El inspector Salvador Peña sabe qué es mirar de frente al miedo y la desesperación en los ojos de una joven inmigrante a la que graban sus movimientos con cámaras de seguridad en un piso -prostíbulo las 24 horas. En una de sus últimas operaciones como jefe de la Brigada Provincial de Extranjería de la Policía Nacional recuerda en una entrevista a ABC la imagen que aún conserva de «una vivienda grande donde había unas veinticinco mujeres durmiendo en literas en un sótano. No podían salir de allí salvo para prestar servicios sexuales». El responsable de esta unidad de élite contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual compuesta por ocho agentes recuerda esa escena en la que si venía un cliente sus proxenetas hacían lo que llaman ‘presentación’, que es que les mostraban en ese sótano las 25 mujeres como si fueran un catálogo para que elijan«, recuerda en una entrevista con ABC en la Comisaría de Fleming. Peña ha dirigido operaciones complejas que han logrado desmantelar grupos criminales perfectamente organizados de trata de personas y que a vienen de la mano de otros delitos como tráfico de drogas. «En estos pisos suele venderse drogas, sobre todo, cocaína y tusi , y los proxenetas muchas veces obligan a las propias chicas a consumirlas para sus servicios… por lo que además acaban siendo adictas…», relata este inspector.Noticia relacionada general No No Prostitución en Córdoba «En lo que va de año hemos atendido a mujeres que llegan con sus hijos» Francisco Poyato«Los detenidos suben cada año, y durante el último ejercicio sumaron más de una treintena en la capital cordobesa, Lucena y Cabra. Este equipo que es la luz al final del túnel para estas víctimas. El perfil es variable pero suelen ser jóvenes procedentes de Colombia, Venezuela o Paraguay entre los 20 y los 35 años». Las investigaciones, cuenta este jefe de brigada, comienzan muchas veces gracias a denuncias anónimas o a inspecciones policiales en locales y viviendas donde se sospecha que puede haber explotación, pero también han llegado por parte de clientes al email trata@policia.es que es de forma anónima. «La principal función de esas inspecciones no es comprobar el negocio en sí, sino detectar posibles víctimas de trata. Nuestra prioridad siempre son las mujeres que pueden estar siendo explotadas», apostilla este investigador.Las señales de que puede haber un grupo criminal detrás de uno de estos pisos no siempre son evidentes. Algunas víctimas llegan a verbalizarlo directamente al ver a los agentes, pero en otros casos los policías son los que detectan señales de alerta: miedo constante, que no posean su documentación o el control por parte de terceros; «que no tengan pasaporte, que estén especialmente asustadas o que no puedan decidir por sí mismas son indicadores claros de que son víctimas de explotación sexual».Amenazas, miedo, presión económicaLas organizaciones criminales se aprovechan de la vulnerabilidad de estas chicas, recuerda el jefe de la Brigada de Extranjería. «Muchas vienen engañadas con la promesa de otro trabajo y cuando llegan aquí las obligan a prostituirse mediante amenazas, miedo o presión económica; en otros casos saben que vendrán a ejercer la prostitución, pero desconocen completamente las condiciones de explotación a las que las someterán».El perfil más frecuente de las víctimas se sitúa entre los 25 y 35 años, y predominan las mujeres latinoamericanas. «Estadísticamente destacan Colombia, Venezuela y Paraguay », señala el investigador. Con frecuencia, además, los proxenetas pertenecen a la misma nacionalidad que las víctimas, lo que facilita la captación en los países de origen. Estos grupos criminales operan no sólo en Córdoba sino en otras provincias.Noticia relacionada No No Sucesos Golpe a la prostitución en Córdoba: 15 detenidos por explotación sexual a 20 mujeres en un club de alterne ABC CórdobaEl negocio mueve grandes cantidades de dinero, cientos de miles de euros, y se ha adaptado a los nuevos sistemas de pago. «Años atrás predominaba el efectivo, pero ahora es muy habitual el pago mediante Bizum o tarjeta. Los clientes pueden pagar así tanto los servicios sexuales como la droga» en estos locales. Muchas veces son los turistas que visitan la ciudad los que buscan este tipo de servicio, son muchos los que se meten en estos anuncios para buscar estos pisos prostíbulos«, añade. Uno de los cambios más significativos de los últimos años es el desplazamiento de la prostitución desde los clubes tradicionales hacia los pisos porque, explica, «para las organizaciones es mucho más cómodo explotar a las mujeres en viviendas. Es más discreto y más fácil de controlar». En cuanto a su ubicación este jefe de Extranjería asegura que sí que es cierto que en Ciudad Jardín se concentran muchas de estas viviendas, la mayoría de alquiler, quizá también porque coincide con la presencia de mayor número de población extranjera.Disponiblidad 24 horasLas condiciones de explotación suelen repetirse: disponibilidad las 24 horas, imposibilidad de rechazar a un cliente o una práctica sexual, y salidas muy limitadas al exterior, cuenta el inspector Peña. Y recuerda que «a veces solo pueden salir una o dos horas al día, y en algunos casos ni siquiera eso».Cuando la policía logra liberarlas, el primer obstáculo que tienen que salvar suele ser el miedo. El inspector Peña reconoce que «muchas llegan a decirnos que pensaban que nunca iban a salir de allí, que ese era el final de su vida ». La desconfianza inicial hacia cualquiera nos obliga a realizar un trabajo cercano con mucha psicología junto a organizaciones sociales que ayudan a protegerlas y reconstruir su futuro y su formación como Aperfosa, Mujeres en Zona de Conflicto, Cruz Roja y otras muchas.En los últimos años, el número de investigaciones y detenciones ha aumentado considerablemente. Según explica Peña, esto se debe en parte a que los canales de denuncia funcionan mejor. «La colaboración ciudadana es fundamental. Muchas investigaciones empiezan con un correo anónimo que alerta de que en un piso puede haber mujeres explotadas». A partir de ahí la vida de estas mujeres puede dar un cambio radical, son liberadas. El inspector Salvador Peña sabe qué es mirar de frente al miedo y la desesperación en los ojos de una joven inmigrante a la que graban sus movimientos con cámaras de seguridad en un piso -prostíbulo las 24 horas. En una de sus últimas operaciones como jefe de la Brigada Provincial de Extranjería de la Policía Nacional recuerda en una entrevista a ABC la imagen que aún conserva de «una vivienda grande donde había unas veinticinco mujeres durmiendo en literas en un sótano. No podían salir de allí salvo para prestar servicios sexuales». El responsable de esta unidad de élite contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual compuesta por ocho agentes recuerda esa escena en la que si venía un cliente sus proxenetas hacían lo que llaman ‘presentación’, que es que les mostraban en ese sótano las 25 mujeres como si fueran un catálogo para que elijan«, recuerda en una entrevista con ABC en la Comisaría de Fleming. Peña ha dirigido operaciones complejas que han logrado desmantelar grupos criminales perfectamente organizados de trata de personas y que a vienen de la mano de otros delitos como tráfico de drogas. «En estos pisos suele venderse drogas, sobre todo, cocaína y tusi , y los proxenetas muchas veces obligan a las propias chicas a consumirlas para sus servicios… por lo que además acaban siendo adictas…», relata este inspector.Noticia relacionada general No No Prostitución en Córdoba «En lo que va de año hemos atendido a mujeres que llegan con sus hijos» Francisco Poyato«Los detenidos suben cada año, y durante el último ejercicio sumaron más de una treintena en la capital cordobesa, Lucena y Cabra. Este equipo que es la luz al final del túnel para estas víctimas. El perfil es variable pero suelen ser jóvenes procedentes de Colombia, Venezuela o Paraguay entre los 20 y los 35 años». Las investigaciones, cuenta este jefe de brigada, comienzan muchas veces gracias a denuncias anónimas o a inspecciones policiales en locales y viviendas donde se sospecha que puede haber explotación, pero también han llegado por parte de clientes al email trata@policia.es que es de forma anónima. «La principal función de esas inspecciones no es comprobar el negocio en sí, sino detectar posibles víctimas de trata. Nuestra prioridad siempre son las mujeres que pueden estar siendo explotadas», apostilla este investigador.Las señales de que puede haber un grupo criminal detrás de uno de estos pisos no siempre son evidentes. Algunas víctimas llegan a verbalizarlo directamente al ver a los agentes, pero en otros casos los policías son los que detectan señales de alerta: miedo constante, que no posean su documentación o el control por parte de terceros; «que no tengan pasaporte, que estén especialmente asustadas o que no puedan decidir por sí mismas son indicadores claros de que son víctimas de explotación sexual».Amenazas, miedo, presión económicaLas organizaciones criminales se aprovechan de la vulnerabilidad de estas chicas, recuerda el jefe de la Brigada de Extranjería. «Muchas vienen engañadas con la promesa de otro trabajo y cuando llegan aquí las obligan a prostituirse mediante amenazas, miedo o presión económica; en otros casos saben que vendrán a ejercer la prostitución, pero desconocen completamente las condiciones de explotación a las que las someterán».El perfil más frecuente de las víctimas se sitúa entre los 25 y 35 años, y predominan las mujeres latinoamericanas. «Estadísticamente destacan Colombia, Venezuela y Paraguay », señala el investigador. Con frecuencia, además, los proxenetas pertenecen a la misma nacionalidad que las víctimas, lo que facilita la captación en los países de origen. Estos grupos criminales operan no sólo en Córdoba sino en otras provincias.Noticia relacionada No No Sucesos Golpe a la prostitución en Córdoba: 15 detenidos por explotación sexual a 20 mujeres en un club de alterne ABC CórdobaEl negocio mueve grandes cantidades de dinero, cientos de miles de euros, y se ha adaptado a los nuevos sistemas de pago. «Años atrás predominaba el efectivo, pero ahora es muy habitual el pago mediante Bizum o tarjeta. Los clientes pueden pagar así tanto los servicios sexuales como la droga» en estos locales. Muchas veces son los turistas que visitan la ciudad los que buscan este tipo de servicio, son muchos los que se meten en estos anuncios para buscar estos pisos prostíbulos«, añade. Uno de los cambios más significativos de los últimos años es el desplazamiento de la prostitución desde los clubes tradicionales hacia los pisos porque, explica, «para las organizaciones es mucho más cómodo explotar a las mujeres en viviendas. Es más discreto y más fácil de controlar». En cuanto a su ubicación este jefe de Extranjería asegura que sí que es cierto que en Ciudad Jardín se concentran muchas de estas viviendas, la mayoría de alquiler, quizá también porque coincide con la presencia de mayor número de población extranjera.Disponiblidad 24 horasLas condiciones de explotación suelen repetirse: disponibilidad las 24 horas, imposibilidad de rechazar a un cliente o una práctica sexual, y salidas muy limitadas al exterior, cuenta el inspector Peña. Y recuerda que «a veces solo pueden salir una o dos horas al día, y en algunos casos ni siquiera eso».Cuando la policía logra liberarlas, el primer obstáculo que tienen que salvar suele ser el miedo. El inspector Peña reconoce que «muchas llegan a decirnos que pensaban que nunca iban a salir de allí, que ese era el final de su vida ». La desconfianza inicial hacia cualquiera nos obliga a realizar un trabajo cercano con mucha psicología junto a organizaciones sociales que ayudan a protegerlas y reconstruir su futuro y su formación como Aperfosa, Mujeres en Zona de Conflicto, Cruz Roja y otras muchas.En los últimos años, el número de investigaciones y detenciones ha aumentado considerablemente. Según explica Peña, esto se debe en parte a que los canales de denuncia funcionan mejor. «La colaboración ciudadana es fundamental. Muchas investigaciones empiezan con un correo anónimo que alerta de que en un piso puede haber mujeres explotadas». A partir de ahí la vida de estas mujeres puede dar un cambio radical, son liberadas.
El inspector Salvador Peña sabe qué es mirar de frente al miedo y la desesperación en los ojos de una joven inmigrante a la que graban sus movimientos con cámaras de seguridad en un piso -prostíbulo las 24 horas. En una de sus últimas operaciones … como jefe de la Brigada Provincial de Extranjería de la Policía Nacional recuerda en una entrevista a ABC la imagen que aún conserva de «una vivienda grande donde había unas veinticinco mujeres durmiendo en literas en un sótano. No podían salir de allí salvo para prestar servicios sexuales».
El responsable de esta unidad de élite contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual compuesta por ocho agentes recuerda esa escena en la que si venía un cliente sus proxenetas hacían lo que llaman ‘presentación’, que es que les mostraban en ese sótano las 25 mujeres como si fueran un catálogo para que elijan«, recuerda en una entrevista con ABC en la Comisaría de Fleming.
Peña ha dirigido operaciones complejas que han logrado desmantelar grupos criminales perfectamente organizados de trata de personas y que a vienen de la mano de otros delitos como tráfico de drogas. «En estos pisos suele venderse drogas, sobre todo, cocaína y tusi, y los proxenetas muchas veces obligan a las propias chicas a consumirlas para sus servicios… por lo que además acaban siendo adictas…», relata este inspector.
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Prostitución en Córdoba
Francisco Poyato
«Los detenidos suben cada año, y durante el último ejercicio sumaron más de una treintena en la capital cordobesa, Lucena y Cabra. Este equipo que es la luz al final del túnel para estas víctimas. El perfil es variable pero suelen ser jóvenes procedentes de Colombia, Venezuela o Paraguay entre los 20 y los 35 años». Las investigaciones, cuenta este jefe de brigada, comienzan muchas veces gracias a denuncias anónimas o a inspecciones policiales en locales y viviendas donde se sospecha que puede haber explotación, pero también han llegado por parte de clientes al email trata@policia.es que es de forma anónima. «La principal función de esas inspecciones no es comprobar el negocio en sí, sino detectar posibles víctimas de trata. Nuestra prioridad siempre son las mujeres que pueden estar siendo explotadas», apostilla este investigador.
Las señales de que puede haber un grupo criminal detrás de uno de estos pisos no siempre son evidentes. Algunas víctimas llegan a verbalizarlo directamente al ver a los agentes, pero en otros casos los policías son los que detectan señales de alerta: miedo constante, que no posean su documentación o el control por parte de terceros; «que no tengan pasaporte, que estén especialmente asustadas o que no puedan decidir por sí mismas son indicadores claros de que son víctimas de explotación sexual».
Amenazas, miedo, presión económica
Las organizaciones criminales se aprovechan de la vulnerabilidad de estas chicas, recuerda el jefe de la Brigada de Extranjería. «Muchas vienen engañadas con la promesa de otro trabajo y cuando llegan aquí las obligan a prostituirse mediante amenazas, miedo o presión económica; en otros casos saben que vendrán a ejercer la prostitución, pero desconocen completamente las condiciones de explotación a las que las someterán».
El perfil más frecuente de las víctimas se sitúa entre los 25 y 35 años, y predominan las mujeres latinoamericanas. «Estadísticamente destacan Colombia, Venezuela y Paraguay», señala el investigador. Con frecuencia, además, los proxenetas pertenecen a la misma nacionalidad que las víctimas, lo que facilita la captación en los países de origen. Estos grupos criminales operan no sólo en Córdoba sino en otras provincias.
El negocio mueve grandes cantidades de dinero, cientos de miles de euros, y se ha adaptado a los nuevos sistemas de pago. «Años atrás predominaba el efectivo, pero ahora es muy habitual el pago mediante Bizum o tarjeta. Los clientes pueden pagar así tanto los servicios sexuales como la droga» en estos locales. Muchas veces son los turistas que visitan la ciudad los que buscan este tipo de servicio, son muchos los que se meten en estos anuncios para buscar estos pisos prostíbulos«, añade.
Uno de los cambios más significativos de los últimos años es el desplazamiento de la prostitución desde los clubes tradicionales hacia los pisos porque, explica, «para las organizaciones es mucho más cómodo explotar a las mujeres en viviendas. Es más discreto y más fácil de controlar». En cuanto a su ubicación este jefe de Extranjería asegura que sí que es cierto que en Ciudad Jardín se concentran muchas de estas viviendas, la mayoría de alquiler, quizá también porque coincide con la presencia de mayor número de población extranjera.
Disponiblidad 24 horas
Las condiciones de explotación suelen repetirse: disponibilidad las 24 horas, imposibilidad de rechazar a un cliente o una práctica sexual, y salidas muy limitadas al exterior, cuenta el inspector Peña. Y recuerda que «a veces solo pueden salir una o dos horas al día, y en algunos casos ni siquiera eso».
Cuando la policía logra liberarlas, el primer obstáculo que tienen que salvar suele ser el miedo. El inspector Peña reconoce que «muchas llegan a decirnos que pensaban que nunca iban a salir de allí, que ese era el final de su vida». La desconfianza inicial hacia cualquiera nos obliga a realizar un trabajo cercano con mucha psicología junto a organizaciones sociales que ayudan a protegerlas y reconstruir su futuro y su formación como Aperfosa, Mujeres en Zona de Conflicto, Cruz Roja y otras muchas.
En los últimos años, el número de investigaciones y detenciones ha aumentado considerablemente. Según explica Peña, esto se debe en parte a que los canales de denuncia funcionan mejor. «La colaboración ciudadana es fundamental. Muchas investigaciones empiezan con un correo anónimo que alerta de que en un piso puede haber mujeres explotadas». A partir de ahí la vida de estas mujeres puede dar un cambio radical, son liberadas.
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