Al principio de Malcolm: De mal en peor, se puede ver un montaje con algunas de las escenas más ridículas de Malcolm in the Middle, la comedia emitida entre 2000 y 2006. Son treinta segundos de golpes y gritos que, a pesar de reducir el ingenio de la propuesta original, funcionan como chiste para familiarizarse otra vez con el excéntrico tono. El problema es que, cuando uno se acaba de acomodar en el sofá para disfrutar con esta celebración de miniserie, lo que tenemos en la pantalla es un horror de ejercicio de nostalgia. Insalvable.
El título ‘Malcolm: De mal en peor’ es muy oportuno: describe la calidad de la obra
Al principio de Malcolm: De mal en peor, se puede ver un montaje con algunas de las escenas más ridículas de Malcolm in the Middle, la comedia emitida entre 2000 y 2006. Son treinta segundos de golpes y gritos que, a pesar de reducir el ingenio de la propuesta original, funcionan como chiste para familiarizarse otra vez con el excéntrico tono. El problema es que, cuando uno se acaba de acomodar en el sofá para disfrutar con esta celebración de miniserie, lo que tenemos en la pantalla es un horror de ejercicio de nostalgia. Insalvable.
Hal (Bryan Cranston) y Lois (Jane Kaczmarek) están a punto de celebrar su 40 aniversario. Ella está harta de que su marido siempre sea tan detallista y decide que por una vez será ella quien organice todos los detalles de la fiesta. El único problema es que no consigue que Malcolm (Frankie Muniz) confirme si asistirá. Él tiene un buen trabajo, una hija adolescente (Keeley Karsten) y una novia guapísima (Kiana Madeira), y cree que es gracias a una norma que se ha autoimpuesto: mantenerse alejado de su familia.

Sobre el papel, la idea tiene potencial. Tienes la posibilidad de reunir a todos los miembros de la familia, reconducir a Malcolm al rol de padre para ver hasta qué punto es deudor de Hal y Lois y, con la fiesta, incluso se pueden meter momentos amables o emotivos. Pero, después de afeitar la espalda de Hal recubierta de pelos blancos para establecer un paralelismo con el piloto de la serie original, esta continuación solo hace que encadenar chistes que no van a ninguna parte.
Pongamos, por ejemplo, el personaje de Dewey. El creador Linwood Boomer y el resto del reparto no consiguieron que Erik Per Sullivan retomara el papel (abandonó la interpretación siendo un niño) y encontraron a Caleb Ellsworth-Clark, un actor con un parecido razonable. ¿Y qué hacen con él? No tenerlo nunca de forma presencial en ninguna escena como si tenerlo en una videollamada fuera gracioso. No lo es, sobre todo cuando el sumum de su intervención es que tiene una novia francesa que se toma demasiados baños.

Lo mismo sucede con las nuevas incorporaciones. La hija de Malcolm tiene problemas para socializar en la escuela pero, en vez de mostrarlo con algún sketch, simplemente se muestra a una adolescente antipática y quejica. Y Kelly (Vaughan Murrae), la hermana menor de Malcolm, se presenta al público con una conversación sobre no binarismo y pronombres metida con calzador. El problema no es si estamos ante una persona no binaria o no, sino la falta de naturalidad del diálogo dentro del contexto de la escena.
El resultado es frustrante: es como si alguien que olvidó qué es un chiste intentase desesperadamente ser divertido y encima contase con un reparto desigual. Frankie Muniz grita, habla a cámara, pero está desaparecida esa lucha interna de Malcolm entre su educación familiar y su intelecto inexplicable. Hay un gran desequilibrio entre los actores sin pizca de vis cómica (sobre todo las nuevas incorporaciones) y los monstruos del género (posiblemente solo sea Jane Kaczmarek por culpa de la sobreutilización de Bryan Cranston, como si su popularidad entre el público pudiera redimir las carencias).
Esta miniserie-secuela tenía que revalorizar las siete temporadas de Malcolm dentro del catálogo de Disney y, en cambio, recuerda hasta qué punto hay títulos que se tienen que dejar tranquilos. Malcolm era buena, incluso podía ser brillante, pero esta continuación solo va de mal en peor. Quien tuvo no siempre retuvo.
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