El Elbrús, con sus 5.642 metros sobre el nivel del mar, te puede matar cuando menos lo esperas, cuando crees que su suave pero larga subida está dominada, cuando estás convencido de que esa naturaleza salvaje ya es tu amiga. El pico más alto de Europa, en el Cáucaso ruso, se cobró sus últimas víctimas este fin de semana. Cinco alpinistas bosnios no volvieron con vida tras su aventura, y horas después se conoció la muerte de otro expedicionario ruso.
Seis alpinistas, cinco bosnios y un ruso, mueren el fin de semana en dos expediciones distintas en el monte Elbrús, el pico más alto de Europa
El Elbrús, con sus 5.642 metros sobre el nivel del mar, te puede matar cuando menos lo esperas, cuando crees que su suave pero larga subida está dominada, cuando estás convencido de que esa naturaleza salvaje ya es tu amiga. El pico más alto de Europa, en el Cáucaso ruso, se cobró sus últimas víctimas este fin de semana. Cinco alpinistas bosnios no volvieron con vida tras su aventura, y horas después se conoció la muerte de otro expedicionario ruso.
El grupo de siete alpinistas bosnios se quedó varado a una altura de 5.100 metros el pasado sábado. La oficina de la fiscalía local explicó que uno de ellos había logrado descender ese día de la montaña y había dado la voz de alarma. “Dos miembros del grupo estaban enfermos” y el grupo no podía descender por sus propios medios. El escuadrón de búsqueda y rescate de alta montaña del Ministerio de Emergencias de Rusia envió en su ayuda a ocho rescatistas.
Pero no llegaron a tiempo. Cinco de los expedicionarios habían fallecido y solo lograron rescatar a uno. Los dos supervivientes tuvieron luego que ser hospitalizados para recibir asistencia médica.
Los repentinos cambios de tiempo hacen de esta montaña una de las más mortales: entre 15 y 30 fallecidos cada año
El monte Elbrús, que se eleva imponente justo al norte de la frontera de Rusia con Georgia, es conocido por sus repentinos cambios meteorológicos, lo que en ocasiones dificulta enormemente unas condiciones de escalada que sobre el papel parecen relativamente fáciles. Eso se debe a que la ascensión no exige una gran experiencia ni incluye rutas de escalada difíciles. Sin embargo, la subida puede durar muchas horas y no hay posibilidad de utilizar campamentos para tomar aliento.
Debido a esa aparente facilidad el Elbrús, que se encuentra al oeste de la cordillera del Cáucaso, en la república rusa de Kabardino-Balkaria, es un destino popular de los alpinistas (con más de 10.000 visitantes anuales) y forma parte de la ruta de las siete cumbres (los picos más altos de los siete continentes). Pero esa falsa facilidad hace que sea una de las cumbres con más víctimas mortales. Se calcula que cada año mueren en esta montaña entre 15 y 30 personas.
Los guías locales han explicado que al principio las condiciones climáticas para el ascenso con las que se encontró la expedición procedente de Bosnia Herzegovina eran relativamente favorables. Pero la velocidad del viento se fue incrementando a medida que ellos subían, alcanzó primero los 45 kilómetros por hora, y por la mañana del domingo llegó a los 70. Según los expertos, un viento con esa intensidad se considera crítico para intentar el asalto de la cumbre.
Alexánder Yakovenko, que preside la comisión de alpinismo clásico de la Federación Rusa de Montañismo, cree que los motivos de esta tragedia son que al equipo bosnio le faltó una planificación adecuada y una respuesta correcta. Según dijo a la agencia Tass, no valoraron correctamente el pronóstico negativo del tiempo y el frío les cogió por sorpresa.
El equipo estaba bien entrenado, pero no previó las adversas condiciones
Este diagnóstico parece confirmarlo uno de los supervivientes, Haris Adilovich. Según explicó al diario Izvestia, la tragedia se debió a un pronóstico meteorológico incorrecto y no a la falta de capacitación del grupo. El equipo estaba bien entrenado, pero no llevaba guía y las condiciones naturales fueron más serias de lo que esperaban, aseguró.
Los alpinistas se encontraron con dificultades desde el comienzo de la escalada. De hecho, en la etapa inicial uno de los participantes comenzó a congelarse, así que un primer grupo decidió dar la vuelta. “Continuó un segundo grupo, pero tras unos cien o ciento cincuenta metros también decidimos abandonar la escalada, porque vimos que más arriba la situación era aún peor”, relató.
Tras el impacto de esta tragedia, se conoció una segunda en la tarde noche del domingo. Dos personas acababan de pedir ayuda cuando se encontraban a 5.300 metros de altura. Cuando el equipo de socorro llegó, uno de los alpinistas ya había fallecido por hipotermia. Su compañero fue rescatado. Ambos eran ciudadanos rusos.
Las condiciones meteorológicas también dificultan el rescate de los cuerpos que se lleva la naturaleza. El domingo pudieron bajar solo a dos de los bosnios fallecidos. Los otros tres y el ciudadano ruso tienen que esperar turno hasta que el tiempo dé un respiro en esta traicionera montaña.
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