Elsa Leonor cruzó el Atlántico hace ocho años, junto a su hija y con una maleta «llena de sueños». Y se cumplieron. Dejó atrás un pasado doloroso de maltrato y abuso sexual, cuenta hoy. Pero había cosas con las que no había contado. Situaciones en las que no importa la nacionalidad, ni el idioma, ni casi la cultura: la edad y el transcurso de la vida. El nido vacío.«Yo vine de Honduras con ella, con planes de tener una mejor vida, veníamos de sufrir de violencia de género y mucho abandono», relata. Llegaron a Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) porque ahí estaba su otro hijo. Medio instaladas en España, porque los papeles no llegaron tan rápido, su hija, su compañera de viaje, comenzó a salir con un chico. La pareja tuvo un bebé. Vivían juntos, hasta que un día, la pareja pidió privacidad.Noticia relacionada No No merece contarse «Todos estamos en riesgo de exclusión laboral: un cierre, un despido…» María José Fuenteálamo«Como no tenía papeles me sentía totalmente invisible… Cuando mi hija me dijo que tenía que buscarme algo se me cayó el mundo encima. Fue muy doloroso. El idioma aquí es el mismo pero las relaciones, no».Sin viviendaSegundo periplo en España. «Empecé a alquilar habitaciones y lo sigo haciendo ahora. Es el único inconveniente que he tenido en estos 7 años, no he podido conseguir un piso para mí», relata. Y, encima, la soledad. «Un día que andaba en depresión pasé por la Cruz Roja y estaba ese programa de la gente grande y conocí a Paola».Paola es psicóloga del Programa Siempre Acompañados de la Fundación la Caixa . Trabaja en Santa Coloma en colaboración con el Ayuntamiento y Cruz Roja. «Paola empezó a hablarme, empecé a conversar con ella de la mochila que andaba ahí encima, pobreza, ruina. Una mochila espiritual que uno trae cargando abandonos, violaciones, maltratos», relata hoy. Y ahí, dice, «empecé a hablarme del perdón, de sanar, de no ver a mi hija como una enemiga, sino que ella tiene que seguir el curso de la vida y aprender. Tuve que aprender a estar sola, a estar conmigo misma, porque me odiaba, me despreciaba de tanta herida que traía…».Fue así, cuenta ahora, como trabajando su autoestima se hizo fuerte para afrontar la madurez, la llegada de la edad con fortaleza: «Aprendí a quererme, a estar conmigo misma. Hoy vivo sola, veo a mi hija de vez en cuando, pero estoy recuperándome, he aprendido a hablarme bonito a mí misma».«Aprendí a quererme, a estar conmigo misma. He aprendido a hablarme bonito a mí misma»Elsa Leonor lleva dos años en el programa. «Antes iba una vez por semana, hasta dos veces por semana, según mis crisis, mi depresión, mis llantos. Era más llorar que hablar». Cuenta que, a veces, le pide perdón a Paola, la psicóloga. «Le digo: ‘cuánta papeleta me aguantaste’», recuerda. Fue, dice, complicado aprender a «amarse y a cuidarse». Y, sin embargo, lo consiguió. Hoy, ya con papeles y un trabajo estable, cuida de una persona mayor y de ella misma: «Ya me hablo bien».Elsa acaba de cumplir 65 años. «Nadie te enseña a llegar a esta edad sola. Uno aprende en el camino. Con las personas correctas, por supuesto. Y ahí está Paola Julio, orgullosa de ella. «Elsa llegó con todas las vulnerabilidades, no se había sentido nunca escuchada», explica la psicóloga. Hoy, en cambio, «está trabajando, participa en actividades, ha establecido una red social, dice que ahora siente que existe». Es fundamental, explica la profesional, «tener una identidad».Un caso de éxitoPara el equipo de psicólogas del programa en Santa Coloma es muy satisfactorio ver su evolución. «El caso de Elsa es un caso de éxito, porque aunque siguen existiendo varias vulnerabilidades en ella, es una mujer fuerte. Pero son pocos los casos en los que vemos resultados tan satisfactorios», explican. Llegar hasta este punto es lo que busca el programa Siempre Acompañados de Fundación La Caixa. «El objetivo es empoderar a las personas mayores en situación de soledad poniéndolas en el centro, como sujetos activos de su propio proceso de envejecimiento, y acompañándolas en la búsqueda de una vida plena a partir del fomento de las relaciones de bienestar y de apoyo», señalan desde la organización. El programa ha atendido a 3.664 personas mayores en los 12 territorios de España en los que está presente: Jerez, Murcia, Pamplona, Granada, Málaga, Palma de Mallorca, Sabadell, Terrassa, Tortosa, Gerona, Tàrrega, Santa Coloma de Gramenet y Lérida. Y también en Lisboa y Oporto. El desarrollo del programa es posible gracias a la implicación de entidades sociales locales vinculadas a la comunidad y de más de 200 profesionales.El programa ya ha atendido a 3.664 personas mayores en los 12 territorios del país en los que está presente Recuerdan desde Fundación La Caixa que «está demostrado científicamente que afrontar la soledad y mejorar las relaciones sociales aporta beneficios poderosos: el aumento de la adaptación psicológica ante las situaciones de pérdida, enfermedad o estrés crónico; la mejora de la salud, del estado emocional y de la esperanza de vida; el incremento de la calidad de vida, y la disminución de las probabilidades de enfermar y sufrir demencia».Lo corrobora el doctor Javier Yanguas, gerontólogo y director científico del programa de Personas Mayores de la Fundación. Referente en este ámbito, con una amplia experiencia en el complejo análisis de la soledad, existencial y social, nos da un consejo para afrontar el devenir de la vida. Recomienda preguntarse a todas las edades eso de qué quieres ser de mayor y «mirar siempre al futuro para intentar vivir una vida más rica e intensa». Elsa Leonor cruzó el Atlántico hace ocho años, junto a su hija y con una maleta «llena de sueños». Y se cumplieron. Dejó atrás un pasado doloroso de maltrato y abuso sexual, cuenta hoy. Pero había cosas con las que no había contado. Situaciones en las que no importa la nacionalidad, ni el idioma, ni casi la cultura: la edad y el transcurso de la vida. El nido vacío.«Yo vine de Honduras con ella, con planes de tener una mejor vida, veníamos de sufrir de violencia de género y mucho abandono», relata. Llegaron a Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) porque ahí estaba su otro hijo. Medio instaladas en España, porque los papeles no llegaron tan rápido, su hija, su compañera de viaje, comenzó a salir con un chico. La pareja tuvo un bebé. Vivían juntos, hasta que un día, la pareja pidió privacidad.Noticia relacionada No No merece contarse «Todos estamos en riesgo de exclusión laboral: un cierre, un despido…» María José Fuenteálamo«Como no tenía papeles me sentía totalmente invisible… Cuando mi hija me dijo que tenía que buscarme algo se me cayó el mundo encima. Fue muy doloroso. El idioma aquí es el mismo pero las relaciones, no».Sin viviendaSegundo periplo en España. «Empecé a alquilar habitaciones y lo sigo haciendo ahora. Es el único inconveniente que he tenido en estos 7 años, no he podido conseguir un piso para mí», relata. Y, encima, la soledad. «Un día que andaba en depresión pasé por la Cruz Roja y estaba ese programa de la gente grande y conocí a Paola».Paola es psicóloga del Programa Siempre Acompañados de la Fundación la Caixa . Trabaja en Santa Coloma en colaboración con el Ayuntamiento y Cruz Roja. «Paola empezó a hablarme, empecé a conversar con ella de la mochila que andaba ahí encima, pobreza, ruina. Una mochila espiritual que uno trae cargando abandonos, violaciones, maltratos», relata hoy. Y ahí, dice, «empecé a hablarme del perdón, de sanar, de no ver a mi hija como una enemiga, sino que ella tiene que seguir el curso de la vida y aprender. Tuve que aprender a estar sola, a estar conmigo misma, porque me odiaba, me despreciaba de tanta herida que traía…».Fue así, cuenta ahora, como trabajando su autoestima se hizo fuerte para afrontar la madurez, la llegada de la edad con fortaleza: «Aprendí a quererme, a estar conmigo misma. Hoy vivo sola, veo a mi hija de vez en cuando, pero estoy recuperándome, he aprendido a hablarme bonito a mí misma».«Aprendí a quererme, a estar conmigo misma. He aprendido a hablarme bonito a mí misma»Elsa Leonor lleva dos años en el programa. «Antes iba una vez por semana, hasta dos veces por semana, según mis crisis, mi depresión, mis llantos. Era más llorar que hablar». Cuenta que, a veces, le pide perdón a Paola, la psicóloga. «Le digo: ‘cuánta papeleta me aguantaste’», recuerda. Fue, dice, complicado aprender a «amarse y a cuidarse». Y, sin embargo, lo consiguió. Hoy, ya con papeles y un trabajo estable, cuida de una persona mayor y de ella misma: «Ya me hablo bien».Elsa acaba de cumplir 65 años. «Nadie te enseña a llegar a esta edad sola. Uno aprende en el camino. Con las personas correctas, por supuesto. Y ahí está Paola Julio, orgullosa de ella. «Elsa llegó con todas las vulnerabilidades, no se había sentido nunca escuchada», explica la psicóloga. Hoy, en cambio, «está trabajando, participa en actividades, ha establecido una red social, dice que ahora siente que existe». Es fundamental, explica la profesional, «tener una identidad».Un caso de éxitoPara el equipo de psicólogas del programa en Santa Coloma es muy satisfactorio ver su evolución. «El caso de Elsa es un caso de éxito, porque aunque siguen existiendo varias vulnerabilidades en ella, es una mujer fuerte. Pero son pocos los casos en los que vemos resultados tan satisfactorios», explican. Llegar hasta este punto es lo que busca el programa Siempre Acompañados de Fundación La Caixa. «El objetivo es empoderar a las personas mayores en situación de soledad poniéndolas en el centro, como sujetos activos de su propio proceso de envejecimiento, y acompañándolas en la búsqueda de una vida plena a partir del fomento de las relaciones de bienestar y de apoyo», señalan desde la organización. El programa ha atendido a 3.664 personas mayores en los 12 territorios de España en los que está presente: Jerez, Murcia, Pamplona, Granada, Málaga, Palma de Mallorca, Sabadell, Terrassa, Tortosa, Gerona, Tàrrega, Santa Coloma de Gramenet y Lérida. Y también en Lisboa y Oporto. El desarrollo del programa es posible gracias a la implicación de entidades sociales locales vinculadas a la comunidad y de más de 200 profesionales.El programa ya ha atendido a 3.664 personas mayores en los 12 territorios del país en los que está presente Recuerdan desde Fundación La Caixa que «está demostrado científicamente que afrontar la soledad y mejorar las relaciones sociales aporta beneficios poderosos: el aumento de la adaptación psicológica ante las situaciones de pérdida, enfermedad o estrés crónico; la mejora de la salud, del estado emocional y de la esperanza de vida; el incremento de la calidad de vida, y la disminución de las probabilidades de enfermar y sufrir demencia».Lo corrobora el doctor Javier Yanguas, gerontólogo y director científico del programa de Personas Mayores de la Fundación. Referente en este ámbito, con una amplia experiencia en el complejo análisis de la soledad, existencial y social, nos da un consejo para afrontar el devenir de la vida. Recomienda preguntarse a todas las edades eso de qué quieres ser de mayor y «mirar siempre al futuro para intentar vivir una vida más rica e intensa».
Elsa Leonor cruzó el Atlántico hace ocho años, junto a su hija y con una maleta «llena de sueños». Y se cumplieron. Dejó atrás un pasado doloroso de maltrato y abuso sexual, cuenta hoy. Pero había cosas con las que no había contado. Situaciones en … las que no importa la nacionalidad, ni el idioma, ni casi la cultura: la edad y el transcurso de la vida. El nido vacío.
«Yo vine de Honduras con ella, con planes de tener una mejor vida, veníamos de sufrir de violencia de género y mucho abandono», relata. Llegaron a Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) porque ahí estaba su otro hijo.
Medio instaladas en España, porque los papeles no llegaron tan rápido, su hija, su compañera de viaje, comenzó a salir con un chico. La pareja tuvo un bebé. Vivían juntos, hasta que un día, la pareja pidió privacidad.
«Como no tenía papeles me sentía totalmente invisible… Cuando mi hija me dijo que tenía que buscarme algo se me cayó el mundo encima. Fue muy doloroso. El idioma aquí es el mismo pero las relaciones, no».
Sin vivienda
Segundo periplo en España. «Empecé a alquilar habitaciones y lo sigo haciendo ahora. Es el único inconveniente que he tenido en estos 7 años, no he podido conseguir un piso para mí», relata. Y, encima, la soledad. «Un día que andaba en depresión pasé por la Cruz Roja y estaba ese programa de la gente grande y conocí a Paola».
Paola es psicóloga del Programa Siempre Acompañados de la Fundación la Caixa. Trabaja en Santa Coloma en colaboración con el Ayuntamiento y Cruz Roja. «Paola empezó a hablarme, empecé a conversar con ella de la mochila que andaba ahí encima, pobreza, ruina. Una mochila espiritual que uno trae cargando abandonos, violaciones, maltratos», relata hoy. Y ahí, dice, «empecé a hablarme del perdón, de sanar, de no ver a mi hija como una enemiga, sino que ella tiene que seguir el curso de la vida y aprender. Tuve que aprender a estar sola, a estar conmigo misma, porque me odiaba, me despreciaba de tanta herida que traía…».
Fue así, cuenta ahora, como trabajando su autoestima se hizo fuerte para afrontar la madurez, la llegada de la edad con fortaleza: «Aprendí a quererme, a estar conmigo misma. Hoy vivo sola, veo a mi hija de vez en cuando, pero estoy recuperándome, he aprendido a hablarme bonito a mí misma».
«Aprendí a quererme, a estar conmigo misma. He aprendido a hablarme bonito a mí misma»
Elsa Leonor lleva dos años en el programa. «Antes iba una vez por semana, hasta dos veces por semana, según mis crisis, mi depresión, mis llantos. Era más llorar que hablar». Cuenta que, a veces, le pide perdón a Paola, la psicóloga. «Le digo: ‘cuánta papeleta me aguantaste’», recuerda.
Fue, dice, complicado aprender a «amarse y a cuidarse». Y, sin embargo, lo consiguió. Hoy, ya con papeles y un trabajo estable, cuida de una persona mayor y de ella misma: «Ya me hablo bien».
Elsa acaba de cumplir 65 años. «Nadie te enseña a llegar a esta edad sola. Uno aprende en el camino. Con las personas correctas, por supuesto. Y ahí está Paola Julio, orgullosa de ella. «Elsa llegó con todas las vulnerabilidades, no se había sentido nunca escuchada», explica la psicóloga. Hoy, en cambio, «está trabajando, participa en actividades, ha establecido una red social, dice que ahora siente que existe». Es fundamental, explica la profesional, «tener una identidad».
Un caso de éxito
Para el equipo de psicólogas del programa en Santa Coloma es muy satisfactorio ver su evolución. «El caso de Elsa es un caso de éxito, porque aunque siguen existiendo varias vulnerabilidades en ella, es una mujer fuerte. Pero son pocos los casos en los que vemos resultados tan satisfactorios», explican.
Llegar hasta este punto es lo que busca el programa Siempre Acompañados de Fundación La Caixa. «El objetivo es empoderar a las personas mayores en situación de soledad poniéndolas en el centro, como sujetos activos de su propio proceso de envejecimiento, y acompañándolas en la búsqueda de una vida plena a partir del fomento de las relaciones de bienestar y de apoyo», señalan desde la organización.
El programa ha atendido a 3.664 personas mayores en los 12 territorios de España en los que está presente: Jerez, Murcia, Pamplona, Granada, Málaga, Palma de Mallorca, Sabadell, Terrassa, Tortosa, Gerona, Tàrrega, Santa Coloma de Gramenet y Lérida. Y también en Lisboa y Oporto. El desarrollo del programa es posible gracias a la implicación de entidades sociales locales vinculadas a la comunidad y de más de 200 profesionales.
El programa ya ha atendido a 3.664 personas mayores en los 12 territorios del país en los que está presente
Recuerdan desde Fundación La Caixa que «está demostrado científicamente que afrontar la soledad y mejorar las relaciones sociales aporta beneficios poderosos: el aumento de la adaptación psicológica ante las situaciones de pérdida, enfermedad o estrés crónico; la mejora de la salud, del estado emocional y de la esperanza de vida; el incremento de la calidad de vida, y la disminución de las probabilidades de enfermar y sufrir demencia».
Lo corrobora el doctor Javier Yanguas, gerontólogo y director científico del programa de Personas Mayores de la Fundación. Referente en este ámbito, con una amplia experiencia en el complejo análisis de la soledad, existencial y social, nos da un consejo para afrontar el devenir de la vida. Recomienda preguntarse a todas las edades eso de qué quieres ser de mayor y «mirar siempre al futuro para intentar vivir una vida más rica e intensa».
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