El sedentarismo es el enemigo a batir. El cuerpo está hecho para moverse, y cuando hacemos ejercicio no solo fortalecemos los músculos o el corazón, también estamos ayudando a nuestro cerebro a renovarse. Explica en una entrevista con ABC José Luis Trejo, neurobiólogo del Centro de Neurociencias Cajal del CSIC, que lleva más de dos décadas estudiando cómo el movimiento moldea nuestro cerebro y nuestra mente.En su nuevo libro, ‘Neuronas en marcha’ (Ed. Geoplaneta Ciencia) el investigador recopila todo lo que la ciencia sabe sobre la «neurobiología del movimiento», desde los estragos del sedentarismo hasta los límites del ejercicio excesivo.De tí depende moverte cada cierto tiempo: estar sentado mucho rato tiene perjuicios para tu saludEl investigador destaca que pasar muchas horas sentado, con mínimas interrupciones, produce perjuicios para la salud cerebral independientemente del ejercicio posterior. Así que por mucho que uno vaya al gimnasio una hora al día, si no se mueve el resto del tiempo, mal asunto. Y no depende de ti que tengas que estar sentado tanto tiempo, pero sí que depende de ti que cada cierto tiempo te muevas.Estudios analizaron cerebros de personas que iban al gimnasio, pero solo quienes se levantaban frecuentemente evitaron el deterioro; el sedentarismo acelera el envejecimiento neuronal y afecta el estado de ánimo al minimizar la creación de nuevas neuronas. La inactividad hace que el cerebro se acomode al mínimo coste energético, lo que reduce la neurogénesis en el hipocampo, clave para memoria, aprendizaje y regulación emocional, incrementando riesgos de ansiedad y depresión.Para contrarrestarlo, el experto recomienda en la charla interrumpir el sedentarismo laboral levantándose cada hora durante 2-3 minutos: un paseo corto, subir escaleras o cualquier actividad que eleve la frecuencia cardíaca y mejora la salud mental. En trabajos frente a pantallas, basta con moverse cada 5 minutos como mínimo para potenciar beneficios neuronales; la OMS estima que la inactividad causa 1,9 millones de muertes anuales y el 6% de las globales, subrayando su gravedad.«Hay un momento por encima del cual el ejercicio empieza a ser dañino»Cuenta el experto que no existe una receta universal en cuanto a la cantidad de ejercicio que debemos hacer: la «dosis perfecta» depende del nivel actual de forma física. Para sedentarios, empezar con paseos; si ya caminan, aumentar intensidad, velocidad y duración; solo después, correr. Lo ideal es consultar médico o fisioterapeuta, pero «minimizar tiempo sentado es prioritario».Las claves de José Luis Trejo sobre el ejercicio y salud cerebralSedentarismo daña más que el gimnasio: Pasar horas sentado deteriora el cerebro independientemente de una hora de ejercicio diario, acelerando el envejecimiento neuronal y afectando el ánimo al reducir la neurogénesis hipocampal. Muévete cada hora: Levántate 2-3 minutos por hora para pasear o subir escaleras; eleva la frecuencia cardíaca y reduce riesgos mentales, incluso en trabajos sedentarios frente a pantallas. Dosis personalizada de ejercicio: Empieza con paseos si eres sedentario, progresa a caminatas intensas y luego corre; consulta a un especialista para tu nivel óptimo, priorizando minimizar tiempo sentado. Evita el exceso: Intensidad o duración extrema genera estrés no adaptativo que anula beneficios y causa deterioro cognitivo; busca el término medio, ni sedentarismo ni extenuación. Neurogénesis para memoria y ánimo: El movimiento estimula nuevas neuronas en el hipocampo, clave para aprendizaje, memoria y regulación emocional, contrarrestando ansiedad y depresión.Que hacer ejercicio es bueno para nuestra salud es algo incuestionable. No obstante, Trejo matiza que no todo vale. «Si el esfuerzo es excesivo o la intensidad supera lo que el cuerpo puede adaptarse, se convierte en un estrés no adaptativo», advierte. En ese punto, los beneficios desaparecen e incluso pueden revertirse, generando deterioro cognitivo y neuronal. «Hay un momento por encima del cual el ejercicio deja de ser maravilloso y empieza a ser dañino», señala el experto, que aboga por el «término medio». El sedentarismo es el enemigo a batir. El cuerpo está hecho para moverse, y cuando hacemos ejercicio no solo fortalecemos los músculos o el corazón, también estamos ayudando a nuestro cerebro a renovarse. Explica en una entrevista con ABC José Luis Trejo, neurobiólogo del Centro de Neurociencias Cajal del CSIC, que lleva más de dos décadas estudiando cómo el movimiento moldea nuestro cerebro y nuestra mente.En su nuevo libro, ‘Neuronas en marcha’ (Ed. Geoplaneta Ciencia) el investigador recopila todo lo que la ciencia sabe sobre la «neurobiología del movimiento», desde los estragos del sedentarismo hasta los límites del ejercicio excesivo.De tí depende moverte cada cierto tiempo: estar sentado mucho rato tiene perjuicios para tu saludEl investigador destaca que pasar muchas horas sentado, con mínimas interrupciones, produce perjuicios para la salud cerebral independientemente del ejercicio posterior. Así que por mucho que uno vaya al gimnasio una hora al día, si no se mueve el resto del tiempo, mal asunto. Y no depende de ti que tengas que estar sentado tanto tiempo, pero sí que depende de ti que cada cierto tiempo te muevas.Estudios analizaron cerebros de personas que iban al gimnasio, pero solo quienes se levantaban frecuentemente evitaron el deterioro; el sedentarismo acelera el envejecimiento neuronal y afecta el estado de ánimo al minimizar la creación de nuevas neuronas. La inactividad hace que el cerebro se acomode al mínimo coste energético, lo que reduce la neurogénesis en el hipocampo, clave para memoria, aprendizaje y regulación emocional, incrementando riesgos de ansiedad y depresión.Para contrarrestarlo, el experto recomienda en la charla interrumpir el sedentarismo laboral levantándose cada hora durante 2-3 minutos: un paseo corto, subir escaleras o cualquier actividad que eleve la frecuencia cardíaca y mejora la salud mental. En trabajos frente a pantallas, basta con moverse cada 5 minutos como mínimo para potenciar beneficios neuronales; la OMS estima que la inactividad causa 1,9 millones de muertes anuales y el 6% de las globales, subrayando su gravedad.«Hay un momento por encima del cual el ejercicio empieza a ser dañino»Cuenta el experto que no existe una receta universal en cuanto a la cantidad de ejercicio que debemos hacer: la «dosis perfecta» depende del nivel actual de forma física. Para sedentarios, empezar con paseos; si ya caminan, aumentar intensidad, velocidad y duración; solo después, correr. Lo ideal es consultar médico o fisioterapeuta, pero «minimizar tiempo sentado es prioritario».Las claves de José Luis Trejo sobre el ejercicio y salud cerebralSedentarismo daña más que el gimnasio: Pasar horas sentado deteriora el cerebro independientemente de una hora de ejercicio diario, acelerando el envejecimiento neuronal y afectando el ánimo al reducir la neurogénesis hipocampal. Muévete cada hora: Levántate 2-3 minutos por hora para pasear o subir escaleras; eleva la frecuencia cardíaca y reduce riesgos mentales, incluso en trabajos sedentarios frente a pantallas. Dosis personalizada de ejercicio: Empieza con paseos si eres sedentario, progresa a caminatas intensas y luego corre; consulta a un especialista para tu nivel óptimo, priorizando minimizar tiempo sentado. Evita el exceso: Intensidad o duración extrema genera estrés no adaptativo que anula beneficios y causa deterioro cognitivo; busca el término medio, ni sedentarismo ni extenuación. Neurogénesis para memoria y ánimo: El movimiento estimula nuevas neuronas en el hipocampo, clave para aprendizaje, memoria y regulación emocional, contrarrestando ansiedad y depresión.Que hacer ejercicio es bueno para nuestra salud es algo incuestionable. No obstante, Trejo matiza que no todo vale. «Si el esfuerzo es excesivo o la intensidad supera lo que el cuerpo puede adaptarse, se convierte en un estrés no adaptativo», advierte. En ese punto, los beneficios desaparecen e incluso pueden revertirse, generando deterioro cognitivo y neuronal. «Hay un momento por encima del cual el ejercicio deja de ser maravilloso y empieza a ser dañino», señala el experto, que aboga por el «término medio».
El sedentarismo es el enemigo a batir. El cuerpo está hecho para moverse, y cuando hacemos ejercicio no solo fortalecemos los músculos o el corazón, también estamos ayudando a nuestro cerebro a renovarse. Explica en una entrevista con ABC José Luis Trejo, neurobiólogo del Centro … de Neurociencias Cajal del CSIC, que lleva más de dos décadas estudiando cómo el movimiento moldea nuestro cerebro y nuestra mente.
En su nuevo libro, ‘Neuronas en marcha’ (Ed. Geoplaneta Ciencia) el investigador recopila todo lo que la ciencia sabe sobre la «neurobiología del movimiento», desde los estragos del sedentarismo hasta los límites del ejercicio excesivo.
De tí depende moverte cada cierto tiempo: estar sentado mucho rato tiene perjuicios para tu salud
El investigador destaca que pasar muchas horas sentado, con mínimas interrupciones, produce perjuicios para la salud cerebral independientemente del ejercicio posterior. Así que por mucho que uno vaya al gimnasio una hora al día, si no se mueve el resto del tiempo, mal asunto. Y no depende de ti que tengas que estar sentado tanto tiempo, pero sí que depende de ti que cada cierto tiempo te muevas.
Estudios analizaron cerebros de personas que iban al gimnasio, pero solo quienes se levantaban frecuentemente evitaron el deterioro; el sedentarismo acelera el envejecimiento neuronal y afecta el estado de ánimo al minimizar la creación de nuevas neuronas. La inactividad hace que el cerebro se acomode al mínimo coste energético, lo que reduce la neurogénesis en el hipocampo, clave para memoria, aprendizaje y regulación emocional, incrementando riesgos de ansiedad y depresión.
Para contrarrestarlo, el experto recomienda en la charla interrumpir el sedentarismo laboral levantándose cada hora durante 2-3 minutos: un paseo corto, subir escaleras o cualquier actividad que eleve la frecuencia cardíaca y mejora la salud mental. En trabajos frente a pantallas, basta con moverse cada 5 minutos como mínimo para potenciar beneficios neuronales; la OMS estima que la inactividad causa 1,9 millones de muertes anuales y el 6% de las globales, subrayando su gravedad.
«Hay un momento por encima del cual el ejercicio empieza a ser dañino»
Cuenta el experto que no existe una receta universal en cuanto a la cantidad de ejercicio que debemos hacer: la «dosis perfecta» depende del nivel actual de forma física. Para sedentarios, empezar con paseos; si ya caminan, aumentar intensidad, velocidad y duración; solo después, correr. Lo ideal es consultar médico o fisioterapeuta, pero «minimizar tiempo sentado es prioritario».
Las claves de José Luis Trejo sobre el ejercicio y salud cerebral
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Sedentarismo daña más que el gimnasio: Pasar horas sentado deteriora el cerebro independientemente de una hora de ejercicio diario, acelerando el envejecimiento neuronal y afectando el ánimo al reducir la neurogénesis hipocampal.
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Muévete cada hora: Levántate 2-3 minutos por hora para pasear o subir escaleras; eleva la frecuencia cardíaca y reduce riesgos mentales, incluso en trabajos sedentarios frente a pantallas.
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Dosis personalizada de ejercicio: Empieza con paseos si eres sedentario, progresa a caminatas intensas y luego corre; consulta a un especialista para tu nivel óptimo, priorizando minimizar tiempo sentado.
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Evita el exceso: Intensidad o duración extrema genera estrés no adaptativo que anula beneficios y causa deterioro cognitivo; busca el término medio, ni sedentarismo ni extenuación.
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Neurogénesis para memoria y ánimo: El movimiento estimula nuevas neuronas en el hipocampo, clave para aprendizaje, memoria y regulación emocional, contrarrestando ansiedad y depresión.
Que hacer ejercicio es bueno para nuestra salud es algo incuestionable. No obstante, Trejo matiza que no todo vale. «Si el esfuerzo es excesivo o la intensidad supera lo que el cuerpo puede adaptarse, se convierte en un estrés no adaptativo», advierte. En ese punto, los beneficios desaparecen e incluso pueden revertirse, generando deterioro cognitivo y neuronal. «Hay un momento por encima del cual el ejercicio deja de ser maravilloso y empieza a ser dañino», señala el experto, que aboga por el «término medio».
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