Conviene hacer una prevención antes de iniciar o continuar la lectura. Cualquier información que verse sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE) debe partir de una premisa y consumirse en base a la experiencia previa. Esto es, todas las veces que el Gobierno ha dicho, en esta legislatura, que presentará las cuentas públicas para no llegar a hacerlo después. Esta vez vuelven a asegurarlo con la firme convicción con la que lo hicieron antes, pero ahora es cierto que la retórica viene acompañada de estrategia política. En el ocaso del mandato de Pedro Sánchez, en Moncloa valoran y también lo hacen en sectores del PSOE -tal como informó ABC- que el proyecto presupuestario puede convertirse en un elemento más de propaganda electoral. Quizá el más potente.El propio presidente del Gobierno abrió la puerta, tal como le animan en su núcleo duro, a que una derrota de las cuentas en el Congreso sirva de coartada para llamar a las urnas . El movimiento permitiría exhibir cierta iniciativa en la convocatoria y enhebrar un relato político que traslade la responsabilidad de la falta de avances en materia social y de derechos a los partidos de la oposición, también aquellos -como Junts o Podemos- que en los albores de la legislatura se integraron en la mayoría de la investidura. Esto ubicaría las urnas en un horizonte temporal de «adelanto técnico», tal como puntualizan en Moncloa, en el primer trimestre de 2027 -febrero o marzo- pero que obliga, a su vez, a acompasar el calendario de tramitación de los Presupuestos con los intereses estratégicos. El Gobierno ya ha puesto a funcionar la maquinaria presupuestaria y el Consejo de Ministros aprobó este martes el límite de gasto no financiero -conocido como techo de gasto- y la senda de estabilidad, que había presentado previamente en el Consejo de Política Fiscal y Financiera con las comunidades autónomas. Según las previsiones de Hacienda, esta senda de estabilidad se votará el próximo martes en el Congreso , en una primera vuelta, y ante la más que previsible derrota -Junts ya ha confirmado que no la avalará, como ya hiciera en el ejercicio anterior- tendrá que volver en el último pleno de este mes de julio, el del día 23. Si tampoco entonces, como está previsto, supera el trámite, el Ejecutivo elaborará las cuentas con la senda actual. La doble votación fallida en el Congreso es un mero trámite, pues ya se da por sentada, y habilita a que las cuentas puedan presentarse en la Cámara a la vuelta del verano.Noticia relacionada general No No Congreso Podemos amaga con frustrar el nuevo decreto de vivienda del Gobierno Patricia RomeroSin embargo, en Moncloa evitan confirmar este calendario. La presentación en septiembre es clave porque es el plazo tasado en la Constitución. El artículo 134. 3 de la Carta Magna especifica que «el Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior », esto es, antes del 30 de septiembre. Este mandato constitucional que se ha incumplido sistemáticamente, incluso cuando sí se ha presentado proyecto de cuentas públicas se ha hecho bien entrado el mes octubre, marcaría un ‘timing’ que no casa con la idea de que las elecciones se produjeran en el primer trimestre de 2027. Una vez que el proyecto presupuestario llega a las Cortes los plazos están más tasados y suelen pivotar en el margen de las tres semanas desde su registro hasta que se acaba produciendo el debate a la totalidad, en el que, de decaer, acabaría abocando a las urnas.La Carta Magna establece que las cuentas se deben presentar al menos tres meses antes de que decaigan los del ejercicio anteriorDe este modo, fuentes gubernamentales reconocen que la decisión sobre el momento de su presentación no está tomada y, en todo caso, debería retrasarse su desembarco en el Congreso si se quisiera acompasar la derrota en sede parlamentaria con la convocatoria electoral. El hecho de que el Gobierno esté valorando la posibilidad de adelantar los comicios al primer trimestre de 2027 se recibe con optimismo por parte del tejido municipal y autonómico del PSOE, donde llevan tiempo demandando que las generales se celebren con carácter previo a sus procesos para dirimir los asuntos nacionales -y el potencial desgaste por la corrupción- antes de que sean ellos quienes se midan ante los ciudadanos. Desde Ankara, Sánchez se refirió de manera sucinta a los Presupuestos recordando la precariedad parlamentaria del Gobierno y asegurando que asumen la tarea de recabar los apoyos suficientes para que prospere el proyecto presupuestario con «humildad y convicción». También ha dejado un mensaje en clave de reivindicación, recordando los buenos resultados en política económica y fiscal de su ejecutivo. «Los instrumentos son importantes, pero más importantes son los resultados. Todavía quedan muchas cosas por hacer, específicamente en lo que respecta a la vivienda», dijo, anticipando el paquete de medidas que llevarán próximamente a la Cámara en este ámbito. Conviene hacer una prevención antes de iniciar o continuar la lectura. Cualquier información que verse sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE) debe partir de una premisa y consumirse en base a la experiencia previa. Esto es, todas las veces que el Gobierno ha dicho, en esta legislatura, que presentará las cuentas públicas para no llegar a hacerlo después. Esta vez vuelven a asegurarlo con la firme convicción con la que lo hicieron antes, pero ahora es cierto que la retórica viene acompañada de estrategia política. En el ocaso del mandato de Pedro Sánchez, en Moncloa valoran y también lo hacen en sectores del PSOE -tal como informó ABC- que el proyecto presupuestario puede convertirse en un elemento más de propaganda electoral. Quizá el más potente.El propio presidente del Gobierno abrió la puerta, tal como le animan en su núcleo duro, a que una derrota de las cuentas en el Congreso sirva de coartada para llamar a las urnas . El movimiento permitiría exhibir cierta iniciativa en la convocatoria y enhebrar un relato político que traslade la responsabilidad de la falta de avances en materia social y de derechos a los partidos de la oposición, también aquellos -como Junts o Podemos- que en los albores de la legislatura se integraron en la mayoría de la investidura. Esto ubicaría las urnas en un horizonte temporal de «adelanto técnico», tal como puntualizan en Moncloa, en el primer trimestre de 2027 -febrero o marzo- pero que obliga, a su vez, a acompasar el calendario de tramitación de los Presupuestos con los intereses estratégicos. El Gobierno ya ha puesto a funcionar la maquinaria presupuestaria y el Consejo de Ministros aprobó este martes el límite de gasto no financiero -conocido como techo de gasto- y la senda de estabilidad, que había presentado previamente en el Consejo de Política Fiscal y Financiera con las comunidades autónomas. Según las previsiones de Hacienda, esta senda de estabilidad se votará el próximo martes en el Congreso , en una primera vuelta, y ante la más que previsible derrota -Junts ya ha confirmado que no la avalará, como ya hiciera en el ejercicio anterior- tendrá que volver en el último pleno de este mes de julio, el del día 23. Si tampoco entonces, como está previsto, supera el trámite, el Ejecutivo elaborará las cuentas con la senda actual. La doble votación fallida en el Congreso es un mero trámite, pues ya se da por sentada, y habilita a que las cuentas puedan presentarse en la Cámara a la vuelta del verano.Noticia relacionada general No No Congreso Podemos amaga con frustrar el nuevo decreto de vivienda del Gobierno Patricia RomeroSin embargo, en Moncloa evitan confirmar este calendario. La presentación en septiembre es clave porque es el plazo tasado en la Constitución. El artículo 134. 3 de la Carta Magna especifica que «el Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior », esto es, antes del 30 de septiembre. Este mandato constitucional que se ha incumplido sistemáticamente, incluso cuando sí se ha presentado proyecto de cuentas públicas se ha hecho bien entrado el mes octubre, marcaría un ‘timing’ que no casa con la idea de que las elecciones se produjeran en el primer trimestre de 2027. Una vez que el proyecto presupuestario llega a las Cortes los plazos están más tasados y suelen pivotar en el margen de las tres semanas desde su registro hasta que se acaba produciendo el debate a la totalidad, en el que, de decaer, acabaría abocando a las urnas.La Carta Magna establece que las cuentas se deben presentar al menos tres meses antes de que decaigan los del ejercicio anteriorDe este modo, fuentes gubernamentales reconocen que la decisión sobre el momento de su presentación no está tomada y, en todo caso, debería retrasarse su desembarco en el Congreso si se quisiera acompasar la derrota en sede parlamentaria con la convocatoria electoral. El hecho de que el Gobierno esté valorando la posibilidad de adelantar los comicios al primer trimestre de 2027 se recibe con optimismo por parte del tejido municipal y autonómico del PSOE, donde llevan tiempo demandando que las generales se celebren con carácter previo a sus procesos para dirimir los asuntos nacionales -y el potencial desgaste por la corrupción- antes de que sean ellos quienes se midan ante los ciudadanos. Desde Ankara, Sánchez se refirió de manera sucinta a los Presupuestos recordando la precariedad parlamentaria del Gobierno y asegurando que asumen la tarea de recabar los apoyos suficientes para que prospere el proyecto presupuestario con «humildad y convicción». También ha dejado un mensaje en clave de reivindicación, recordando los buenos resultados en política económica y fiscal de su ejecutivo. «Los instrumentos son importantes, pero más importantes son los resultados. Todavía quedan muchas cosas por hacer, específicamente en lo que respecta a la vivienda», dijo, anticipando el paquete de medidas que llevarán próximamente a la Cámara en este ámbito.
Conviene hacer una prevención antes de iniciar o continuar la lectura. Cualquier información que verse sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE) debe partir de una premisa y consumirse en base a la experiencia previa. Esto es, todas las veces que el Gobierno ha dicho, … en esta legislatura, que presentará las cuentas públicas para no llegar a hacerlo después. Esta vez vuelven a asegurarlo con la firme convicción con la que lo hicieron antes, pero ahora es cierto que la retórica viene acompañada de estrategia política. En el ocaso del mandato de Pedro Sánchez, en Moncloa valoran y también lo hacen en sectores del PSOE -tal como informó ABC- que el proyecto presupuestario puede convertirse en un elemento más de propaganda electoral. Quizá el más potente.
El propio presidente del Gobierno abrió la puerta, tal como le animan en su núcleo duro, a que una derrota de las cuentas en el Congreso sirva de coartada para llamar a las urnas. El movimiento permitiría exhibir cierta iniciativa en la convocatoria y enhebrar un relato político que traslade la responsabilidad de la falta de avances en materia social y de derechos a los partidos de la oposición, también aquellos -como Junts o Podemos- que en los albores de la legislatura se integraron en la mayoría de la investidura. Esto ubicaría las urnas en un horizonte temporal de «adelanto técnico», tal como puntualizan en Moncloa, en el primer trimestre de 2027 -febrero o marzo- pero que obliga, a su vez, a acompasar el calendario de tramitación de los Presupuestos con los intereses estratégicos.
El Gobierno ya ha puesto a funcionar la maquinaria presupuestaria y el Consejo de Ministros aprobó este martes el límite de gasto no financiero -conocido como techo de gasto- y la senda de estabilidad, que había presentado previamente en el Consejo de Política Fiscal y Financiera con las comunidades autónomas. Según las previsiones de Hacienda, esta senda de estabilidad se votará el próximo martes en el Congreso, en una primera vuelta, y ante la más que previsible derrota -Junts ya ha confirmado que no la avalará, como ya hiciera en el ejercicio anterior- tendrá que volver en el último pleno de este mes de julio, el del día 23. Si tampoco entonces, como está previsto, supera el trámite, el Ejecutivo elaborará las cuentas con la senda actual. La doble votación fallida en el Congreso es un mero trámite, pues ya se da por sentada, y habilita a que las cuentas puedan presentarse en la Cámara a la vuelta del verano.
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Sin embargo, en Moncloa evitan confirmar este calendario. La presentación en septiembre es clave porque es el plazo tasado en la Constitución. El artículo 134. 3 de la Carta Magna especifica que «el Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior», esto es, antes del 30 de septiembre. Este mandato constitucional que se ha incumplido sistemáticamente, incluso cuando sí se ha presentado proyecto de cuentas públicas se ha hecho bien entrado el mes octubre, marcaría un ‘timing’ que no casa con la idea de que las elecciones se produjeran en el primer trimestre de 2027. Una vez que el proyecto presupuestario llega a las Cortes los plazos están más tasados y suelen pivotar en el margen de las tres semanas desde su registro hasta que se acaba produciendo el debate a la totalidad, en el que, de decaer, acabaría abocando a las urnas.
La Carta Magna establece que las cuentas se deben presentar al menos tres meses antes de que decaigan los del ejercicio anterior
De este modo, fuentes gubernamentales reconocen que la decisión sobre el momento de su presentación no está tomada y, en todo caso, debería retrasarse su desembarco en el Congreso si se quisiera acompasar la derrota en sede parlamentaria con la convocatoria electoral. El hecho de que el Gobierno esté valorando la posibilidad de adelantar los comicios al primer trimestre de 2027 se recibe con optimismo por parte del tejido municipal y autonómico del PSOE, donde llevan tiempo demandando que las generales se celebren con carácter previo a sus procesos para dirimir los asuntos nacionales -y el potencial desgaste por la corrupción- antes de que sean ellos quienes se midan ante los ciudadanos.
Desde Ankara, Sánchez se refirió de manera sucinta a los Presupuestos recordando la precariedad parlamentaria del Gobierno y asegurando que asumen la tarea de recabar los apoyos suficientes para que prospere el proyecto presupuestario con «humildad y convicción». También ha dejado un mensaje en clave de reivindicación, recordando los buenos resultados en política económica y fiscal de su ejecutivo. «Los instrumentos son importantes, pero más importantes son los resultados. Todavía quedan muchas cosas por hacer, específicamente en lo que respecta a la vivienda», dijo, anticipando el paquete de medidas que llevarán próximamente a la Cámara en este ámbito.
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