Con el Papa León XIV ya en Barcelona, la tregua en Madrid ha concluido. Las ovaciones largas y unánimes se han quedado en una página de anécdotas y la confrontación ha regresado por la puerta grande al hemiciclo del Congreso de los Diputados . La sesión de control al Gobierno, cuasi monopolizada por la corrupción que carcome al PSOE, ha evidenciado que en España se profesa, por encima todo, el culto al ‘y tú más’. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, atacaba al presidente con el «P. S.» con el tenía agendadas al menos cuatro reuniones la presunta ‘fontanera’ socialista Leire Díez en el marco de las ‘cloacas’ de Ferraz que investiga la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Pedro Sánchez, a la defensiva, desplegaba en la guerra de siglas el «M. Rajoy» de los papeles del extesorero del PP Luis Bárcenas.Feijóo, que ha apostado por agotar todo su tiempo en su primera intervención, ha sometido al jefe del Ejecutivo a una reprimenda con un mensaje central: es casi imposible que no supiese nada. Ya hace dos años, en una sesión de control como la de esta mañana, la primera de tantas, el líder de los populares acusó a Sánchez de haber tapado la corrupción en el seno de su formación. Entonces solo había caído Koldo García, el exasesor ministerial de José Luis Ábalos, detenido por el supuesto cobro de comisiones ilegales durante la compraventa de mascarillas en la pandemia del covid-19. «Doce sumarios, diecisiete delitos y casi un centenar de imputados. Y para taparlo todo, han llegado a practicar delincuencia de Estado», arrancaba el presidente del PP, cuando pasaban unos minutos de las nueve de la mañana.El popular ha augurado que Sánchez pasará a la historia, pero como «inductor, financiador y beneficiado del caso de corrupción más grave» de la democracia. Eso del ‘más grave’ va por barrios, o por bancadas, porque después Sánchez le ha advertido que no aceptará lecciones «del partido de la Púnica, de la Gürtel, de la Kitchen, de la ‘policía patriótica’, del partido de Marcial Dorado». Cómo no, el narcotraficante con el que se fotografió Feijóo en su juventud salía a relucir. El jefe de la oposición contraponía a la «Gestapillo» del PSOE —comparando la trama que en teoría encabezaban Santos Cerdán, ex número tres del partido, y la exmilitante Díez con la policía secreta nazi—, que «no será recordada por su pericia y éxitos», con la labor de los tribunales, la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción.Noticia relacionada general No No Armengol pide ante el Papa reparar los abusos de la Iglesia y obvia la fe católica en su discurso Juan Casillas BayoSánchez no sabía nada, ironizaba Feijóo, ni de la financiación de las primarias que ganó «con dinero de la prostitución», ni de que «sus dos manos derechas —en alusión a Ábalos y a Cerdán— competían por el dinero de las mordidas en obra pública», ni de que «corrían billetes por Ferraz y se pagaban orgías y ‘cloacas’ con dinero público», ni de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) rescataba empresas «a través del tráfico de influencias», ni que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, al parecer, «era la joya de una trama internacional corrupta». «Como ha participado con tantísimo fervor en la visita del Papa, ya sabrá que se puede pecar, delinquir, por obra u omisión. Señor P. S., si lo sabía todo, tendrá que dimitir por corrupción, y si no lo sabía, tendrá que dimitir por incompetente», ha sentenciado, antes de terminar: «¿Hasta cuándo va a estirar esta basura antes de darle la palabra a los españoles?».«Señor P. S., si lo sabía todo, tendrá que dimitir por corrupción, y si no lo sabía, tendrá que dimitir por incompetente» Alberto Núñez Feijóo Presidente del PPEl presidente, en la réplica, ha dicho que asume sus errores —sin citar ninguno—, pero que no hará lo mismo con la «hipocresía» popular. Sarcástico, ha afirmado que el PP lleva reclamando elecciones anticipadas desde hace ocho años, cuando Rajoy perdió la moción de censura que dio el poder a Sánchez, y ha reiterado que no habrá comicios hasta 2027. Así lo mandata la Constitución, alega, que para eso, a diferencia de para presentar los presupuestos generales del Estado, sí se acuerda de ella. Sin mencionar ni uno solo de los casos de corrupción que afectan a su partido, a su Gobierno y a su entorno familiar más cercano, el secretario general del PSOE ha defendido que el problema no es que el pueblo no tenga voz, «que la tiene», sino que Feijóo no tiene una «propia», sino la de «sus amos». De nuevo, discurso contra las élites.«Le diré una cosa, señoría, si quiere jugar a las siglas, pregunte primero quién es M. Rajoy», ha retado a Feijóo, antes de remarcar que Ferraz, al contrario que Génova, no ha pagado sus obras con dinero negro y de finiquitar el cara a cara con un ataque personal al popular: «Estamos en el mejor momento de la historia democrática de este país —en referencia a los datos macroeconómicos— y usted es el peor jefe de la oposición de esta democracia». Después, Míriam Nogueras (Junts) le ha preguntado por Cataluña y el catalán, y Mertxe Aizpurua (Bildu) ha pasado de puntillas por la corrupción, pero para trasladar un mensaje de tranquilidad al jefe del Ejecutivo: «No seremos nosotros quienes facilitemos que el bloque reaccionario alcance el Gobierno».«Le diré una cosa, señoría, si quiere jugar a las siglas, pregunte primero quién es M. Rajoy» Pedro Sánchez Presidente del GobiernoYa en las preguntas al vicepresidente primero del Ejecutivo, Carlos Cuerpo, la portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, Ester Muñoz, le ha pedido sin éxito que desautorice a los ministros que, como Óscar Puente, han hablado de ‘lawfare’ e incluso de «golpe de Estado judicial» para intentar quitar credibilidad a las múltiples causas abiertas contra el PSOE. Cuerpo, mucho más sosegado que Sánchez y sin entrar al barro, ha expresado «indignación, incomprensión y rabia» por la corrupción, pero ha remarcado que además de respeto a la Justicia —el que no tienen algunos de sus colegas—, debe haberlo también hacia la presunción de inocencia.El ‘y tú más’ ha vuelto en las preguntas a Félix Bolaños, quien, además, ha hecho suyo el inédito discurso pronunciado ante las Cortes el lunes por León XIV en el que el Pontífice criticó la «descalificación permanente del adversario», defendiendo ante sus señorías que discrepar «no conlleva humillación». «¿Cuál ha sido su participación en esta ‘cloaca’?», interpelaba directamente el secretario general de los populares, Miguel Tellado, al ministro de Justicia, en cuya sede la Guardia Civil requirió este martes información acerca de la nacionalidad de un viceministro del venezolano Hugo Chávez. «Le pediría que no aplauda tanto al Papa y haga un poco lo que dice: no descalifique al adversario continuamente», replicaba el socialista, invocando al Santo Padre «en vano para tapar la corrupción», tal y como le han acusado tanto Tellado como su compañera de bancada Cayetana Álvarez de Toledo, otra habitual de los rifirrafes con Bolaños. El titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, que, en todo momento, ha defendido que en España el Estado de derecho opera sin injerencia alguna por parte del Poder Ejecutivo —«Se lo garantizo», ha repetido en varias ocasiones—, ha proseguido llenándose la boca del alegato de su Santidad, al tiempo que decía no admitir lecciones del partido «que tiene a la espalda una trama Kitchen que ahora se está juzgando». «Decía el Papa: «Cuide las palabras y busque la verdad». Aplauda menos, señor Tellado, y cumpla más los mandatos del Santo Padre», reiteraba Bolaños. «No se apropie del discurso del Papa, que sabemos que les encanta la apropiación indebida», tiraba de ironía el popular.La homilía de BolañosY vuelta la burra al trigo, esta vez, con Álvarez de Toledo, que insistía en pedir un adelanto electoral y en la idea de que el presidente, de algún modo u otro, tiene «responsabilidad» en todo este escándalo. «Si lo sabía, responsabilidad penal; si no lo sabía, responsabilidad política», ha sentenciado la también portavoz adjunta del Grupo Popular, que ha recordado que, años atrás, Sánchez hizo del reclamo de responsabilidades políticas a Rajoy, la exigencia moral y la obligación de anticiparse a la legalidad su «doctrina». «¿Por qué esta misma doctrina que sirvió a Sánchez para exigir la dimisión de Rajoy no le alcanza hoy para dimitir?», se pregunta la diputada del PP. «Al final, nosotros acabaremos en el Cielo y ustedes, ardiendo en el infierno», se ha atrevido a augurar Bolaños, usando, una vez más, a León XIV como munición política contra el principal partido de la oposición. También contra Vox, a cuya portavoz en la Cámara Baja, Pepa Millán, le ha reiterado lo «sólido» que es el actual Estado de derecho después de que la diputada derechista tildara a los socialistas de «matones» que «hablan de jueces que hacen política» y «presionan para cambiar sentencias». «Fíjese si tengo confianza en nuestra Justicia que estoy seguro de que parará sus pactos en las comunidades autónomas con el PP. Cuando intente segregar de la mano del PP, la Justicia lo parará; cuando no apliquen la ley de vivienda, la Justicia lo parará», contestaba a Millán, no sin advertir: «La vi aplaudiendo con fervor el discurso del Papa… oiga, tenga cuidado, que el infierno está cerca». Homilía de Félix Bolaños. Con el Papa León XIV ya en Barcelona, la tregua en Madrid ha concluido. Las ovaciones largas y unánimes se han quedado en una página de anécdotas y la confrontación ha regresado por la puerta grande al hemiciclo del Congreso de los Diputados . La sesión de control al Gobierno, cuasi monopolizada por la corrupción que carcome al PSOE, ha evidenciado que en España se profesa, por encima todo, el culto al ‘y tú más’. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, atacaba al presidente con el «P. S.» con el tenía agendadas al menos cuatro reuniones la presunta ‘fontanera’ socialista Leire Díez en el marco de las ‘cloacas’ de Ferraz que investiga la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Pedro Sánchez, a la defensiva, desplegaba en la guerra de siglas el «M. Rajoy» de los papeles del extesorero del PP Luis Bárcenas.Feijóo, que ha apostado por agotar todo su tiempo en su primera intervención, ha sometido al jefe del Ejecutivo a una reprimenda con un mensaje central: es casi imposible que no supiese nada. Ya hace dos años, en una sesión de control como la de esta mañana, la primera de tantas, el líder de los populares acusó a Sánchez de haber tapado la corrupción en el seno de su formación. Entonces solo había caído Koldo García, el exasesor ministerial de José Luis Ábalos, detenido por el supuesto cobro de comisiones ilegales durante la compraventa de mascarillas en la pandemia del covid-19. «Doce sumarios, diecisiete delitos y casi un centenar de imputados. Y para taparlo todo, han llegado a practicar delincuencia de Estado», arrancaba el presidente del PP, cuando pasaban unos minutos de las nueve de la mañana.El popular ha augurado que Sánchez pasará a la historia, pero como «inductor, financiador y beneficiado del caso de corrupción más grave» de la democracia. Eso del ‘más grave’ va por barrios, o por bancadas, porque después Sánchez le ha advertido que no aceptará lecciones «del partido de la Púnica, de la Gürtel, de la Kitchen, de la ‘policía patriótica’, del partido de Marcial Dorado». Cómo no, el narcotraficante con el que se fotografió Feijóo en su juventud salía a relucir. El jefe de la oposición contraponía a la «Gestapillo» del PSOE —comparando la trama que en teoría encabezaban Santos Cerdán, ex número tres del partido, y la exmilitante Díez con la policía secreta nazi—, que «no será recordada por su pericia y éxitos», con la labor de los tribunales, la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción.Noticia relacionada general No No Armengol pide ante el Papa reparar los abusos de la Iglesia y obvia la fe católica en su discurso Juan Casillas BayoSánchez no sabía nada, ironizaba Feijóo, ni de la financiación de las primarias que ganó «con dinero de la prostitución», ni de que «sus dos manos derechas —en alusión a Ábalos y a Cerdán— competían por el dinero de las mordidas en obra pública», ni de que «corrían billetes por Ferraz y se pagaban orgías y ‘cloacas’ con dinero público», ni de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) rescataba empresas «a través del tráfico de influencias», ni que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, al parecer, «era la joya de una trama internacional corrupta». «Como ha participado con tantísimo fervor en la visita del Papa, ya sabrá que se puede pecar, delinquir, por obra u omisión. Señor P. S., si lo sabía todo, tendrá que dimitir por corrupción, y si no lo sabía, tendrá que dimitir por incompetente», ha sentenciado, antes de terminar: «¿Hasta cuándo va a estirar esta basura antes de darle la palabra a los españoles?».«Señor P. S., si lo sabía todo, tendrá que dimitir por corrupción, y si no lo sabía, tendrá que dimitir por incompetente» Alberto Núñez Feijóo Presidente del PPEl presidente, en la réplica, ha dicho que asume sus errores —sin citar ninguno—, pero que no hará lo mismo con la «hipocresía» popular. Sarcástico, ha afirmado que el PP lleva reclamando elecciones anticipadas desde hace ocho años, cuando Rajoy perdió la moción de censura que dio el poder a Sánchez, y ha reiterado que no habrá comicios hasta 2027. Así lo mandata la Constitución, alega, que para eso, a diferencia de para presentar los presupuestos generales del Estado, sí se acuerda de ella. Sin mencionar ni uno solo de los casos de corrupción que afectan a su partido, a su Gobierno y a su entorno familiar más cercano, el secretario general del PSOE ha defendido que el problema no es que el pueblo no tenga voz, «que la tiene», sino que Feijóo no tiene una «propia», sino la de «sus amos». De nuevo, discurso contra las élites.«Le diré una cosa, señoría, si quiere jugar a las siglas, pregunte primero quién es M. Rajoy», ha retado a Feijóo, antes de remarcar que Ferraz, al contrario que Génova, no ha pagado sus obras con dinero negro y de finiquitar el cara a cara con un ataque personal al popular: «Estamos en el mejor momento de la historia democrática de este país —en referencia a los datos macroeconómicos— y usted es el peor jefe de la oposición de esta democracia». Después, Míriam Nogueras (Junts) le ha preguntado por Cataluña y el catalán, y Mertxe Aizpurua (Bildu) ha pasado de puntillas por la corrupción, pero para trasladar un mensaje de tranquilidad al jefe del Ejecutivo: «No seremos nosotros quienes facilitemos que el bloque reaccionario alcance el Gobierno».«Le diré una cosa, señoría, si quiere jugar a las siglas, pregunte primero quién es M. Rajoy» Pedro Sánchez Presidente del GobiernoYa en las preguntas al vicepresidente primero del Ejecutivo, Carlos Cuerpo, la portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, Ester Muñoz, le ha pedido sin éxito que desautorice a los ministros que, como Óscar Puente, han hablado de ‘lawfare’ e incluso de «golpe de Estado judicial» para intentar quitar credibilidad a las múltiples causas abiertas contra el PSOE. Cuerpo, mucho más sosegado que Sánchez y sin entrar al barro, ha expresado «indignación, incomprensión y rabia» por la corrupción, pero ha remarcado que además de respeto a la Justicia —el que no tienen algunos de sus colegas—, debe haberlo también hacia la presunción de inocencia.El ‘y tú más’ ha vuelto en las preguntas a Félix Bolaños, quien, además, ha hecho suyo el inédito discurso pronunciado ante las Cortes el lunes por León XIV en el que el Pontífice criticó la «descalificación permanente del adversario», defendiendo ante sus señorías que discrepar «no conlleva humillación». «¿Cuál ha sido su participación en esta ‘cloaca’?», interpelaba directamente el secretario general de los populares, Miguel Tellado, al ministro de Justicia, en cuya sede la Guardia Civil requirió este martes información acerca de la nacionalidad de un viceministro del venezolano Hugo Chávez. «Le pediría que no aplauda tanto al Papa y haga un poco lo que dice: no descalifique al adversario continuamente», replicaba el socialista, invocando al Santo Padre «en vano para tapar la corrupción», tal y como le han acusado tanto Tellado como su compañera de bancada Cayetana Álvarez de Toledo, otra habitual de los rifirrafes con Bolaños. El titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, que, en todo momento, ha defendido que en España el Estado de derecho opera sin injerencia alguna por parte del Poder Ejecutivo —«Se lo garantizo», ha repetido en varias ocasiones—, ha proseguido llenándose la boca del alegato de su Santidad, al tiempo que decía no admitir lecciones del partido «que tiene a la espalda una trama Kitchen que ahora se está juzgando». «Decía el Papa: «Cuide las palabras y busque la verdad». Aplauda menos, señor Tellado, y cumpla más los mandatos del Santo Padre», reiteraba Bolaños. «No se apropie del discurso del Papa, que sabemos que les encanta la apropiación indebida», tiraba de ironía el popular.La homilía de BolañosY vuelta la burra al trigo, esta vez, con Álvarez de Toledo, que insistía en pedir un adelanto electoral y en la idea de que el presidente, de algún modo u otro, tiene «responsabilidad» en todo este escándalo. «Si lo sabía, responsabilidad penal; si no lo sabía, responsabilidad política», ha sentenciado la también portavoz adjunta del Grupo Popular, que ha recordado que, años atrás, Sánchez hizo del reclamo de responsabilidades políticas a Rajoy, la exigencia moral y la obligación de anticiparse a la legalidad su «doctrina». «¿Por qué esta misma doctrina que sirvió a Sánchez para exigir la dimisión de Rajoy no le alcanza hoy para dimitir?», se pregunta la diputada del PP. «Al final, nosotros acabaremos en el Cielo y ustedes, ardiendo en el infierno», se ha atrevido a augurar Bolaños, usando, una vez más, a León XIV como munición política contra el principal partido de la oposición. También contra Vox, a cuya portavoz en la Cámara Baja, Pepa Millán, le ha reiterado lo «sólido» que es el actual Estado de derecho después de que la diputada derechista tildara a los socialistas de «matones» que «hablan de jueces que hacen política» y «presionan para cambiar sentencias». «Fíjese si tengo confianza en nuestra Justicia que estoy seguro de que parará sus pactos en las comunidades autónomas con el PP. Cuando intente segregar de la mano del PP, la Justicia lo parará; cuando no apliquen la ley de vivienda, la Justicia lo parará», contestaba a Millán, no sin advertir: «La vi aplaudiendo con fervor el discurso del Papa… oiga, tenga cuidado, que el infierno está cerca». Homilía de Félix Bolaños.
Con el Papa León XIV ya en Barcelona, la tregua en Madrid ha concluido. Las ovaciones largas y unánimes se han quedado en una página de anécdotas y la confrontación ha regresado por la puerta grande al hemiciclo del Congreso de los Diputados. La … sesión de control al Gobierno, cuasi monopolizada por la corrupción que carcome al PSOE, ha evidenciado que en España se profesa, por encima todo, el culto al ‘y tú más’. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, atacaba al presidente con el «P. S.» con el tenía agendadas al menos cuatro reuniones la presunta ‘fontanera’ socialista Leire Díez en el marco de las ‘cloacas’ de Ferraz que investiga la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Pedro Sánchez, a la defensiva, desplegaba en la guerra de siglas el «M. Rajoy» de los papeles del extesorero del PP Luis Bárcenas.
Feijóo, que ha apostado por agotar todo su tiempo en su primera intervención, ha sometido al jefe del Ejecutivo a una reprimenda con un mensaje central: es casi imposible que no supiese nada. Ya hace dos años, en una sesión de control como la de esta mañana, la primera de tantas, el líder de los populares acusó a Sánchez de haber tapado la corrupción en el seno de su formación. Entonces solo había caído Koldo García, el exasesor ministerial de José Luis Ábalos, detenido por el supuesto cobro de comisiones ilegales durante la compraventa de mascarillas en la pandemia del covid-19. «Doce sumarios, diecisiete delitos y casi un centenar de imputados. Y para taparlo todo, han llegado a practicar delincuencia de Estado», arrancaba el presidente del PP, cuando pasaban unos minutos de las nueve de la mañana.
El popular ha augurado que Sánchez pasará a la historia, pero como «inductor, financiador y beneficiado del caso de corrupción más grave» de la democracia. Eso del ‘más grave’ va por barrios, o por bancadas, porque después Sánchez le ha advertido que no aceptará lecciones «del partido de la Púnica, de la Gürtel, de la Kitchen, de la ‘policía patriótica’, del partido de Marcial Dorado». Cómo no, el narcotraficante con el que se fotografió Feijóo en su juventud salía a relucir. El jefe de la oposición contraponía a la «Gestapillo» del PSOE —comparando la trama que en teoría encabezaban Santos Cerdán, ex número tres del partido, y la exmilitante Díez con la policía secreta nazi—, que «no será recordada por su pericia y éxitos», con la labor de los tribunales, la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción.
Noticia relacionada
Sánchez no sabía nada, ironizaba Feijóo, ni de la financiación de las primarias que ganó «con dinero de la prostitución», ni de que «sus dos manos derechas —en alusión a Ábalos y a Cerdán— competían por el dinero de las mordidas en obra pública», ni de que «corrían billetes por Ferraz y se pagaban orgías y ‘cloacas’ con dinero público», ni de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) rescataba empresas «a través del tráfico de influencias», ni que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, al parecer, «era la joya de una trama internacional corrupta». «Como ha participado con tantísimo fervor en la visita del Papa, ya sabrá que se puede pecar, delinquir, por obra u omisión. Señor P. S., si lo sabía todo, tendrá que dimitir por corrupción, y si no lo sabía, tendrá que dimitir por incompetente», ha sentenciado, antes de terminar: «¿Hasta cuándo va a estirar esta basura antes de darle la palabra a los españoles?».
«Señor P. S., si lo sabía todo, tendrá que dimitir por corrupción, y si no lo sabía, tendrá que dimitir por incompetente»
Alberto Núñez Feijóo
Presidente del PP
El presidente, en la réplica, ha dicho que asume sus errores —sin citar ninguno—, pero que no hará lo mismo con la «hipocresía» popular. Sarcástico, ha afirmado que el PP lleva reclamando elecciones anticipadas desde hace ocho años, cuando Rajoy perdió la moción de censura que dio el poder a Sánchez, y ha reiterado que no habrá comicios hasta 2027. Así lo mandata la Constitución, alega, que para eso, a diferencia de para presentar los presupuestos generales del Estado, sí se acuerda de ella. Sin mencionar ni uno solo de los casos de corrupción que afectan a su partido, a su Gobierno y a su entorno familiar más cercano, el secretario general del PSOE ha defendido que el problema no es que el pueblo no tenga voz, «que la tiene», sino que Feijóo no tiene una «propia», sino la de «sus amos». De nuevo, discurso contra las élites.
«Le diré una cosa, señoría, si quiere jugar a las siglas, pregunte primero quién es M. Rajoy», ha retado a Feijóo, antes de remarcar que Ferraz, al contrario que Génova, no ha pagado sus obras con dinero negro y de finiquitar el cara a cara con un ataque personal al popular: «Estamos en el mejor momento de la historia democrática de este país —en referencia a los datos macroeconómicos— y usted es el peor jefe de la oposición de esta democracia». Después, Míriam Nogueras (Junts) le ha preguntado por Cataluña y el catalán, y Mertxe Aizpurua (Bildu) ha pasado de puntillas por la corrupción, pero para trasladar un mensaje de tranquilidad al jefe del Ejecutivo: «No seremos nosotros quienes facilitemos que el bloque reaccionario alcance el Gobierno».
«Le diré una cosa, señoría, si quiere jugar a las siglas, pregunte primero quién es M. Rajoy»
Pedro Sánchez
Presidente del Gobierno
Ya en las preguntas al vicepresidente primero del Ejecutivo, Carlos Cuerpo, la portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, Ester Muñoz, le ha pedido sin éxito que desautorice a los ministros que, como Óscar Puente, han hablado de ‘lawfare’ e incluso de «golpe de Estado judicial» para intentar quitar credibilidad a las múltiples causas abiertas contra el PSOE. Cuerpo, mucho más sosegado que Sánchez y sin entrar al barro, ha expresado «indignación, incomprensión y rabia» por la corrupción, pero ha remarcado que además de respeto a la Justicia —el que no tienen algunos de sus colegas—, debe haberlo también hacia la presunción de inocencia.
El ‘y tú más’ ha vuelto en las preguntas a Félix Bolaños, quien, además, ha hecho suyo el inédito discurso pronunciado ante las Cortes el lunes por León XIV en el que el Pontífice criticó la «descalificación permanente del adversario», defendiendo ante sus señorías que discrepar «no conlleva humillación». «¿Cuál ha sido su participación en esta ‘cloaca’?», interpelaba directamente el secretario general de los populares, Miguel Tellado, al ministro de Justicia, en cuya sede la Guardia Civil requirió este martes información acerca de la nacionalidad de un viceministro del venezolano Hugo Chávez. «Le pediría que no aplauda tanto al Papa y haga un poco lo que dice: no descalifique al adversario continuamente», replicaba el socialista, invocando al Santo Padre «en vano para tapar la corrupción», tal y como le han acusado tanto Tellado como su compañera de bancada Cayetana Álvarez de Toledo, otra habitual de los rifirrafes con Bolaños.
El titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, que, en todo momento, ha defendido que en España el Estado de derecho opera sin injerencia alguna por parte del Poder Ejecutivo —«Se lo garantizo», ha repetido en varias ocasiones—, ha proseguido llenándose la boca del alegato de su Santidad, al tiempo que decía no admitir lecciones del partido «que tiene a la espalda una trama Kitchen que ahora se está juzgando». «Decía el Papa: «Cuide las palabras y busque la verdad». Aplauda menos, señor Tellado, y cumpla más los mandatos del Santo Padre», reiteraba Bolaños. «No se apropie del discurso del Papa, que sabemos que les encanta la apropiación indebida», tiraba de ironía el popular.
La homilía de Bolaños
Y vuelta la burra al trigo, esta vez, con Álvarez de Toledo, que insistía en pedir un adelanto electoral y en la idea de que el presidente, de algún modo u otro, tiene «responsabilidad» en todo este escándalo. «Si lo sabía, responsabilidad penal; si no lo sabía, responsabilidad política», ha sentenciado la también portavoz adjunta del Grupo Popular, que ha recordado que, años atrás, Sánchez hizo del reclamo de responsabilidades políticas a Rajoy, la exigencia moral y la obligación de anticiparse a la legalidad su «doctrina». «¿Por qué esta misma doctrina que sirvió a Sánchez para exigir la dimisión de Rajoy no le alcanza hoy para dimitir?», se pregunta la diputada del PP. «Al final, nosotros acabaremos en el Cielo y ustedes, ardiendo en el infierno», se ha atrevido a augurar Bolaños, usando, una vez más, a León XIV como munición política contra el principal partido de la oposición.
También contra Vox, a cuya portavoz en la Cámara Baja, Pepa Millán, le ha reiterado lo «sólido» que es el actual Estado de derecho después de que la diputada derechista tildara a los socialistas de «matones» que «hablan de jueces que hacen política» y «presionan para cambiar sentencias». «Fíjese si tengo confianza en nuestra Justicia que estoy seguro de que parará sus pactos en las comunidades autónomas con el PP. Cuando intente segregar de la mano del PP, la Justicia lo parará; cuando no apliquen la ley de vivienda, la Justicia lo parará», contestaba a Millán, no sin advertir: «La vi aplaudiendo con fervor el discurso del Papa… oiga, tenga cuidado, que el infierno está cerca». Homilía de Félix Bolaños.
RSS de noticias de espana
