No han llegado aún al nivel del gas pimienta que se vio hace unos días en el Congreso de los Diputados, cuando una parlamentaria del PP sacó un bote de ese spray de defensa personal, pero algo ha cambiado en el Parlamento andaluz desde que se inició la XIII legislatura. Porque el nivel de tensión sube a la vez que se aproximan las elecciones municipales y se divisa en el horizonte la convocatoria de las generales.Si hubo un tiempo, en la anterior legislatura, cuando Juanma Moreno gozaba de la tranquilidad que le daba la holgada mayoría absoluta que disfrutaba, en el que la moderación era la tónica dominante, todo ha cambiado en el Parlamento andaluz, donde la bronca está a la orden del día. Lejos de la moderación de la que le gustaba hacer gala a Juanma Moreno, la Cámara ha entrado en otra fase con el nuevo mapa político que se formó tras la entrada de Vox en el Gobierno andaluz.En primer lugar, hay dos bloques bien diferenciados. Por un lado, está el que forman las derechas y, por el otro, el de las izquierdas. En el primero están el PP y Vox que, una vez engrasada la maquinaria del pacto, han limado las asperezas iniciales y, al menos de cara a la galería, se comportan con lealtad entre ellos.Juanma Moreno y Manuel Gavira son compañeros de pupitre y, como tales, se comportan. Si en un principio al presidente se le veía tenso, ahora esa etapa ha pasado. «Con Manolo, bien. Son leales», decía hace unos días en un corrillo cuando era preguntado por la marcha del pacto que firmaron en julio.En cuanto a Gavira, al que no se le ha ido aún la sonrisa desde que fue nombrado vicepresidente de la Junta de Andalucía, parece también más centrado en su labor de nuevo consejero . De momento, está de ronda de contactos con los distintos sectores relacionados con sus competencias, la Justicia y el Turismo. A ambos se les ha visto codo con codo en su escaño, conversando animadamente.Al otro lado están las izquierdas, que parecen haberse convertido en una sola voz. PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía han iniciado el periodo de sesiones muy juntos. Casi como un solo bloque.Lo han demostrado recientemente, como cuando han registrado de forma conjunta la petición de una comisión de investigación sobre el caso de los cribados o cuando han actuado para impedir que en la Cámara autonómica prosperen iniciativas sobre Ceuta. La moderación de la anterior legislatura ya es historia; la bronca y el intercambio de insultos se instala en el ParlamentoLas PNL registradas por PP y Vox se han encontrado con la oposición de la izquierda , que se ha aliado para impedir que en el Parlamento se cuestione la gestión que de la invasión marroquí está haciendo Pedro Sánchez. Para ello, han tirado de reglamento, recurriendo a una argucia legal que les permite bloquear las iniciativas que lleven propuestas de resolución que afecten a otras administraciones. En este caso el Gobierno central. Lo hicieron en el último pleno y lo han hecho de cara al próximo con el mismo asunto.Todo apunta a que esa nueva alianza de las izquierdas dará más sorpresas parecidas. Aunque eso suponga que el portavoz de Adelante Andalucía, José Ignacio García, que se desmarcaba en muchas ocasiones del PSOE y era muy crítico con Pedro Sánchez, cambie su estrategia y ahora pase a ser uno más del bloque de izquierdas, que parece tener como objetivo común cuestionar el pacto entre el PP y Vox.La era del Monterismo Una de las cuestiones que ha hecho cambiar el tono del debate es la presencia en la cámara andaluza de la exvicepresidenta y ahora portavoz del grupo socialista. Montero, acostumbrada a los tensos debates del Congreso de los Diputados, ya se ha enfrentado a Juanma Moreno y tendrá que hacerlo en cada sesión de control, es decir, cada quince días. La polémica y la bronca entre los dos políticos está servida con algunos asuntos de fondo que encienden más el debate. La financiación autonómica, los agravios a Andalucía, la corrupción que cerca al PSOE o la crisis de Ceuta son algunos de los asuntos que saldrán a colación en los próximos plenos. Es una nueva etapa que el portavoz del PP, Toni Martín, ha bautizado como la ‘era del monterismo’.Con ese panorama, no es de extrañar que la polarización se haya hecho patente en los debates. En el último, el intercambio de insultos alcanzó cotas muy altas. «Puteros», «idiotas», «racistas» y «xenófobos» fueron algunos de los calificativos que se escucharon en Las Cinco Llagas. Ocurrió durante un debate sobre las políticas de violencia de género, con el vicepresidente segundo y líder de Vox, Manuel Gavira, y la diputada socialista Olga Manzano como interlocutores.El intercambio de insultos provocó un rifirrafe entre ambas formaciones y que el PSOE pidiera a la presidenta de la Cámara, Ana Mestre, que instase al responsable de Vox a retirar esos improperios. Algo a lo que la presidenta contestó recordando los insultos que también habían proferido los socialistas. El episodio concluyó con la decisión de retirar los insultos del Diario de Sesiones.Una actuación que luego fue cuestionada por los socialistas, que mostraron su queja por la forma de actuar de Mestre y acusaron a la popular de no actuar de manera homogénea con todos los grupos. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, está claro que el tono seguirá subiendo en los próximos plenos y en los próximos meses- No han llegado aún al nivel del gas pimienta que se vio hace unos días en el Congreso de los Diputados, cuando una parlamentaria del PP sacó un bote de ese spray de defensa personal, pero algo ha cambiado en el Parlamento andaluz desde que se inició la XIII legislatura. Porque el nivel de tensión sube a la vez que se aproximan las elecciones municipales y se divisa en el horizonte la convocatoria de las generales.Si hubo un tiempo, en la anterior legislatura, cuando Juanma Moreno gozaba de la tranquilidad que le daba la holgada mayoría absoluta que disfrutaba, en el que la moderación era la tónica dominante, todo ha cambiado en el Parlamento andaluz, donde la bronca está a la orden del día. Lejos de la moderación de la que le gustaba hacer gala a Juanma Moreno, la Cámara ha entrado en otra fase con el nuevo mapa político que se formó tras la entrada de Vox en el Gobierno andaluz.En primer lugar, hay dos bloques bien diferenciados. Por un lado, está el que forman las derechas y, por el otro, el de las izquierdas. En el primero están el PP y Vox que, una vez engrasada la maquinaria del pacto, han limado las asperezas iniciales y, al menos de cara a la galería, se comportan con lealtad entre ellos.Juanma Moreno y Manuel Gavira son compañeros de pupitre y, como tales, se comportan. Si en un principio al presidente se le veía tenso, ahora esa etapa ha pasado. «Con Manolo, bien. Son leales», decía hace unos días en un corrillo cuando era preguntado por la marcha del pacto que firmaron en julio.En cuanto a Gavira, al que no se le ha ido aún la sonrisa desde que fue nombrado vicepresidente de la Junta de Andalucía, parece también más centrado en su labor de nuevo consejero . De momento, está de ronda de contactos con los distintos sectores relacionados con sus competencias, la Justicia y el Turismo. A ambos se les ha visto codo con codo en su escaño, conversando animadamente.Al otro lado están las izquierdas, que parecen haberse convertido en una sola voz. PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía han iniciado el periodo de sesiones muy juntos. Casi como un solo bloque.Lo han demostrado recientemente, como cuando han registrado de forma conjunta la petición de una comisión de investigación sobre el caso de los cribados o cuando han actuado para impedir que en la Cámara autonómica prosperen iniciativas sobre Ceuta. La moderación de la anterior legislatura ya es historia; la bronca y el intercambio de insultos se instala en el ParlamentoLas PNL registradas por PP y Vox se han encontrado con la oposición de la izquierda , que se ha aliado para impedir que en el Parlamento se cuestione la gestión que de la invasión marroquí está haciendo Pedro Sánchez. Para ello, han tirado de reglamento, recurriendo a una argucia legal que les permite bloquear las iniciativas que lleven propuestas de resolución que afecten a otras administraciones. En este caso el Gobierno central. Lo hicieron en el último pleno y lo han hecho de cara al próximo con el mismo asunto.Todo apunta a que esa nueva alianza de las izquierdas dará más sorpresas parecidas. Aunque eso suponga que el portavoz de Adelante Andalucía, José Ignacio García, que se desmarcaba en muchas ocasiones del PSOE y era muy crítico con Pedro Sánchez, cambie su estrategia y ahora pase a ser uno más del bloque de izquierdas, que parece tener como objetivo común cuestionar el pacto entre el PP y Vox.La era del Monterismo Una de las cuestiones que ha hecho cambiar el tono del debate es la presencia en la cámara andaluza de la exvicepresidenta y ahora portavoz del grupo socialista. Montero, acostumbrada a los tensos debates del Congreso de los Diputados, ya se ha enfrentado a Juanma Moreno y tendrá que hacerlo en cada sesión de control, es decir, cada quince días. La polémica y la bronca entre los dos políticos está servida con algunos asuntos de fondo que encienden más el debate. La financiación autonómica, los agravios a Andalucía, la corrupción que cerca al PSOE o la crisis de Ceuta son algunos de los asuntos que saldrán a colación en los próximos plenos. Es una nueva etapa que el portavoz del PP, Toni Martín, ha bautizado como la ‘era del monterismo’.Con ese panorama, no es de extrañar que la polarización se haya hecho patente en los debates. En el último, el intercambio de insultos alcanzó cotas muy altas. «Puteros», «idiotas», «racistas» y «xenófobos» fueron algunos de los calificativos que se escucharon en Las Cinco Llagas. Ocurrió durante un debate sobre las políticas de violencia de género, con el vicepresidente segundo y líder de Vox, Manuel Gavira, y la diputada socialista Olga Manzano como interlocutores.El intercambio de insultos provocó un rifirrafe entre ambas formaciones y que el PSOE pidiera a la presidenta de la Cámara, Ana Mestre, que instase al responsable de Vox a retirar esos improperios. Algo a lo que la presidenta contestó recordando los insultos que también habían proferido los socialistas. El episodio concluyó con la decisión de retirar los insultos del Diario de Sesiones.Una actuación que luego fue cuestionada por los socialistas, que mostraron su queja por la forma de actuar de Mestre y acusaron a la popular de no actuar de manera homogénea con todos los grupos. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, está claro que el tono seguirá subiendo en los próximos plenos y en los próximos meses-
No han llegado aún al nivel del gas pimienta que se vio hace unos días en el Congreso de los Diputados, cuando una parlamentaria del PP sacó un bote de ese spray de defensa personal, pero algo ha cambiado en el Parlamento andaluz desde … que se inició la XIII legislatura. Porque el nivel de tensión sube a la vez que se aproximan las elecciones municipales y se divisa en el horizonte la convocatoria de las generales.
Si hubo un tiempo, en la anterior legislatura, cuando Juanma Moreno gozaba de la tranquilidad que le daba la holgada mayoría absoluta que disfrutaba, en el que la moderación era la tónica dominante, todo ha cambiado en el Parlamento andaluz, donde la bronca está a la orden del día. Lejos de la moderación de la que le gustaba hacer gala a Juanma Moreno, la Cámara ha entrado en otra fase con el nuevo mapa político que se formó tras la entrada de Vox en el Gobierno andaluz.
En primer lugar, hay dos bloques bien diferenciados. Por un lado, está el que forman las derechas y, por el otro, el de las izquierdas. En el primero están el PP y Vox que, una vez engrasada la maquinaria del pacto, han limado las asperezas iniciales y, al menos de cara a la galería, se comportan con lealtad entre ellos.
Juanma Moreno y Manuel Gavira son compañeros de pupitre y, como tales, se comportan. Si en un principio al presidente se le veía tenso, ahora esa etapa ha pasado. «Con Manolo, bien. Son leales», decía hace unos días en un corrillo cuando era preguntado por la marcha del pacto que firmaron en julio.
En cuanto a Gavira, al que no se le ha ido aún la sonrisa desde que fue nombrado vicepresidente de la Junta de Andalucía, parece también más centrado en su labor de nuevo consejero. De momento, está de ronda de contactos con los distintos sectores relacionados con sus competencias, la Justicia y el Turismo. A ambos se les ha visto codo con codo en su escaño, conversando animadamente.
Al otro lado están las izquierdas, que parecen haberse convertido en una sola voz. PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía han iniciado el periodo de sesiones muy juntos. Casi como un solo bloque.
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Lo han demostrado recientemente, como cuando han registrado de forma conjunta la petición de una comisión de investigación sobre el caso de los cribados o cuando han actuado para impedir que en la Cámara autonómica prosperen iniciativas sobre Ceuta.
La moderación de la anterior legislatura ya es historia; la bronca y el intercambio de insultos se instala en el Parlamento
Las PNL registradas por PP y Vox se han encontrado con la oposición de la izquierda, que se ha aliado para impedir que en el Parlamento se cuestione la gestión que de la invasión marroquí está haciendo Pedro Sánchez. Para ello, han tirado de reglamento, recurriendo a una argucia legal que les permite bloquear las iniciativas que lleven propuestas de resolución que afecten a otras administraciones. En este caso el Gobierno central. Lo hicieron en el último pleno y lo han hecho de cara al próximo con el mismo asunto.
Todo apunta a que esa nueva alianza de las izquierdas dará más sorpresas parecidas. Aunque eso suponga que el portavoz de Adelante Andalucía, José Ignacio García, que se desmarcaba en muchas ocasiones del PSOE y era muy crítico con Pedro Sánchez, cambie su estrategia y ahora pase a ser uno más del bloque de izquierdas, que parece tener como objetivo común cuestionar el pacto entre el PP y Vox.
La era del Monterismo
Una de las cuestiones que ha hecho cambiar el tono del debate es la presencia en la cámara andaluza de la exvicepresidenta y ahora portavoz del grupo socialista. Montero, acostumbrada a los tensos debates del Congreso de los Diputados, ya se ha enfrentado a Juanma Moreno y tendrá que hacerlo en cada sesión de control, es decir, cada quince días. La polémica y la bronca entre los dos políticos está servida con algunos asuntos de fondo que encienden más el debate. La financiación autonómica, los agravios a Andalucía, la corrupción que cerca al PSOE o la crisis de Ceuta son algunos de los asuntos que saldrán a colación en los próximos plenos. Es una nueva etapa que el portavoz del PP, Toni Martín, ha bautizado como la ‘era del monterismo’.
Con ese panorama, no es de extrañar que la polarización se haya hecho patente en los debates. En el último, el intercambio de insultos alcanzó cotas muy altas. «Puteros», «idiotas», «racistas» y «xenófobos» fueron algunos de los calificativos que se escucharon en Las Cinco Llagas. Ocurrió durante un debate sobre las políticas de violencia de género, con el vicepresidente segundo y líder de Vox, Manuel Gavira, y la diputada socialista Olga Manzano como interlocutores.
El intercambio de insultos provocó un rifirrafe entre ambas formaciones y que el PSOE pidiera a la presidenta de la Cámara, Ana Mestre, que instase al responsable de Vox a retirar esos improperios. Algo a lo que la presidenta contestó recordando los insultos que también habían proferido los socialistas. El episodio concluyó con la decisión de retirar los insultos del Diario de Sesiones.
Una actuación que luego fue cuestionada por los socialistas, que mostraron su queja por la forma de actuar de Mestre y acusaron a la popular de no actuar de manera homogénea con todos los grupos. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, está claro que el tono seguirá subiendo en los próximos plenos y en los próximos meses-
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