No se conocía aún la existencia de ‘supercontagiadores’ de hantavirus , personas con una carga viral muy elevada que pueden transmitir el virus a un número inusualmente alto de personas sin haber tenido con ellas un vínculo estrecho. La cara más letal del hantavirus, muy localizado en Latinoamérica y al que hasta entonces se atribuía una capacidad de infección limitada de persona a persona, se destapó en 2018, una trágica fiesta de cumpleaños de la Patagonia argentina que acabó con 11 víctimas mortales . Justo un año antes de este episodio, se documentó en España el primer caso de hantavirus en España.En octubre de 2017, un joven de 28 años aficionado a la aventura y al ‘trekking’, acudió a la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona con un cuadro compatible con una gripe común. Tenía la sospecha de haber contraído la infección en un viaje de cinco semanas por Nepal. Dio positivo a hantavirus y acabó ingresado en UCI del hospital barcelonés por un cuadro cardiorrespiratorio severo temiéndose por su vida. Una vez fuera del hospital, se le hizo un seguimiento hasta que estuvo plenamente recuperado. Su caso, el mejor documentado en la medicina española sobre este virus, fue publicado en la revista ‘Emerging Infections Diseases’.Ahora, en plena convulsión mediática por el brote del crucero MV Hondius, el doctor Fernando Salvador , médico adjunto de la Unidad del Hospital Vall d’Hebron que trató a ese primer paciente español, explica a ABC los detalles de este caso que se produjo en un momento el que había menos alarma social por este virus. Noticia relacionada general No No Qué pasa si muere alguien durante un crucero como el del hantavirus: dónde permanece el cuerpo y cuál es el protocolo a seguir Lorena GamarraEl joven acudió al hospital barcelonés a los dos días de presentar sintomatología. Explicó que durante su vuelo de regreso a España había presentado fiebre (38º C), malestar general, debilidad, dolor de cabeza, artromialgia y dolor abdominal. «Le hicimos análisis y tenía las plaquetas bajas y el hígado algo inflamado, era, a priori, una infección vírica pero no había en aquel momento signos de alarma», dice el especialista. Las dudas surgieron cuando el joven explicó al equipo médico su periplo por Nepal . «Nos dijo que había estado en hostales donde había visto y oído ratas y le realizamos una serie de pruebas, entre ellas una PCR para descartar hantavirus, y salió negativa, por lo que lo enviamos a su casa con tratamiento sintomático», explica el especialista.El paciente regresó a casa pero sufrió una herida en la cabeza tras una caída provocada por mareos, que requirió tratamiento en el servicio de urgencias del Hospital Vall d’Hebrón; fue dado de alta con radiografía de tórax normal. Sin embargo un día después -habían pasado ya seis días desde el inicio de la sintomatología- volvió al hospital e ingresó por disnea, sensación subjetiva de falta de aire, ahogo o dificultad respiratoria. En solo 12 horas desarrolló insuficiencia respiratoria, que requirió ingreso en la UCI con oxigenoterapia por cánula nasal de alto flujo y soporte vasoactivo. Los resultados de una nueva radiografía de tórax revelaron infiltrado pulmonar bilateral y edema alveolar extenso. «Fue una evolución grave y repentina como suele ocurrir con el hantavirus», dice Salvador.«En 12 horas cambió el cuadro. Fue una evolución grave y repentina como suele ocurrir con el hantavirus» Fernando Salvador Médico adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’HebronEl paciente requirió soporte respiratorio y vasoactivo en la UCI durante cinco días; y luego fue trasladado a una habitación normal de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital . En ese momento, una nueva prueba serológica mostró resultados positivos para hantavirus. Los anticuerpos que localizaron eran compatibles con una infección por la variante asiática pero el cuadro clínico era totalmente compatible con la variante americana, potencialmente más grave. «En el perfil de detección de anticuerpos nos daba un virus similar a la variante Puumala, que provoca fiebre hemorrágica y afección renal y que es la causa más común de infecciones por hantavirus en Europa y Asia. Sin embargo, la clínica era más compatible con la variante americana que causa afectación severa cardiopulmonar y es mucho más grave. Respiramos tranquilos porque era la variante asiática y no podía ser la cepa de los Andes de la variante americana, la única que permite contagio entre humanos», explica Salvador. «No aislamos al paciente -añade el especialista- porque no era el virus americano ni la variante de los Andes. Estábamos preocupados por su salud, no por la variante». Un mes después de recibir el alta, el paciente seguía refiriendo disnea leve y fatiga, y la intolerancia al ejercicio duró dos meses después del alta. Un año después, estaba plenamente recuperado sin secuelas. El hospital contactó con el compañero de viaje del paciente, que lo siguió durante las primeras dos semanas en Nepal y que en todo momento fue asintomático y le realizó una PCR. Los resultados fueron negativos.«No aislamos al paciente porque no era el virus americano ni la variante de los Andes. Estábamos preocupados por la salud del paciente, no por la variante» Fernando Salvador Médico adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’HebronLos hantavirus son patógenos zoonóticos emergentes y, aunque el reconocimiento de la infección en humanos ha mejorado mucho a nivel mundial durante la última década, es probable que muchos casos permanezcan sin diagnosticar. «Si hiciéramos estudios de seroprevalencia las cifras serían mucho más altas», apunta Fernando Salvador. Tras el caso de Vall d’Hebron, en octubre de 2024 se detectó un nuevo caso de hantavirus en el Berguedà (Barcelona), esta vez autóctono. Un vecino de una zona rural contrajo la enfermedad y tuvo que ser ingresado. Las autoridades en Salud Pública confirmaron que el paciente no tenía «antecedentes conocidos de viaje», lo que descartó que fuera un caso exportado o contraído en el exterior. No se conocía aún la existencia de ‘supercontagiadores’ de hantavirus , personas con una carga viral muy elevada que pueden transmitir el virus a un número inusualmente alto de personas sin haber tenido con ellas un vínculo estrecho. La cara más letal del hantavirus, muy localizado en Latinoamérica y al que hasta entonces se atribuía una capacidad de infección limitada de persona a persona, se destapó en 2018, una trágica fiesta de cumpleaños de la Patagonia argentina que acabó con 11 víctimas mortales . Justo un año antes de este episodio, se documentó en España el primer caso de hantavirus en España.En octubre de 2017, un joven de 28 años aficionado a la aventura y al ‘trekking’, acudió a la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona con un cuadro compatible con una gripe común. Tenía la sospecha de haber contraído la infección en un viaje de cinco semanas por Nepal. Dio positivo a hantavirus y acabó ingresado en UCI del hospital barcelonés por un cuadro cardiorrespiratorio severo temiéndose por su vida. Una vez fuera del hospital, se le hizo un seguimiento hasta que estuvo plenamente recuperado. Su caso, el mejor documentado en la medicina española sobre este virus, fue publicado en la revista ‘Emerging Infections Diseases’.Ahora, en plena convulsión mediática por el brote del crucero MV Hondius, el doctor Fernando Salvador , médico adjunto de la Unidad del Hospital Vall d’Hebron que trató a ese primer paciente español, explica a ABC los detalles de este caso que se produjo en un momento el que había menos alarma social por este virus. Noticia relacionada general No No Qué pasa si muere alguien durante un crucero como el del hantavirus: dónde permanece el cuerpo y cuál es el protocolo a seguir Lorena GamarraEl joven acudió al hospital barcelonés a los dos días de presentar sintomatología. Explicó que durante su vuelo de regreso a España había presentado fiebre (38º C), malestar general, debilidad, dolor de cabeza, artromialgia y dolor abdominal. «Le hicimos análisis y tenía las plaquetas bajas y el hígado algo inflamado, era, a priori, una infección vírica pero no había en aquel momento signos de alarma», dice el especialista. Las dudas surgieron cuando el joven explicó al equipo médico su periplo por Nepal . «Nos dijo que había estado en hostales donde había visto y oído ratas y le realizamos una serie de pruebas, entre ellas una PCR para descartar hantavirus, y salió negativa, por lo que lo enviamos a su casa con tratamiento sintomático», explica el especialista.El paciente regresó a casa pero sufrió una herida en la cabeza tras una caída provocada por mareos, que requirió tratamiento en el servicio de urgencias del Hospital Vall d’Hebrón; fue dado de alta con radiografía de tórax normal. Sin embargo un día después -habían pasado ya seis días desde el inicio de la sintomatología- volvió al hospital e ingresó por disnea, sensación subjetiva de falta de aire, ahogo o dificultad respiratoria. En solo 12 horas desarrolló insuficiencia respiratoria, que requirió ingreso en la UCI con oxigenoterapia por cánula nasal de alto flujo y soporte vasoactivo. Los resultados de una nueva radiografía de tórax revelaron infiltrado pulmonar bilateral y edema alveolar extenso. «Fue una evolución grave y repentina como suele ocurrir con el hantavirus», dice Salvador.«En 12 horas cambió el cuadro. Fue una evolución grave y repentina como suele ocurrir con el hantavirus» Fernando Salvador Médico adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’HebronEl paciente requirió soporte respiratorio y vasoactivo en la UCI durante cinco días; y luego fue trasladado a una habitación normal de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital . En ese momento, una nueva prueba serológica mostró resultados positivos para hantavirus. Los anticuerpos que localizaron eran compatibles con una infección por la variante asiática pero el cuadro clínico era totalmente compatible con la variante americana, potencialmente más grave. «En el perfil de detección de anticuerpos nos daba un virus similar a la variante Puumala, que provoca fiebre hemorrágica y afección renal y que es la causa más común de infecciones por hantavirus en Europa y Asia. Sin embargo, la clínica era más compatible con la variante americana que causa afectación severa cardiopulmonar y es mucho más grave. Respiramos tranquilos porque era la variante asiática y no podía ser la cepa de los Andes de la variante americana, la única que permite contagio entre humanos», explica Salvador. «No aislamos al paciente -añade el especialista- porque no era el virus americano ni la variante de los Andes. Estábamos preocupados por su salud, no por la variante». Un mes después de recibir el alta, el paciente seguía refiriendo disnea leve y fatiga, y la intolerancia al ejercicio duró dos meses después del alta. Un año después, estaba plenamente recuperado sin secuelas. El hospital contactó con el compañero de viaje del paciente, que lo siguió durante las primeras dos semanas en Nepal y que en todo momento fue asintomático y le realizó una PCR. Los resultados fueron negativos.«No aislamos al paciente porque no era el virus americano ni la variante de los Andes. Estábamos preocupados por la salud del paciente, no por la variante» Fernando Salvador Médico adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’HebronLos hantavirus son patógenos zoonóticos emergentes y, aunque el reconocimiento de la infección en humanos ha mejorado mucho a nivel mundial durante la última década, es probable que muchos casos permanezcan sin diagnosticar. «Si hiciéramos estudios de seroprevalencia las cifras serían mucho más altas», apunta Fernando Salvador. Tras el caso de Vall d’Hebron, en octubre de 2024 se detectó un nuevo caso de hantavirus en el Berguedà (Barcelona), esta vez autóctono. Un vecino de una zona rural contrajo la enfermedad y tuvo que ser ingresado. Las autoridades en Salud Pública confirmaron que el paciente no tenía «antecedentes conocidos de viaje», lo que descartó que fuera un caso exportado o contraído en el exterior.
No se conocía aún la existencia de ‘supercontagiadores’ de hantavirus, personas con una carga viral muy elevada que pueden transmitir el virus a un número inusualmente alto de personas sin haber tenido con ellas un vínculo estrecho. La cara más letal del hantavirus, muy … localizado en Latinoamérica y al que hasta entonces se atribuía una capacidad de infección limitada de persona a persona, se destapó en 2018, una trágica fiesta de cumpleaños de la Patagonia argentina que acabó con 11 víctimas mortales. Justo un año antes de este episodio, se documentó en España el primer caso de hantavirus en España.
En octubre de 2017, un joven de 28 años aficionado a la aventura y al ‘trekking’, acudió a la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona con un cuadro compatible con una gripe común. Tenía la sospecha de haber contraído la infección en un viaje de cinco semanas por Nepal. Dio positivo a hantavirus y acabó ingresado en UCI del hospital barcelonés por un cuadro cardiorrespiratorio severo temiéndose por su vida. Una vez fuera del hospital, se le hizo un seguimiento hasta que estuvo plenamente recuperado. Su caso, el mejor documentado en la medicina española sobre este virus, fue publicado en la revista ‘Emerging Infections Diseases’.
Ahora, en plena convulsión mediática por el brote del crucero MV Hondius, el doctor Fernando Salvador, responsable del equipo que trató a ese primer paciente español, explica a ABC los detalles de este caso que se produjo en un momento el que había menos alarma social por este virus.
Noticia relacionada
El joven acudió al hospital barcelonés a los dos días de presentar sintomatología. Explicó que durante su vuelo de regreso a España había presentado fiebre (38º C), malestar general, debilidad, dolor de cabeza, artromialgia y dolor abdominal. «Le hicimos análisis y tenía las plaquetas bajas y el hígado algo inflamado, era, a priori, una infección vírica pero no había en aquel momento signos de alarma», dice el especialista.
Las dudas surgieron cuando el joven explicó al equipo médico su periplo por Nepal. «Nos dijo que había estado en hostales donde había visto y oído ratas y le realizamos una serie de pruebas, entre ellas una PCR para descartar hantavirus, y salió negativa, por lo que lo enviamos a su casa con tratamiento sintomático», explica el especialista.
El paciente regresó a casa pero sufrió una herida en la cabeza tras una caída provocada por mareos, que requirió tratamiento en el servicio de urgencias del Hospital Vall d’Hebrón; fue dado de alta con radiografía de tórax normal. Sin embargo un día después -habían pasado ya seis días desde el inicio de la sintomatología- volvió al hospital e ingresó por disnea, sensación subjetiva de falta de aire, ahogo o dificultad respiratoria. En solo 12 horas desarrolló insuficiencia respiratoria, que requirió ingreso en la UCI con oxigenoterapia por cánula nasal de alto flujo y soporte vasoactivo. Los resultados de una nueva radiografía de tórax revelaron derrame pleural bilateral y edema alveolar extenso. «Fue una evolución grave y repentina como suele ocurrir con el hantavirus», dice Salvador.
«En 12 horas cambió el cuadro. Fue una evolución grave y repentina como suele ocurrir con el hantavirus»
Fernando Salvador
Médico adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’Hebron
El paciente requirió soporte respiratorio y vasoactivo en la UCI durante cinco días; y luego fue trasladado a una habitación normal de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital. En ese momento, una nueva prueba serológica mostró resultados positivos para hantavirus. Los anticuerpos que localizaron eran compatibles con una infección por la variante asiática pero el cuadro clínico era totalmente compatible con la variante americana, potencialmente más grave.
«En el perfil de detección de anticuerpos nos daba un virus similar a la variante Puumala, que provoca fiebre hemorrágica y afección renal y que es la causa más común de infecciones por hantavirus en Europa y Asia. Sin embargo, la clínica era más compatible con la variante americana que causa afectación severa cardiopulmonar y es mucho más grave. Respiramos tranquilos porque era la variante asiática y no podía ser la cepa de los Andes de la variante americana, la única que permite contagio entre humanos», explica Salvador. «No aislamos al paciente -añade el especialista- porque no era el virus americano ni la variante de los Andes. Estábamos preocupados por su salud, no por la variante».
Un mes después de recibir el alta, el paciente seguía refiriendo disnea leve y fatiga, y la intolerancia al ejercicio duró dos meses después del alta. Un año después, estaba plenamente recuperado sin secuelas. El hospital contactó con el compañero de viaje del paciente, que lo siguió durante las primeras dos semanas en Nepal y que en todo momento fue asintomático y le realizó una PCR. Los resultados fueron negativos.
«No aislamos al paciente porque no era el virus americano ni la variante de los Andes. Estábamos preocupados por la salud del paciente, no por la variante»
Fernando Salvador
Médico adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’Hebron
Los hantavirus son patógenos zoonóticos emergentes y, aunque el reconocimiento de la infección en humanos ha mejorado mucho a nivel mundial durante la última década, es probable que muchos casos permanezcan sin diagnosticar. «Si hiciéramos estudios de seroprevalencia las cifras serían mucho más altas», apunta Fernando Salvador.
Tras el caso de Vall d’Hebron, en octubre de 2024 se detectó un nuevo caso de hantavirus en el Berguedà (Barcelona), esta vez autóctono. Un vecino de una zona rural contrajo la enfermedad y tuvo que ser ingresado. Las autoridades en Salud Pública confirmaron que el paciente no tenía «antecedentes conocidos de viaje», lo que descartó que fuera un caso exportado o contraído en el exterior.
RSS de noticias de sociedad

