«A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos». Se ha leído en el salmo de la misa votiva que se el obispo de Córdoba, Jesús Fernández , ha presidido en honor a San Rafael , custodio de la ciudad, en la iglesia del Juramento, y ha sido también el hilo conductor de la homilía del prelado.La lucha entre el bien y el mal, entre el «comienzo prometedor» de la creación y el pecado que destruye al hombre, han marcado su intervención, en la que el prelado ha insistido en usar las palabras para la integración y la reconciliación y no para la división, y en la que no ha olvidado la situación de necesidad en los barrios más pobres de Córdoba.Ante el alcalde, José María Bellido ; el presidente de la Diputación Provincial, Salvador Fuentes, y el delegado del Gobierno de la Junta, Adolfo Molina, Jesús Fernández. «El mal más radical es el pecado y sus expresiones más palpables son el enfrentamiento, son el egoísmo, la avaricia y las ideologías que instrumentalizan a la persona», ha afirmado.Ha hablado de la situación actual de Europa, «que se desangra por falta de horizontes». Por eso es momento adecuado la llamada que primero San Juan Pablo II , y luego los Papas sucesivos, han hecho para que Europa recupere sus raíces cristianas. Eso, ha advertido, «no significa rechazo de nadie, sino armonización, entendimiento y unidad de fe y amor en el Señor de la historia». De ahí ha pasado «al momento español» y a las palabras que pronunció León XIV en el Congreso de los Diputados, cuando «habló de que la paz nace en la conciencia allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación».Eso significa que «se instaura y se protege también a través del lenguaje». «Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos, pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro, y quienes ejercen una responsabilidad pública tienen por eso una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje», ha insistido.Equipos sinodalesEn Córdoba «hay tarea», ha dicho al referirse al informe que recuerda que en la ciudad están tres de los barrios con la renta más baja de España . Los que trabajan allí piensan que los datos no reflejan los avances que se dan, aunque son lentos. Por eso hacen falta «los cambios estructurales, en el acceso a la educación y el acompañamiento para encontrar empleo».«La tarea no es fácil, pero hay muchas personas e instituciones que la están buscando, por eso pedimos al Arcángel que lo presente al Señor y que no quienes ayudan no cesen en su empeño», ha resaltado el obispo. Ha seguido poniendo deberes y ha pedido a los cristianos que se «enrolen» en los equipos sinodales de evangelización.Ha sido la culminación de una homilía en la que ha recordado cómo Dios había creado al hombre a su imagen y semejanza, «capaz de amar y de crear, pero algunos ángeles llenos de envidia, y el dragón, el demonio, se enfrentó a Miguel y a sus ángeles».Es «la lucha que el demonio sostiene contra la Iglesia, y que lleva también a los cristianos a caer demasiadas veces en sus engaños y seducciones». Por eso desobedecer a Dios es «faltar a su amor infinito » y convertirse en víctimas del mal, que se ofrece en forma de tentación.Por eso Dios ha enviado a profetas, a sus ángeles y a su propio hijo. Uno de esos arcángeles, de los tres a los que rinde culto la Iglesia, es San Rafael, a quien la ciudad honra en este sábado 24 de octubre, en su día. «Bajo sus alas te refugiarás», ha resaltado.De hecho ha aludido al libro de Tobías , que se ha leído en la misa, y ha hablado de la ceguera que le provocan al protagonista unos excrementos de pájaro. Es un símbolo, ha asegurado, de cómo el pecado puede provocar ceguera al hombre, y de ahí expresiones como «ponerse ciego de comer o estar ciego de ira». En cambio, la oración con San Rafael significa estar «más cerca de Dios» y por eso hay que dejarse acompañar.El obispo ha recordado cómo los ángeles ayudan a mantenerse en el camino y ha evitar las tentaciones del pecadoHa sido el momento más solemne de la misa con que se empieza a celebrar un día lleno de tradición en la ciudad, en que muchos visitan al Custodio en la iglesia del Juramento y piden por su intercesión, como se hace de forma tan intensa desde hace siglos en la ciudad. El Cabildo Catedral ha concelebrado esta misa, la más solemne, pero no la única que hay en el Juramento en esta jornada.Por eso hasta allí llegarán este 24 de octubre miles de personas ante una iglesia abierta y llena de flores y de luz para rezar ante el Arcángel que pronunció un voto solemne: «Yo te juro por Jesucristo Crucificado que soy Rafael, ángel a quien tiene Dios puesto por guardián de esta ciudad de Córdoba». «A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos». Se ha leído en el salmo de la misa votiva que se el obispo de Córdoba, Jesús Fernández , ha presidido en honor a San Rafael , custodio de la ciudad, en la iglesia del Juramento, y ha sido también el hilo conductor de la homilía del prelado.La lucha entre el bien y el mal, entre el «comienzo prometedor» de la creación y el pecado que destruye al hombre, han marcado su intervención, en la que el prelado ha insistido en usar las palabras para la integración y la reconciliación y no para la división, y en la que no ha olvidado la situación de necesidad en los barrios más pobres de Córdoba.Ante el alcalde, José María Bellido ; el presidente de la Diputación Provincial, Salvador Fuentes, y el delegado del Gobierno de la Junta, Adolfo Molina, Jesús Fernández. «El mal más radical es el pecado y sus expresiones más palpables son el enfrentamiento, son el egoísmo, la avaricia y las ideologías que instrumentalizan a la persona», ha afirmado.Ha hablado de la situación actual de Europa, «que se desangra por falta de horizontes». Por eso es momento adecuado la llamada que primero San Juan Pablo II , y luego los Papas sucesivos, han hecho para que Europa recupere sus raíces cristianas. Eso, ha advertido, «no significa rechazo de nadie, sino armonización, entendimiento y unidad de fe y amor en el Señor de la historia». De ahí ha pasado «al momento español» y a las palabras que pronunció León XIV en el Congreso de los Diputados, cuando «habló de que la paz nace en la conciencia allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación».Eso significa que «se instaura y se protege también a través del lenguaje». «Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos, pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro, y quienes ejercen una responsabilidad pública tienen por eso una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje», ha insistido.Equipos sinodalesEn Córdoba «hay tarea», ha dicho al referirse al informe que recuerda que en la ciudad están tres de los barrios con la renta más baja de España . Los que trabajan allí piensan que los datos no reflejan los avances que se dan, aunque son lentos. Por eso hacen falta «los cambios estructurales, en el acceso a la educación y el acompañamiento para encontrar empleo».«La tarea no es fácil, pero hay muchas personas e instituciones que la están buscando, por eso pedimos al Arcángel que lo presente al Señor y que no quienes ayudan no cesen en su empeño», ha resaltado el obispo. Ha seguido poniendo deberes y ha pedido a los cristianos que se «enrolen» en los equipos sinodales de evangelización.Ha sido la culminación de una homilía en la que ha recordado cómo Dios había creado al hombre a su imagen y semejanza, «capaz de amar y de crear, pero algunos ángeles llenos de envidia, y el dragón, el demonio, se enfrentó a Miguel y a sus ángeles».Es «la lucha que el demonio sostiene contra la Iglesia, y que lleva también a los cristianos a caer demasiadas veces en sus engaños y seducciones». Por eso desobedecer a Dios es «faltar a su amor infinito » y convertirse en víctimas del mal, que se ofrece en forma de tentación.Por eso Dios ha enviado a profetas, a sus ángeles y a su propio hijo. Uno de esos arcángeles, de los tres a los que rinde culto la Iglesia, es San Rafael, a quien la ciudad honra en este sábado 24 de octubre, en su día. «Bajo sus alas te refugiarás», ha resaltado.De hecho ha aludido al libro de Tobías , que se ha leído en la misa, y ha hablado de la ceguera que le provocan al protagonista unos excrementos de pájaro. Es un símbolo, ha asegurado, de cómo el pecado puede provocar ceguera al hombre, y de ahí expresiones como «ponerse ciego de comer o estar ciego de ira». En cambio, la oración con San Rafael significa estar «más cerca de Dios» y por eso hay que dejarse acompañar.El obispo ha recordado cómo los ángeles ayudan a mantenerse en el camino y ha evitar las tentaciones del pecadoHa sido el momento más solemne de la misa con que se empieza a celebrar un día lleno de tradición en la ciudad, en que muchos visitan al Custodio en la iglesia del Juramento y piden por su intercesión, como se hace de forma tan intensa desde hace siglos en la ciudad. El Cabildo Catedral ha concelebrado esta misa, la más solemne, pero no la única que hay en el Juramento en esta jornada.Por eso hasta allí llegarán este 24 de octubre miles de personas ante una iglesia abierta y llena de flores y de luz para rezar ante el Arcángel que pronunció un voto solemne: «Yo te juro por Jesucristo Crucificado que soy Rafael, ángel a quien tiene Dios puesto por guardián de esta ciudad de Córdoba».
«A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos». Se ha leído en el salmo de la misa votiva que se el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha presidido en honor a San Rafael, custodio de la ciudad, … en la iglesia del Juramento, y ha sido también el hilo conductor de la homilía del prelado.
La lucha entre el bien y el mal, entre el «comienzo prometedor» de la creación y el pecado que destruye al hombre, han marcado su intervención, en la que el prelado ha insistido en usar las palabras para la integración y la reconciliación y no para la división, y en la que no ha olvidado la situación de necesidad en los barrios más pobres de Córdoba.
Ante el alcalde, José María Bellido; el presidente de la Diputación Provincial, Salvador Fuentes, y el delegado del Gobierno de la Junta, Adolfo Molina, Jesús Fernández. «El mal más radical es el pecado y sus expresiones más palpables son el enfrentamiento, son el egoísmo, la avaricia y las ideologías que instrumentalizan a la persona», ha afirmado.
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Ha hablado de la situación actual de Europa, «que se desangra por falta de horizontes». Por eso es momento adecuado la llamada que primero San Juan Pablo II, y luego los Papas sucesivos, han hecho para que Europa recupere sus raíces cristianas.
Eso, ha advertido, «no significa rechazo de nadie, sino armonización, entendimiento y unidad de fe y amor en el Señor de la historia». De ahí ha pasado «al momento español» y a las palabras que pronunció León XIV en el Congreso de los Diputados, cuando «habló de que la paz nace en la conciencia allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación».
Eso significa que «se instaura y se protege también a través del lenguaje». «Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos, pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro, y quienes ejercen una responsabilidad pública tienen por eso una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje», ha insistido.
Equipos sinodales
En Córdoba «hay tarea», ha dicho al referirse al informe que recuerda que en la ciudad están tres de los barrios con la renta más baja de España. Los que trabajan allí piensan que los datos no reflejan los avances que se dan, aunque son lentos. Por eso hacen falta «los cambios estructurales, en el acceso a la educación y el acompañamiento para encontrar empleo».
«La tarea no es fácil, pero hay muchas personas e instituciones que la están buscando, por eso pedimos al Arcángel que lo presente al Señor y que no quienes ayudan no cesen en su empeño», ha resaltado el obispo. Ha seguido poniendo deberes y ha pedido a los cristianos que se «enrolen» en los equipos sinodales de evangelización.
Ha sido la culminación de una homilía en la que ha recordado cómo Dios había creado al hombre a su imagen y semejanza, «capaz de amar y de crear, pero algunos ángeles llenos de envidia, y el dragón, el demonio, se enfrentó a Miguel y a sus ángeles».
Es «la lucha que el demonio sostiene contra la Iglesia, y que lleva también a los cristianos a caer demasiadas veces en sus engaños y seducciones». Por eso desobedecer a Dios es «faltar a su amor infinito» y convertirse en víctimas del mal, que se ofrece en forma de tentación.
Por eso Dios ha enviado a profetas, a sus ángeles y a su propio hijo. Uno de esos arcángeles, de los tres a los que rinde culto la Iglesia, es San Rafael, a quien la ciudad honra en este sábado 24 de octubre, en su día. «Bajo sus alas te refugiarás», ha resaltado.
De hecho ha aludido al libro de Tobías, que se ha leído en la misa, y ha hablado de la ceguera que le provocan al protagonista unos excrementos de pájaro. Es un símbolo, ha asegurado, de cómo el pecado puede provocar ceguera al hombre, y de ahí expresiones como «ponerse ciego de comer o estar ciego de ira». En cambio, la oración con San Rafael significa estar «más cerca de Dios» y por eso hay que dejarse acompañar.
El obispo ha recordado cómo los ángeles ayudan a mantenerse en el camino y ha evitar las tentaciones del pecado
Ha sido el momento más solemne de la misa con que se empieza a celebrar un día lleno de tradición en la ciudad, en que muchos visitan al Custodio en la iglesia del Juramento y piden por su intercesión, como se hace de forma tan intensa desde hace siglos en la ciudad. El Cabildo Catedral ha concelebrado esta misa, la más solemne, pero no la única que hay en el Juramento en esta jornada.
Por eso hasta allí llegarán este 24 de octubre miles de personas ante una iglesia abierta y llena de flores y de luz para rezar ante el Arcángel que pronunció un voto solemne: «Yo te juro por Jesucristo Crucificado que soy Rafael, ángel a quien tiene Dios puesto por guardián de esta ciudad de Córdoba».
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