El PP está convencido de que el Gobierno tiene pocos motivos para cantar victoria de cara al viernes. Será cuando se debatan y votan los dos reales decretos leyes que el Consejo de Ministros alumbró ayer de forma urgente para dar salida a las protestas sociales generadas a raíz del desahucio de Maricarmen, la vecina del barrio madrileño de Retiro. Ese lanzamiento prendió la mecha, pero detrás hay un gran debate político y social en torno a las políticas de vivienda, que es el principal problema para la sociedad. El PP cree que Moncloa «se equivocó» instrumentalizando el caso de Maricarmen porque ahora puede volverse en contra de los socios de coalición.De hecho, la acampada en la Puerta del Sol –que se inició el fin de semana y que continúa creciendo– interpela directamente al PSOE y Sumar en sus pancartas. «Empezaron culpando a Ayuso y Almeida del desahucio de Maricarmen y acaban teniendo protestas contra sus inexistentes políticas de vivienda. Quieren arreglar en dos decretos lo que no han hecho en ocho años», repiten fuentes del PP. En el partido de Alberto Núñez Feijóo están convencidos de que se trata de «un parche» que difícilmente conciliará el apoyo de sus socios –el decreto que prorroga indefinidamente los alquileres, de hecho, no tiene ninguna expectativa de prosperar– y contentará a los que encabezan la indignación en las calles.«Es una ratonera», aseguran en el grupo parlamentario del Congreso. «Es imposible que lo que le parece bien a Junts y al PNV le sirva también a Podemos y a Sumar», insisten, a la espera de saber si realmente el primero de los decretos –que prohíbe a los fondos buitres comprar pisos hasta el año 2028 y que amplía la protección de los inquilinos frente a los desahucios hasta 2030, entre otras cuestiones– contará con los números suficientes. El PP no confirma el sentido del voto, pero todos los consultados apuntan a un no rotundo en ambos casos. «¿Cómo vamos a salvarle la papeleta a un Gobierno que tiene que trocear sus propias medidas en dos decretos para intentar que le aprueben algo?», reflexionan en el grupo parlamentario.La portavoz, Ester Muñoz, fue todavía más clara ayer al hablar de auténtico «vodevil» dentro del Gobierno, asegurando que estos nuevos decretos solo servirán para «destruir todavía más el mercado de la vivienda». Feijóo también desde Cataluña descartó la posibilidad de que «en cinco minutos se pueda resolver» el problema que en dos legislaturas no se atajó.El PP se quita presión a pesar de que el Gobierno trata de involucrarle en la futura votación. Primero, porque no han recibido una sola llamada de ninguno de los ministros competentes: ni la de Vivienda, Isabel Rodríguez; ni Félix Bolaños, que lleva la interlocución de los grupos, ha contactado esta vez con los populares. Y, segundo, dicen, porque «la realidad es que hay una mayoría parlamentaria» para implementar otro tipo de políticas, «muy alejadas» de este Gobierno. Se refieren a las tres proposiciones de ley en esa materia que el PP ya tiene admitidas a trámite con los votos de Vox y Junts y la abstención de PNV, y que siguen sin votarse de manera definitiva porque Francina Armengol no da vía libre. El PP está convencido de que el Gobierno tiene pocos motivos para cantar victoria de cara al viernes. Será cuando se debatan y votan los dos reales decretos leyes que el Consejo de Ministros alumbró ayer de forma urgente para dar salida a las protestas sociales generadas a raíz del desahucio de Maricarmen, la vecina del barrio madrileño de Retiro. Ese lanzamiento prendió la mecha, pero detrás hay un gran debate político y social en torno a las políticas de vivienda, que es el principal problema para la sociedad. El PP cree que Moncloa «se equivocó» instrumentalizando el caso de Maricarmen porque ahora puede volverse en contra de los socios de coalición.De hecho, la acampada en la Puerta del Sol –que se inició el fin de semana y que continúa creciendo– interpela directamente al PSOE y Sumar en sus pancartas. «Empezaron culpando a Ayuso y Almeida del desahucio de Maricarmen y acaban teniendo protestas contra sus inexistentes políticas de vivienda. Quieren arreglar en dos decretos lo que no han hecho en ocho años», repiten fuentes del PP. En el partido de Alberto Núñez Feijóo están convencidos de que se trata de «un parche» que difícilmente conciliará el apoyo de sus socios –el decreto que prorroga indefinidamente los alquileres, de hecho, no tiene ninguna expectativa de prosperar– y contentará a los que encabezan la indignación en las calles.«Es una ratonera», aseguran en el grupo parlamentario del Congreso. «Es imposible que lo que le parece bien a Junts y al PNV le sirva también a Podemos y a Sumar», insisten, a la espera de saber si realmente el primero de los decretos –que prohíbe a los fondos buitres comprar pisos hasta el año 2028 y que amplía la protección de los inquilinos frente a los desahucios hasta 2030, entre otras cuestiones– contará con los números suficientes. El PP no confirma el sentido del voto, pero todos los consultados apuntan a un no rotundo en ambos casos. «¿Cómo vamos a salvarle la papeleta a un Gobierno que tiene que trocear sus propias medidas en dos decretos para intentar que le aprueben algo?», reflexionan en el grupo parlamentario.La portavoz, Ester Muñoz, fue todavía más clara ayer al hablar de auténtico «vodevil» dentro del Gobierno, asegurando que estos nuevos decretos solo servirán para «destruir todavía más el mercado de la vivienda». Feijóo también desde Cataluña descartó la posibilidad de que «en cinco minutos se pueda resolver» el problema que en dos legislaturas no se atajó.El PP se quita presión a pesar de que el Gobierno trata de involucrarle en la futura votación. Primero, porque no han recibido una sola llamada de ninguno de los ministros competentes: ni la de Vivienda, Isabel Rodríguez; ni Félix Bolaños, que lleva la interlocución de los grupos, ha contactado esta vez con los populares. Y, segundo, dicen, porque «la realidad es que hay una mayoría parlamentaria» para implementar otro tipo de políticas, «muy alejadas» de este Gobierno. Se refieren a las tres proposiciones de ley en esa materia que el PP ya tiene admitidas a trámite con los votos de Vox y Junts y la abstención de PNV, y que siguen sin votarse de manera definitiva porque Francina Armengol no da vía libre.
El PP está convencido de que el Gobierno tiene pocos motivos para cantar victoria de cara al viernes. Será cuando se debatan y votan los dos reales decretos leyes que el Consejo de Ministros alumbró ayer de forma urgente para dar salida a las … protestas sociales generadas a raíz del desahucio de Maricarmen, la vecina del barrio madrileño de Retiro. Ese lanzamiento prendió la mecha, pero detrás hay un gran debate político y social en torno a las políticas de vivienda, que es el principal problema para la sociedad. El PP cree que Moncloa «se equivocó» instrumentalizando el caso de Maricarmen porque ahora puede volverse en contra de los socios de coalición.
De hecho, la acampada en la Puerta del Sol –que se inició el fin de semana y que continúa creciendo– interpela directamente al PSOE y Sumar en sus pancartas. «Empezaron culpando a Ayuso y Almeida del desahucio de Maricarmen y acaban teniendo protestas contra sus inexistentes políticas de vivienda. Quieren arreglar en dos decretos lo que no han hecho en ocho años», repiten fuentes del PP. En el partido de Alberto Núñez Feijóo están convencidos de que se trata de «un parche» que difícilmente conciliará el apoyo de sus socios –el decreto que prorroga indefinidamente los alquileres, de hecho, no tiene ninguna expectativa de prosperar– y contentará a los que encabezan la indignación en las calles.
«Es una ratonera», aseguran en el grupo parlamentario del Congreso. «Es imposible que lo que le parece bien a Junts y al PNV le sirva también a Podemos y a Sumar», insisten, a la espera de saber si realmente el primero de los decretos –que prohíbe a los fondos buitres comprar pisos hasta el año 2028 y que amplía la protección de los inquilinos frente a los desahucios hasta 2030, entre otras cuestiones– contará con los números suficientes. El PP no confirma el sentido del voto, pero todos los consultados apuntan a un no rotundo en ambos casos. «¿Cómo vamos a salvarle la papeleta a un Gobierno que tiene que trocear sus propias medidas en dos decretos para intentar que le aprueben algo?», reflexionan en el grupo parlamentario.
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La portavoz, Ester Muñoz, fue todavía más clara ayer al hablar de auténtico «vodevil» dentro del Gobierno, asegurando que estos nuevos decretos solo servirán para «destruir todavía más el mercado de la vivienda». Feijóo también desde Cataluña descartó la posibilidad de que «en cinco minutos se pueda resolver» el problema que en dos legislaturas no se atajó.
El PP se quita presión a pesar de que el Gobierno trata de involucrarle en la futura votación. Primero, porque no han recibido una sola llamada de ninguno de los ministros competentes: ni la de Vivienda, Isabel Rodríguez; ni Félix Bolaños, que lleva la interlocución de los grupos, ha contactado esta vez con los populares. Y, segundo, dicen, porque «la realidad es que hay una mayoría parlamentaria» para implementar otro tipo de políticas, «muy alejadas» de este Gobierno. Se refieren a las tres proposiciones de ley en esa materia que el PP ya tiene admitidas a trámite con los votos de Vox y Junts y la abstención de PNV, y que siguen sin votarse de manera definitiva porque Francina Armengol no da vía libre.
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