En una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa, Pedro Sánchez proclamó el miércoles su oposición a la ofensiva sobre Irán impulsada por Israel y Estados Unidos. «La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra», dijo rememorando la oposición a la guerra de Irak liderada por José Luis Rodríguez Zapatero en 2003. Sin embargo, menos de 24 horas después ya empezaron a surgir grietas a esa manifestación a la que muchos ven tintes electoralistas.La primera decisión de España fue denegar el uso de las bases andaluzas de Morón y Rota para el ataque en Oriente Próximo. Eso provocó la salida de España de decenas de aviones estadounidenses con destino a otras bases europeas y desencadenó el enfado de Donald Trump, que amenazó con un «embargo» a nuestra economía y el cese de las relaciones comerciales.Frente a esas amenazas, el Gobierno español dijo que no iba a cambiar su posición respecto a un ataque que considera que vulnera el derecho internacional. Sin embargo, su presencia en diversas operaciones de la UE y la OTAN convierte en papel mojado las proclamas del Ejecutivo.Noticia relacionada general No No Así es la fragata Cristóbal Colón que España envía a Chipre Pilar De la Cuesta1 Envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre en el grupo naval de un portaaviones francésLa guinda fue la decisión anunciada ayer por la mañana del envío de la fragata Cristóbal Colón al Mediterráneo para colaborar en la protección aérea de Chipre. Una base de Reino Unido en la isla sufrió el domingo el ataque de un dron lanzado por una milicia pro iraní. Chipre, miembro de la UE pero no de la OTAN, recibió rápido el apoyo de sus socios europeos y también de España, lo que se ha traducido en el envío de medios militares. España, pese a la clara relación de la amenaza sobre Chipre con la guerra de Irán, ha decidido integrar la fragata en el grupo naval del portaaeronaves Charles de Gaulle.El objetivo inicial de esta misión era la de escolta y protección en el mar Báltico. Ahora, el conjunto se dirige al mar Mediterráneo para llegar a las costas de Creta (Grecia) hacia el 10 de marzo. A él se suma además el buque de aprovisionamiento Cantabria para dar apoyo logístico a su paso por el golfo de Cádiz. El Gobierno se justifica en que es una muestra del compromiso de España «con la defensa de la Unión Europea y su frontera oriental».2 La fragata Blas de Lezo, con el portaaviones USS George Bush en el Atlántico norteA la Cristóbal Colón se suman otros buques de la Armada ahora mismo en ejercicios junto a medios estadounidenses. Por ejemplo, la fragata Blas de Lezo participa en el Atlántico norte en unas maniobras lideradas por el portaaviones USS George HW Bush. «Desde esos navíos también se hace un seguimiento al milímetro de lo que sucede en Oriente Próximo y hay un constante intercambio de información con el teatro de operaciones. ¿Eso es colaborar o no?», se preguntan fuentes militares. 3 Aviones de paso en las bases españolas rumbo a destinos desde donde despegan a la zona de operacionesLas mismas bases de Morón y Rota registran aún actividad que se puede conectar con Oriente Próximo. Para sortear los vetos, los aviones norteamericanos usan el territorio español pero dando en su plan de vuelo otras bases europeas. «Hacen el mantenimiento en España y luego continúan hacia ese otro punto, desde donde se proyectan a la zona de operaciones», insisten las mismas fuentes.El ejemplo perfecto se ha producido en los últimos días, siempre según esas fuentes militares: un C17 (RCH846) llegado de la base de Andrews ha despegado de Rota hacia el Mediterráneo. Luego ha tomado tierra en Sicilia y ha vuelto a salir. A la altura de Egipto ha apagado el radar… 4 Base de la OTAN en Nápoles con militares españoles y una batería en TurquíaHay más ejemplos: la base de la OTAN en Nápoles es utilizada en este despliegue militar al menos para labores logísticas. En ella hay militares españoles que, de alguna forma, siquiera tangencial, tendrán parte en la operación de Irán. Y España cuenta con una batería antimisiles Patriot desplegada en la frontera de Turquía, a la que muchas fuentes atribuyen la detección del misil interceptado por un buque estadounidense este miércoles. Se trata de la única batería de la OTAN que continúa en suelo turco y fue desplegada durante el Gobierno de Mariano Rajoy. 5 Las unidades se prepararon para el ataque en las bases españolas Eso es lo que sucede ahora. Pero en los días anteriores al ataque tanto Rota como Morón fueron utilizadas para un apoyo logístico previo. Muchos de los barcos y aviones que ahora operan en Oriente Próximo pasaron antes por las bases gaditanas para su puesta a punto. Parece evidente que los servicios de Inteligencia aliados sabían, o intuían con razones muy fundadas, que un despliegue de esa naturaleza por parte de Estados Unidos no se montaba sólo como disuasión, sino que había muchas posibilidades de que se produjera el ataque contra Irán, como realmente sucedió. Y esa información, con toda seguridad, también la manejaba el Gobierno español. «Se está jugando con el desconocimiento de la gran mayoría de los ciudadanos españoles, y eso es grave», aseguran las fuentes militares consultadas por ABC. «Esperemos que al final no haya represalias por parte de Trump, porque los daños para nuestra defensa serían demoledores. Nuestra principal amenaza, que es Marruecos, compra mientras tanto armamento a Estados Unidos, lo que puede llevar a un desequilibrio de fuerzas muy peligroso para nuestro país», avisan las fuentes. Mientras, Sánchez enarbola la bandera del ‘No a la guerra’. Pero oculta la ‘cara B’ del eslogan. En una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa, Pedro Sánchez proclamó el miércoles su oposición a la ofensiva sobre Irán impulsada por Israel y Estados Unidos. «La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra», dijo rememorando la oposición a la guerra de Irak liderada por José Luis Rodríguez Zapatero en 2003. Sin embargo, menos de 24 horas después ya empezaron a surgir grietas a esa manifestación a la que muchos ven tintes electoralistas.La primera decisión de España fue denegar el uso de las bases andaluzas de Morón y Rota para el ataque en Oriente Próximo. Eso provocó la salida de España de decenas de aviones estadounidenses con destino a otras bases europeas y desencadenó el enfado de Donald Trump, que amenazó con un «embargo» a nuestra economía y el cese de las relaciones comerciales.Frente a esas amenazas, el Gobierno español dijo que no iba a cambiar su posición respecto a un ataque que considera que vulnera el derecho internacional. Sin embargo, su presencia en diversas operaciones de la UE y la OTAN convierte en papel mojado las proclamas del Ejecutivo.Noticia relacionada general No No Así es la fragata Cristóbal Colón que España envía a Chipre Pilar De la Cuesta1 Envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre en el grupo naval de un portaaviones francésLa guinda fue la decisión anunciada ayer por la mañana del envío de la fragata Cristóbal Colón al Mediterráneo para colaborar en la protección aérea de Chipre. Una base de Reino Unido en la isla sufrió el domingo el ataque de un dron lanzado por una milicia pro iraní. Chipre, miembro de la UE pero no de la OTAN, recibió rápido el apoyo de sus socios europeos y también de España, lo que se ha traducido en el envío de medios militares. España, pese a la clara relación de la amenaza sobre Chipre con la guerra de Irán, ha decidido integrar la fragata en el grupo naval del portaaeronaves Charles de Gaulle.El objetivo inicial de esta misión era la de escolta y protección en el mar Báltico. Ahora, el conjunto se dirige al mar Mediterráneo para llegar a las costas de Creta (Grecia) hacia el 10 de marzo. A él se suma además el buque de aprovisionamiento Cantabria para dar apoyo logístico a su paso por el golfo de Cádiz. El Gobierno se justifica en que es una muestra del compromiso de España «con la defensa de la Unión Europea y su frontera oriental».2 La fragata Blas de Lezo, con el portaaviones USS George Bush en el Atlántico norteA la Cristóbal Colón se suman otros buques de la Armada ahora mismo en ejercicios junto a medios estadounidenses. Por ejemplo, la fragata Blas de Lezo participa en el Atlántico norte en unas maniobras lideradas por el portaaviones USS George HW Bush. «Desde esos navíos también se hace un seguimiento al milímetro de lo que sucede en Oriente Próximo y hay un constante intercambio de información con el teatro de operaciones. ¿Eso es colaborar o no?», se preguntan fuentes militares. 3 Aviones de paso en las bases españolas rumbo a destinos desde donde despegan a la zona de operacionesLas mismas bases de Morón y Rota registran aún actividad que se puede conectar con Oriente Próximo. Para sortear los vetos, los aviones norteamericanos usan el territorio español pero dando en su plan de vuelo otras bases europeas. «Hacen el mantenimiento en España y luego continúan hacia ese otro punto, desde donde se proyectan a la zona de operaciones», insisten las mismas fuentes.El ejemplo perfecto se ha producido en los últimos días, siempre según esas fuentes militares: un C17 (RCH846) llegado de la base de Andrews ha despegado de Rota hacia el Mediterráneo. Luego ha tomado tierra en Sicilia y ha vuelto a salir. A la altura de Egipto ha apagado el radar… 4 Base de la OTAN en Nápoles con militares españoles y una batería en TurquíaHay más ejemplos: la base de la OTAN en Nápoles es utilizada en este despliegue militar al menos para labores logísticas. En ella hay militares españoles que, de alguna forma, siquiera tangencial, tendrán parte en la operación de Irán. Y España cuenta con una batería antimisiles Patriot desplegada en la frontera de Turquía, a la que muchas fuentes atribuyen la detección del misil interceptado por un buque estadounidense este miércoles. Se trata de la única batería de la OTAN que continúa en suelo turco y fue desplegada durante el Gobierno de Mariano Rajoy. 5 Las unidades se prepararon para el ataque en las bases españolas Eso es lo que sucede ahora. Pero en los días anteriores al ataque tanto Rota como Morón fueron utilizadas para un apoyo logístico previo. Muchos de los barcos y aviones que ahora operan en Oriente Próximo pasaron antes por las bases gaditanas para su puesta a punto. Parece evidente que los servicios de Inteligencia aliados sabían, o intuían con razones muy fundadas, que un despliegue de esa naturaleza por parte de Estados Unidos no se montaba sólo como disuasión, sino que había muchas posibilidades de que se produjera el ataque contra Irán, como realmente sucedió. Y esa información, con toda seguridad, también la manejaba el Gobierno español. «Se está jugando con el desconocimiento de la gran mayoría de los ciudadanos españoles, y eso es grave», aseguran las fuentes militares consultadas por ABC. «Esperemos que al final no haya represalias por parte de Trump, porque los daños para nuestra defensa serían demoledores. Nuestra principal amenaza, que es Marruecos, compra mientras tanto armamento a Estados Unidos, lo que puede llevar a un desequilibrio de fuerzas muy peligroso para nuestro país», avisan las fuentes. Mientras, Sánchez enarbola la bandera del ‘No a la guerra’. Pero oculta la ‘cara B’ del eslogan.
En una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa, Pedro Sánchez proclamó el miércoles su oposición a la ofensiva sobre Irán impulsada por Israel y Estados Unidos. «La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra», dijo rememorando … la oposición a la guerra de Irak liderada por José Luis Rodríguez Zapatero en 2003. Sin embargo, menos de 24 horas después ya empezaron a surgir grietas a esa manifestación a la que muchos ven tintes electoralistas.
La primera decisión de España fue denegar el uso de las bases andaluzas de Morón y Rota para el ataque en Oriente Próximo. Eso provocó la salida de España de decenas de aviones estadounidenses con destino a otras bases europeas y desencadenó el enfado de Donald Trump, que amenazó con un «embargo» a nuestra economía y el cese de las relaciones comerciales.
Frente a esas amenazas, el Gobierno español dijo que no iba a cambiar su posición respecto a un ataque que considera que vulnera el derecho internacional. Sin embargo, su presencia en diversas operaciones de la UE y la OTAN convierte en papel mojado las proclamas del Ejecutivo.
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Pilar De la Cuesta
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Envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre en el grupo naval de un portaaviones francés
La guinda fue la decisión anunciada ayer por la mañana del envío de la fragata Cristóbal Colón al Mediterráneo para colaborar en la protección aérea de Chipre. Una base de Reino Unido en la isla sufrió el domingo el ataque de un dron lanzado por una milicia pro iraní. Chipre, miembro de la UE pero no de la OTAN, recibió rápido el apoyo de sus socios europeos y también de España, lo que se ha traducido en el envío de medios militares. España, pese a la clara relación de la amenaza sobre Chipre con la guerra de Irán, ha decidido integrar la fragata en el grupo naval del portaaeronaves Charles de Gaulle.
El objetivo inicial de esta misión era la de escolta y protección en el mar Báltico. Ahora, el conjunto se dirige al mar Mediterráneo para llegar a las costas de Creta (Grecia) hacia el 10 de marzo. A él se suma además el buque de aprovisionamiento Cantabria para dar apoyo logístico a su paso por el golfo de Cádiz. El Gobierno se justifica en que es una muestra del compromiso de España «con la defensa de la Unión Europea y su frontera oriental».
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La fragata Blas de Lezo, con el portaaviones USS George Bush en el Atlántico norte
A la Cristóbal Colón se suman otros buques de la Armada ahora mismo en ejercicios junto a medios estadounidenses. Por ejemplo, la fragata Blas de Lezo participa en el Atlántico norte en unas maniobras lideradas por el portaaviones USS George HW Bush. «Desde esos navíos también se hace un seguimiento al milímetro de lo que sucede en Oriente Próximo y hay un constante intercambio de información con el teatro de operaciones. ¿Eso es colaborar o no?», se preguntan fuentes militares.
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Aviones de paso en las bases españolas rumbo a destinos desde donde despegan a la zona de operaciones
Las mismas bases de Morón y Rota registran aún actividad que se puede conectar con Oriente Próximo. Para sortear los vetos, los aviones norteamericanos usan el territorio español pero dando en su plan de vuelo otras bases europeas. «Hacen el mantenimiento en España y luego continúan hacia ese otro punto, desde donde se proyectan a la zona de operaciones», insisten las mismas fuentes.
El ejemplo perfecto se ha producido en los últimos días, siempre según esas fuentes militares: un C17 (RCH846) llegado de la base de Andrews ha despegado de Rota hacia el Mediterráneo. Luego ha tomado tierra en Sicilia y ha vuelto a salir. A la altura de Egipto ha apagado el radar…
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Base de la OTAN en Nápoles con militares españoles y una batería en Turquía
Hay más ejemplos: la base de la OTAN en Nápoles es utilizada en este despliegue militar al menos para labores logísticas. En ella hay militares españoles que, de alguna forma, siquiera tangencial, tendrán parte en la operación de Irán. Y España cuenta con una batería antimisiles Patriot desplegada en la frontera de Turquía, a la que muchas fuentes atribuyen la detección del misil interceptado por un buque estadounidense este miércoles. Se trata de la única batería de la OTAN que continúa en suelo turco y fue desplegada durante el Gobierno de Mariano Rajoy.
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Las unidades se prepararon para el ataque en las bases españolas
Eso es lo que sucede ahora. Pero en los días anteriores al ataque tanto Rota como Morón fueron utilizadas para un apoyo logístico previo. Muchos de los barcos y aviones que ahora operan en Oriente Próximo pasaron antes por las bases gaditanas para su puesta a punto. Parece evidente que los servicios de Inteligencia aliados sabían, o intuían con razones muy fundadas, que un despliegue de esa naturaleza por parte de Estados Unidos no se montaba sólo como disuasión, sino que había muchas posibilidades de que se produjera el ataque contra Irán, como realmente sucedió. Y esa información, con toda seguridad, también la manejaba el Gobierno español.
«Se está jugando con el desconocimiento de la gran mayoría de los ciudadanos españoles, y eso es grave», aseguran las fuentes militares consultadas por ABC. «Esperemos que al final no haya represalias por parte de Trump, porque los daños para nuestra defensa serían demoledores. Nuestra principal amenaza, que es Marruecos, compra mientras tanto armamento a Estados Unidos, lo que puede llevar a un desequilibrio de fuerzas muy peligroso para nuestro país», avisan las fuentes. Mientras, Sánchez enarbola la bandera del ‘No a la guerra’. Pero oculta la ‘cara B’ del eslogan.
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