La circunscripción de Clacton-On-Sea, al sureste de Inglaterra, se convertirá este jueves en escenario de una batalla electoral inédita.
El dirigente ultraderechista forzó los comicios en pleno escándalo sobre sus presuntas irregularidades financieras
La circunscripción de Clacton-On-Sea, al sureste de Inglaterra, se convertirá este jueves en escenario de una batalla electoral inédita.
El ultraderechista Nigel Farage, líder de Reform UK, se disputará el escaño parlamentario al que él mismo renunció el pasado julio con hasta 33 candidatos de formaciones independientes y minoritarias, entre los que destaca un personaje enmascarado que se hace llamar Count Binface (Conde Cara de Cubo de Basura), alter ego del cómico John Harvey.
Farage, que aspira a convertirse en primer ministro en un futuro cercano, probablemente no esperaba encontrarse con este escenario cuando renunció a su escaño, hace cinco semanas.
El dirigente ultra había forzado las elecciones para zanjar las incómodas preguntas en torno a sus presuntas irregularidades financieras: a Farage se le acusa de no haber declarado debidamente una donación de 5 millones de libras procedente de un magnate. Él dijo que dejaría que los votantes lo juzgaran en lo que presentó como una lucha del “pueblo contra el establishment”, pero tanto el Partido Laborista como el Conservador, sus principales adversarios políticos, describieron la medida como una maniobra desesperada y optaron por no presentar candidatos. Así, Farage ha acabado viendo cómo su gran rival en la cita será un hombre que lleva un cubo de basura en la cabeza y un traje de superhéroe.
Pese a lo esperpéntico de la situación, todo apunta a que el líder de Reform tendrá una victoria cómoda en su circunscripción, un antiguo destino vacacional para los londinenses que lleva tiempo en declive y que abrazó el Brexit de forma masiva. La última vez que se presentó en Clacton, en el 2024, Farage obtuvo el 46,2% de los votos, y ahora los sondeos le otorgan un apoyo cercano al 70%.
Los 79.785 electores registrados tendrán la última palabra: podrán votar hasta las 22.00 de la noche. El recuento comenzará de inmediato tras el cierre de las urnas, pero el resultado seguramente no se sabrá hasta mañana a primera hora.
Suponiendo que se consume su triunfo en las urnas, el dirigente ultraconservador podrá volver al Parlamento. Aunque el suyo podría ser un regreso efímero: si las investigaciones en curso sobre sus finanzas concluyen que Farage violó las normas de Westminster, podría ser suspendido del cargo y se convocarían nuevas elecciones. Unos comicios a los que, entonces sí, se presentarían conservadores y laboristas.
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