Florian Trittel, barcelonés de padres alemanes, nacido en Suiza (Münsterlingen, 1994) y criado entre barcos en el CN El Balís de Llavaneres, trascendió en la élite con el oro olímpico en la clase 49er en los Juegos de París 2024. Ahora es el responsable del control de la vela (wing trimmer ) de Los Gallos, el equipo español de la llamada Fórmula 1 del mar, el SailGP, el campeonato anual de catamaranes F50, en el que compite con Diego Botín y en el que son cuartos de la general al llegar a la quinta prueba.
El regatista barcelonés de origen suizo acelera la preparación para los Juegos 2028 compaginando el campeonato SailGP con la Copa del América
Florian Trittel, barcelonés de padres alemanes, nacido en Suiza (Münsterlingen, 1994) y criado entre barcos en el CN El Balís de Llavaneres, trascendió en la élite con el oro olímpico en la clase 49er en los Juegos de París 2024. Ahora es el responsable del control de la vela (wing trimmer ) de Los Gallos, el equipo español de la llamada Fórmula 1 del mar, el SailGP, el campeonato anual de catamaranes F50, en el que compite con Diego Botín y en el que son cuartos de la general al llegar a la quinta prueba.
VideoEl SailGP
“Mientras estén los mejores atletas de nuestro deporte en SailGP, esta es la élite de la vela”
Tras el oro olímpico en París y el oro mundial el año pasado en Cagliari, ¿en qué proyectos está embarcado ahora?
En muchos proyectos, de manera que me permita desarrollarme. SailGP es la liga que lidera nuestro deporte. El equipo español lleva tiempo establecido y tras ganar la Temporada 4 (2023-24) estamos luchando por volver a la final. Y luego afrontaremos la Copa del América, nueva para mí.
Un salto ambicioso, también con Diego Botín, su pareja de la clase olímpica 49er.
Sí, estamos los dos en el equipo francés La Roche Posay; Diego es también nuestro piloto en el F50. La Copa del América nos permite desarrollarnos mucho, aprendiendo de las diferentes áreas, en un proyecto grande con más de 100 empleados. Y en paralelo, nuestro sueño olímpico sigue abierto porque venimos de París con el oro que tanto queríamos, pero queremos más. Lo que nos da la energía es seguir manteniéndonos en la alta competición. Es por eso que Diego y yo estamos con estos tres proyectos.

¿Cómo es de diferente un 49er y un barco de SailGP?
En sensaciones es muy diferente. Un barco de SailGP se siente como un camión. Es un catamarán que mide casi 8 metros de manga y 15 de largo, en el que vamos seis personas volando a 100 km/h. Y el 49er es una embarcación pequeña de dos personas, se mueve muy rápido, es muy ágil. A su vez, ayudan muchísimo el uno al otro, todo es muy transferible.
Dos formas de navegar
“En sensaciones, la analogía buena es como correr en un pequeño kart (el 49er) y en un Fórmula 1 (el SailGP)”
¿Qué es más gratificante?
En sensaciones, la analogía buena es como correr en un pequeño kart y en un Fórmula 1. Es difícil responder qué me gusta más. Quizás la sensación de velocidad del F50 me gusta mucho más, pero el 49er lo haces tu proyecto de vida. La combinación de los dos, o de los tres con la Copa del América, es donde queremos estar los dos.
Para un regatista, ¿la Copa del América es lo más grande?
La Copa del América es historia de la vela y tiene el trofeo deportivo más antiguo de la historia del deporte. Ese rasgo histórico nos tira mucho. Pero hay que ser conscientes de que la vela está cambiando desde hace una década, ha tendido a volar, al foiling . Hemos pasado de barcos que se desplazaban por el agua a embarcaciones que ahora vuelan para reducir la fricción, la resistencia y desplazarse más rápidamente. Y ahí es donde SailGP toma el relevo y lidera con un formato que pretende revolucionar la vela y acercarla al público. Los barcos son espectaculares y puede haber continuidad con un evento mensual.
¿Qué competición cree que lo consagraría en la vela?
Es algo subjetivo y personal. Muchos responderían que sería la Copa del América, y personalmente, quizás por la edad (31), la Copa del América es un sueño. Pero mi mayor sueño es estar compitiendo al máximo nivel, y ahí tengo tanto la Copa del América como el SailGP.
¿Qué da más empaque?
A día de hoy, quizás una Copa del América, por la tradición y la historia. En SailGP estamos en la sexta temporada y está convirtiéndose en la liga de referencia, pero debe consolidarse. Mientras estén los mejores atletas de nuestro deporte en SailGP, esta es la élite.

¿Cómo se prepara? ¿Depende del tipo de embarcación?
Depende de los tres proyectos. En campaña olímpica (49er), entrenamos a diario. En la recta final de la preparación lo habitual es navegar de 4 a 6 días a la semana, de 2 a 4 horas diarias en el agua. En SailGP, ningún equipo puede entrenar porque los barcos se empaquetan en contenedores al acabar un Gran Premio y viajamos al siguiente, muchas veces en la otra parte del mundo. De modo que te entrenas de manera virtual, con simuladores, vídeos y los datos de los demás equipos. Y la Copa del América supone desplazarnos a la base, a Lorient (Francia).
Camino de los Juegos 2028
“Otros equipos están navegando más, pero llegaremos al objetivo compaginándolo con el SailGP y con la Copa del América, lo que nos da un desarrollo muchísimo más amplio que si solo hiciésemos 49er todos los días”
¿Necesitan una preparación física especial?
Sí, nos sometemos a fuerzas g elevadas, sobre todo en el catamarán, que se desplaza a 100 km/h, es muy ancho y hace giros muy agresivos. Cada vez que sube a bordo un invitado tiene esa experiencia de las fuerzas y las inercias y se queda totalmente alucinado. El mejor entreno que podemos hacer físicamente es el de agua.
¿Cuándo empiezan a preparar los Juegos Olímpicos del 2028?
No estamos navegando todo lo que están navegando otros equipos pero llegaremos al objetivo compaginándolo con el SailGP y en el 2027 con la Copa del América, lo que nos da un desarrollo muchísimo más amplio que si solo hiciésemos 49er todos los días. El año que viene hay Mundial de clases olímpicas en Polonia, y ahí tenemos que clasificar al país para los Juegos de Los Ángeles, en los que quiero repetir con Diego Botín en 49er.
En esta combinación de competiciones, ¿sacrificaría un segundo oro olímpico por una Copa del América o el SailGP?
Para mí, lo realmente importante es desarrollarme profesionalmente. La Copa del América la usamos como herramienta para formarnos. Vivir lo que supone ganar una medalla de oro en unos Juegos es algo muy difícil de reproducir en otra competición. Para mí, un oro olímpico está por encima de la Copa del América.
La vela oceánica
“Me considero muy competitivo, pero la vela oceánica no me llama. Quizás más adelante. Ahora refiero regatas cerca de la costa y dormir en mi cama”
¿Le cambió la vida el oro olímpico de París?
Lo único que me cambió es sentir que lo habíamos conseguido. Fue como una pequeña válvula de escape: una vez se consigue, la presión por ganarlo cede.
¿Le atrae un proyecto de vela más aventurera, tipo Vuelta al mundo o la Volvo Ocean Race?
Me considero una persona muy competitiva, pero la vela oceánica no me llama en absoluto. Quizás más adelante, conforme vaya madurando. Prefiero regatas cerca de la costa y dormir en mi cama.
¿Y en tierra firme, cómo se ve?
Siempre me ha motivado mucho la parte empresarial. Estudié ADE, creé una start up con mi padre, producimos los hidrofoils para kite en los Juegos. Me veo en un futuro con opciones de meterme más en la gestión; me motivaría.
La ayuda de la meditación
“Me ayuda a entender el funcionamiento de la mente, cómo responde a los estímulos de la vida. Y a conectar con Diego. Al final, tenemos una relación prácticamente de pareja, y no es siempre fácil”
¿En qué le ayuda el programa de meditación en el día a día, para entrenar, para competir?
El programa de meditación budista que sigo me ayuda a entender el funcionamiento de la mente, cómo responde a los estímulos de la vida. Me da herramientas para la parte personal, la profesional y el ámbito deportivo. Y me ha ayudado mucho a conectar con Diego. Al final, tenemos una relación prácticamente de pareja, y no es siempre fácil.
¿Tiene muchas manías como regatista?
No muchas, pero es verdad que tenemos nuestro entrenador en SailGP, Simone, que es italiano y es muy supersticioso, y nos lo está empezando a pegar. Cada vez que hablamos de posibles resultados y decimos “si ganamos el domingo…”, él ya te dice “Ostras, no puede ser, ya hemos mencionado la palabra ganar”. Intentamos mantenernos distantes.
¿Cuáles son las aguas más rebeldes donde ha navegado?
Una de las condiciones más complejas en las que he navegado ha sido en Perth (Australia), en el primer Gran Premio de este año en SailGP. No pudimos competir porque se nos rompió el barco al navegar en condiciones muy extremas, con viento fuerte y mucha ola; lo llevamos a su límite estructural. Al viento, allí, lo llaman The Doctor, porque viene todos los días y azota la costa. Lo vivimos con un sabor agridulce, pero a su vez es increíble navegar en esas condiciones. Y sentir que como equipo, como grupo, somos capaces de dominarlas y de competir al máximo nivel.
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