María del Carmen Castaño se sienta siempre dando la espalda a la ventana, pues solo con la ayuda de un foco de luz puede de leer un periódico cuyas letras ya le parecen diminutas. De mente inquieta, hace años que su vista no es la de siempre, que no responde a su avidez literaria ni a su constante curiosidad. Pero conoce los rincones del hogar en el que creció y las aceras de su calle, Zurbano, en pleno barrio de Chamberí , donde vive desde que tenía cuatro años. Es la costumbre, el constante pasar por unas calles cuyas imperfecciones conoce de memoria para evitar tropiezos. Es una de las principales razones por las que, a sus 78 años, no quiere abandonar su hogar.No lo hará, pues seguirá habitando la misma casa. Sin embargo, ya no le pertenece. Las herencias requieren ser administradas y, por ello, los hermanos han decidido venderla para repartir entre los descendientes el dinero. Con la venta han ganado menos de lo que en realidad costaría, porque así María del Carmen y su hermana pueden seguir viviendo en ella hasta su fallecimiento o hasta que así lo decidan. Es el sistema de la vivienda inversa, que ha registrado un notable auge en la capital , pues cada vez son más las personas mayores que se suman a una tendencia que, en gran parte de los casos, responde a la necesidad de gestionar una herencia compleja. Las dudas comenzaron en uno de esos momentos en los que la vida obliga a plantearse situaciones que habitualmente se tratan de evadir: la operación de corazón de su hermano. Aunque todo quedase en un mal susto, la realidad sobrevino a la familia y se plantearon entonces la gestión de la herencia, refugiados en el por si acaso. «Mis sobrinos están uno en Alemania, otro en Suiza, en Ibiza. ¿Qué van a hacer con un piso en la calle Zurbano, aunque tengan buenos recuerdos de él? Antes incluso pensaba que lo teníamos que quitar de en medio, porque pobrecitos míos, para los que vengan detrás iba a ser un follón», recapitula. «Cumples años», dice, y «te preguntas cómo lo vas a hacer».Noticia relacionada general No No El Café Central se despedirá de la plaza del Ángel con un funeral al estilo Nueva Orleans Nacho Serrano«Veo muy mal y por aquí podría ir con los ojos cerrados. Si me voy a un sitio nuevo, no sé si va a haber cuestas y eso nos echó para atrás, porque la primera idea fue vender este piso», cuenta María del Carmen. Junto a su hermana, ambas solteras y sin descendencia, viven en la casa que las ha visto crecer. Pero su hermano tiene cuatro hijos entre los que habrían de repartir una porción de la casa de suceder lo que nadie quiere que acontezca. A una de ellas le decía que cómo se iba a poder mudar, si en ese piso de Zurbano estaban hasta los patines con los que pasaban las horas en su infancia. Cómo empaquetar toda una vida. Pero con «lo de Madrid» había que hacer algo. «Nos entró una depresión cuando empezamos a pensar en mudarnos y pensamos que para los que vengan detrás iba a ser un follón quedarse con el piso» María del Carmen Castaño Vecina de ChamberíSolo el pensamiento de abandonar la casa era una fuente de tensión, de agotamiento. «Nos entró a las dos una depresión o un ataque de histeria, no sé, cuando empezamos a pensar en la mudanza», recuerda de aquellos días. Fue entonces cuando un vecino le habló de la que sería su solución, la vivienda inversa. Ellos venderían la casa por un porcentaje menor al su precio de mercado, pero podrían seguir viviendo en ella hasta su fallecimiento. El descuento del precio varía en función de la vivienda, del número de ocupantes y de su edad, pero suele oscilar entre el 10 y el 35%.Como no es jurídicamente posible hacer un alquiler de por vida, se estableció un contrato con «una duración absurdamente alta para que sea vitalicio». «Nunca se verá en la estacada», sentencia Felipe de los Ríos, confundador de Almagro Capital. Esta es la única empresa que ofrece esta posibilidad en España. Hace ya diez años que llegaron a Madrid, aunque se están extendiendo a otras partes del país. Cuando las casas que adquieren se quedan sin inquilino, las venden. «El crecimiento de los últimos 3 o 4 años ha sido salvaje, pero creemos que es muy pequeño comparado con lo que va a ser» Felipe de los Ríos Cofundador de Almagro CapitalCon casos como el de la familia Castaño, la capital es epicentro del crecimiento de la vivienda inversa en España. Concentra el 61,2% de la demanda detectada y registra valoraciones medias superiores a los 858.000 euros, según esta gestora de inversión. Es Barcelona la que se sitúa en segundo lugar, con un peso superior al 20,3% y, a mayor distancia, Valencia y Málaga. De los Ríos asegura que si en la capital se opta más por este modelo es únicamente porque se conoce más, pero que tratan de que llegue al resto de provincias. «El crecimiento de los últimos 3 o 4 años ha sido salvaje, pero creemos que es muy pequeño comparado con lo que va a ser», asegura el cofundador de Almagro Capital. No duda al calificar la vivienda inversa como «la solución del día de mañana». Dentro de Madrid, la mayor parte de esta actividad se concentra en el interior de la M-30, cuyas viviendas no son vendidas a propietarios concretos sino que pasan a manos de la empresa que, en un futuro, será quien las venda. Con el tiempo, tendrán en sus manos viviendas revalorizadas que compraron a un precio inferior al del mercado.No es una solución por precariedadA un mes de haber vendido su piso, María del Carmen no se arrepiente. Si lo hará en un futuro, todavía lo lo sabe, pues asegura no haber pasado el suficiente tiempo como para ver las desventajas. Pero, antes de firmar, tuvo momentos de duda. «Lo pasé muy mal los días anteriores porque te quitan mucho del precio y empecé a pensar qué pasaría si tenía que ir a la residencia con la pensión que tengo. Y te empieza a entrar como una angustia», cuenta, recordando esos momentos y palpándose el pecho como queriendo sacar de él una preocupación que todavía permanece.Pero su casa, su barrio, ya estaban hechos a su medida. «Mi cuarto de baño está previsto para que pueda entrar una silla de ruedas», dice. Tampoco le gustan estos pisos de arquitectura moderna en los que cocina y salón son uno y el sofá termina oliendo a guiso. Ahora, hay gastos que ya no tiene que pagar, como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), que corre a cuenta del nuevo propietario. Sí que costean la tasa de basuras o los gastos de la comunidad.El proceso de venta duró unos tres meses, aunque desde Almagro Capital aseguran que puede reducirse a dos semanas si la familia lo tiene claro. «Generalmente, son los hijos los que convencen a los padres, los que lo conocen», asegura el confundador de la empresa. El 61,2% Del 10 al 35% 3 o 4 años Más de 858.000 euros De la demanda de vivienda inversa en España se concentra en Madrid Se descuenta del precio original de la casa De crecimiento «salvaje» en la capital De valoraciones medias registradas en MadridPara Castaño, «es una manera de evitar problemas a la hora de la herencia». No quiere volver a vivirlos, ya los sufrió con el fallecimiento de su padre, que no dejó testamento. Ninguno de sus sobrinos vive en Madrid, y tampoco sueñan con habitar una casa de la que su corazón ya se ha desprendido. Era, entonces, la solución más fácil.Su caso es también el de otros tantos. Desde la gestora apuntan que no son casos de precariedad, «porque el que tiene necesidad quiere todo el dinero». Hablan de planificación financiera y familiar. Son, en definitiva, propietarios con un patrimonio inmobiliario consolidado que trata de adaptarse a unas necesidades cambiantes.María del Carmen lo ve práctico, «a lo mejor no para todo el mundo, pero es mucho menos lioso». Por la parte que le toca, no tendrá que abandonar la casa en la que creció. «Es la mejor solución porque mi hermano se llevó su parte y nosotras seguimos viviendo», asegura. El piso que alberga las fotos de su familia, los libros, los patines y los esquís, ahora pertenece a una gestora. Ya no es su casa. Pero sigue siendo su barrio, con sus aceras y sus ya trazados baches que, cada mañana, seguirá evitando para no tropezar. María del Carmen Castaño se sienta siempre dando la espalda a la ventana, pues solo con la ayuda de un foco de luz puede de leer un periódico cuyas letras ya le parecen diminutas. De mente inquieta, hace años que su vista no es la de siempre, que no responde a su avidez literaria ni a su constante curiosidad. Pero conoce los rincones del hogar en el que creció y las aceras de su calle, Zurbano, en pleno barrio de Chamberí , donde vive desde que tenía cuatro años. Es la costumbre, el constante pasar por unas calles cuyas imperfecciones conoce de memoria para evitar tropiezos. Es una de las principales razones por las que, a sus 78 años, no quiere abandonar su hogar.No lo hará, pues seguirá habitando la misma casa. Sin embargo, ya no le pertenece. Las herencias requieren ser administradas y, por ello, los hermanos han decidido venderla para repartir entre los descendientes el dinero. Con la venta han ganado menos de lo que en realidad costaría, porque así María del Carmen y su hermana pueden seguir viviendo en ella hasta su fallecimiento o hasta que así lo decidan. Es el sistema de la vivienda inversa, que ha registrado un notable auge en la capital , pues cada vez son más las personas mayores que se suman a una tendencia que, en gran parte de los casos, responde a la necesidad de gestionar una herencia compleja. Las dudas comenzaron en uno de esos momentos en los que la vida obliga a plantearse situaciones que habitualmente se tratan de evadir: la operación de corazón de su hermano. Aunque todo quedase en un mal susto, la realidad sobrevino a la familia y se plantearon entonces la gestión de la herencia, refugiados en el por si acaso. «Mis sobrinos están uno en Alemania, otro en Suiza, en Ibiza. ¿Qué van a hacer con un piso en la calle Zurbano, aunque tengan buenos recuerdos de él? Antes incluso pensaba que lo teníamos que quitar de en medio, porque pobrecitos míos, para los que vengan detrás iba a ser un follón», recapitula. «Cumples años», dice, y «te preguntas cómo lo vas a hacer».Noticia relacionada general No No El Café Central se despedirá de la plaza del Ángel con un funeral al estilo Nueva Orleans Nacho Serrano«Veo muy mal y por aquí podría ir con los ojos cerrados. Si me voy a un sitio nuevo, no sé si va a haber cuestas y eso nos echó para atrás, porque la primera idea fue vender este piso», cuenta María del Carmen. Junto a su hermana, ambas solteras y sin descendencia, viven en la casa que las ha visto crecer. Pero su hermano tiene cuatro hijos entre los que habrían de repartir una porción de la casa de suceder lo que nadie quiere que acontezca. A una de ellas le decía que cómo se iba a poder mudar, si en ese piso de Zurbano estaban hasta los patines con los que pasaban las horas en su infancia. Cómo empaquetar toda una vida. Pero con «lo de Madrid» había que hacer algo. «Nos entró una depresión cuando empezamos a pensar en mudarnos y pensamos que para los que vengan detrás iba a ser un follón quedarse con el piso» María del Carmen Castaño Vecina de ChamberíSolo el pensamiento de abandonar la casa era una fuente de tensión, de agotamiento. «Nos entró a las dos una depresión o un ataque de histeria, no sé, cuando empezamos a pensar en la mudanza», recuerda de aquellos días. Fue entonces cuando un vecino le habló de la que sería su solución, la vivienda inversa. Ellos venderían la casa por un porcentaje menor al su precio de mercado, pero podrían seguir viviendo en ella hasta su fallecimiento. El descuento del precio varía en función de la vivienda, del número de ocupantes y de su edad, pero suele oscilar entre el 10 y el 35%.Como no es jurídicamente posible hacer un alquiler de por vida, se estableció un contrato con «una duración absurdamente alta para que sea vitalicio». «Nunca se verá en la estacada», sentencia Felipe de los Ríos, confundador de Almagro Capital. Esta es la única empresa que ofrece esta posibilidad en España. Hace ya diez años que llegaron a Madrid, aunque se están extendiendo a otras partes del país. Cuando las casas que adquieren se quedan sin inquilino, las venden. «El crecimiento de los últimos 3 o 4 años ha sido salvaje, pero creemos que es muy pequeño comparado con lo que va a ser» Felipe de los Ríos Cofundador de Almagro CapitalCon casos como el de la familia Castaño, la capital es epicentro del crecimiento de la vivienda inversa en España. Concentra el 61,2% de la demanda detectada y registra valoraciones medias superiores a los 858.000 euros, según esta gestora de inversión. Es Barcelona la que se sitúa en segundo lugar, con un peso superior al 20,3% y, a mayor distancia, Valencia y Málaga. De los Ríos asegura que si en la capital se opta más por este modelo es únicamente porque se conoce más, pero que tratan de que llegue al resto de provincias. «El crecimiento de los últimos 3 o 4 años ha sido salvaje, pero creemos que es muy pequeño comparado con lo que va a ser», asegura el cofundador de Almagro Capital. No duda al calificar la vivienda inversa como «la solución del día de mañana». Dentro de Madrid, la mayor parte de esta actividad se concentra en el interior de la M-30, cuyas viviendas no son vendidas a propietarios concretos sino que pasan a manos de la empresa que, en un futuro, será quien las venda. Con el tiempo, tendrán en sus manos viviendas revalorizadas que compraron a un precio inferior al del mercado.No es una solución por precariedadA un mes de haber vendido su piso, María del Carmen no se arrepiente. Si lo hará en un futuro, todavía lo lo sabe, pues asegura no haber pasado el suficiente tiempo como para ver las desventajas. Pero, antes de firmar, tuvo momentos de duda. «Lo pasé muy mal los días anteriores porque te quitan mucho del precio y empecé a pensar qué pasaría si tenía que ir a la residencia con la pensión que tengo. Y te empieza a entrar como una angustia», cuenta, recordando esos momentos y palpándose el pecho como queriendo sacar de él una preocupación que todavía permanece.Pero su casa, su barrio, ya estaban hechos a su medida. «Mi cuarto de baño está previsto para que pueda entrar una silla de ruedas», dice. Tampoco le gustan estos pisos de arquitectura moderna en los que cocina y salón son uno y el sofá termina oliendo a guiso. Ahora, hay gastos que ya no tiene que pagar, como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), que corre a cuenta del nuevo propietario. Sí que costean la tasa de basuras o los gastos de la comunidad.El proceso de venta duró unos tres meses, aunque desde Almagro Capital aseguran que puede reducirse a dos semanas si la familia lo tiene claro. «Generalmente, son los hijos los que convencen a los padres, los que lo conocen», asegura el confundador de la empresa. El 61,2% Del 10 al 35% 3 o 4 años Más de 858.000 euros De la demanda de vivienda inversa en España se concentra en Madrid Se descuenta del precio original de la casa De crecimiento «salvaje» en la capital De valoraciones medias registradas en MadridPara Castaño, «es una manera de evitar problemas a la hora de la herencia». No quiere volver a vivirlos, ya los sufrió con el fallecimiento de su padre, que no dejó testamento. Ninguno de sus sobrinos vive en Madrid, y tampoco sueñan con habitar una casa de la que su corazón ya se ha desprendido. Era, entonces, la solución más fácil.Su caso es también el de otros tantos. Desde la gestora apuntan que no son casos de precariedad, «porque el que tiene necesidad quiere todo el dinero». Hablan de planificación financiera y familiar. Son, en definitiva, propietarios con un patrimonio inmobiliario consolidado que trata de adaptarse a unas necesidades cambiantes.María del Carmen lo ve práctico, «a lo mejor no para todo el mundo, pero es mucho menos lioso». Por la parte que le toca, no tendrá que abandonar la casa en la que creció. «Es la mejor solución porque mi hermano se llevó su parte y nosotras seguimos viviendo», asegura. El piso que alberga las fotos de su familia, los libros, los patines y los esquís, ahora pertenece a una gestora. Ya no es su casa. Pero sigue siendo su barrio, con sus aceras y sus ya trazados baches que, cada mañana, seguirá evitando para no tropezar.
María del Carmen Castaño se sienta siempre dando la espalda a la ventana, pues solo con la ayuda de un foco de luz puede de leer un periódico cuyas letras ya le parecen diminutas. De mente inquieta, hace años que su vista no es la … de siempre, que no responde a su avidez literaria ni a su constante curiosidad. Pero conoce los rincones del hogar en el que creció y las aceras de su calle, Zurbano, en pleno barrio de Chamberí, donde vive desde que tenía cuatro años. Es la costumbre, el constante pasar por unas calles cuyas imperfecciones conoce de memoria para evitar tropiezos. Es una de las principales razones por las que, a sus 78 años, no quiere abandonar su hogar.
No lo hará, pues seguirá habitando la misma casa. Sin embargo, ya no le pertenece. Las herencias requieren ser administradas y, por ello, los hermanos han decidido venderla para repartir entre los descendientes el dinero. Con la venta han ganado menos de lo que en realidad costaría, porque así María del Carmen y su hermana pueden seguir viviendo en ella hasta su fallecimiento o hasta que así lo decidan. Es el sistema de la vivienda inversa, que ha registrado un notable auge en la capital, pues cada vez son más las personas mayores que se suman a una tendencia que, en gran parte de los casos, responde a la necesidad de gestionar una herencia compleja.
Las dudas comenzaron en uno de esos momentos en los que la vida obliga a plantearse situaciones que habitualmente se tratan de evadir: la operación de corazón de su hermano. Aunque todo quedase en un mal susto, la realidad sobrevino a la familia y se plantearon entonces la gestión de la herencia, refugiados en el por si acaso. «Mis sobrinos están uno en Alemania, otro en Suiza, en Ibiza. ¿Qué van a hacer con un piso en la calle Zurbano, aunque tengan buenos recuerdos de él? Antes incluso pensaba que lo teníamos que quitar de en medio, porque pobrecitos míos, para los que vengan detrás iba a ser un follón», recapitula. «Cumples años», dice, y «te preguntas cómo lo vas a hacer».
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«Veo muy mal y por aquí podría ir con los ojos cerrados. Si me voy a un sitio nuevo, no sé si va a haber cuestas y eso nos echó para atrás, porque la primera idea fue vender este piso», cuenta María del Carmen. Junto a su hermana, ambas solteras y sin descendencia, viven en la casa que las ha visto crecer. Pero su hermano tiene cuatro hijos entre los que habrían de repartir una porción de la casa de suceder lo que nadie quiere que acontezca. A una de ellas le decía que cómo se iba a poder mudar, si en ese piso de Zurbano estaban hasta los patines con los que pasaban las horas en su infancia. Cómo empaquetar toda una vida. Pero con «lo de Madrid» había que hacer algo.
«Nos entró una depresión cuando empezamos a pensar en mudarnos y pensamos que para los que vengan detrás iba a ser un follón quedarse con el piso»
María del Carmen Castaño
Vecina de Chamberí
Solo el pensamiento de abandonar la casa era una fuente de tensión, de agotamiento. «Nos entró a las dos una depresión o un ataque de histeria, no sé, cuando empezamos a pensar en la mudanza», recuerda de aquellos días. Fue entonces cuando un vecino le habló de la que sería su solución, la vivienda inversa. Ellos venderían la casa por un porcentaje menor al su precio de mercado, pero podrían seguir viviendo en ella hasta su fallecimiento. El descuento del precio varía en función de la vivienda, del número de ocupantes y de su edad, pero suele oscilar entre el 10 y el 35%.
Como no es jurídicamente posible hacer un alquiler de por vida, se estableció un contrato con «una duración absurdamente alta para que sea vitalicio». «Nunca se verá en la estacada», sentencia Felipe de los Ríos, confundador de Almagro Capital. Esta es la única empresa que ofrece esta posibilidad en España. Hace ya diez años que llegaron a Madrid, aunque se están extendiendo a otras partes del país. Cuando las casas que adquieren se quedan sin inquilino, las venden.
«El crecimiento de los últimos 3 o 4 años ha sido salvaje, pero creemos que es muy pequeño comparado con lo que va a ser»
Felipe de los Ríos
Cofundador de Almagro Capital
Con casos como el de la familia Castaño, la capital es epicentro del crecimiento de la vivienda inversa en España. Concentra el 61,2% de la demanda detectada y registra valoraciones medias superiores a los 858.000 euros, según esta gestora de inversión. Es Barcelona la que se sitúa en segundo lugar, con un peso superior al 20,3% y, a mayor distancia, Valencia y Málaga. De los Ríos asegura que si en la capital se opta más por este modelo es únicamente porque se conoce más, pero que tratan de que llegue al resto de provincias.
«El crecimiento de los últimos 3 o 4 años ha sido salvaje, pero creemos que es muy pequeño comparado con lo que va a ser», asegura el cofundador de Almagro Capital. No duda al calificar la vivienda inversa como «la solución del día de mañana». Dentro de Madrid, la mayor parte de esta actividad se concentra en el interior de la M-30, cuyas viviendas no son vendidas a propietarios concretos sino que pasan a manos de la empresa que, en un futuro, será quien las venda. Con el tiempo, tendrán en sus manos viviendas revalorizadas que compraron a un precio inferior al del mercado.
No es una solución por precariedad
A un mes de haber vendido su piso, María del Carmen no se arrepiente. Si lo hará en un futuro, todavía lo lo sabe, pues asegura no haber pasado el suficiente tiempo como para ver las desventajas. Pero, antes de firmar, tuvo momentos de duda. «Lo pasé muy mal los días anteriores porque te quitan mucho del precio y empecé a pensar qué pasaría si tenía que ir a la residencia con la pensión que tengo. Y te empieza a entrar como una angustia», cuenta, recordando esos momentos y palpándose el pecho como queriendo sacar de él una preocupación que todavía permanece.
Pero su casa, su barrio, ya estaban hechos a su medida. «Mi cuarto de baño está previsto para que pueda entrar una silla de ruedas», dice. Tampoco le gustan estos pisos de arquitectura moderna en los que cocina y salón son uno y el sofá termina oliendo a guiso. Ahora, hay gastos que ya no tiene que pagar, como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), que corre a cuenta del nuevo propietario. Sí que costean la tasa de basuras o los gastos de la comunidad.
El proceso de venta duró unos tres meses, aunque desde Almagro Capital aseguran que puede reducirse a dos semanas si la familia lo tiene claro. «Generalmente, son los hijos los que convencen a los padres, los que lo conocen», asegura el confundador de la empresa.
| El 61,2% | Del 10 al 35% | 3 o 4 años | Más de 858.000 euros |
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| De la demanda de vivienda inversa en España se concentra en Madrid | Se descuenta del precio original de la casa | De crecimiento «salvaje» en la capital | De valoraciones medias registradas en Madrid |
Para Castaño, «es una manera de evitar problemas a la hora de la herencia». No quiere volver a vivirlos, ya los sufrió con el fallecimiento de su padre, que no dejó testamento. Ninguno de sus sobrinos vive en Madrid, y tampoco sueñan con habitar una casa de la que su corazón ya se ha desprendido. Era, entonces, la solución más fácil.
Su caso es también el de otros tantos. Desde la gestora apuntan que no son casos de precariedad, «porque el que tiene necesidad quiere todo el dinero». Hablan de planificación financiera y familiar. Son, en definitiva, propietarios con un patrimonio inmobiliario consolidado que trata de adaptarse a unas necesidades cambiantes.
María del Carmen lo ve práctico, «a lo mejor no para todo el mundo, pero es mucho menos lioso». Por la parte que le toca, no tendrá que abandonar la casa en la que creció. «Es la mejor solución porque mi hermano se llevó su parte y nosotras seguimos viviendo», asegura. El piso que alberga las fotos de su familia, los libros, los patines y los esquís, ahora pertenece a una gestora. Ya no es su casa. Pero sigue siendo su barrio, con sus aceras y sus ya trazados baches que, cada mañana, seguirá evitando para no tropezar.
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