Si todas las encuestas aciertan, el presidente andaluz y candidato del PP, Juanma Moreno , ganará por segunda vez las próximas elecciones autonómicas que ya tienen fecha. La única incógnita es si va a necesitar a Vox para gobernar, es decir, si pierde la mayoría absoluta de 58 escaños que consiguió en los anteriores comicios del 19 de junio de 2022. El peligro para el mandatario regional viene más del partido que está a su derecha, de Santiago Abascal, que de la izquierda bajo el liderazgo de María Jesús Montero, la persona de más confianza de Pedro Sánchez, que no termina de despegar en los sondeos.Moreno parte con dos ventajas: la primera es que afronta los comicios desde el poder, que desgasta pero no tanto como calentar los asientos de la oposición, y la segunda es que está doctorado en procesos electorales y sabe que el mayor error estratégico sería caer en la autocomplacencia. Con esta sería la cuarta vez que se presenta a los comicios. Fue presidente al segundo intento. Éste es un repaso a sus distintos exámenes en las urnas.2015: el aterrizaje del desconocido JuanmaLlevaba apenas un año al mando del PP andaluz cuando se examinó por primera vez frente a Susana Díaz, que se jugaba su reelección como presidenta tras sustituir a José Antonio Griñán. Su aterrizaje no fue fácil. Tuvo que tomar el testigo del líder saliente del PP-A, Juan Ignacio Zoido, quien había apostado por José Luis Sanz, hoy alcalde de Sevilla, para dirigir el partido en Andalucía, que aún estaba digiriendo el fracaso de Javier Arenas en las elecciones de 2012, sin mayoría para gobernar. Moreno era un joven malagueño de 42 años, desconocido por la opinión pública andaluza, que había ocupado la Secretaría de Estado de Asuntos Sociales e Igualdad en el Gobierno de Mariano Rajoy. El presidente nacional confió en él con unas palabras cargadas de simbolismo: «Tú lo has querido. Todos te vamos a ayudar y yo el primero». El PP sacó su peor resultado hasta la fecha, 33 escaños. Perdió 17 de los obtenidos por Arenas. Pero Moreno no se resignó. Sabía que la suya iba a ser una carrera de fondo y empezó a calentar en la bancada de la oposición.2018: De desahuciado a resucitadoSi 2015 le hizo tocar el suelo, los comicios de 2018 fueron una carambola que cambió la historia. El líder del PP-A, que concurría por segunda vez a las urnas cuestionado por algunos sectores de su partido pero con la confianza de Pablo Casado, vivió la jornada electoral del 2 de diciembre de 2018 como una resurrección política. Con el peor resultado de su historia, con solo 26 de los 109 escaños del Parlamento, Moreno sorteó la amenaza del «sorpasso» de Ciudadanos y aprovechó la irrupción de Vox con 12 asientos en la Cámara autonómica para alcanzar su meta soñada: el Palacio de San Telmo, la sede de la Presidencia andaluza. Los astros de alinearon a su favor. La suma de las tres formaciones, pacto de gobierno del PP con Juan Marín (Cs) y apoyo parlamentario de los de Abascal, permitió desalojar a la ganadora, Susana Díaz, y convertirse en el primer presidente no socialista de la Junta en casi 37 años de la autonomía. Ahora dependía de él mantener ese capital. Aprovechó la gestión de la pandemia para ahormar su perfil institucional y sembrar con el desatasco de algunos proyectos empantanados como el abandonado Hospital Militar de Sevilla el terreno para los siguientes comicios.2022: la consagración del ‘juanmanismo’Juanma Moreno llegó a junio de 2022 con una Andalucía que había interiorizado el cambio político sin ningún trauma. El presidente planteó una campaña de corte personalista donde las siglas del PP ocupaban un segundo plano. Había nacido el ‘juanmanismo’, una corriente de andalucismo moderado y sin estridencias ideológicas que atrajo a los antiguos votantes socialistas y también a los electores que dejó huérfanos el partido liberal de Albert Rivera, hundido tras pasar por el gobierno. El resultado fue una mayoría histórica de 58 escaños y el 43,1% de los votos. Fue un golpe de autoridad definitivo. Las ocho provincias, incluido el bastión socialista de Sevilla, se tiñó de azul PP. 2026: El desafío de la resistenciaEl PP sigue siendo la fuerza dominante en los sondeos pero Moreno no las tiene todas consigo para seguir gobernando en solitario. El desgaste de la gestión y los problemas que ha tenido en la sanidad pública, como las listas de espera o los errores en la comunicación de 2.317 casos de cribados de cáncer de mama, pesan en su contra. Pero el presidente tiene también a su favor que sus oponentes están mucho peor. La izquierda está dividida y su principal candidata sanchista, María Jesús Montero, genera más rechazo que entusiasmo . Por su flanco derecho tampoco están en su mejor momento. Abascal afronta su primera gran crisis con un grupo de disidentes encabezado su exportavoz parlamentario Iván Espinosa de los Monteros que denuncia irregularidades económicas y autoritarismo en el entorno de su líder. Las últimas encuestas, el barómetro del Centra y el sondeo de GAD3, sitúan a Moreno al borde de la mayoría absoluta (53-55 escaños) pero no hay garantías de que vaya a conservarla. Si todas las encuestas aciertan, el presidente andaluz y candidato del PP, Juanma Moreno , ganará por segunda vez las próximas elecciones autonómicas que ya tienen fecha. La única incógnita es si va a necesitar a Vox para gobernar, es decir, si pierde la mayoría absoluta de 58 escaños que consiguió en los anteriores comicios del 19 de junio de 2022. El peligro para el mandatario regional viene más del partido que está a su derecha, de Santiago Abascal, que de la izquierda bajo el liderazgo de María Jesús Montero, la persona de más confianza de Pedro Sánchez, que no termina de despegar en los sondeos.Moreno parte con dos ventajas: la primera es que afronta los comicios desde el poder, que desgasta pero no tanto como calentar los asientos de la oposición, y la segunda es que está doctorado en procesos electorales y sabe que el mayor error estratégico sería caer en la autocomplacencia. Con esta sería la cuarta vez que se presenta a los comicios. Fue presidente al segundo intento. Éste es un repaso a sus distintos exámenes en las urnas.2015: el aterrizaje del desconocido JuanmaLlevaba apenas un año al mando del PP andaluz cuando se examinó por primera vez frente a Susana Díaz, que se jugaba su reelección como presidenta tras sustituir a José Antonio Griñán. Su aterrizaje no fue fácil. Tuvo que tomar el testigo del líder saliente del PP-A, Juan Ignacio Zoido, quien había apostado por José Luis Sanz, hoy alcalde de Sevilla, para dirigir el partido en Andalucía, que aún estaba digiriendo el fracaso de Javier Arenas en las elecciones de 2012, sin mayoría para gobernar. Moreno era un joven malagueño de 42 años, desconocido por la opinión pública andaluza, que había ocupado la Secretaría de Estado de Asuntos Sociales e Igualdad en el Gobierno de Mariano Rajoy. El presidente nacional confió en él con unas palabras cargadas de simbolismo: «Tú lo has querido. Todos te vamos a ayudar y yo el primero». El PP sacó su peor resultado hasta la fecha, 33 escaños. Perdió 17 de los obtenidos por Arenas. Pero Moreno no se resignó. Sabía que la suya iba a ser una carrera de fondo y empezó a calentar en la bancada de la oposición.2018: De desahuciado a resucitadoSi 2015 le hizo tocar el suelo, los comicios de 2018 fueron una carambola que cambió la historia. El líder del PP-A, que concurría por segunda vez a las urnas cuestionado por algunos sectores de su partido pero con la confianza de Pablo Casado, vivió la jornada electoral del 2 de diciembre de 2018 como una resurrección política. Con el peor resultado de su historia, con solo 26 de los 109 escaños del Parlamento, Moreno sorteó la amenaza del «sorpasso» de Ciudadanos y aprovechó la irrupción de Vox con 12 asientos en la Cámara autonómica para alcanzar su meta soñada: el Palacio de San Telmo, la sede de la Presidencia andaluza. Los astros de alinearon a su favor. La suma de las tres formaciones, pacto de gobierno del PP con Juan Marín (Cs) y apoyo parlamentario de los de Abascal, permitió desalojar a la ganadora, Susana Díaz, y convertirse en el primer presidente no socialista de la Junta en casi 37 años de la autonomía. Ahora dependía de él mantener ese capital. Aprovechó la gestión de la pandemia para ahormar su perfil institucional y sembrar con el desatasco de algunos proyectos empantanados como el abandonado Hospital Militar de Sevilla el terreno para los siguientes comicios.2022: la consagración del ‘juanmanismo’Juanma Moreno llegó a junio de 2022 con una Andalucía que había interiorizado el cambio político sin ningún trauma. El presidente planteó una campaña de corte personalista donde las siglas del PP ocupaban un segundo plano. Había nacido el ‘juanmanismo’, una corriente de andalucismo moderado y sin estridencias ideológicas que atrajo a los antiguos votantes socialistas y también a los electores que dejó huérfanos el partido liberal de Albert Rivera, hundido tras pasar por el gobierno. El resultado fue una mayoría histórica de 58 escaños y el 43,1% de los votos. Fue un golpe de autoridad definitivo. Las ocho provincias, incluido el bastión socialista de Sevilla, se tiñó de azul PP. 2026: El desafío de la resistenciaEl PP sigue siendo la fuerza dominante en los sondeos pero Moreno no las tiene todas consigo para seguir gobernando en solitario. El desgaste de la gestión y los problemas que ha tenido en la sanidad pública, como las listas de espera o los errores en la comunicación de 2.317 casos de cribados de cáncer de mama, pesan en su contra. Pero el presidente tiene también a su favor que sus oponentes están mucho peor. La izquierda está dividida y su principal candidata sanchista, María Jesús Montero, genera más rechazo que entusiasmo . Por su flanco derecho tampoco están en su mejor momento. Abascal afronta su primera gran crisis con un grupo de disidentes encabezado su exportavoz parlamentario Iván Espinosa de los Monteros que denuncia irregularidades económicas y autoritarismo en el entorno de su líder. Las últimas encuestas, el barómetro del Centra y el sondeo de GAD3, sitúan a Moreno al borde de la mayoría absoluta (53-55 escaños) pero no hay garantías de que vaya a conservarla.
Si todas las encuestas aciertan, el presidente andaluz y candidato del PP, Juanma Moreno, ganará por segunda vez las próximas elecciones autonómicas que ya tienen fecha. La única incógnita es si va a necesitar a Vox para gobernar, es decir, si pierde la mayoría … absoluta de 58 escaños que consiguió en los anteriores comicios del 19 de junio de 2022. El peligro para el mandatario regional viene más del partido que está a su derecha, de Santiago Abascal, que de la izquierda bajo el liderazgo de María Jesús Montero, la persona de más confianza de Pedro Sánchez, que no termina de despegar en los sondeos.
Moreno parte con dos ventajas: la primera es que afronta los comicios desde el poder, que desgasta pero no tanto como calentar los asientos de la oposición, y la segunda es que está doctorado en procesos electorales y sabe que el mayor error estratégico sería caer en la autocomplacencia. Con esta sería la cuarta vez que se presenta a los comicios. Fue presidente al segundo intento. Éste es un repaso a sus distintos exámenes en las urnas.
2015: el aterrizaje del desconocido Juanma
Llevaba apenas un año al mando del PP andaluz cuando se examinó por primera vez frente a Susana Díaz, que se jugaba su reelección como presidenta tras sustituir a José Antonio Griñán. Su aterrizaje no fue fácil. Tuvo que tomar el testigo del líder saliente del PP-A, Juan Ignacio Zoido, quien había apostado por José Luis Sanz, hoy alcalde de Sevilla, para dirigir el partido en Andalucía, que aún estaba digiriendo el fracaso de Javier Arenas en las elecciones de 2012, sin mayoría para gobernar.
Moreno era un joven malagueño de 42 años, desconocido por la opinión pública andaluza, que había ocupado la Secretaría de Estado de Asuntos Sociales e Igualdad en el Gobierno de Mariano Rajoy. El presidente nacional confió en él con unas palabras cargadas de simbolismo: «Tú lo has querido. Todos te vamos a ayudar y yo el primero». El PP sacó su peor resultado hasta la fecha, 33 escaños. Perdió 17 de los obtenidos por Arenas. Pero Moreno no se resignó. Sabía que la suya iba a ser una carrera de fondo y empezó a calentar en la bancada de la oposición.
2018: De desahuciado a resucitado
Si 2015 le hizo tocar el suelo, los comicios de 2018 fueron una carambola que cambió la historia. El líder del PP-A, que concurría por segunda vez a las urnas cuestionado por algunos sectores de su partido pero con la confianza de Pablo Casado, vivió la jornada electoral del 2 de diciembre de 2018 como una resurrección política.
Con el peor resultado de su historia, con solo 26 de los 109 escaños del Parlamento, Moreno sorteó la amenaza del «sorpasso» de Ciudadanos y aprovechó la irrupción de Vox con 12 asientos en la Cámara autonómica para alcanzar su meta soñada: el Palacio de San Telmo, la sede de la Presidencia andaluza.
Los astros de alinearon a su favor. La suma de las tres formaciones, pacto de gobierno del PP con Juan Marín (Cs) y apoyo parlamentario de los de Abascal, permitió desalojar a la ganadora, Susana Díaz, y convertirse en el primer presidente no socialista de la Junta en casi 37 años de la autonomía. Ahora dependía de él mantener ese capital. Aprovechó la gestión de la pandemia para ahormar su perfil institucional y sembrar con el desatasco de algunos proyectos empantanados como el abandonado Hospital Militar de Sevilla el terreno para los siguientes comicios.
2022: la consagración del ‘juanmanismo’
Juanma Moreno llegó a junio de 2022 con una Andalucía que había interiorizado el cambio político sin ningún trauma. El presidente planteó una campaña de corte personalista donde las siglas del PP ocupaban un segundo plano. Había nacido el ‘juanmanismo’, una corriente de andalucismo moderado y sin estridencias ideológicas que atrajo a los antiguos votantes socialistas y también a los electores que dejó huérfanos el partido liberal de Albert Rivera, hundido tras pasar por el gobierno.
El resultado fue una mayoría histórica de 58 escaños y el 43,1% de los votos. Fue un golpe de autoridad definitivo. Las ocho provincias, incluido el bastión socialista de Sevilla, se tiñó de azul PP.
2026: El desafío de la resistencia
El PP sigue siendo la fuerza dominante en los sondeos pero Moreno no las tiene todas consigo para seguir gobernando en solitario. El desgaste de la gestión y los problemas que ha tenido en la sanidad pública, como las listas de espera o los errores en la comunicación de 2.317 casos de cribados de cáncer de mama, pesan en su contra.
Pero el presidente tiene también a su favor que sus oponentes están mucho peor. La izquierda está dividida y su principal candidata sanchista, María Jesús Montero, genera más rechazo que entusiasmo. Por su flanco derecho tampoco están en su mejor momento. Abascal afronta su primera gran crisis con un grupo de disidentes encabezado su exportavoz parlamentario Iván Espinosa de los Monteros que denuncia irregularidades económicas y autoritarismo en el entorno de su líder.
Las últimas encuestas, el barómetro del Centra y el sondeo de GAD3, sitúan a Moreno al borde de la mayoría absoluta (53-55 escaños) pero no hay garantías de que vaya a conservarla.
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