La falta de escrúpulos del último pederasta en serie detenido en Madrid tiene su máximo exponente, probablemente, en el hecho de que se aprovechara de la «especial vulnerabilidad», como lo califican los investigadores, de al menos dos de ellas: niñas de 16 y 17 años con serios problemas psiquiátricos, pues una padece una discapacidad intelectual de 34% y otra un trastorno alimenticio derivado de la anorexia. Son estos perfiles los más susceptibles de caer en las redes de ‘groomers’ (acosados por redes sociales que simulan ser personas mucho más jóvenes para encandilar a sus presas), máxime cuando se trata de menores de edad. El detenido, que se encuentra ya entre rejas, tiene 28 años, aunque afirmaba que contaba con diez menos, y en algún caso, cuando establecía citas en persona o por videollamada con ellas y se percataban de que era mayor de lo que afirmaba, aducía: «Es que estoy muy estropeado porque padezco un cáncer». Hasta ahí llegaba.La operación Zalamero, llevada a cabo por la Unidad Central de Ciberdelincuencia y por la de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Toledo, se inició a finales de enero de 2026, precisamente cuando recibieron la denuncia de que una menor de 14 años de la capital castellano-manchega anunciaba en TikTok que se iba a suicidar. El Grupo de Redes de la central de la Policía Nacional se encarga, entre otros asuntos, de abordar casos así, y, pensando inicialmente que podría sufrir ‘bullying’ (acoso escolar), consiguió contactar con ella. Le realizaron una exploración (toma de testimonio a un menor de edad) y se dieron cuenta de que el asunto era mucho más grave.Noticia relacionada No No Peligroso pederasta «¿Qué ofreces?»: el padre que vendía sus violaciones a su hija de 7 años al mejor postor en una web porno Carlos HidalgoEn 24 horas, el delincuente sexual fue identificado. Tiraron del hilo y consiguieron más denuncias, las de cuatro amigas en común que habían sido contactadas y chantajeadas por este criminal, a través de Instagram y Snapchat. Llegó a ofrecerles entre 100 y 300 euros, aunque nunca los abonó, por imágenes íntimas de ellas. Luego, las coaccionaba con difundirlas en su entorno social.Español y con antecedentes, cambiaba normalmente de domicilio, hasta el punto de que pendían sobre él cuatro órdenes judiciales de Valladolid y Madrid. Una, de detención e ingreso en prisión por hechos previos similares; las otras eran de detención y personación, por acoso sexual y revelación de imágenes de víctimas. El 25 de febrero fue apresado en casa de su expareja y del padre de ella, donde malvivían rodeados de excrementos de sus cuatro perros, a los que no paseaban. Se pasaba el día enganchado a las redes y ni siquiera había renovado el DNI ni el carné de conducir, tampoco usaba tarjetas bancarias. Dijo que trabajaba en negro como camarero, pero no le constan ingresos. La falta de escrúpulos del último pederasta en serie detenido en Madrid tiene su máximo exponente, probablemente, en el hecho de que se aprovechara de la «especial vulnerabilidad», como lo califican los investigadores, de al menos dos de ellas: niñas de 16 y 17 años con serios problemas psiquiátricos, pues una padece una discapacidad intelectual de 34% y otra un trastorno alimenticio derivado de la anorexia. Son estos perfiles los más susceptibles de caer en las redes de ‘groomers’ (acosados por redes sociales que simulan ser personas mucho más jóvenes para encandilar a sus presas), máxime cuando se trata de menores de edad. El detenido, que se encuentra ya entre rejas, tiene 28 años, aunque afirmaba que contaba con diez menos, y en algún caso, cuando establecía citas en persona o por videollamada con ellas y se percataban de que era mayor de lo que afirmaba, aducía: «Es que estoy muy estropeado porque padezco un cáncer». Hasta ahí llegaba.La operación Zalamero, llevada a cabo por la Unidad Central de Ciberdelincuencia y por la de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Toledo, se inició a finales de enero de 2026, precisamente cuando recibieron la denuncia de que una menor de 14 años de la capital castellano-manchega anunciaba en TikTok que se iba a suicidar. El Grupo de Redes de la central de la Policía Nacional se encarga, entre otros asuntos, de abordar casos así, y, pensando inicialmente que podría sufrir ‘bullying’ (acoso escolar), consiguió contactar con ella. Le realizaron una exploración (toma de testimonio a un menor de edad) y se dieron cuenta de que el asunto era mucho más grave.Noticia relacionada No No Peligroso pederasta «¿Qué ofreces?»: el padre que vendía sus violaciones a su hija de 7 años al mejor postor en una web porno Carlos HidalgoEn 24 horas, el delincuente sexual fue identificado. Tiraron del hilo y consiguieron más denuncias, las de cuatro amigas en común que habían sido contactadas y chantajeadas por este criminal, a través de Instagram y Snapchat. Llegó a ofrecerles entre 100 y 300 euros, aunque nunca los abonó, por imágenes íntimas de ellas. Luego, las coaccionaba con difundirlas en su entorno social.Español y con antecedentes, cambiaba normalmente de domicilio, hasta el punto de que pendían sobre él cuatro órdenes judiciales de Valladolid y Madrid. Una, de detención e ingreso en prisión por hechos previos similares; las otras eran de detención y personación, por acoso sexual y revelación de imágenes de víctimas. El 25 de febrero fue apresado en casa de su expareja y del padre de ella, donde malvivían rodeados de excrementos de sus cuatro perros, a los que no paseaban. Se pasaba el día enganchado a las redes y ni siquiera había renovado el DNI ni el carné de conducir, tampoco usaba tarjetas bancarias. Dijo que trabajaba en negro como camarero, pero no le constan ingresos.
La falta de escrúpulos del último pederasta en serie detenido en Madrid tiene su máximo exponente, probablemente, en el hecho de que se aprovechara de la «especial vulnerabilidad», como lo califican los investigadores, de al menos dos de ellas: niñas de 16 y 17 … años con serios problemas psiquiátricos, pues una padece una discapacidad intelectual de 34% y otra un trastorno alimenticio derivado de la anorexia. Son estos perfiles los más susceptibles de caer en las redes de ‘groomers’ (acosados por redes sociales que simulan ser personas mucho más jóvenes para encandilar a sus presas), máxime cuando se trata de menores de edad.
El detenido, que se encuentra ya entre rejas, tiene 28 años, aunque afirmaba que contaba con diez menos, y en algún caso, cuando establecía citas en persona o por videollamada con ellas y se percataban de que era mayor de lo que afirmaba, aducía: «Es que estoy muy estropeado porque padezco un cáncer». Hasta ahí llegaba.
La operación Zalamero, llevada a cabo por la Unidad Central de Ciberdelincuencia y por la de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Toledo, se inició a finales de enero de 2026, precisamente cuando recibieron la denuncia de que una menor de 14 años de la capital castellano-manchega anunciaba en TikTok que se iba a suicidar. El Grupo de Redes de la central de la Policía Nacional se encarga, entre otros asuntos, de abordar casos así, y, pensando inicialmente que podría sufrir ‘bullying’ (acoso escolar), consiguió contactar con ella. Le realizaron una exploración (toma de testimonio a un menor de edad) y se dieron cuenta de que el asunto era mucho más grave.
En 24 horas, el delincuente sexual fue identificado. Tiraron del hilo y consiguieron más denuncias, las de cuatro amigas en común que habían sido contactadas y chantajeadas por este criminal, a través de Instagram y Snapchat. Llegó a ofrecerles entre 100 y 300 euros, aunque nunca los abonó, por imágenes íntimas de ellas. Luego, las coaccionaba con difundirlas en su entorno social.
Español y con antecedentes, cambiaba normalmente de domicilio, hasta el punto de que pendían sobre él cuatro órdenes judiciales de Valladolid y Madrid. Una, de detención e ingreso en prisión por hechos previos similares; las otras eran de detención y personación, por acoso sexual y revelación de imágenes de víctimas.
El 25 de febrero fue apresado en casa de su expareja y del padre de ella, donde malvivían rodeados de excrementos de sus cuatro perros, a los que no paseaban. Se pasaba el día enganchado a las redes y ni siquiera había renovado el DNI ni el carné de conducir, tampoco usaba tarjetas bancarias. Dijo que trabajaba en negro como camarero, pero no le constan ingresos.
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