Víctor Mínguez, estudiante de sexto de Medicina, consiguió aunar en su Trabajo de Fin de Grado (TFG), sus dos pasiones: la medicina y la música. Hace unos meses, ese obligatorio paso para conseguir el grado se convirtió, de la mano de un equipo formado por estudiantes de la Universidad de Valladolid y de los hospitales Clínico y Río Hortega de Valladolid, en un proyecto de innovación docente para dar respuesta a la siguiente cuestión: ¿De qué forma influye el canto como herramienta para mejorar la salud física y emocional de los pacientes?Es lo que intentan averiguar desde el pasado mes de octubre que se puso en marcha el coro ‘Cantantes para la salud’, una iniciativa que comenzó con apenas una treintena de pacientes y que ahora suma ya 65, detalla su impulsor, quien aclara el sentido del proyecto: «No buscamos tanto que el canto mejore el colesterol ni una analítica, porque sabemos que no lo va a hacer. Pero al pertenecer a un coro que tiene la peculiaridad de ser un proyecto de salud sus integrantes se están sometiendo a ciertos controles y están recibiendo una serie de recomendaciones que están impactando en su salud».«El virus me dejó la memoria a corto plazo bastante machacada y el tener que memorizar una canción me viene muy bien» Natalia Membiela Enferma con Covid persistenteEl funcionamiento en sencillo. Desde el inicio del proyecto, los pacientes que participan en él – enfermos en tratamiento oncológico, con covid persistente o con algún problema de salud mental, entre otros- están sido sometidos a evaluaciones de indicadores como la calidad vocal, la capacidad respiratoria, el estado nutricional y el bienestar emocional, entre otros. Estos controles incluyen además de análisis clínicos, pruebas como espirometrías y cooximetrías, que miden la cantidad de aire que los pulmones pueden inhalar y exhalar y la rapidez con que se realiza.«Cuando han tenido algún dato alterado en los análisis se le ha recomendado acudir a su médico de cabecera», detalla Víctor Mínguez, encargado también de dirigir la clase de coro semanal en la que participan los pacientes. En ella, se dedican «unos 20 minutos» a la técnica vocal, pero también trabajan la respiración, la postura, la coordinación y la expresión. Además de esta clase -para la que últimamente se han reunido hasta dos veces por semana-, los integrantes del coro reciben una charla impartida por profesionales del ámbito de la voz -otorrirnolaringólogos, logopenas, etc.- la nutrición, fisioterapia, psicología.Tras los primeros meses en funcionamiento, esta iniciativa «está dando resultados». Se han detectado casos de hipertensión sin diagnosticar, «un factor de riesgo cardiovascular muy gordo», recuerda el estudiante de la UVa. También se ha detectado alguna mejoría en los pacientes de Covid persistente: «Me dicen que desde que están en el coro se fatigan menos».Natalia Membiela y Laura González, en un receso de la actividad R. ORTEGAUna de esas pacientes es Natalia Membiela. Lo padece desde hace cinco años. El virus le dejó muchas secuelas, entre ellas, la voz: «Se me va y tengo tos crónica. Me han hecho mil pruebas y no ven nada», sostiene en un receso de la actividad en el aula López Prieto de la Facultad de Medicina, con la que está «encantada»: «Es verdad que hay días que noto que estoy mejor y otros que todo vuelve a su ser otra vez, pero sobre todo me está viniendo muy bien porque además del problema de la garganta tengo muchas nieblas mentales. El virus me dejó la memoria a corto plazo bastante machacada y el tener que memorizar una canción me viene muy bien «, sostiene sobre una experiencia a la que también ha sumado a participar su marido. Noticia Relacionada estandar Si Enfermeros más allá de los 65 años: luz verde a las primeras solicitudes Miriam Antolín Sanidad permite desde el pasado año a todas las categorías la ampliación de su trayectoria laboralResalta la «suerte» que han tenido con el grupo: «Me da bastante subidón venir, la verdad».A Laura González, que llegó a la actividad «por Víctor», este rato le permite poder evadirse de su «tremendo dolor» debido a la hernia discal que padece, de la que está a punto de operarse: «Estoy con muchos analgésicos y esta hora y media supone para mí estar centrada en otra cosa».El coro ‘Pacientes por la salud’ cuenta con pacientes de edades muy diversas: «Van desde los 18 a los 81 años», aclara Víctor Mínguez, que además de estudiante de Medicina trabaja en el Río Hortega de técnico de Laboratorio y cuenta con el título de profesional de canto. Destaca el carácter «pionero» de esta iniciativa, ya que el formato, su metodología y el impacto esperado no se habían probado hasta la fecha. Recuerda que en Inglaterra hay coros formados por gente con problemas específicos, «por ejemplo, con enfermedades pulmonares», pero la diferencia es que en esta iniciativa el seguimiento clínico es multidisciplinar. Víctor Mínguez, estudiante de sexto de Medicina, consiguió aunar en su Trabajo de Fin de Grado (TFG), sus dos pasiones: la medicina y la música. Hace unos meses, ese obligatorio paso para conseguir el grado se convirtió, de la mano de un equipo formado por estudiantes de la Universidad de Valladolid y de los hospitales Clínico y Río Hortega de Valladolid, en un proyecto de innovación docente para dar respuesta a la siguiente cuestión: ¿De qué forma influye el canto como herramienta para mejorar la salud física y emocional de los pacientes?Es lo que intentan averiguar desde el pasado mes de octubre que se puso en marcha el coro ‘Cantantes para la salud’, una iniciativa que comenzó con apenas una treintena de pacientes y que ahora suma ya 65, detalla su impulsor, quien aclara el sentido del proyecto: «No buscamos tanto que el canto mejore el colesterol ni una analítica, porque sabemos que no lo va a hacer. Pero al pertenecer a un coro que tiene la peculiaridad de ser un proyecto de salud sus integrantes se están sometiendo a ciertos controles y están recibiendo una serie de recomendaciones que están impactando en su salud».«El virus me dejó la memoria a corto plazo bastante machacada y el tener que memorizar una canción me viene muy bien» Natalia Membiela Enferma con Covid persistenteEl funcionamiento en sencillo. Desde el inicio del proyecto, los pacientes que participan en él – enfermos en tratamiento oncológico, con covid persistente o con algún problema de salud mental, entre otros- están sido sometidos a evaluaciones de indicadores como la calidad vocal, la capacidad respiratoria, el estado nutricional y el bienestar emocional, entre otros. Estos controles incluyen además de análisis clínicos, pruebas como espirometrías y cooximetrías, que miden la cantidad de aire que los pulmones pueden inhalar y exhalar y la rapidez con que se realiza.«Cuando han tenido algún dato alterado en los análisis se le ha recomendado acudir a su médico de cabecera», detalla Víctor Mínguez, encargado también de dirigir la clase de coro semanal en la que participan los pacientes. En ella, se dedican «unos 20 minutos» a la técnica vocal, pero también trabajan la respiración, la postura, la coordinación y la expresión. Además de esta clase -para la que últimamente se han reunido hasta dos veces por semana-, los integrantes del coro reciben una charla impartida por profesionales del ámbito de la voz -otorrirnolaringólogos, logopenas, etc.- la nutrición, fisioterapia, psicología.Tras los primeros meses en funcionamiento, esta iniciativa «está dando resultados». Se han detectado casos de hipertensión sin diagnosticar, «un factor de riesgo cardiovascular muy gordo», recuerda el estudiante de la UVa. También se ha detectado alguna mejoría en los pacientes de Covid persistente: «Me dicen que desde que están en el coro se fatigan menos».Natalia Membiela y Laura González, en un receso de la actividad R. ORTEGAUna de esas pacientes es Natalia Membiela. Lo padece desde hace cinco años. El virus le dejó muchas secuelas, entre ellas, la voz: «Se me va y tengo tos crónica. Me han hecho mil pruebas y no ven nada», sostiene en un receso de la actividad en el aula López Prieto de la Facultad de Medicina, con la que está «encantada»: «Es verdad que hay días que noto que estoy mejor y otros que todo vuelve a su ser otra vez, pero sobre todo me está viniendo muy bien porque además del problema de la garganta tengo muchas nieblas mentales. El virus me dejó la memoria a corto plazo bastante machacada y el tener que memorizar una canción me viene muy bien «, sostiene sobre una experiencia a la que también ha sumado a participar su marido. Noticia Relacionada estandar Si Enfermeros más allá de los 65 años: luz verde a las primeras solicitudes Miriam Antolín Sanidad permite desde el pasado año a todas las categorías la ampliación de su trayectoria laboralResalta la «suerte» que han tenido con el grupo: «Me da bastante subidón venir, la verdad».A Laura González, que llegó a la actividad «por Víctor», este rato le permite poder evadirse de su «tremendo dolor» debido a la hernia discal que padece, de la que está a punto de operarse: «Estoy con muchos analgésicos y esta hora y media supone para mí estar centrada en otra cosa».El coro ‘Pacientes por la salud’ cuenta con pacientes de edades muy diversas: «Van desde los 18 a los 81 años», aclara Víctor Mínguez, que además de estudiante de Medicina trabaja en el Río Hortega de técnico de Laboratorio y cuenta con el título de profesional de canto. Destaca el carácter «pionero» de esta iniciativa, ya que el formato, su metodología y el impacto esperado no se habían probado hasta la fecha. Recuerda que en Inglaterra hay coros formados por gente con problemas específicos, «por ejemplo, con enfermedades pulmonares», pero la diferencia es que en esta iniciativa el seguimiento clínico es multidisciplinar.
Víctor Mínguez, estudiante de sexto de Medicina, consiguió aunar en su Trabajo de Fin de Grado (TFG), sus dos pasiones: la medicina y la música. Hace unos meses, ese obligatorio paso para conseguir el grado se convirtió, de la mano de un equipo formado … por estudiantes de la Universidad de Valladolid y de los hospitales Clínico y Río Hortega de Valladolid, en un proyecto de innovación docente para dar respuesta a la siguiente cuestión: ¿De qué forma influye el canto como herramienta para mejorar la salud física y emocional de los pacientes?
Es lo que intentan averiguar desde el pasado mes de octubre que se puso en marcha el coro ‘Cantantes para la salud’, una iniciativa que comenzó con apenas una treintena de pacientes y que ahora suma ya 65, detalla su impulsor, quien aclara el sentido del proyecto: «No buscamos tanto que el canto mejore el colesterol ni una analítica, porque sabemos que no lo va a hacer. Pero al pertenecer a un coro que tiene la peculiaridad de ser un proyecto de salud sus integrantes se están sometiendo a ciertos controles y están recibiendo una serie de recomendaciones que están impactando en su salud».
«El virus me dejó la memoria a corto plazo bastante machacada y el tener que memorizar una canción me viene muy bien»
Natalia Membiela
Enferma con Covid persistente
El funcionamiento en sencillo. Desde el inicio del proyecto, los pacientes que participan en él –enfermos en tratamiento oncológico, con covid persistente o con algún problema de salud mental, entre otros- están sido sometidos a evaluaciones de indicadores como la calidad vocal, la capacidad respiratoria, el estado nutricional y el bienestar emocional, entre otros. Estos controles incluyen además de análisis clínicos, pruebas como espirometrías y cooximetrías, que miden la cantidad de aire que los pulmones pueden inhalar y exhalar y la rapidez con que se realiza.
«Cuando han tenido algún dato alterado en los análisis se le ha recomendado acudir a su médico de cabecera», detalla Víctor Mínguez, encargado también de dirigir la clase de coro semanal en la que participan los pacientes. En ella, se dedican «unos 20 minutos» a la técnica vocal, pero también trabajan la respiración, la postura, la coordinación y la expresión.
Además de esta clase -para la que últimamente se han reunido hasta dos veces por semana-, los integrantes del coro reciben una charla impartida por profesionales del ámbito de la voz -otorrirnolaringólogos, logopenas, etc.- la nutrición, fisioterapia, psicología.
Tras los primeros meses en funcionamiento, esta iniciativa «está dando resultados». Se han detectado casos de hipertensión sin diagnosticar, «un factor de riesgo cardiovascular muy gordo», recuerda el estudiante de la UVa. También se ha detectado alguna mejoría en los pacientes de Covid persistente: «Me dicen que desde que están en el coro se fatigan menos».

(R. ORTEGA)
Una de esas pacientes es Natalia Membiela. Lo padece desde hace cinco años. El virus le dejó muchas secuelas, entre ellas, la voz: «Se me va y tengo tos crónica. Me han hecho mil pruebas y no ven nada», sostiene en un receso de la actividad en el aula López Prieto de la Facultad de Medicina, con la que está «encantada»: «Es verdad que hay días que noto que estoy mejor y otros que todo vuelve a su ser otra vez, pero sobre todo me está viniendo muy bien porque además del problema de la garganta tengo muchas nieblas mentales. El virus me dejó la memoria a corto plazo bastante machacada y el tener que memorizar una canción me viene muy bien«, sostiene sobre una experiencia a la que también ha sumado a participar su marido.
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Resalta la «suerte» que han tenido con el grupo: «Me da bastante subidón venir, la verdad».
A Laura González, que llegó a la actividad «por Víctor», este rato le permite poder evadirse de su «tremendo dolor» debido a la hernia discal que padece, de la que está a punto de operarse: «Estoy con muchos analgésicos y esta hora y media supone para mí estar centrada en otra cosa».
El coro ‘Pacientes por la salud’ cuenta con pacientes de edades muy diversas: «Van desde los 18 a los 81 años», aclara Víctor Mínguez, que además de estudiante de Medicina trabaja en el Río Hortega de técnico de Laboratorio y cuenta con el título de profesional de canto. Destaca el carácter «pionero» de esta iniciativa, ya que el formato, su metodología y el impacto esperado no se habían probado hasta la fecha. Recuerda que en Inglaterra hay coros formados por gente con problemas específicos, «por ejemplo, con enfermedades pulmonares», pero la diferencia es que en esta iniciativa el seguimiento clínico es multidisciplinar.
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