¿De verdad las mujeres estamos más irritables o lloronas por culpa de la regla? La historia nos ha llevado a tener inculcada esta teoría en la cabeza y a vivir con sesgos y estereotipos en torno al papel de las hormonas en la vida de la mujer. Consciente de ello, la doctora Gemma Parramon , responsable de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y experta en salud mental de la mujer, acaba de publicar ‘Será por las hormonas’ (Ed. Vergara), un libro en el que intenta romper mitos y estereotipos .«Las hormonas moldean nuestra mente y nuestro comportamiento, especialmente en el caso de las mujeres, cuya biología ha sido a menudo silenciada o malinterpretada», opina la doctora, que repasa cómo históricamente la neurociencia ha visto al cerebro masculino como lógico y estructurado y al femenino como emocional o hipersensible. Todo ello ha llevado a una medicina que no tiene en cuenta la realidad hormonal y sus afectaciones. Por ello, como defiende en una entrevista con ABC, hace falta una nueva perspectiva médica que tenga más en cuenta las distintas etapas vitales de la mujer.-¿Hay todavía mucho desconocimiento sobre el mundo hormonal femenino?-Sí, porque la medicina sobre la mujer se ha centrado históricamente en aspectos reproductivos. Una catedrática de Cardiología hablaba de ‘medicina bikini’ porque se ha fijado básicamente en los órganos reproductivos, que son los que tapa un bikini. Además, el papel de las hormonas y sus efectos mentales han sido poco explorados porque el cerebro es el órgano más complejo que tenemos. Está claro que las mujeres, en general, tenemos un peor tratamiento médico que los hombres. -¿Actúan las hormonas femeninas siempre igual?-De entrada sí que actúan igual pero cada organismo es diferente y su biología es muy dinámica. Están muy influenciadas por el entorno, las circunstancias y el contexto y por eso la hormona, sea por ejemplo estrógeno o estradiol, es la misma molecularmente pero actúa en terrenos diferentes y está muy influenciada por experiencias previas.-¿Se puede decir que las hormonas son un componente más de las emociones?-Todo el mundo nota la tristeza o la alegría, pero las emociones pueden acabar siendo patológicas. Nos pueden pasar cosas terribles a lo largo de la vida y a todos nos afectarán, pero cuando esto se prolonga en el tiempo y provocan un desajuste con el entorno es cuando puede que las hormonas estén influyendo y es cuando más se tiene que trabajar. -¿Por qué hay tantos mitos con las emociones?-La manera como se ha leído lo que nos pasa a las mujeres nos ha penalizado mucho. Por ejemplo, durante años se ha negado la existencia de un trastorno disfórico premenstrual y únicamente se ha pensado que las mujeres son inestables. Comentarios como ‘eres una histérica’ o ‘se nota que te ha bajado la regla’ han hecho que muchas mujeres escondieran cómo se sentían cuando les venía la regla para no sentirse infravaloradas. Hay hombres que están permanentemente de mal humor y a ellos no se les dice si son irritables pero, en cambio, ellas tienen el estereotipo encima y se han usado las hormonas como excusa para justificar muchas cosas. Lo hormonal se ha convertido en un cajón de sastre donde cabe cualquier cosa, desde el llanto inexplicable hasta la depresión postparto. Pero cuando los desequilibrios hormonales existen tampoco se investigan lo suficiente, y esto hay que cambiarlo.«Hay cerebros hormonosensibles, algo que puede pasar a un tercio de las mujeres y que por ello están predispuestas a más síndromes premenstruales»-En todo caso, ¿nuestras vivencias afectan mucho en las hormonas?-Todo lo que te va pasando a lo largo de la vida, especialmente desde la infancia, acaba influyendo. Sabemos, por ejemplo, que las personas que han vivido situaciones traumáticas tienen cambios de expresión en los receptores de cortisol. Y también sabemos que hay cerebros hormonosensibles, mucho más sensibles con las fluctuaciones de hormonas sexuales. Esto le puede pasar, de hecho, a un tercio de las mujeres, que están más predispuestas a tener, por ejemplo, síndromes premenstruales. Y no estamos hablando de un poco de dolor, sino de un estado que afecta a la funcionalidad e impide incluso ir a trabajar, algo que le ha pasado alguna vez a un 3-6% de la población.-¿Estamos hablando de un dolor similar al de la endometriosis?-No, aunque la endometriosis también puede afectar al estado emocional. De hecho, muchas personas con trastorno bipolar la sufren, pero, igual que ocurre en muchos ámbitos de la salud de la mujer, de momento no hay muchos estudios al respecto. -¿Está también la menopausia cargada de mitos?-Sí, entonces la mujer pierde valor porque deja de tener responsabilidad a nivel reproductivo, que parece que es nuestra gran función. En esta época se debería valorar más la experiencia o el conocimiento pero todavía hay una presión estética que hace mucho daño: solo hay que ver cómo al promocionar productos para la menopausia aparecen modelos que quizás no están en esta edad y que además llevan retoques. -¿Existe un cambio mental tan fuerte como se cree durante la maternidad?-El postparto es uno de los momentos con más riesgo de que una mujer debute con un trastorno mental y además entran en juego factores sociales o psicosociales. Ahora que la corresponsabilidad de los padres ha ido a más estamos viendo mucha psicopatología en hombres y en comunidades más igualitarias se ven trastornos mentales más parecidos entre ellos y ellas, y esto quiere decir mucho.-¿Hay forma de prevenir los problemas de salud mental hormonal?-Está claro que tenemos que hacer revisiones ginecológicas, pero también tenemos que cuidar la salud mental y contar con aspectos básicos como una rutina de sueño, buenos hábitos alimentarios, ejercicio y actividades gratificantes y relaciones satisfactorias. No todo depende solo de nosotros pero sí que está en nuestras manos intentar acercarnos a un entorno así. MÁS INFORMACIÓN noticia No Cómo cambia la piel en menopausia y cómo hay que cuidarla noticia Si El síntoma silencioso de la menopausia que millones de mujeres normalizan noticia Si Lo que haces cada día puede acercarte (o alejarte) de ser padre-¿Y cuándo hay que buscar ayuda externa?-Cuando realmente tú no puedes sustentar tu vida por un aspecto emocional. A veces la atención primaria ya es suficiente para determinar si hace falta algo más. También tenemos que empoderar más a la población, y especialmente a las mujeres, para que sean más capaces de cuidarse mejor y los profesionales podemos luchar por incorporar una mirada más amplia y que tenga en cuenta estos aspectos de salud hormonal. Al final, el gran cambio tiene que ser que al ir a consulta se te pregunte también por las complicaciones durante el embarazo, por un ciclo hormonal o las últimas reglas y poder entender mejor la salud femenina. ¿De verdad las mujeres estamos más irritables o lloronas por culpa de la regla? La historia nos ha llevado a tener inculcada esta teoría en la cabeza y a vivir con sesgos y estereotipos en torno al papel de las hormonas en la vida de la mujer. Consciente de ello, la doctora Gemma Parramon , responsable de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y experta en salud mental de la mujer, acaba de publicar ‘Será por las hormonas’ (Ed. Vergara), un libro en el que intenta romper mitos y estereotipos .«Las hormonas moldean nuestra mente y nuestro comportamiento, especialmente en el caso de las mujeres, cuya biología ha sido a menudo silenciada o malinterpretada», opina la doctora, que repasa cómo históricamente la neurociencia ha visto al cerebro masculino como lógico y estructurado y al femenino como emocional o hipersensible. Todo ello ha llevado a una medicina que no tiene en cuenta la realidad hormonal y sus afectaciones. Por ello, como defiende en una entrevista con ABC, hace falta una nueva perspectiva médica que tenga más en cuenta las distintas etapas vitales de la mujer.-¿Hay todavía mucho desconocimiento sobre el mundo hormonal femenino?-Sí, porque la medicina sobre la mujer se ha centrado históricamente en aspectos reproductivos. Una catedrática de Cardiología hablaba de ‘medicina bikini’ porque se ha fijado básicamente en los órganos reproductivos, que son los que tapa un bikini. Además, el papel de las hormonas y sus efectos mentales han sido poco explorados porque el cerebro es el órgano más complejo que tenemos. Está claro que las mujeres, en general, tenemos un peor tratamiento médico que los hombres. -¿Actúan las hormonas femeninas siempre igual?-De entrada sí que actúan igual pero cada organismo es diferente y su biología es muy dinámica. Están muy influenciadas por el entorno, las circunstancias y el contexto y por eso la hormona, sea por ejemplo estrógeno o estradiol, es la misma molecularmente pero actúa en terrenos diferentes y está muy influenciada por experiencias previas.-¿Se puede decir que las hormonas son un componente más de las emociones?-Todo el mundo nota la tristeza o la alegría, pero las emociones pueden acabar siendo patológicas. Nos pueden pasar cosas terribles a lo largo de la vida y a todos nos afectarán, pero cuando esto se prolonga en el tiempo y provocan un desajuste con el entorno es cuando puede que las hormonas estén influyendo y es cuando más se tiene que trabajar. -¿Por qué hay tantos mitos con las emociones?-La manera como se ha leído lo que nos pasa a las mujeres nos ha penalizado mucho. Por ejemplo, durante años se ha negado la existencia de un trastorno disfórico premenstrual y únicamente se ha pensado que las mujeres son inestables. Comentarios como ‘eres una histérica’ o ‘se nota que te ha bajado la regla’ han hecho que muchas mujeres escondieran cómo se sentían cuando les venía la regla para no sentirse infravaloradas. Hay hombres que están permanentemente de mal humor y a ellos no se les dice si son irritables pero, en cambio, ellas tienen el estereotipo encima y se han usado las hormonas como excusa para justificar muchas cosas. Lo hormonal se ha convertido en un cajón de sastre donde cabe cualquier cosa, desde el llanto inexplicable hasta la depresión postparto. Pero cuando los desequilibrios hormonales existen tampoco se investigan lo suficiente, y esto hay que cambiarlo.«Hay cerebros hormonosensibles, algo que puede pasar a un tercio de las mujeres y que por ello están predispuestas a más síndromes premenstruales»-En todo caso, ¿nuestras vivencias afectan mucho en las hormonas?-Todo lo que te va pasando a lo largo de la vida, especialmente desde la infancia, acaba influyendo. Sabemos, por ejemplo, que las personas que han vivido situaciones traumáticas tienen cambios de expresión en los receptores de cortisol. Y también sabemos que hay cerebros hormonosensibles, mucho más sensibles con las fluctuaciones de hormonas sexuales. Esto le puede pasar, de hecho, a un tercio de las mujeres, que están más predispuestas a tener, por ejemplo, síndromes premenstruales. Y no estamos hablando de un poco de dolor, sino de un estado que afecta a la funcionalidad e impide incluso ir a trabajar, algo que le ha pasado alguna vez a un 3-6% de la población.-¿Estamos hablando de un dolor similar al de la endometriosis?-No, aunque la endometriosis también puede afectar al estado emocional. De hecho, muchas personas con trastorno bipolar la sufren, pero, igual que ocurre en muchos ámbitos de la salud de la mujer, de momento no hay muchos estudios al respecto. -¿Está también la menopausia cargada de mitos?-Sí, entonces la mujer pierde valor porque deja de tener responsabilidad a nivel reproductivo, que parece que es nuestra gran función. En esta época se debería valorar más la experiencia o el conocimiento pero todavía hay una presión estética que hace mucho daño: solo hay que ver cómo al promocionar productos para la menopausia aparecen modelos que quizás no están en esta edad y que además llevan retoques. -¿Existe un cambio mental tan fuerte como se cree durante la maternidad?-El postparto es uno de los momentos con más riesgo de que una mujer debute con un trastorno mental y además entran en juego factores sociales o psicosociales. Ahora que la corresponsabilidad de los padres ha ido a más estamos viendo mucha psicopatología en hombres y en comunidades más igualitarias se ven trastornos mentales más parecidos entre ellos y ellas, y esto quiere decir mucho.-¿Hay forma de prevenir los problemas de salud mental hormonal?-Está claro que tenemos que hacer revisiones ginecológicas, pero también tenemos que cuidar la salud mental y contar con aspectos básicos como una rutina de sueño, buenos hábitos alimentarios, ejercicio y actividades gratificantes y relaciones satisfactorias. No todo depende solo de nosotros pero sí que está en nuestras manos intentar acercarnos a un entorno así. MÁS INFORMACIÓN noticia No Cómo cambia la piel en menopausia y cómo hay que cuidarla noticia Si El síntoma silencioso de la menopausia que millones de mujeres normalizan noticia Si Lo que haces cada día puede acercarte (o alejarte) de ser padre-¿Y cuándo hay que buscar ayuda externa?-Cuando realmente tú no puedes sustentar tu vida por un aspecto emocional. A veces la atención primaria ya es suficiente para determinar si hace falta algo más. También tenemos que empoderar más a la población, y especialmente a las mujeres, para que sean más capaces de cuidarse mejor y los profesionales podemos luchar por incorporar una mirada más amplia y que tenga en cuenta estos aspectos de salud hormonal. Al final, el gran cambio tiene que ser que al ir a consulta se te pregunte también por las complicaciones durante el embarazo, por un ciclo hormonal o las últimas reglas y poder entender mejor la salud femenina.
¿De verdad las mujeres estamos más irritables o lloronas por culpa de la regla? La historia nos ha llevado a tener inculcada esta teoría en la cabeza y a vivir con sesgos y estereotipos en torno al papel de las hormonas en la … vida de la mujer. Consciente de ello, la doctora Gemma Parramon, responsable de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y experta en salud mental de la mujer, acaba de publicar ‘Será por las hormonas’ (Ed. Vergara), un libro en el que intenta romper mitos y estereotipos.
«Las hormonas moldean nuestra mente y nuestro comportamiento, especialmente en el caso de las mujeres, cuya biología ha sido a menudo silenciada o malinterpretada», opina la doctora, que repasa cómo históricamente la neurociencia ha visto al cerebro masculino como lógico y estructurado y al femenino como emocional o hipersensible. Todo ello ha llevado a una medicina que no tiene en cuenta la realidad hormonal y sus afectaciones. Por ello, como defiende en una entrevista con ABC, hace falta una nueva perspectiva médica que tenga más en cuenta las distintas etapas vitales de la mujer.
-¿Hay todavía mucho desconocimiento sobre el mundo hormonal femenino?
-Sí, porque la medicina sobre la mujer se ha centrado históricamente en aspectos reproductivos. Una catedrática de Cardiología hablaba de ‘medicina bikini’ porque se ha fijado básicamente en los órganos reproductivos, que son los que tapa un bikini. Además, el papel de las hormonas y sus efectos mentales han sido poco explorados porque el cerebro es el órgano más complejo que tenemos. Está claro que las mujeres, en general, tenemos un peor tratamiento médico que los hombres.
-¿Actúan las hormonas femeninas siempre igual?
-De entrada sí que actúan igual pero cada organismo es diferente y su biología es muy dinámica. Están muy influenciadas por el entorno, las circunstancias y el contexto y por eso la hormona, sea por ejemplo estrógeno o estradiol, es la misma molecularmente pero actúa en terrenos diferentes y está muy influenciada por experiencias previas.
-¿Se puede decir que las hormonas son un componente más de las emociones?
-Todo el mundo nota la tristeza o la alegría, pero las emociones pueden acabar siendo patológicas. Nos pueden pasar cosas terribles a lo largo de la vida y a todos nos afectarán, pero cuando esto se prolonga en el tiempo y provocan un desajuste con el entorno es cuando puede que las hormonas estén influyendo y es cuando más se tiene que trabajar.
-¿Por qué hay tantos mitos con las emociones?
-La manera como se ha leído lo que nos pasa a las mujeres nos ha penalizado mucho. Por ejemplo, durante años se ha negado la existencia de un trastorno disfórico premenstrual y únicamente se ha pensado que las mujeres son inestables. Comentarios como ‘eres una histérica’ o ‘se nota que te ha bajado la regla’ han hecho que muchas mujeres escondieran cómo se sentían cuando les venía la regla para no sentirse infravaloradas. Hay hombres que están permanentemente de mal humor y a ellos no se les dice si son irritables pero, en cambio, ellas tienen el estereotipo encima y se han usado las hormonas como excusa para justificar muchas cosas. Lo hormonal se ha convertido en un cajón de sastre donde cabe cualquier cosa, desde el llanto inexplicable hasta la depresión postparto. Pero cuando los desequilibrios hormonales existen tampoco se investigan lo suficiente, y esto hay que cambiarlo.
«Hay cerebros hormonosensibles, algo que puede pasar a un tercio de las mujeres y que por ello están predispuestas a más síndromes premenstruales»
-En todo caso, ¿nuestras vivencias afectan mucho en las hormonas?
-Todo lo que te va pasando a lo largo de la vida, especialmente desde la infancia, acaba influyendo. Sabemos, por ejemplo, que las personas que han vivido situaciones traumáticas tienen cambios de expresión en los receptores de cortisol. Y también sabemos que hay cerebros hormonosensibles, mucho más sensibles con las fluctuaciones de hormonas sexuales. Esto le puede pasar, de hecho, a un tercio de las mujeres, que están más predispuestas a tener, por ejemplo, síndromes premenstruales. Y no estamos hablando de un poco de dolor, sino de un estado que afecta a la funcionalidad e impide incluso ir a trabajar, algo que le ha pasado alguna vez a un 3-6% de la población.
-¿Estamos hablando de un dolor similar al de la endometriosis?
-No, aunque la endometriosis también puede afectar al estado emocional. De hecho, muchas personas con trastorno bipolar la sufren, pero, igual que ocurre en muchos ámbitos de la salud de la mujer, de momento no hay muchos estudios al respecto.
-¿Está también la menopausia cargada de mitos?
-Sí, entonces la mujer pierde valor porque deja de tener responsabilidad a nivel reproductivo, que parece que es nuestra gran función. En esta época se debería valorar más la experiencia o el conocimiento pero todavía hay una presión estética que hace mucho daño: solo hay que ver cómo al promocionar productos para la menopausia aparecen modelos que quizás no están en esta edad y que además llevan retoques.
-¿Existe un cambio mental tan fuerte como se cree durante la maternidad?
-El postparto es uno de los momentos con más riesgo de que una mujer debute con un trastorno mental y además entran en juego factores sociales o psicosociales. Ahora que la corresponsabilidad de los padres ha ido a más estamos viendo mucha psicopatología en hombres y en comunidades más igualitarias se ven trastornos mentales más parecidos entre ellos y ellas, y esto quiere decir mucho.
-¿Hay forma de prevenir los problemas de salud mental hormonal?
-Está claro que tenemos que hacer revisiones ginecológicas, pero también tenemos que cuidar la salud mental y contar con aspectos básicos como una rutina de sueño, buenos hábitos alimentarios, ejercicio y actividades gratificantes y relaciones satisfactorias. No todo depende solo de nosotros pero sí que está en nuestras manos intentar acercarnos a un entorno así.
-¿Y cuándo hay que buscar ayuda externa?
-Cuando realmente tú no puedes sustentar tu vida por un aspecto emocional. A veces la atención primaria ya es suficiente para determinar si hace falta algo más. También tenemos que empoderar más a la población, y especialmente a las mujeres, para que sean más capaces de cuidarse mejor y los profesionales podemos luchar por incorporar una mirada más amplia y que tenga en cuenta estos aspectos de salud hormonal. Al final, el gran cambio tiene que ser que al ir a consulta se te pregunte también por las complicaciones durante el embarazo, por un ciclo hormonal o las últimas reglas y poder entender mejor la salud femenina.
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