Cuando se quiere valorar el rendimiento de un equipo, hay que contemplar algunas circunstancias. La primera, de dónde viene el equipo. Es muy diferente llegar a un enfrentamiento con un rival intenso después de dos partidos no demasiado exigentes que tener que disputar un encuentro donde se puso todo en el campo como fue el intento de remontada frente al Atlético de Madrid, y otro frente al Athletic donde era crucial la victoria y donde el ritmo de juego también fue trepidante. La segunda circunstancia es contra qué equipo te enfrentas, en este caso el Newcastle, que, aunque no lleva una gran trayectoria, es un equipo al que difícilmente podrás ganar en los balones divididos, y menos en su casa. Y por estas circunstancias creo que el Barcelona, siendo inferior, jugó a lo que tenía que jugar. Es cierto que el equipo blaugrana jamás dio la sensación de que podía ganar el encuentro, pero esa no era la cuestión. Porque el partido de ayer fue simplemente la primera parte de una eliminatoria, quedando el partido en el Camp Nou para lograr pasar la eliminatoria.
Cuando se quiere valorar el rendimiento de un equipo, hay que contemplar algunas circunstancias. La primera, de dónde viene el equipo. Es muy diferente llegar a un enfrentamiento con un rival intenso después de dos partidos no demasiado exigentes que tener que disputar un encuentro donde se puso todo en el campo como fue el intento de remontada frente al Atlético de Madrid, y otro frente al Athletic donde era crucial la victoria y donde el ritmo de juego también fue trepidante. La segunda circunstancia es contra qué equipo te enfrentas, en este caso el Newcastle, que, aunque no lleva una gran trayectoria, es un equipo al que difícilmente podrás ganar en los balones divididos, y menos en su casa. Y por estas circunstancias creo que el Barcelona, siendo inferior, jugó a lo que tenía que jugar. Es cierto que el equipo blaugrana jamás dio la sensación de que podía ganar el encuentro, pero esa no era la cuestión. Porque el partido de ayer fue simplemente la primera parte de una eliminatoria, quedando el partido en el Camp Nou para lograr pasar la eliminatoria.Seguir leyendo…
Cuando se quiere valorar el rendimiento de un equipo, hay que contemplar algunas circunstancias. La primera, de dónde viene el equipo. Es muy diferente llegar a un enfrentamiento con un rival intenso después de dos partidos no demasiado exigentes que tener que disputar un encuentro donde se puso todo en el campo como fue el intento de remontada frente al Atlético de Madrid, y otro frente al Athletic donde era crucial la victoria y donde el ritmo de juego también fue trepidante. La segunda circunstancia es contra qué equipo te enfrentas, en este caso el Newcastle, que, aunque no lleva una gran trayectoria, es un equipo al que difícilmente podrás ganar en los balones divididos, y menos en su casa. Y por estas circunstancias creo que el Barcelona, siendo inferior, jugó a lo que tenía que jugar. Es cierto que el equipo blaugrana jamás dio la sensación de que podía ganar el encuentro, pero esa no era la cuestión. Porque el partido de ayer fue simplemente la primera parte de una eliminatoria, quedando el partido en el Camp Nou para lograr pasar la eliminatoria.
Ante la avalancha de intensidad de los jugadores del Newcastle, el Barcelona supo durante la primera mitad defenderse mejor. Y esa defensa nació de algo que yo le venía reclamando a Hansi Flick, que es el utilizar la posesión de la pelota como una manera de negarle el balón al rival, y, por lo tanto, le imposibilitaba atacar. En muchas ocasiones ha querido combatir la intensidad del rival con su propia intensidad, y eso generaba que el Barcelona no dominara ni el juego ni el partido, dejando en ocasiones la línea defensiva vendida. También es cierto que esto es un arma de doble filo, ya que la esperada bajada de rendimiento del equipo inglés no apareció porque el desgaste de la primera parte no fue tan grande.
El Barça venía de dos partidos trepidantes y visitaba a un equipo muy físico
En la segunda parte el asunto cambió, los ingleses siguieron al mismo ritmo y el Barcelona se acomplejó. Hasta el punto de que fue incapaz de usar la posesión del esférico como herramienta defensiva. Mas del noventa por ciento de los balones divididos fueron para los locales, y con ello el despliegue ofensivo fue hasta asombroso. Desapareció la transición del balón por parte de los culés, y a partir de ahí desaparecieron también sus puntas. Y el Barcelona quedó a expensas de su línea defensiva y su portero, que tuvieron una grandísima actuación. Pero fueron demasiadas las ocasiones de los locales como para que no existiera algún desajuste que facilitara un gol. Aun así, el resultado es magnifico gracias al último instante del partido.
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