La Comisión Europea ha decidido que lo único peor que una crisis migratoria como la que se ha vivido en Ceuta sería un conflicto político entre los estados miembros y por ello quiere resolver el incidente sin demasiados reproches. No ha condenado ni la acción de España ni tampoco las duras críticas que algunos países le dirigieron al Gobierno de Pedro Sánchez en los momentos en los que «las imágenes de Ceuta superaron todas las estadísticas», como describió el comisario de Interior, Magnus Brunner. Para Bruselas «la crisis ha quedado resuelta» y los extranjeros sin documentación que quedan en la ciudad autónoma ahora «son competencia de España». Para la Comisión, «ahora la clave está en actuar de manera unida y extraer las consecuencias correctas».Bruselas también ha asumido la tesis que exculpa a las autoridades marroquíes y que atribuye la responsabilidad de promover el asalto a la frontera a «la manipulación de las mafias de traficantes de personas». El comisario de Interior, que ha comparecido después de la reunión, ha llegado a mencionar en este campo hasta a Rusia como responsable potencial de esa supuesta intoxicación informativa Ni siquiera ante las evidencias palmarias de que la policía marroquí no impidió la llegada masiva de jóvenes ha hecho mover un ápice las tesis del comisario que llegó a afirmar que este grave incidente no afectará a las negociaciones en curso sobre un nuevo tratado de asociación entre la UE y Marruecos. A pesar de las numerosas preguntas que trataban de forzar al comisario a que admitiera al menos que la avalancha de personas contra la frontera de Ceuta no podría haberse producido sin la connivencia o al menos la pasividad de las autoridades marroquíes, Brunner se cuidó de pronunciar una sola palabra que pudiera incriminar al Gobierno de Rabat. Todo lo más habló de que este asunto está en manos del ministerio español del interior y de la investigación que han abierto las autoridades judiciales españolas. En cuanto a la Comisión, el austriaco nsistió en que «por lo que sabemos se trata de una situación instrumentalizada por las mafias de tráfico de personas». Es decir, la Comisión tampoco quiere un conflicto diplomático con el país que ha demostrado que puede poner en jaque en cualquier momento las fronteras europeas en Ceuta.Tampoco se le ha reprochado a Italia que hubiera suspendido las reglas de Shengen en los viajes procedentes de España, a pesar de que ninguno de los marroquíes que entraron violentamente en Ceuta ha podido llegar al territorio continental europeo. Todo lo más ha anunciado que la Comisión evaluará si esta decisión del gobierno de Giorgia Meloni está de acuerdo con las reglas del espacio Schengen.La única mención que se podría considerar remotamente como una desaprobación fue la referencia a las regularizaciones que ha realizado el Gobierno español y que a juicio del comisario habrían sido un ingrediente pernicioso. «No es que haya habido críticas a las regularizaciones, porque no vemos un nexo directo con los incidentes en Ceuta. Pero en esta discusión siempre digo que no es buena señal hacia el resto de Europa, eso está claro».Así que el ministro del Interior, Grande-Marlaska ha podido salir de la reunión satisfecho por haber pasado el grueso de las tensiones que los hechos han suscitado, pero también se ha tenido que aguantar cuando los gobiernos que son partidarios de poner en marcha centros para gestionar las expulsiones en países terceros (se habla de Ruanda, Uganda o Ghana) han aprovechado para hacer avanzar este proyecto que será financiado con dinero europeo, a pesar de que el Gobierno español ha rechazado esta idea. La cuestión migratoria volverá a ser el centro de la agenda en el consejo de ministros del Interior ordinario que se celebrará en octubre y también en el próximo Consejo Europeo. La Comisión Europea ha decidido que lo único peor que una crisis migratoria como la que se ha vivido en Ceuta sería un conflicto político entre los estados miembros y por ello quiere resolver el incidente sin demasiados reproches. No ha condenado ni la acción de España ni tampoco las duras críticas que algunos países le dirigieron al Gobierno de Pedro Sánchez en los momentos en los que «las imágenes de Ceuta superaron todas las estadísticas», como describió el comisario de Interior, Magnus Brunner. Para Bruselas «la crisis ha quedado resuelta» y los extranjeros sin documentación que quedan en la ciudad autónoma ahora «son competencia de España». Para la Comisión, «ahora la clave está en actuar de manera unida y extraer las consecuencias correctas».Bruselas también ha asumido la tesis que exculpa a las autoridades marroquíes y que atribuye la responsabilidad de promover el asalto a la frontera a «la manipulación de las mafias de traficantes de personas». El comisario de Interior, que ha comparecido después de la reunión, ha llegado a mencionar en este campo hasta a Rusia como responsable potencial de esa supuesta intoxicación informativa Ni siquiera ante las evidencias palmarias de que la policía marroquí no impidió la llegada masiva de jóvenes ha hecho mover un ápice las tesis del comisario que llegó a afirmar que este grave incidente no afectará a las negociaciones en curso sobre un nuevo tratado de asociación entre la UE y Marruecos. A pesar de las numerosas preguntas que trataban de forzar al comisario a que admitiera al menos que la avalancha de personas contra la frontera de Ceuta no podría haberse producido sin la connivencia o al menos la pasividad de las autoridades marroquíes, Brunner se cuidó de pronunciar una sola palabra que pudiera incriminar al Gobierno de Rabat. Todo lo más habló de que este asunto está en manos del ministerio español del interior y de la investigación que han abierto las autoridades judiciales españolas. En cuanto a la Comisión, el austriaco nsistió en que «por lo que sabemos se trata de una situación instrumentalizada por las mafias de tráfico de personas». Es decir, la Comisión tampoco quiere un conflicto diplomático con el país que ha demostrado que puede poner en jaque en cualquier momento las fronteras europeas en Ceuta.Tampoco se le ha reprochado a Italia que hubiera suspendido las reglas de Shengen en los viajes procedentes de España, a pesar de que ninguno de los marroquíes que entraron violentamente en Ceuta ha podido llegar al territorio continental europeo. Todo lo más ha anunciado que la Comisión evaluará si esta decisión del gobierno de Giorgia Meloni está de acuerdo con las reglas del espacio Schengen.La única mención que se podría considerar remotamente como una desaprobación fue la referencia a las regularizaciones que ha realizado el Gobierno español y que a juicio del comisario habrían sido un ingrediente pernicioso. «No es que haya habido críticas a las regularizaciones, porque no vemos un nexo directo con los incidentes en Ceuta. Pero en esta discusión siempre digo que no es buena señal hacia el resto de Europa, eso está claro».Así que el ministro del Interior, Grande-Marlaska ha podido salir de la reunión satisfecho por haber pasado el grueso de las tensiones que los hechos han suscitado, pero también se ha tenido que aguantar cuando los gobiernos que son partidarios de poner en marcha centros para gestionar las expulsiones en países terceros (se habla de Ruanda, Uganda o Ghana) han aprovechado para hacer avanzar este proyecto que será financiado con dinero europeo, a pesar de que el Gobierno español ha rechazado esta idea. La cuestión migratoria volverá a ser el centro de la agenda en el consejo de ministros del Interior ordinario que se celebrará en octubre y también en el próximo Consejo Europeo.
La Comisión Europea ha decidido que lo único peor que una crisis migratoria como la que se ha vivido en Ceuta sería un conflicto político entre los estados miembros y por ello quiere resolver el incidente sin demasiados reproches. No ha condenado ni la acción … de España ni tampoco las duras críticas que algunos países le dirigieron al Gobierno de Pedro Sánchez en los momentos en los que «las imágenes de Ceuta superaron todas las estadísticas», como describió el comisario de Interior, Magnus Brunner. Para Bruselas «la crisis ha quedado resuelta» y los extranjeros sin documentación que quedan en la ciudad autónoma ahora «son competencia de España». Para la Comisión, «ahora la clave está en actuar de manera unida y extraer las consecuencias correctas».
Bruselas también ha asumido la tesis que exculpa a las autoridades marroquíes y que atribuye la responsabilidad de promover el asalto a la frontera a «la manipulación de las mafias de traficantes de personas». El comisario de Interior, que ha comparecido después de la reunión, ha llegado a mencionar en este campo hasta a Rusia como responsable potencial de esa supuesta intoxicación informativa Ni siquiera ante las evidencias palmarias de que la policía marroquí no impidió la llegada masiva de jóvenes ha hecho mover un ápice las tesis del comisario que llegó a afirmar que este grave incidente no afectará a las negociaciones en curso sobre un nuevo tratado de asociación entre la UE y Marruecos.
A pesar de las numerosas preguntas que trataban de forzar al comisario a que admitiera al menos que la avalancha de personas contra la frontera de Ceuta no podría haberse producido sin la connivencia o al menos la pasividad de las autoridades marroquíes, Brunner se cuidó de pronunciar una sola palabra que pudiera incriminar al Gobierno de Rabat. Todo lo más habló de que este asunto está en manos del ministerio español del interior y de la investigación que han abierto las autoridades judiciales españolas. En cuanto a la Comisión, el austriaco nsistió en que «por lo que sabemos se trata de una situación instrumentalizada por las mafias de tráfico de personas». Es decir, la Comisión tampoco quiere un conflicto diplomático con el país que ha demostrado que puede poner en jaque en cualquier momento las fronteras europeas en Ceuta.
Tampoco se le ha reprochado a Italia que hubiera suspendido las reglas de Shengen en los viajes procedentes de España, a pesar de que ninguno de los marroquíes que entraron violentamente en Ceuta ha podido llegar al territorio continental europeo. Todo lo más ha anunciado que la Comisión evaluará si esta decisión del gobierno de Giorgia Meloni está de acuerdo con las reglas del espacio Schengen.
La única mención que se podría considerar remotamente como una desaprobación fue la referencia a las regularizaciones que ha realizado el Gobierno español y que a juicio del comisario habrían sido un ingrediente pernicioso. «No es que haya habido críticas a las regularizaciones, porque no vemos un nexo directo con los incidentes en Ceuta. Pero en esta discusión siempre digo que no es buena señal hacia el resto de Europa, eso está claro».
Así que el ministro del Interior, Grande-Marlaska ha podido salir de la reunión satisfecho por haber pasado el grueso de las tensiones que los hechos han suscitado, pero también se ha tenido que aguantar cuando los gobiernos que son partidarios de poner en marcha centros para gestionar las expulsiones en países terceros (se habla de Ruanda, Uganda o Ghana) han aprovechado para hacer avanzar este proyecto que será financiado con dinero europeo, a pesar de que el Gobierno español ha rechazado esta idea.
La cuestión migratoria volverá a ser el centro de la agenda en el consejo de ministros del Interior ordinario que se celebrará en octubre y también en el próximo Consejo Europeo.
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