Hay gestas que no pertenecen únicamente a su propio tiempo, sino que resuenan un siglo después como un eco indomable de valentía, trabajo en equipo y ambición. En 1926, Palos de la Frontera vio despegar un hidroavión Dornier Do J Wal que pasaría a la posteridad con un nombre legendario: el Plus Ultra .A sus mandos, cuatro hombres —el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada— emprendieron una travesía titánica.Cien años después, en 2026, las mismas latitudes que vieron cruzar aquel hidroavión trazaron una ruta exacta para España en el mapa del fútbol : Cabo Verde, Uruguay y Argentina. Brasil estuvo en otro grupo, pero también formó parte de ese mapa.Aquel 22 de enero de 1926, el Plus Ultra despegó con la firme convicción de que el esfuerzo en equipo vence a la inmensidad. Cada integrante cumplía un rol crucial: Franco al mando; Ruiz de Alda con la responsabilidad del manejo de novedosas tecnologías, como el radiogoniómetro, guiando la navegación entre las brumas; Durán, oficial de la Armada y de la primera promoción de la aeronáutica naval, aportando su gran experiencia en hidroaviones; y Rada, magistral mecánico, manteniendo latente el corazón de los motores.Después de Palos vinieron Las Palmas, y luego Porto Praia en Cabo Verde, punto intermedio y refugio clave en el que la aeronave reabasteció sus fuerzas antes del salto definitivo hacia lo desconocido.Así como el Plus Ultra necesitó de las aguas caboverdianas para afianzar su vuelo, España se midió en el grupo H ante una heroica Cabo Verde . Los Tiburones Azules, en la mayor gesta de su historia futbolística, frenaron a los españoles con un memorable empate 0-0 . Fue un recordatorio de que ningún destino épico se conquista sin antes someterse a la prueba de la templanza.Angel Clambor, Ramon Franco y Jose Serrato Presidente de Uruguay delante de una maqueta del Plus Ultra. J.M.F.Desde Cabo Verde, el hidroavión Dornier de fabricación alemana, construido en Marina de Pisa y tripulado por españoles —los mismos que cinco meses antes habían participado en el desembarco de Alhucemas—, voló a Brasil y de ahí a Uruguay .La recepción en Montevideo fue apoteósica, como no podía ser de otra manera entre naciones hermanas. Uno de los que vivió con entusiasmo el acontecimiento fue el capitán del Ejército uruguayo Ángel Clambor , quien años más tarde, en 1932, crearía la bandera de la Raza o bandera de la Hispanidad, con las tres carabelas de Colón y el sol naciente.En las crónicas del partido que España ganó a Uruguay por 0-1 se habla de encontronazos, achuchones y apelotonamientos; nada que ver con lo que pasó en Montevideo, con más de 200 000 personas recibiendo a los aviadores en el puerto. En sus desplazamientos estuvieron custodiados por novecientos policías, según nos cuenta el propio Ramón Franco en su libro De Palos al Plata.La última etapa del raid del vuelo Plus Ultra concluyó en Buenos Aires después de 10 270 km recorridos. El destino guardaba la gran resolución de este Mundial 2026 para el duelo definitivo: España contra Argentina .España volvió a ‘conquistar’ ArgentinaExactamente cien años después de que Ramón Franco y su tripulación fueran aclamados al acuatizar en tierras porteñas, de que se donara el hidroavión como símbolo íntimo de hermandad al pueblo argentino -actualmente en el museo de Luján- la selección nacional española volvió a ‘conquistar’ Argentina, esta vez sobre el verde césped. En una final histórica y de tensión agónica, un solitario gol de Ferrán Torres en la prórroga selló el definitivo 1-0 con el que España destronó a la vigente campeona del mundo.Al igual que los aviadores del Plus Ultra formaron un equipo trascendente que los llevó a preservar su camaradería a lo largo de su vida por encima de las ideas particulares de cada uno, el equipo español levantó el trofeo más preciado gracias a un engranaje colectivo impenetrable . Con solo un gol encajado en todo el campeonato, España demostró que la ambición de ir siempre «más allá» (Plus Ultra) no es una utopía, sino el premio reservado para aquellos que trabajan unidos en pos de una gesta inmortal.Cien años después , el fútbol escribió una simetría poética e irrepetible en la Copa Mundial de 2026. La selección española trazó, paso a paso, la misma ruta del mítico hidroavión. El cielo de 1926 y la gloria de 2026 se funden en un mismo grito: la conquista de lo imposible.Que la frase del entrenador Luis de la Fuente , «Juntos somos más fuertes», supere fronteras y haga entender a todos que, en el año del centenario del vuelo Plus Ultra, España y Argentina deben estar más unidas que nunca. Son las mejores del mundo.Juan Manuel Fernández Delgado. Comisario de la exposición ‘El vuelo Plus Ultra y sus protagonistas’ Hay gestas que no pertenecen únicamente a su propio tiempo, sino que resuenan un siglo después como un eco indomable de valentía, trabajo en equipo y ambición. En 1926, Palos de la Frontera vio despegar un hidroavión Dornier Do J Wal que pasaría a la posteridad con un nombre legendario: el Plus Ultra .A sus mandos, cuatro hombres —el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada— emprendieron una travesía titánica.Cien años después, en 2026, las mismas latitudes que vieron cruzar aquel hidroavión trazaron una ruta exacta para España en el mapa del fútbol : Cabo Verde, Uruguay y Argentina. Brasil estuvo en otro grupo, pero también formó parte de ese mapa.Aquel 22 de enero de 1926, el Plus Ultra despegó con la firme convicción de que el esfuerzo en equipo vence a la inmensidad. Cada integrante cumplía un rol crucial: Franco al mando; Ruiz de Alda con la responsabilidad del manejo de novedosas tecnologías, como el radiogoniómetro, guiando la navegación entre las brumas; Durán, oficial de la Armada y de la primera promoción de la aeronáutica naval, aportando su gran experiencia en hidroaviones; y Rada, magistral mecánico, manteniendo latente el corazón de los motores.Después de Palos vinieron Las Palmas, y luego Porto Praia en Cabo Verde, punto intermedio y refugio clave en el que la aeronave reabasteció sus fuerzas antes del salto definitivo hacia lo desconocido.Así como el Plus Ultra necesitó de las aguas caboverdianas para afianzar su vuelo, España se midió en el grupo H ante una heroica Cabo Verde . Los Tiburones Azules, en la mayor gesta de su historia futbolística, frenaron a los españoles con un memorable empate 0-0 . Fue un recordatorio de que ningún destino épico se conquista sin antes someterse a la prueba de la templanza.Angel Clambor, Ramon Franco y Jose Serrato Presidente de Uruguay delante de una maqueta del Plus Ultra. J.M.F.Desde Cabo Verde, el hidroavión Dornier de fabricación alemana, construido en Marina de Pisa y tripulado por españoles —los mismos que cinco meses antes habían participado en el desembarco de Alhucemas—, voló a Brasil y de ahí a Uruguay .La recepción en Montevideo fue apoteósica, como no podía ser de otra manera entre naciones hermanas. Uno de los que vivió con entusiasmo el acontecimiento fue el capitán del Ejército uruguayo Ángel Clambor , quien años más tarde, en 1932, crearía la bandera de la Raza o bandera de la Hispanidad, con las tres carabelas de Colón y el sol naciente.En las crónicas del partido que España ganó a Uruguay por 0-1 se habla de encontronazos, achuchones y apelotonamientos; nada que ver con lo que pasó en Montevideo, con más de 200 000 personas recibiendo a los aviadores en el puerto. En sus desplazamientos estuvieron custodiados por novecientos policías, según nos cuenta el propio Ramón Franco en su libro De Palos al Plata.La última etapa del raid del vuelo Plus Ultra concluyó en Buenos Aires después de 10 270 km recorridos. El destino guardaba la gran resolución de este Mundial 2026 para el duelo definitivo: España contra Argentina .España volvió a ‘conquistar’ ArgentinaExactamente cien años después de que Ramón Franco y su tripulación fueran aclamados al acuatizar en tierras porteñas, de que se donara el hidroavión como símbolo íntimo de hermandad al pueblo argentino -actualmente en el museo de Luján- la selección nacional española volvió a ‘conquistar’ Argentina, esta vez sobre el verde césped. En una final histórica y de tensión agónica, un solitario gol de Ferrán Torres en la prórroga selló el definitivo 1-0 con el que España destronó a la vigente campeona del mundo.Al igual que los aviadores del Plus Ultra formaron un equipo trascendente que los llevó a preservar su camaradería a lo largo de su vida por encima de las ideas particulares de cada uno, el equipo español levantó el trofeo más preciado gracias a un engranaje colectivo impenetrable . Con solo un gol encajado en todo el campeonato, España demostró que la ambición de ir siempre «más allá» (Plus Ultra) no es una utopía, sino el premio reservado para aquellos que trabajan unidos en pos de una gesta inmortal.Cien años después , el fútbol escribió una simetría poética e irrepetible en la Copa Mundial de 2026. La selección española trazó, paso a paso, la misma ruta del mítico hidroavión. El cielo de 1926 y la gloria de 2026 se funden en un mismo grito: la conquista de lo imposible.Que la frase del entrenador Luis de la Fuente , «Juntos somos más fuertes», supere fronteras y haga entender a todos que, en el año del centenario del vuelo Plus Ultra, España y Argentina deben estar más unidas que nunca. Son las mejores del mundo.Juan Manuel Fernández Delgado. Comisario de la exposición ‘El vuelo Plus Ultra y sus protagonistas’
Hay gestas que no pertenecen únicamente a su propio tiempo, sino que resuenan un siglo después como un eco indomable de valentía, trabajo en equipo y ambición. En 1926, Palos de la Frontera vio despegar un hidroavión Dornier Do J Wal que pasaría … a la posteridad con un nombre legendario: el Plus Ultra.
A sus mandos, cuatro hombres —el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada— emprendieron una travesía titánica.
Cien años después, en 2026, las mismas latitudes que vieron cruzar aquel hidroavión trazaron una ruta exacta para España en el mapa del fútbol: Cabo Verde, Uruguay y Argentina. Brasil estuvo en otro grupo, pero también formó parte de ese mapa.
Aquel 22 de enero de 1926, el Plus Ultra despegó con la firme convicción de que el esfuerzo en equipo vence a la inmensidad. Cada integrante cumplía un rol crucial: Franco al mando; Ruiz de Alda con la responsabilidad del manejo de novedosas tecnologías, como el radiogoniómetro, guiando la navegación entre las brumas; Durán, oficial de la Armada y de la primera promoción de la aeronáutica naval, aportando su gran experiencia en hidroaviones; y Rada, magistral mecánico, manteniendo latente el corazón de los motores.
Después de Palos vinieron Las Palmas, y luego Porto Praia en Cabo Verde, punto intermedio y refugio clave en el que la aeronave reabasteció sus fuerzas antes del salto definitivo hacia lo desconocido.
Así como el Plus Ultra necesitó de las aguas caboverdianas para afianzar su vuelo, España se midió en el grupo H ante una heroica Cabo Verde. Los Tiburones Azules, en la mayor gesta de su historia futbolística, frenaron a los españoles con un memorable empate 0-0. Fue un recordatorio de que ningún destino épico se conquista sin antes someterse a la prueba de la templanza.
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(J.M.F.)
Desde Cabo Verde, el hidroavión Dornier de fabricación alemana, construido en Marina de Pisa y tripulado por españoles —los mismos que cinco meses antes habían participado en el desembarco de Alhucemas—, voló a Brasil y de ahí a Uruguay.
La recepción en Montevideo fue apoteósica, como no podía ser de otra manera entre naciones hermanas. Uno de los que vivió con entusiasmo el acontecimiento fue el capitán del Ejército uruguayo Ángel Clambor, quien años más tarde, en 1932, crearía la bandera de la Raza o bandera de la Hispanidad, con las tres carabelas de Colón y el sol naciente.
En las crónicas del partido que España ganó a Uruguay por 0-1 se habla de encontronazos, achuchones y apelotonamientos; nada que ver con lo que pasó en Montevideo, con más de 200 000 personas recibiendo a los aviadores en el puerto. En sus desplazamientos estuvieron custodiados por novecientos policías, según nos cuenta el propio Ramón Franco en su libro De Palos al Plata.
La última etapa del raid del vuelo Plus Ultra concluyó en Buenos Aires después de 10 270 km recorridos. El destino guardaba la gran resolución de este Mundial 2026 para el duelo definitivo: España contra Argentina.
España volvió a ‘conquistar’ Argentina
Exactamente cien años después de que Ramón Franco y su tripulación fueran aclamados al acuatizar en tierras porteñas, de que se donara el hidroavión como símbolo íntimo de hermandad al pueblo argentino -actualmente en el museo de Luján- la selección nacional española volvió a ‘conquistar’ Argentina, esta vez sobre el verde césped. En una final histórica y de tensión agónica, un solitario gol de Ferrán Torres en la prórroga selló el definitivo 1-0 con el que España destronó a la vigente campeona del mundo.
Al igual que los aviadores del Plus Ultra formaron un equipo trascendente que los llevó a preservar su camaradería a lo largo de su vida por encima de las ideas particulares de cada uno, el equipo español levantó el trofeo más preciado gracias a un engranaje colectivo impenetrable. Con solo un gol encajado en todo el campeonato, España demostró que la ambición de ir siempre «más allá» (Plus Ultra) no es una utopía, sino el premio reservado para aquellos que trabajan unidos en pos de una gesta inmortal.
Cien años después, el fútbol escribió una simetría poética e irrepetible en la Copa Mundial de 2026. La selección española trazó, paso a paso, la misma ruta del mítico hidroavión. El cielo de 1926 y la gloria de 2026 se funden en un mismo grito: la conquista de lo imposible.
Que la frase del entrenador Luis de la Fuente, «Juntos somos más fuertes», supere fronteras y haga entender a todos que, en el año del centenario del vuelo Plus Ultra, España y Argentina deben estar más unidas que nunca. Son las mejores del mundo.
Juan Manuel Fernández Delgado. Comisario de la exposición ‘El vuelo Plus Ultra y sus protagonistas’
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