El Partido Popular no se va a limitar a presentar este sábado a sus candidatos a las capitales de provincias para las municipales de mayo de 2027, aprobados por el Comité Electoral en el día de ayer. Alberto Núñez Feijóo reúne a los suyos en Santiago de Compostela para lanzar alto y claro el mensaje de que «le tenemos ganas al PSOE» porque «tenemos ganas de elecciones». En lo que se prevé que sea un acto multitudinario en la Ciudad de la Cultura de la capital gallega, los populares quieren partir de lo local hacia lo nacional, e imprimir una marcha más a los cuadros del partido ante lo que pueda pasar con las elecciones generales. No quieren que Pedro Sánchez les vuelva a coger desprevenidos. «Nos pilló una vez y no va a volver a pasar», reconocen.Todavía duele el recuerdo de 2023, cuando después de las autonómicas y municipales de mayo, con el PP cosechando los mejores resultados de su historia en estas elecciones, las generales se torcieron y Feijóo se quedó -contra todo pronóstico- a un puñado de escaños de La Moncloa. Tan estrepitosa fue la derrota del PSOE que desde Génova dieron las inminentes generales por ganadas, «y eso no nos va a ocurrir dos veces», insisten. De hecho, Feijóo ha dicho a los suyos -medio en broma, medio en serio- que las de este año deben ser «unas vacaciones cortas», y que si se va a la playa «se den baños breves y mirando el móvil», por si se produce una sorpresiva convocatoria electoral que, en el fondo, el PP está deseando que se produzca.En el partido se quiere instalar la idea de que, superado el ciclo de autonómicas que empezó en Extremadura y concluyó en Andalucía, la maquinaria está perfectamente engrasada. «Estamos electoralizados», aseguran desde dentro, «y todas estas últimas elecciones demuestran que no vamos a medio gas». La próxima cita será en mayo de 2027, donde el PP quiere «darle un susto» al PSOE y dejarle el peor cuerpo posible para unas generales de fecha incierta. «Defender el fuerte»Los de Feijóo concurren a los comicios de mayo con unas perspectivas que tienen también algo de arma de doble filo. El objetivo es «ganar cuantas más alcaldías mejor, por difícil que parezca», con un listón muy elevado porque «salvo Barcelona y Bilbao, gobernamos en el resto de principales ciudades de España»: Madrid, Sevilla, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Palma, Málaga… La lista es extensa, pero el PP sabe que también tiene que «defender el fuerte», porque cualquier resbalón, cualquier gobierno urbano que se le pueda escapar por un puñado de votos será interesadamente interpretado en clave nacional por la izquierda como un retroceso de la alternativa que representa Alberto Núñez Feijóo.Idéntica ambición se interioriza para las autonómicas, con dos territorios marcados en rojo desde Génova: Asturias y Castilla-La Mancha. Representan los dos últimos grandes baluartes del socialismo en España, y el PP los tiene como objetivos prioritarios, además de resistir en comunidades como la Valenciana, Murcia, Baleares o Cantabria, donde gobierna en minoría, y con la expectativa de aguantar la mayoría absoluta de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, la última -junto con Galicia- de la que disfruta el PP en una región. Para la dirección del PP de Feijóo, las municipales y autonómicas de 2023 tienen un sabor especial. «Supuso un éxito sin precedentes, y aún hoy evidencia todo lo que hemos conseguido como partido». Fueron las primeras elecciones en las que ejerció como líder nacional del partido, después de la turbulenta salida de Pablo Casado. En apenas un año, el político gallego logró una cosecha histórica de gobiernos locales y regionales. «Nunca tuvimos tanto poder como ahora», reconocen desde el PP, «pero eso es también una exigencia para el futuro». Entonces, aquel 28-M se interpretaba como la antesala de unas generales que estaban por llegar. Ahora, «no sabemos si serán antes o después de las municipales». «Sánchez cree que dilatar los tiempos le ayuda a que la gente se olvide de los escándalos, pero lleva tres de tres condenas posibles en los juicios celebrados hasta la fecha, y todavía faltan diez sumarios», valoran los populares, «igual se piensa que lo peor ya pasó, cuando cada semana conocemos nombres nuevos vinculados a casos de corrupción». «A este Gobierno le queda mucha plancha en los juzgados», pronostican con sorna desde Génova. El Partido Popular no se va a limitar a presentar este sábado a sus candidatos a las capitales de provincias para las municipales de mayo de 2027, aprobados por el Comité Electoral en el día de ayer. Alberto Núñez Feijóo reúne a los suyos en Santiago de Compostela para lanzar alto y claro el mensaje de que «le tenemos ganas al PSOE» porque «tenemos ganas de elecciones». En lo que se prevé que sea un acto multitudinario en la Ciudad de la Cultura de la capital gallega, los populares quieren partir de lo local hacia lo nacional, e imprimir una marcha más a los cuadros del partido ante lo que pueda pasar con las elecciones generales. No quieren que Pedro Sánchez les vuelva a coger desprevenidos. «Nos pilló una vez y no va a volver a pasar», reconocen.Todavía duele el recuerdo de 2023, cuando después de las autonómicas y municipales de mayo, con el PP cosechando los mejores resultados de su historia en estas elecciones, las generales se torcieron y Feijóo se quedó -contra todo pronóstico- a un puñado de escaños de La Moncloa. Tan estrepitosa fue la derrota del PSOE que desde Génova dieron las inminentes generales por ganadas, «y eso no nos va a ocurrir dos veces», insisten. De hecho, Feijóo ha dicho a los suyos -medio en broma, medio en serio- que las de este año deben ser «unas vacaciones cortas», y que si se va a la playa «se den baños breves y mirando el móvil», por si se produce una sorpresiva convocatoria electoral que, en el fondo, el PP está deseando que se produzca.En el partido se quiere instalar la idea de que, superado el ciclo de autonómicas que empezó en Extremadura y concluyó en Andalucía, la maquinaria está perfectamente engrasada. «Estamos electoralizados», aseguran desde dentro, «y todas estas últimas elecciones demuestran que no vamos a medio gas». La próxima cita será en mayo de 2027, donde el PP quiere «darle un susto» al PSOE y dejarle el peor cuerpo posible para unas generales de fecha incierta. «Defender el fuerte»Los de Feijóo concurren a los comicios de mayo con unas perspectivas que tienen también algo de arma de doble filo. El objetivo es «ganar cuantas más alcaldías mejor, por difícil que parezca», con un listón muy elevado porque «salvo Barcelona y Bilbao, gobernamos en el resto de principales ciudades de España»: Madrid, Sevilla, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Palma, Málaga… La lista es extensa, pero el PP sabe que también tiene que «defender el fuerte», porque cualquier resbalón, cualquier gobierno urbano que se le pueda escapar por un puñado de votos será interesadamente interpretado en clave nacional por la izquierda como un retroceso de la alternativa que representa Alberto Núñez Feijóo.Idéntica ambición se interioriza para las autonómicas, con dos territorios marcados en rojo desde Génova: Asturias y Castilla-La Mancha. Representan los dos últimos grandes baluartes del socialismo en España, y el PP los tiene como objetivos prioritarios, además de resistir en comunidades como la Valenciana, Murcia, Baleares o Cantabria, donde gobierna en minoría, y con la expectativa de aguantar la mayoría absoluta de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, la última -junto con Galicia- de la que disfruta el PP en una región. Para la dirección del PP de Feijóo, las municipales y autonómicas de 2023 tienen un sabor especial. «Supuso un éxito sin precedentes, y aún hoy evidencia todo lo que hemos conseguido como partido». Fueron las primeras elecciones en las que ejerció como líder nacional del partido, después de la turbulenta salida de Pablo Casado. En apenas un año, el político gallego logró una cosecha histórica de gobiernos locales y regionales. «Nunca tuvimos tanto poder como ahora», reconocen desde el PP, «pero eso es también una exigencia para el futuro». Entonces, aquel 28-M se interpretaba como la antesala de unas generales que estaban por llegar. Ahora, «no sabemos si serán antes o después de las municipales». «Sánchez cree que dilatar los tiempos le ayuda a que la gente se olvide de los escándalos, pero lleva tres de tres condenas posibles en los juicios celebrados hasta la fecha, y todavía faltan diez sumarios», valoran los populares, «igual se piensa que lo peor ya pasó, cuando cada semana conocemos nombres nuevos vinculados a casos de corrupción». «A este Gobierno le queda mucha plancha en los juzgados», pronostican con sorna desde Génova.
El Partido Popular no se va a limitar a presentar este sábado a sus candidatos a las capitales de provincias para las municipales de mayo de 2027, aprobados por el Comité Electoral en el día de ayer. Alberto Núñez Feijóo reúne a los suyos en … Santiago de Compostela para lanzar alto y claro el mensaje de que «le tenemos ganas al PSOE» porque «tenemos ganas de elecciones». En lo que se prevé que sea un acto multitudinario en la Ciudad de la Cultura de la capital gallega, los populares quieren partir de lo local hacia lo nacional, e imprimir una marcha más a los cuadros del partido ante lo que pueda pasar con las elecciones generales. No quieren que Pedro Sánchez les vuelva a coger desprevenidos. «Nos pilló una vez y no va a volver a pasar», reconocen.
Todavía duele el recuerdo de 2023, cuando después de las autonómicas y municipales de mayo, con el PP cosechando los mejores resultados de su historia en estas elecciones, las generales se torcieron y Feijóo se quedó -contra todo pronóstico- a un puñado de escaños de La Moncloa. Tan estrepitosa fue la derrota del PSOE que desde Génova dieron las inminentes generales por ganadas, «y eso no nos va a ocurrir dos veces», insisten. De hecho, Feijóo ha dicho a los suyos -medio en broma, medio en serio- que las de este año deben ser «unas vacaciones cortas», y que si se va a la playa «se den baños breves y mirando el móvil», por si se produce una sorpresiva convocatoria electoral que, en el fondo, el PP está deseando que se produzca.
En el partido se quiere instalar la idea de que, superado el ciclo de autonómicas que empezó en Extremadura y concluyó en Andalucía, la maquinaria está perfectamente engrasada. «Estamos electoralizados», aseguran desde dentro, «y todas estas últimas elecciones demuestran que no vamos a medio gas». La próxima cita será en mayo de 2027, donde el PP quiere «darle un susto» al PSOE y dejarle el peor cuerpo posible para unas generales de fecha incierta.
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«Defender el fuerte»
Los de Feijóo concurren a los comicios de mayo con unas perspectivas que tienen también algo de arma de doble filo. El objetivo es «ganar cuantas más alcaldías mejor, por difícil que parezca», con un listón muy elevado porque «salvo Barcelona y Bilbao, gobernamos en el resto de principales ciudades de España»: Madrid, Sevilla, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Palma, Málaga… La lista es extensa, pero el PP sabe que también tiene que «defender el fuerte», porque cualquier resbalón, cualquier gobierno urbano que se le pueda escapar por un puñado de votos será interesadamente interpretado en clave nacional por la izquierda como un retroceso de la alternativa que representa Alberto Núñez Feijóo.
Idéntica ambición se interioriza para las autonómicas, con dos territorios marcados en rojo desde Génova: Asturias y Castilla-La Mancha. Representan los dos últimos grandes baluartes del socialismo en España, y el PP los tiene como objetivos prioritarios, además de resistir en comunidades como la Valenciana, Murcia, Baleares o Cantabria, donde gobierna en minoría, y con la expectativa de aguantar la mayoría absoluta de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, la última -junto con Galicia- de la que disfruta el PP en una región.
Para la dirección del PP de Feijóo, las municipales y autonómicas de 2023 tienen un sabor especial. «Supuso un éxito sin precedentes, y aún hoy evidencia todo lo que hemos conseguido como partido». Fueron las primeras elecciones en las que ejerció como líder nacional del partido, después de la turbulenta salida de Pablo Casado. En apenas un año, el político gallego logró una cosecha histórica de gobiernos locales y regionales. «Nunca tuvimos tanto poder como ahora», reconocen desde el PP, «pero eso es también una exigencia para el futuro».
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Entonces, aquel 28-M se interpretaba como la antesala de unas generales que estaban por llegar. Ahora, «no sabemos si serán antes o después de las municipales». «Sánchez cree que dilatar los tiempos le ayuda a que la gente se olvide de los escándalos, pero lleva tres de tres condenas posibles en los juicios celebrados hasta la fecha, y todavía faltan diez sumarios», valoran los populares, «igual se piensa que lo peor ya pasó, cuando cada semana conocemos nombres nuevos vinculados a casos de corrupción». «A este Gobierno le queda mucha plancha en los juzgados», pronostican con sorna desde Génova.
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