El queso feta, uno de los productos más internacionales de la gastronomía griega y pilar de su economía, se encuentra amenazado por una crisis ganadera sin precedentes. Aunque el nombre del queso feta se consolidó en el siglo XVII por la forma en la que se corta, su origen es mucho más antiguo. En `La Odisea´, Homero describe un queso similar, robado por Ulises al cíclope Polifemo. En la actualidad, el queso feta es, junto al yogur, uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía helena y tiene una fuerte presencia en los mercados internacionales. Su exportación representa aproximadamente el 10% del total de las exportaciones de productos alimentarios del país. El feta cuenta con denominación de origen protegido, por lo que solo puede elaborarse con leche de ovejas y cabras de razas autóctonas griegas, una exigencia que hace que cerca del 80% de la leche de oveja y cabra en Grecia se destine a su producción.Noticia relacionada No No La enfermedad afecta a los rebaños El queso feta, en peligro por la peste de pequeños rumiantes Marta CañeteEn 2025, las exportaciones de queso feta superaron los 1.070 millones de euros, lo que supuso un incremento del 10% respecto al año anterior. Según datos de la Autoridad Estadística de Grecia, el 75% del feta exportado se destinó a la Unión Europea, siendo Alemania el principal importador, con un mercado de unos 220 millones de euros, seguido de Reino Unido, Estados Unidos y Australia, países con una importante diáspora griega.Sin embargo, mientras las exportaciones crecen, el campo griego lidia con una crisis sanitaria que afecta al ganado y amenaza directamente la sostenibilidad del sector. Enfermedad letal para el ganadoUna de las principales amenazas es la viruela de los pequeños rumiantes , una enfermedad altamente contagiosa y mortal que afecta a ovejas y cabras, provocando síntomas como fiebre alta, neumonía y lesiones cutáneas. Cabe destacar que, pese a su alta letalidad, no se transmite a los seres humanos.El primer caso en Grecia se detectó en agosto de 2024. Desde entonces, la enfermedad se ha extendido rápidamente: según datos del Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación, se han registrado 2.113 casos en 2.620 granjas, y han sido sacrificados un total de 481.359 animales. A pesar de la magnitud del brote, el Gobierno griego mantiene la prohibición de vacunar a los rebaños . Esta medida, criticada por el sector ganadero, busca preservar el estatus del país como libre de la enfermedad. En caso de iniciarse una campaña de vacunación masiva, Grecia pasaría a clasificarse como zona endémica. Este cambio tendría consecuencias directas sobre las exportaciones de ganado y de queso feta y, en consecuencia, sobre la economía del país. Lesbos, en estado de alerta A este escenario se suma ahora un nuevo foco de preocupación en el país: la isla de Lesbos se encuentra en estado de alerta tras la aparición de un brote de fiebre aftosa. La fiebre aftosa es una enfermedad muy contagiosa que se trasmite por el aire. El serotipo detectado presenta, en la mayoría de los casos, síntomas leves o casi imperceptibles, como cojera transitoria, falta de apetito, aletargamiento o una ligera disminución de la producción de leche, lo que dificulta su detección temprana.Desde el pasado 16 de marzo se han confirmado en la isla 17 casos y han sido sacrificadas más de 3.000 cabras, ovejas y vacas , que han sido enterradas bajo estrictas medidas sanitarias para evitar la propagación de la enfermedad. Se ha establecido, además, un cordón sanitario de cuatro kilómetros alrededor de la zona donde se detectó el primer caso, en el que están prohibidos el sacrificio de animales y su transporte. Se trata esta de una zona ganadera en la que se crían más de 23.000 ovejas y cabras y unas 800 vacas, lo que refuerza la preocupación por la rápida propagación de la enfermedad. Asimismo, se ha fijado un perímetro de control más amplio, de diez kilómetros, en el que equipos del Servicio de Emergencias Sanitarias de la Unión Europea (Euvet) están realizando análisis exhaustivos. La aparición del brote coincide con las vísperas de la Pascua ortodoxa, cuando estaba previsto el sacrificio de 70.000 corderos en la isla. El hallazgo de anticuerpos en las muestras analizadas sugiere que la circulación del virus pudo haberse producido semanas antes de la detección del primer caso, lo que alimenta el temor a una propagación mayor de la inicialmente estimada. Mientras se esperan los resultados de cerca de medio centenar de análisis, los expertos han recomendado la vacunación del ganado. Sin embargo, esta medida implicaría que Grecia pasara a ser considerada zona endémica de fiebre aftosa, lo que acarrearía graves consecuencias para la producción y exportación el queso feta y otros productos lácteos típicos de la isla. El queso feta, uno de los productos más internacionales de la gastronomía griega y pilar de su economía, se encuentra amenazado por una crisis ganadera sin precedentes. Aunque el nombre del queso feta se consolidó en el siglo XVII por la forma en la que se corta, su origen es mucho más antiguo. En `La Odisea´, Homero describe un queso similar, robado por Ulises al cíclope Polifemo. En la actualidad, el queso feta es, junto al yogur, uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía helena y tiene una fuerte presencia en los mercados internacionales. Su exportación representa aproximadamente el 10% del total de las exportaciones de productos alimentarios del país. El feta cuenta con denominación de origen protegido, por lo que solo puede elaborarse con leche de ovejas y cabras de razas autóctonas griegas, una exigencia que hace que cerca del 80% de la leche de oveja y cabra en Grecia se destine a su producción.Noticia relacionada No No La enfermedad afecta a los rebaños El queso feta, en peligro por la peste de pequeños rumiantes Marta CañeteEn 2025, las exportaciones de queso feta superaron los 1.070 millones de euros, lo que supuso un incremento del 10% respecto al año anterior. Según datos de la Autoridad Estadística de Grecia, el 75% del feta exportado se destinó a la Unión Europea, siendo Alemania el principal importador, con un mercado de unos 220 millones de euros, seguido de Reino Unido, Estados Unidos y Australia, países con una importante diáspora griega.Sin embargo, mientras las exportaciones crecen, el campo griego lidia con una crisis sanitaria que afecta al ganado y amenaza directamente la sostenibilidad del sector. Enfermedad letal para el ganadoUna de las principales amenazas es la viruela de los pequeños rumiantes , una enfermedad altamente contagiosa y mortal que afecta a ovejas y cabras, provocando síntomas como fiebre alta, neumonía y lesiones cutáneas. Cabe destacar que, pese a su alta letalidad, no se transmite a los seres humanos.El primer caso en Grecia se detectó en agosto de 2024. Desde entonces, la enfermedad se ha extendido rápidamente: según datos del Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación, se han registrado 2.113 casos en 2.620 granjas, y han sido sacrificados un total de 481.359 animales. A pesar de la magnitud del brote, el Gobierno griego mantiene la prohibición de vacunar a los rebaños . Esta medida, criticada por el sector ganadero, busca preservar el estatus del país como libre de la enfermedad. En caso de iniciarse una campaña de vacunación masiva, Grecia pasaría a clasificarse como zona endémica. Este cambio tendría consecuencias directas sobre las exportaciones de ganado y de queso feta y, en consecuencia, sobre la economía del país. Lesbos, en estado de alerta A este escenario se suma ahora un nuevo foco de preocupación en el país: la isla de Lesbos se encuentra en estado de alerta tras la aparición de un brote de fiebre aftosa. La fiebre aftosa es una enfermedad muy contagiosa que se trasmite por el aire. El serotipo detectado presenta, en la mayoría de los casos, síntomas leves o casi imperceptibles, como cojera transitoria, falta de apetito, aletargamiento o una ligera disminución de la producción de leche, lo que dificulta su detección temprana.Desde el pasado 16 de marzo se han confirmado en la isla 17 casos y han sido sacrificadas más de 3.000 cabras, ovejas y vacas , que han sido enterradas bajo estrictas medidas sanitarias para evitar la propagación de la enfermedad. Se ha establecido, además, un cordón sanitario de cuatro kilómetros alrededor de la zona donde se detectó el primer caso, en el que están prohibidos el sacrificio de animales y su transporte. Se trata esta de una zona ganadera en la que se crían más de 23.000 ovejas y cabras y unas 800 vacas, lo que refuerza la preocupación por la rápida propagación de la enfermedad. Asimismo, se ha fijado un perímetro de control más amplio, de diez kilómetros, en el que equipos del Servicio de Emergencias Sanitarias de la Unión Europea (Euvet) están realizando análisis exhaustivos. La aparición del brote coincide con las vísperas de la Pascua ortodoxa, cuando estaba previsto el sacrificio de 70.000 corderos en la isla. El hallazgo de anticuerpos en las muestras analizadas sugiere que la circulación del virus pudo haberse producido semanas antes de la detección del primer caso, lo que alimenta el temor a una propagación mayor de la inicialmente estimada. Mientras se esperan los resultados de cerca de medio centenar de análisis, los expertos han recomendado la vacunación del ganado. Sin embargo, esta medida implicaría que Grecia pasara a ser considerada zona endémica de fiebre aftosa, lo que acarrearía graves consecuencias para la producción y exportación el queso feta y otros productos lácteos típicos de la isla.
El queso feta, uno de los productos más internacionales de la gastronomía griega y pilar de su economía, se encuentra amenazado por una crisis ganadera sin precedentes.
Aunque el nombre del queso feta se consolidó en el siglo XVII por la forma en la que … se corta, su origen es mucho más antiguo. En `La Odisea´, Homero describe un queso similar, robado por Ulises al cíclope Polifemo. En la actualidad, el queso feta es, junto al yogur, uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía helena y tiene una fuerte presencia en los mercados internacionales. Su exportación representa aproximadamente el 10% del total de las exportaciones de productos alimentarios del país.
El feta cuenta con denominación de origen protegido, por lo que solo puede elaborarse con leche de ovejas y cabras de razas autóctonas griegas, una exigencia que hace que cerca del 80% de la leche de oveja y cabra en Grecia se destine a su producción.
En 2025, las exportaciones de queso feta superaron los 1.070 millones de euros, lo que supuso un incremento del 10% respecto al año anterior. Según datos de la Autoridad Estadística de Grecia, el 75% del feta exportado se destinó a la Unión Europea, siendo Alemania el principal importador, con un mercado de unos 220 millones de euros, seguido de Reino Unido, Estados Unidos y Australia, países con una importante diáspora griega.
Sin embargo, mientras las exportaciones crecen, el campo griego lidia con una crisis sanitaria que afecta al ganado y amenaza directamente la sostenibilidad del sector.
Enfermedad letal para el ganado
Una de las principales amenazas es la viruela de los pequeños rumiantes, una enfermedad altamente contagiosa y mortal que afecta a ovejas y cabras, provocando síntomas como fiebre alta, neumonía y lesiones cutáneas. Cabe destacar que, pese a su alta letalidad, no se transmite a los seres humanos.
El primer caso en Grecia se detectó en agosto de 2024. Desde entonces, la enfermedad se ha extendido rápidamente: según datos del Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación, se han registrado 2.113 casos en 2.620 granjas, y han sido sacrificados un total de 481.359 animales.
A pesar de la magnitud del brote, el Gobierno griego mantiene la prohibición de vacunar a los rebaños. Esta medida, criticada por el sector ganadero, busca preservar el estatus del país como libre de la enfermedad. En caso de iniciarse una campaña de vacunación masiva, Grecia pasaría a clasificarse como zona endémica. Este cambio tendría consecuencias directas sobre las exportaciones de ganado y de queso feta y, en consecuencia, sobre la economía del país.
Lesbos, en estado de alerta
A este escenario se suma ahora un nuevo foco de preocupación en el país: la isla de Lesbos se encuentra en estado de alerta tras la aparición de un brote de fiebre aftosa.
La fiebre aftosa es una enfermedad muy contagiosa que se trasmite por el aire. El serotipo detectado presenta, en la mayoría de los casos, síntomas leves o casi imperceptibles, como cojera transitoria, falta de apetito, aletargamiento o una ligera disminución de la producción de leche, lo que dificulta su detección temprana.
Desde el pasado 16 de marzo se han confirmado en la isla 17 casos y han sido sacrificadas más de 3.000 cabras, ovejas y vacas, que han sido enterradas bajo estrictas medidas sanitarias para evitar la propagación de la enfermedad.
Se ha establecido, además, un cordón sanitario de cuatro kilómetros alrededor de la zona donde se detectó el primer caso, en el que están prohibidos el sacrificio de animales y su transporte. Se trata esta de una zona ganadera en la que se crían más de 23.000 ovejas y cabras y unas 800 vacas, lo que refuerza la preocupación por la rápida propagación de la enfermedad. Asimismo, se ha fijado un perímetro de control más amplio, de diez kilómetros, en el que equipos del Servicio de Emergencias Sanitarias de la Unión Europea (Euvet) están realizando análisis exhaustivos.
La aparición del brote coincide con las vísperas de la Pascua ortodoxa, cuando estaba previsto el sacrificio de 70.000 corderos en la isla.
El hallazgo de anticuerpos en las muestras analizadas sugiere que la circulación del virus pudo haberse producido semanas antes de la detección del primer caso, lo que alimenta el temor a una propagación mayor de la inicialmente estimada.
Mientras se esperan los resultados de cerca de medio centenar de análisis, los expertos han recomendado la vacunación del ganado. Sin embargo, esta medida implicaría que Grecia pasara a ser considerada zona endémica de fiebre aftosa, lo que acarrearía graves consecuencias para la producción y exportación el queso feta y otros productos lácteos típicos de la isla.
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