Apenas 24 días después de que Rodri levantara la Copa del Mundo en Nueva Jersey, sin tiempo para casi nada, descansado poco y entrenando menos, la Supercopa de Europa vuelve a dar el pistoletazo de salida a la nueva temporada futbolística. Y este año lo hace en el Red Bull Arena de Salzburgo, con el París Saint-Germain, rey de Europa, y el Aston Villa, con Unai Emery reafirmado como señor de la Europa League, cara a cara.
El primer título de la temporada se pone en juego en el Red Bull Arena de Salzburgo
Apenas 24 días después de que Rodri levantara la Copa del Mundo en Nueva Jersey, sin tiempo para casi nada, descansado poco y entrenando menos, la Supercopa de Europa vuelve a dar el pistoletazo de salida a la nueva temporada futbolística. Y este año lo hace en el Red Bull Arena de Salzburgo, con el París Saint-Germain, rey de Europa, y el Aston Villa, con Unai Emery reafirmado como señor de la Europa League, cara a cara.
“La situación es un tanto surrealista, los jugadores acaban de llegar y apenas han entrenado. Pero aceptamos esta situación y estamos felices de estar aquí, nos hemos preparado de la mejor manera posible”, se quejaba sin quejarse Luis Enrique en la previa. El asturiano afronta un nuevo curso en París con objetivos casi inalcanzables, después de haber conquistado dos Champions seguidas. De momento, va paso a paso, y quiere empezar con la Supercopa, un trofeo que apenas figura una vez en el palmarés galo. Eso sí, consciente de que no se puede medir a su equipo por lo que ocurra esta noche en el verde austríaco. “Nos preparamos para estar en las mejores condiciones a final de temporada, no ahora, pero es lo que hay”, admitía.
Emery ha disputado tres finales de la Supercopa de Europa y sigue sin ganarla
Enfrente tendrá a un Aston Villa bastante cambiado respecto al que ganó la Europa League el año pasado, la quinta en la vitrina de Unai Emery. El conjunto inglés ha sufrido muchas bajas de peso este verano y su rendimiento resulta toda una incógnita. A su favor juega que ya sabe lo que es ganar la Supercopa, hito logrado en 1982 ante el Barça de Udo Lattek. En su contra, el gafe de Emery, que después de tres finales (dos con el Sevilla y una con el Villarreal) sigue sin saborear las mieles del triunfo.
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