraron las caídas más acusadas en los primeros días, mientras que Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí han mostrado una mayor resistencia, con descensos más moderados y señales iniciales de estabilización.
Además, el conflicto está generando un efecto de «contagio» en otros destinos cercanos que muchos viajeros perciben dentro de la misma zona de riesgo. Es el caso de Jordania, Turquía y Egipto, que también registran retrocesos en la valoración de seguridad, aunque más contenidos. Estos cambios son relevantes porque, durante la última década, muchos de estos países habían invertido de forma significativa en reforzar su imagen de seguridad como uno de los pilares de su posicionamiento turístico.
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