Se llama Mustafá Brouzi, es marroquí y lideraba la potentísima organización que estaba detrás de los narcotúneles descubiertos en Ceuta, uno, de extraordinaria complejidad, hace unos días, y el otro el año pasado, algo más burdo. Le gustaba moverse por Marruecos, pero también cruzaba la frontera de forma frecuente para mantener contactos. Presumido, un punto fanfarrón, alardeaba de los contactos privilegiados que mantenía en su país, pero también en España e incluso en Colombia. Sobre las de los dos primeros países, afirmaba que se trataba de «autoridades». En cuanto al país latinoamericano, aseguraba que eran jefes de Policía de alguna zona concreta. Brouzi fue quien ideó el sistema de narcotúneles para poder introducir en España decenas de toneladas de hachís de forma impune. Para hacer realidad su idea, contrató a un arquitecto en su país que fue quien diseñó la galería, a 19 metros de profundidad.Las fuentes consultadas por ABC tienen claro que este la organización de este individuo tenía una potente capacidad de corromper, y de hecho resulta extraño que nadie, a un lado u otro de la frontera, no se percatase de que se estaba haciendo una obra de esta envergadura.Noticia relacionada general No No La trama del narcotúnel recurrió a traficantes gallegos para colar el hachís con pesqueros Jesús Hierro«El narcotráfico a gran escala está siempre asociado a la corrupción, y esta vez no ha sido una excepción», reflexionan fuentes de la investigación consultadas por ABC, que recuerdan que después de que el hachís fuese introducido en Ceuta a través del narcotúnel aún quedaba sacar la mercancía de la Ciudad autónoma para llevarla, primero a la península, y en último término a los Países Bajos. Brouzi tiene familiares que trabajan en la Mocro Maffia y no es descartable que aprovechase esa circunstancia para colocar allí el hachís.Es evidente que el capo de la droga tenía relaciones para sacar camiones cargados con hachís por el puerto de Ceuta y que luego tampoco fuese detectada la mercancía en el de la Península al que llegara el cargamento. Es una de las líneas de investigación que se trabajan, porque una operación de esta magnitud siempre deja flecos de los que hay que tirar.Para el marroquí era decisivo tener gente de confianza en España, y precisamente ese era el campo de juego del guardia civil retirado A.A., con el que mantenía reuniones, contactos telefónicos y al que, según parece, le habría llegado a pagar con algún cargamento de droga. Que un agente del Instituto Armado te haga de ‘introductor de embajadores’ tiene un valor muy importante para los capos del narcotráfico.Escuchas comprometedorasEl ‘Faro de Ceuta’ hizo públicas ayer alguna de las conversaciones intervenidas entre Brouzi y A. A. «¿Qué pasa socio?, Good morning, voy a bajar a Tánger, ¿cómo estás?», le pregunta el capo al guardia civil retirado. «¿Hay alguna venta?».En la charla hablan de cantidades y precios. «1.400, 1.450, depende, si lleva uno, dos o 5», explica el exagente. «Necesito llamar a un amigo mío, que me va a meter… tengo ahí un cliente mío», avanza.«Voy a subir a España con mis hijos, voy a hablar con un amigo mío si puede entrar, porque la cosa está muy fea. Está cayendo mucha gente, caen muchos coches… si pagan… Hay que buscar a gente de confianza si pasa algo tú ya sabes…», le confiesa el «patrón de los patrones».El guardia civil le traslada en esas conversaciones que va a hablar con «el valenciano» a quien le va a «poner las pilas». «¿Qué hago con los 35 esos que tengo en Castillejos?, ¿me los metes tú o qué?», le pregunta. Brouzi le pide tiempo para llamar a un amigo y continúan conversaciones hablando de los gallegos, ‘los de Pontevedra’, en alusión a la rama gallega con la que habría contactado esta red para sacar droga en pesqueros, tomando como base una empresa en Mauritania. Esos contactos continuados se hicieron en la Península con participación también de marroquíes, según el rotativo. Se llama Mustafá Brouzi, es marroquí y lideraba la potentísima organización que estaba detrás de los narcotúneles descubiertos en Ceuta, uno, de extraordinaria complejidad, hace unos días, y el otro el año pasado, algo más burdo. Le gustaba moverse por Marruecos, pero también cruzaba la frontera de forma frecuente para mantener contactos. Presumido, un punto fanfarrón, alardeaba de los contactos privilegiados que mantenía en su país, pero también en España e incluso en Colombia. Sobre las de los dos primeros países, afirmaba que se trataba de «autoridades». En cuanto al país latinoamericano, aseguraba que eran jefes de Policía de alguna zona concreta. Brouzi fue quien ideó el sistema de narcotúneles para poder introducir en España decenas de toneladas de hachís de forma impune. Para hacer realidad su idea, contrató a un arquitecto en su país que fue quien diseñó la galería, a 19 metros de profundidad.Las fuentes consultadas por ABC tienen claro que este la organización de este individuo tenía una potente capacidad de corromper, y de hecho resulta extraño que nadie, a un lado u otro de la frontera, no se percatase de que se estaba haciendo una obra de esta envergadura.Noticia relacionada general No No La trama del narcotúnel recurrió a traficantes gallegos para colar el hachís con pesqueros Jesús Hierro«El narcotráfico a gran escala está siempre asociado a la corrupción, y esta vez no ha sido una excepción», reflexionan fuentes de la investigación consultadas por ABC, que recuerdan que después de que el hachís fuese introducido en Ceuta a través del narcotúnel aún quedaba sacar la mercancía de la Ciudad autónoma para llevarla, primero a la península, y en último término a los Países Bajos. Brouzi tiene familiares que trabajan en la Mocro Maffia y no es descartable que aprovechase esa circunstancia para colocar allí el hachís.Es evidente que el capo de la droga tenía relaciones para sacar camiones cargados con hachís por el puerto de Ceuta y que luego tampoco fuese detectada la mercancía en el de la Península al que llegara el cargamento. Es una de las líneas de investigación que se trabajan, porque una operación de esta magnitud siempre deja flecos de los que hay que tirar.Para el marroquí era decisivo tener gente de confianza en España, y precisamente ese era el campo de juego del guardia civil retirado A.A., con el que mantenía reuniones, contactos telefónicos y al que, según parece, le habría llegado a pagar con algún cargamento de droga. Que un agente del Instituto Armado te haga de ‘introductor de embajadores’ tiene un valor muy importante para los capos del narcotráfico.Escuchas comprometedorasEl ‘Faro de Ceuta’ hizo públicas ayer alguna de las conversaciones intervenidas entre Brouzi y A. A. «¿Qué pasa socio?, Good morning, voy a bajar a Tánger, ¿cómo estás?», le pregunta el capo al guardia civil retirado. «¿Hay alguna venta?».En la charla hablan de cantidades y precios. «1.400, 1.450, depende, si lleva uno, dos o 5», explica el exagente. «Necesito llamar a un amigo mío, que me va a meter… tengo ahí un cliente mío», avanza.«Voy a subir a España con mis hijos, voy a hablar con un amigo mío si puede entrar, porque la cosa está muy fea. Está cayendo mucha gente, caen muchos coches… si pagan… Hay que buscar a gente de confianza si pasa algo tú ya sabes…», le confiesa el «patrón de los patrones».El guardia civil le traslada en esas conversaciones que va a hablar con «el valenciano» a quien le va a «poner las pilas». «¿Qué hago con los 35 esos que tengo en Castillejos?, ¿me los metes tú o qué?», le pregunta. Brouzi le pide tiempo para llamar a un amigo y continúan conversaciones hablando de los gallegos, ‘los de Pontevedra’, en alusión a la rama gallega con la que habría contactado esta red para sacar droga en pesqueros, tomando como base una empresa en Mauritania. Esos contactos continuados se hicieron en la Península con participación también de marroquíes, según el rotativo.
Se llama Mustafá Brouzi, es marroquí y lideraba la potentísima organización que estaba detrás de los narcotúneles descubiertos en Ceuta, uno, de extraordinaria complejidad, hace unos días, y el otro el año pasado, algo más burdo. Le gustaba moverse por Marruecos, pero también cruzaba la … frontera de forma frecuente para mantener contactos. Presumido, un punto fanfarrón, alardeaba de los contactos privilegiados que mantenía en su país, pero también en España e incluso en Colombia. Sobre las de los dos primeros países, afirmaba que se trataba de «autoridades». En cuanto al país latinoamericano, aseguraba que eran jefes de Policía de alguna zona concreta.
Brouzi fue quien ideó el sistema de narcotúneles para poder introducir en España decenas de toneladas de hachís de forma impune. Para hacer realidad su idea, contrató a un arquitecto en su país que fue quien diseñó la galería, a 19 metros de profundidad.
Las fuentes consultadas por ABC tienen claro que este la organización de este individuo tenía una potente capacidad de corromper, y de hecho resulta extraño que nadie, a un lado u otro de la frontera, no se percatase de que se estaba haciendo una obra de esta envergadura.
Noticia relacionada
«El narcotráfico a gran escala está siempre asociado a la corrupción, y esta vez no ha sido una excepción», reflexionan fuentes de la investigación consultadas por ABC, que recuerdan que después de que el hachís fuese introducido en Ceuta a través del narcotúnel aún quedaba sacar la mercancía de la Ciudad autónoma para llevarla, primero a la península, y en último término a los Países Bajos. Brouzi tiene familiares que trabajan en la Mocro Maffia y no es descartable que aprovechase esa circunstancia para colocar allí el hachís.
Es evidente que el capo de la droga tenía relaciones para sacar camiones cargados con hachís por el puerto de Ceuta y que luego tampoco fuese detectada la mercancía en el de la Península al que llegara el cargamento. Es una de las líneas de investigación que se trabajan, porque una operación de esta magnitud siempre deja flecos de los que hay que tirar.
Para el marroquí era decisivo tener gente de confianza en España, y precisamente ese era el campo de juego del guardia civil retirado A.A., con el que mantenía reuniones, contactos telefónicos y al que, según parece, le habría llegado a pagar con algún cargamento de droga. Que un agente del Instituto Armado te haga de ‘introductor de embajadores’ tiene un valor muy importante para los capos del narcotráfico.
Escuchas comprometedoras
El ‘Faro de Ceuta’ hizo públicas ayer alguna de las conversaciones intervenidas entre Brouzi y A. A. «¿Qué pasa socio?, Good morning, voy a bajar a Tánger, ¿cómo estás?», le pregunta el capo al guardia civil retirado. «¿Hay alguna venta?».
En la charla hablan de cantidades y precios. «1.400, 1.450, depende, si lleva uno, dos o 5», explica el exagente. «Necesito llamar a un amigo mío, que me va a meter… tengo ahí un cliente mío», avanza.
«Voy a subir a España con mis hijos, voy a hablar con un amigo mío si puede entrar, porque la cosa está muy fea. Está cayendo mucha gente, caen muchos coches… si pagan… Hay que buscar a gente de confianza si pasa algo tú ya sabes…», le confiesa el «patrón de los patrones».
El guardia civil le traslada en esas conversaciones que va a hablar con «el valenciano» a quien le va a «poner las pilas». «¿Qué hago con los 35 esos que tengo en Castillejos?, ¿me los metes tú o qué?», le pregunta. Brouzi le pide tiempo para llamar a un amigo y continúan conversaciones hablando de los gallegos, ‘los de Pontevedra’, en alusión a la rama gallega con la que habría contactado esta red para sacar droga en pesqueros, tomando como base una empresa en Mauritania. Esos contactos continuados se hicieron en la Península con participación también de marroquíes, según el rotativo.
RSS de noticias de espana
