Cris Arbizu estuvo en la República Dominicana de vacaciones con sus hermanas y, al ver que había tantos perros abandonados por las calles, decidió quedarse allí para abrir una protectora. Un año más tarde, las hermanas la visitan. Paula, la más dura de las tres, está horrorizada de que Cris sea tan ingenua que no se da cuenta que su novio local en realidad la está estafando. “Es un chapero”, le avisa su hermana en Esa noche, que llega este viernes a Netflix.
Paula Usero, Clara Galle y Claudia Salas, tres hermanas que sufren unas vacaciones accidentadas en la República Dominicana
Cris Arbizu estuvo en la República Dominicana de vacaciones con sus hermanas y, al ver que había tantos perros abandonados por las calles, decidió quedarse allí para abrir una protectora. Un año más tarde, las hermanas la visitan. Paula, la más dura de las tres, está horrorizada de que Cris sea tan ingenua que no se da cuenta que su novio local en realidad la está estafando. “Es un chapero”, le avisa su hermana en Esa noche, que llega este viernes a Netflix.
Sin embargo, la cosa se pone seria cuando, horas después, Cris encuentra a sus hermanas con un cadáver: Elena ha matado al hombre allí presente. Las Arbizu, en ese momento, toman la decisión de ocultar el cuerpo y volver a Pamplona como si nada hubiera ocurrido. No importa, por ejemplo, tener que mentir a Luisa (Null García), la novia de Paula. Hay que salir libres del país antes de que sea demasiado tarde.

Esa noche se merece la atención de los suscriptores de Netflix. Jason George (Narcos), a partir de la novela de Gillian McAllister, escribe una historia cuyo tono fluctúa desde la comedia efervescente de los primeros episodios a un drama familiar crudo. Siempre es respetable cuando una obra se niega a encasillarse y busca adaptarse a las necesidades de la historia, si bien la primera parte funciona francamente mejor que la segunda.
La relación de las hermanas Arbizu tiene tres aliadas en las actrices. Paula Usero (Las abogadas), por ejemplo, tiene una vis cómica impecable en las primeras entregas como la hermana más ingenua. Claudia Salas (Salvador) se mantiene en la línea: con esa dureza en sus interpretaciones que siempre incluye una pátina de humanidad y vulnerabilidad que la convierte en una de las mejores actrices de su generación.

Clara Galle (Olympo), muy conocida entre el público juvenil gracias a la saga romántica de A través de mi ventana y su omnipresencia online, no se queda atrás. Se mueve de la comedia al drama desde una profundidad incuestionable, teniendo el personaje más complejo de los tres. Si alguien podía verla más como influencer y celebriteen que como actriz, este trabajo debería provocar que le lluevan ofertas más serias.
Los últimos episodios, que conste, ponen sobre la mesa tesis interesantes sobre los códigos defectuosos que se transmiten de padres a hijos, y la influencia de la religión en la crianza y los valores. Si la ficción sufre turbulencias en este tramo no es tanto por la propuesta discursiva o ambición sino porque se echa en falta que estas agallas pudieran combinarse de alguna forma con la soltura y el sentido del humor inicial.
Ya que la plataforma nunca dio luz verde a Desenfrenadas, su excelente road-trip mexicano, joven, vibrante y feminista, la serie española es una sustituta notable.
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