Granada no es, en principio, ni más ni menos cainita que otras muchas ciudades andaluzas y españolas. Sin embargo, no es menos cierto que muy pocos proyectos emprendidos por la ciudad consiguen un respaldo prácticamente unánime, lo más normal es que surjan voces discrepantes. La capitalidad cultural europea para el año 2031, que se decidirá en diciembre y a la que Granada aspira, junto a Oviedo, Cáceres y Las Palmas, ha concitado lo más próximo a la conformidad total que se recuerda en muchos años. La adhesión de la Junta de Andalucía al consorcio que trabaja por ese objetivo viene a ser la guinda a un pastel con muchos ingredientes y bastante tiempo de elaboración. Que la Junta no se haya sumado antes tiene un motivo bastante claro: hasta que llegó la primera criba, el pasado 13 de marzo, no podía hacer explícito su apoyo porque otra ciudad andaluza, Jerez de la Frontera, aspiraba exactamente a lo mismo . Al no pasar Jerez el corte, desapareció esa barrera y, seis días después, su presidente, Juanma Moreno recibió en San Telmo a la alcaldesa granadina, Marifrán Carazo, y se visualizó ese respaldo sin fisuras.La incorporación de la Junta al consorcio es, más que nada, un trámite. Que no estuviera sí que sería noticia. No obstante, Carazo ha querido resaltar que es un paso que «sienta las bases de una colaboración que va a ser relevante», porque Junta y ayuntamiento trabajarán «juntos, con compromisos concretos».Juanma Moreno y Marifrán Carazo, el 19 de marzo en Sevilla para simbolizar el apoyo de la Junta al proyecto abcPor su parte, la consejera de Cultura Patricia del Pozo, que al igual que Moreno tuvo que ser prudente hasta que Granada se quedó como única ciudad andaluza aspirante, le ha dado a la incorporación de la institución a la que pertenece un ámbito autonómico: Granada es ya la candidata de todos los andaluces, por así decirlo. Y como tal, «pone en valor la singularidad y la riqueza cultural de Andalucía» y es «la seña de identidad y el motor de modernización económica y de proyección internacional» de la región. Desde diciembre de 2024, Granada opta oficialmente a ser en 2031 la capital cultural europea. Y desde entonces, obviamente, se han movido muchas cosas y, para lo que hace al caso, se han conseguido muchísimas adhesiones. Dentro y fuera. Importante es, por empezar por los apoyos externos, montar una especie de lobby en el que se implicaron tres granadinos de fuste que fueron nombrados comisarios : Luis García Montero, poeta y director del Instituto Cervantes; David Jiménez-Blanco, director de la Bolsa de Madrid; y Pilar Aranda, exrectora de la Universidad de Granada.En Granada, lo que probablemente ha resultado más significativo ha sido el apoyo de los 174 municipios de la provincia . Teniendo en cuenta que están gobernados por partidos de diverso signo, eso tiene mérito. Como también lo tiene que 350 empresarios –algunos grandes, otros modestos- se reunieran el 17 de noviembre de 2025 en su sede en la capital para, en palabras de su presidente, Gerardo Cuerva, «dar un impulso real a un proyecto estratégico y con una enorme capacidad transformadora». Más cerca del primer Día D, casi al borde de esa mencionada primera criba, se entregaron 600 firmas de instituciones, colectivos y ciudadanos a modo particular que se agrupaban bajo una misma idea: la capitalidad cultural será positiva para Granada. Son bastantes más que los que en diciembre se concentraron en Plaza Nueva para protestar contra ese objetivo, bajo el lema: ‘Granada no se vende’. Apenas hubo cien congregados.La gala de los Goya, celebrada en 2025 en Granada, fue una lanzadera para la candidatura epLo que digan los famosos es también importante. Y en Granada también ha habido unanimidad en ese ámbito. Miguel Ríos, icono que no sólo lleva sesenta años en los escenarios, sino que tiene el mérito añadido de que los músicos más jóvenes del lugar le tienen un respeto casi reverencial , fue muy claro cuando expresó que la capital cultural europea «no puede ser otra sino Granada». «Tiene un peso demoledor para convertirse en la capital cultural europea. Es una tierra que tiene mucho talento, mucha historia, mucho arte y mucha vida. Va a poner un hito en esa celebración, vaticinó el cantante. Otra seña de identidad granadina, Estrella Morente, también ha dado su apoyo explícito. A través de la Fundación Enrique Morente, que tiene al frente a su madre, Aurora Carbonell, y que en abril de 2025 firmó un convenio de colaboración con el consistorio granadino, y también implicándose en iniciativas como la gala ‘Las Top 100’, que se celebró en julio para impulsar la candidatura. Lola Índigo, criada en la localidad granadina de Huétor Tájar, participó en la gala de los Goya de 2025, celebrada en el Palacio de Congresos de Granada, y allí dio su sí expreso. Fue una gala en la que hubo más de un guiño a favor de la candidatura, el más sonado el del presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite, quien en su discurso prometió regresar a Granada «cuando sea capital cultural ». Bastante gente entendió que el objetivo ya estaba cumplido, pero era sólo un deseo. Aunque compartido por muchos, como se puede ver. Granada no es, en principio, ni más ni menos cainita que otras muchas ciudades andaluzas y españolas. Sin embargo, no es menos cierto que muy pocos proyectos emprendidos por la ciudad consiguen un respaldo prácticamente unánime, lo más normal es que surjan voces discrepantes. La capitalidad cultural europea para el año 2031, que se decidirá en diciembre y a la que Granada aspira, junto a Oviedo, Cáceres y Las Palmas, ha concitado lo más próximo a la conformidad total que se recuerda en muchos años. La adhesión de la Junta de Andalucía al consorcio que trabaja por ese objetivo viene a ser la guinda a un pastel con muchos ingredientes y bastante tiempo de elaboración. Que la Junta no se haya sumado antes tiene un motivo bastante claro: hasta que llegó la primera criba, el pasado 13 de marzo, no podía hacer explícito su apoyo porque otra ciudad andaluza, Jerez de la Frontera, aspiraba exactamente a lo mismo . Al no pasar Jerez el corte, desapareció esa barrera y, seis días después, su presidente, Juanma Moreno recibió en San Telmo a la alcaldesa granadina, Marifrán Carazo, y se visualizó ese respaldo sin fisuras.La incorporación de la Junta al consorcio es, más que nada, un trámite. Que no estuviera sí que sería noticia. No obstante, Carazo ha querido resaltar que es un paso que «sienta las bases de una colaboración que va a ser relevante», porque Junta y ayuntamiento trabajarán «juntos, con compromisos concretos».Juanma Moreno y Marifrán Carazo, el 19 de marzo en Sevilla para simbolizar el apoyo de la Junta al proyecto abcPor su parte, la consejera de Cultura Patricia del Pozo, que al igual que Moreno tuvo que ser prudente hasta que Granada se quedó como única ciudad andaluza aspirante, le ha dado a la incorporación de la institución a la que pertenece un ámbito autonómico: Granada es ya la candidata de todos los andaluces, por así decirlo. Y como tal, «pone en valor la singularidad y la riqueza cultural de Andalucía» y es «la seña de identidad y el motor de modernización económica y de proyección internacional» de la región. Desde diciembre de 2024, Granada opta oficialmente a ser en 2031 la capital cultural europea. Y desde entonces, obviamente, se han movido muchas cosas y, para lo que hace al caso, se han conseguido muchísimas adhesiones. Dentro y fuera. Importante es, por empezar por los apoyos externos, montar una especie de lobby en el que se implicaron tres granadinos de fuste que fueron nombrados comisarios : Luis García Montero, poeta y director del Instituto Cervantes; David Jiménez-Blanco, director de la Bolsa de Madrid; y Pilar Aranda, exrectora de la Universidad de Granada.En Granada, lo que probablemente ha resultado más significativo ha sido el apoyo de los 174 municipios de la provincia . Teniendo en cuenta que están gobernados por partidos de diverso signo, eso tiene mérito. Como también lo tiene que 350 empresarios –algunos grandes, otros modestos- se reunieran el 17 de noviembre de 2025 en su sede en la capital para, en palabras de su presidente, Gerardo Cuerva, «dar un impulso real a un proyecto estratégico y con una enorme capacidad transformadora». Más cerca del primer Día D, casi al borde de esa mencionada primera criba, se entregaron 600 firmas de instituciones, colectivos y ciudadanos a modo particular que se agrupaban bajo una misma idea: la capitalidad cultural será positiva para Granada. Son bastantes más que los que en diciembre se concentraron en Plaza Nueva para protestar contra ese objetivo, bajo el lema: ‘Granada no se vende’. Apenas hubo cien congregados.La gala de los Goya, celebrada en 2025 en Granada, fue una lanzadera para la candidatura epLo que digan los famosos es también importante. Y en Granada también ha habido unanimidad en ese ámbito. Miguel Ríos, icono que no sólo lleva sesenta años en los escenarios, sino que tiene el mérito añadido de que los músicos más jóvenes del lugar le tienen un respeto casi reverencial , fue muy claro cuando expresó que la capital cultural europea «no puede ser otra sino Granada». «Tiene un peso demoledor para convertirse en la capital cultural europea. Es una tierra que tiene mucho talento, mucha historia, mucho arte y mucha vida. Va a poner un hito en esa celebración, vaticinó el cantante. Otra seña de identidad granadina, Estrella Morente, también ha dado su apoyo explícito. A través de la Fundación Enrique Morente, que tiene al frente a su madre, Aurora Carbonell, y que en abril de 2025 firmó un convenio de colaboración con el consistorio granadino, y también implicándose en iniciativas como la gala ‘Las Top 100’, que se celebró en julio para impulsar la candidatura. Lola Índigo, criada en la localidad granadina de Huétor Tájar, participó en la gala de los Goya de 2025, celebrada en el Palacio de Congresos de Granada, y allí dio su sí expreso. Fue una gala en la que hubo más de un guiño a favor de la candidatura, el más sonado el del presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite, quien en su discurso prometió regresar a Granada «cuando sea capital cultural ». Bastante gente entendió que el objetivo ya estaba cumplido, pero era sólo un deseo. Aunque compartido por muchos, como se puede ver.
Granada no es, en principio, ni más ni menos cainita que otras muchas ciudades andaluzas y españolas. Sin embargo, no es menos cierto que muy pocos proyectos emprendidos por la ciudad consiguen un respaldo prácticamente unánime, lo más normal es que surjan voces discrepantes.
La … capitalidad cultural europea para el año 2031, que se decidirá en diciembre y a la que Granada aspira, junto a Oviedo, Cáceres y Las Palmas, ha concitado lo más próximo a la conformidad total que se recuerda en muchos años. La adhesión de la Junta de Andalucía al consorcio que trabaja por ese objetivo viene a ser la guinda a un pastel con muchos ingredientes y bastante tiempo de elaboración.
Que la Junta no se haya sumado antes tiene un motivo bastante claro: hasta que llegó la primera criba, el pasado 13 de marzo, no podía hacer explícito su apoyo porque otra ciudad andaluza, Jerez de la Frontera, aspiraba exactamente a lo mismo. Al no pasar Jerez el corte, desapareció esa barrera y, seis días después, su presidente, Juanma Moreno recibió en San Telmo a la alcaldesa granadina, Marifrán Carazo, y se visualizó ese respaldo sin fisuras.
La incorporación de la Junta al consorcio es, más que nada, un trámite. Que no estuviera sí que sería noticia. No obstante, Carazo ha querido resaltar que es un paso que «sienta las bases de una colaboración que va a ser relevante», porque Junta y ayuntamiento trabajarán «juntos, con compromisos concretos».

(abc)
Por su parte, la consejera de Cultura Patricia del Pozo, que al igual que Moreno tuvo que ser prudente hasta que Granada se quedó como única ciudad andaluza aspirante, le ha dado a la incorporación de la institución a la que pertenece un ámbito autonómico: Granada es ya la candidata de todos los andaluces, por así decirlo. Y como tal, «pone en valor la singularidad y la riqueza cultural de Andalucía» y es «la seña de identidad y el motor de modernización económica y de proyección internacional» de la región.
Desde diciembre de 2024, Granada opta oficialmente a ser en 2031 la capital cultural europea. Y desde entonces, obviamente, se han movido muchas cosas y, para lo que hace al caso, se han conseguido muchísimas adhesiones. Dentro y fuera. Importante es, por empezar por los apoyos externos, montar una especie de lobby en el que se implicaron tres granadinos de fuste que fueron nombrados comisarios: Luis García Montero, poeta y director del Instituto Cervantes; David Jiménez-Blanco, director de la Bolsa de Madrid; y Pilar Aranda, exrectora de la Universidad de Granada.
En Granada, lo que probablemente ha resultado más significativo ha sido el apoyo de los 174 municipios de la provincia. Teniendo en cuenta que están gobernados por partidos de diverso signo, eso tiene mérito. Como también lo tiene que 350 empresarios –algunos grandes, otros modestos- se reunieran el 17 de noviembre de 2025 en su sede en la capital para, en palabras de su presidente, Gerardo Cuerva, «dar un impulso real a un proyecto estratégico y con una enorme capacidad transformadora».
Más cerca del primer Día D, casi al borde de esa mencionada primera criba, se entregaron 600 firmas de instituciones, colectivos y ciudadanos a modo particular que se agrupaban bajo una misma idea: la capitalidad cultural será positiva para Granada. Son bastantes más que los que en diciembre se concentraron en Plaza Nueva para protestar contra ese objetivo, bajo el lema: ‘Granada no se vende’. Apenas hubo cien congregados.

(ep)
Lo que digan los famosos es también importante. Y en Granada también ha habido unanimidad en ese ámbito. Miguel Ríos, icono que no sólo lleva sesenta años en los escenarios, sino que tiene el mérito añadido de que los músicos más jóvenes del lugar le tienen un respeto casi reverencial, fue muy claro cuando expresó que la capital cultural europea «no puede ser otra sino Granada». «Tiene un peso demoledor para convertirse en la capital cultural europea. Es una tierra que tiene mucho talento, mucha historia, mucho arte y mucha vida. Va a poner un hito en esa celebración, vaticinó el cantante.
Otra seña de identidad granadina, Estrella Morente, también ha dado su apoyo explícito. A través de la Fundación Enrique Morente, que tiene al frente a su madre, Aurora Carbonell, y que en abril de 2025 firmó un convenio de colaboración con el consistorio granadino, y también implicándose en iniciativas como la gala ‘Las Top 100’, que se celebró en julio para impulsar la candidatura.
Lola Índigo, criada en la localidad granadina de Huétor Tájar, participó en la gala de los Goya de 2025, celebrada en el Palacio de Congresos de Granada, y allí dio su sí expreso. Fue una gala en la que hubo más de un guiño a favor de la candidatura, el más sonado el del presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite, quien en su discurso prometió regresar a Granada «cuando sea capital cultural». Bastante gente entendió que el objetivo ya estaba cumplido, pero era sólo un deseo. Aunque compartido por muchos, como se puede ver.
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