“Crecí viendo ‘El Aprendiz’”, dice Mario Guerrero. “Voté a Trump todas, todas, todas las veces que se presentó en las urnas”. Pero ahora, como muchos de sus compatriotas latinos, se arrepiente.
El éxito de Trump con la población hispana, que contribuyó a su victoria en 2024, se desvanece
“Crecí viendo ‘El Aprendiz’”, dice Mario Guerrero. “Voté a Trump todas, todas, todas las veces que se presentó en las urnas”. Pero ahora, como muchos de sus compatriotas latinos, se arrepiente.
Guerrero, responsable de una empresa de construcción en McAllen, Texas, empezó a simpatizar con Donald Trump porque: “Es un hombre de negocios. Es un constructor. Es, ya sabes, uno de los más exitosos del mundo. Va a hacer algo grande por la economía.”
En 2024 había un motivo adicional: el caos en la frontera, no muy lejos de donde vive Guerrero. Bajo la presidencia de Biden, la llegada de migrantes irregulares desde México se convirtió en un auténtico aluvión. Guerrero vio “a miles de personas viviendo en tiendas de campaña”, tras haber cruzado el río Bravo a pie o en balsas. “Parecía una crisis humanitaria”.
Durante la campaña electoral, Trump prometió deportar a “lo peor de lo peor”, recuerda Guerrero. “Cuando escuché eso, pensé: ‘Sí, tío, llévate a todos los asesinos. Llévate a todos los violadores’.” Ahora, reflexiona: “Eso no es lo que estamos viendo. Se están llevando a todo el mundo.”
Ahora los conductores deben detenerse y mostrar sus documentos en los controles repartidos por todo el sur de Texas. La deportación masiva ha arrasado el sector de la construcción. Los trabajadores tienen miedo de salir de sus casas, afirma Rene Perez, un contratista, ya que cualquiera que parezca latino y lleve herramientas se arriesga a que lo detengan. Con tan pocas manos disponibles, los trabajos tardan el doble, señala. Guerrero se queja de que los agentes de inmigración se llevan a los trabajadores cuando están a mitad de verter el hormigón. “Hablamos de una pérdida de unos 20.000 dólares de golpe, y ni siquiera has empezado la casa”, dice. “¿Qué vamos a hacer si todos estos constructores no pueden terminar sus obras y… empiezan a dejar de pagar los préstamos?… Eso nos va a afectar a todos”.
El índice de aprobación de Trump entre los hispanos a nivel nacional ha caído del 41% al 22%
Los latinos ayudaron a Trump a ganar su segundo mandato. Las encuestas muestran que su apoyo al hoy presidente subió del 36% en 2020 al 48% en 2024, la cifra más alta jamás alcanzada por un candidato presidencial republicano. Los mayores cambios se produjeron en el sur de Texas, donde 12 de los 14 condados situados a lo largo de la frontera votaron por Trump. Los republicanos presumieron de que los latinos habían encontrado un nuevo hogar en su partido.
Ahora esos avances se están desvaneciendo. Una encuesta de CNN reveló que, en el año hasta febrero, el índice de aprobación de Trump entre los latinos a nivel nacional cayó del 41% al 22%. Otro sondeo, realizado por Pew en noviembre, muestra que aproximadamente un tercio de los latinos ha considerado abandonar Estados Unidos en los últimos seis meses, principalmente por motivos políticos.
Trump tuvo suerte en 2024, sostiene Jim Henson, un encuestador. Su apoyo entre la población hispana alcanzó su punto máximo justo a tiempo para las elecciones. La gente aún se estaba recuperando de la inflación y los recuerdos del caos en la frontera seguían frescos. Los votantes solían responsabilizar a Biden de ambas cosas.
Parte de esto estaba justificado. Se había extendido entre los migrantes el rumor de que, bajo el mandato de Biden, cualquiera que cruzara la frontera y solicitara asilo podría quedarse en Estados Unidos a la espera de una audiencia, algo que podría tardar años. En 2024, Biden endureció notablemente las normas y la cifra de llegadas irregulares se desplomó. Sin embargo, la percepción de descontrol no desapareció de la mente de los votantes antes de las elecciones presidenciales.

“Nuestra comunidad estaba asustada”, recuerda Joe Frank Martinez, el sheriff del condado de Val Verde, una zona rural de la frontera. En el momento álgido de la oleada, los servicios públicos estaban desbordados. Los vecinos temblaban mientras desconocidos cruzaban por sus propiedades de noche. “La gente preguntaba: ‘¿Cuándo puedo disparar a alguien que llama a la puerta? ¿Puedo disparar a través de la puerta?’”. Martínez les respondió que no: “Vais a acabar disparando a alguien que quizá solo está pidiendo un vaso de agua”. Aunque es demócrata de toda la vida, Martínez se posicionó en contra de Biden porque “yo creo en el Estado de derecho”.
Un año después de la llegada de Trump al poder, muchos latinos están menos convencidos de que represente el respeto al Estado de derecho. Las imágenes de agentes federales matando a manifestantes en Minnesota les han horrorizado. La actitud es “pueden hacer lo que quieran sin rendir cuentas a nadie”, se indigna el sheriff Martínez. En Texas, Guerrero se quedó horrorizado al ver a los agentes de inmigración cruzar jardines particulares con los coches mientras perseguían a fugitivos. “¿Y si hubieran matado a un niño?”, se pregunta. Eddie Morales, diputado demócrata a nivel estatal, asegura que sus votantes “no soportan” la manera en la que Trump ha indultado a donantes de su campaña y al expresidente hondureño acusado de narcotráfico. Una encuesta de The Economist/YouGov revela que el 68% de los hispanos desaprueba la gestión de Trump en materia de inmigración. Ahora, la mayoría está a favor de abolir el ICE.
Muchos también están decepcionados con la economía de Trump. “¿No te dijo que iba a arreglar la inflación el primer día?”, pregunta Morales. Ahora, los hispanos desaprueban la gestión de Trump en economía e inflación por un margen de más de dos a uno. Muchos votantes creen que los presidentes tienen más control sobre los precios del que realmente tienen. Esto benefició a Trump en 2024, pero ahora le perjudica, especialmente porque sus aranceles y la guerra con Irán han contribuido a encarecer los precios. Cien dólares apenas alcanzan para “media cesta” en el supermercado, se lamenta Martínez.
El desencanto latino podría decidir las elecciones de mitad de mandato. Al redibujar los distritos en Texas para beneficiarse, los republicanos partieron de la base de que el apoyo hispano se mantendría en los niveles de 2024. Pero no será así, según un informe de American Business Immigration Coalition Action, una asociación empresarial. A nivel nacional, un cambio modesto del 10% pone en serio peligro al menos diez escaños del partido en la Cámara de Representantes. En decenas de circunscripciones más, los latinos podrían inclinar la balanza si las elecciones son ajustadas. Una encuesta de The Economist/YouGov revela que el 43% de los hispanos tiene intención de votar a los demócratas en las elecciones de mitad de mandato, frente al 27% que optará por los republicanos.
Las elecciones recientes son reveladoras. El pasado otoño, una participación récord impulsó la victoria de los demócratas en las elecciones a gobernador de Virginia y Nueva Jersey. Esto se debió principalmente a que muchos latinos que no habían acudido a votar en comicios anteriores decidieron participar. En las primarias al Senado celebradas el 3 de marzo en Texas, los latinos acudieron en masa a votar por los demócratas.
Los republicanos mantienen ciertas ventajas entre los hispanos. Un núcleo duro de seguidores de MAGA cree que la presidencia de Trump está yendo de maravilla. Algunos esperan que impulse la democracia en Venezuela y Cuba. Es posible que los republicanos también tengan ventaja en cuestiones sociales. Muchos latinos consideran que el Partido Demócrata está demasiado centrado en los temas LGBTQ, según Morales. Los republicanos obtuvieron buenos resultados entre los latinos en 2024 porque “hablábamos de prosperidad y esperanza mientras que el Partido Demócrata hablaba de pronombres”, afirma Monica de la Cruz, congresista republicana de Texas.
“Nadie quiere tanto a nuestra comunidad latina… como yo”, dijo Trump en 2024. Sin embargo, ese sentimiento cada vez es menos correspondido. Guerrero cambiará y apoyará a los demócratas en noviembre. Pérez no puede votar, pero su esposa, que se quedó en casa en 2024, ahora dará su apoyo “a lo contrario de lo que está ocurriendo actualmente”.
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