El Gobierno francés, por boca de sus ministros del Interior y de Justicia, Laurent Nuñez y Gérald Darmanin, respectivamente, han advertido del riesgo de que se produzcan de nuevo graves disturbios durante las protestas previstas este sábado.
De nuevo 70.000 policías están movilizados y se obliga a que la protesta de París sea en la periferia
El Gobierno francés, por boca de sus ministros del Interior y de Justicia, Laurent Nuñez y Gérald Darmanin, respectivamente, han advertido del riesgo de que se produzcan de nuevo graves disturbios durante las protestas previstas este sábado.
Durante una rueda de prensa, Nuñez se refirió al peligro añadido que supone ser la noche de Halloween, mencionada en mensajes en las redes sociales, atribuidos a grupos de ultraizquierda y a chalecos amarillos muy radicalizados, que amenazan con sembrar el caos. “El pretexto de la noche de Halloween no será motivo legítimo para disimular el rostro en el espacio público”, advirtió el ministro.
A través de la red X, la prefectura de policía de París recordó que una persona que oculte el rostro en la vía pública se expone a una multa de 150 euros. Aunque la ley del 2010 que regula este asunto prevé excepciones en fiestas y manifestaciones artísticas o tradicionales, otra ley posterior del 2019 especificó que esa excepción para poder llevar máscara no se aplica en manifestaciones con riesgo de degenerar en violencia.

El Acto III de la protesta conjunta de chalecos amarillos, sindicatos y estudiantes es el tercer sábado consecutivo de protesta. El primero de ellos se saldó con disturbios muy graves, el saqueo o ataque a unos tres mil comercios y el incendio del Ayuntamiento de Limoges. Al día siguiente hubo de nuevo episodios violentos, que se repitieron, aunque con menos intensidad, el 24 de octubre.
Horas después de la intervención de Nuñez, personas de su entorno remacharon el mensaje de advertencia. “Se anticipan episodios de violencias urbanas comparables a los del 17 de octubre durante toda la jornada y a partir de la caída de la noche”, indicaron las fuentes citadas por el diario Le Figaro.
El ministro Gérald Darmanin, por su parte, dio instrucciones a los fiscales de ser firmes y rápidos para perseguir eventuales delitos este sábado, incluidos los cometidos por menores de edad, y recordó que ante hechos muy graves se puede recurrir a la Fiscalía Nacional Antiterrorista.
Como ya hizo el sábado pasado, la prefectura de policía de París, por indicación del Gobierno y del propio presidente Emmanuel Macron, no autorizó el itinerario de manifestación que querían en un principio los chalecos amarillos porque suponía un gran riesgo de orden público y de destrozos y saqueos en los grandes bulevares y cerca de la Asamblea Nacional. En su lugar, ordenaron que se hiciera en un zona periférica del este de la ciudad. Pero el viernes por la tarde, el Tribunal Administrativo dio razón a un recurso del sindicato CGT y autorizó un trayecto tradicional, entre la Plaza de la República y la Plaza de la Nacional, que vuelve a suponer peligro si hay disturbios.
Como medida de seguridad adicional en París, se instaurará un toque de queda en la plaza de la República, el epicentro de muchas protestas, y alrededor de la estación de metro de Chatelet-Les Halles, donde hay muchos comercios y restaurantes.
La alerta también es máxima en otras urbes como Marsella, la segunda ciudad de Francia, Lyon -la tercera en población-, Burdeos, Nantes y otras. En algunas, como Rennes, se han prohibido todas las marchas. Ante esta situación, los comercios se ven obligados a protegerse con paneles de madera y, los que pueden costearlo, con servicios de seguridad privados, ya que, si las cosas se complican, la policía puede verse desbordada y no acude a las llamadas, como sucedió el 17 de octubre.
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