Oriol Junqueras no cree que Salvador Illa adelante las elecciones si no hay presupuestos. «Nos están intentando vender una estufa vieja bajo la amenaza de que viene mucho frío», apunta uno de sus asesores. El líder de los republicanos está convencido de que «es la clase de pataleta en la que un carácter como el del presidente de la Generalitat nunca cae, y explica que además el PSC no se lo permitiría». Volviendo a tirar de su particular sentido del humor, el asesor presente en la conversación dice: «Sólo hay un partido en España capaz de anticipar unas elecciones sabiendo seguro que vamos a perderlas, y somos nosotros, como demostró Pere Aragonès en 2024». Para Esquerra sería un acto de irresponsabilidad que los socialistas convoquen en el momento de mayor expectativa electoral de Aliança Catalana. «Pero por encima de esto está la lógica, y no es lógico ni por lo tanto creíble que el PSC renuncie a su poder absoluto con dos años y medio de legislatura por delante».Salvador Illa no ha declarado oficialmente que convocará elecciones si no tiene presupuestos, pero su entorno le ve decidido a ello: «Su forma de hacer política es sentirse útil y todo el mundo sabe que sin presupuestos no se puede gobernar ni cumplir las promesas. No es su estilo ocupar el poder por ocuparlo, y él siente que ha cumplido con Esquerra, y cree que los catalanes entenderán llegado el momento que un presidente y un país no pueden dejarse arrastrar por los vaivenes caprichosos de un grupo minoritario que no está a la altura de las circunstancias.» Junqueras rechaza lo que cree que es un chantaje político, y su partido ve cínico que ahora el entorno de Illa diga que el IRPF no depende de la Generalitat, sino del Gobierno, en tanto que cuando se trató de pactar la investidura, Illa les aseguró que Sánchez se había comprometido a transferirlo. Los socialistas recuerdan por su parte que, los acuerdos a los que llegaron con los republicanos, fueron para desarrollarlos durante toda la legislatura y no en una fecha concreta. También aseguran que la «hacienda catalana» que tenía que crear Junqueras cuando fue consejero de Economía prácticamente no existe y que no tiene sentido que reclame ahora desde la oposición lo que no hizo cuando tenía las responsabilidades.Noticia relacionada general No No Illa propone subirse el salario en 10.000 euros más al año Daniel TerceroAhondando en sus discrepancias con el PSC, Junqueras relata que de la famosa reunión en Moncloa no salió «enfadado» con Sánchez, «ni hubo malas palabras o escenas de tensión». Simplemente se dio cuenta de que el trabajo de intermediación que decía haber hecho el PSC no se había producido; y que el presidente del Gobierno no estaba por lo tanto al caso de deber nada a los republicanos.Esquerra se siente decepcionada por los socialistas catalanes más que por el PSOE —de ahí también que sus relaciones sean más fluidas en el Congreso que en el Parlament—. Sobre la fijación de su partido con la cesión del IRPF, Junqueras razona que «no es una fijación, y reconocemos que hemos avanzado mucho y en cosas tan importantes como Cercanías y el FLA y la financiación singular, pero mi única razón de ser, la del partido y la mía propia como líder, es ir consiguiendo poco a poco porciones de soberanía». Apostilla su asesor: «es que sin esto no seríamos más que una versión inane de Podemos». Los republicanos quieren seguir negociando pero reconocen que, con lo que de momento hay, «no da para aprobar los presupuestos».Funestas consecuenciasLos anticipos electorales en Cataluña los ha cargado históricamente el diablo: Artur Mas, en 2012, tenía 62 diputados y quiso montarse en la ola de la primera Diada multitudinariamente independentista, y adelantó las elecciones dos años para conseguir la mayoría absoluta (68), y no sólo no la consiguió sino que perdió 12 diputados en el intento, quedando en manos de Esquerra. Pere Aragonès, disgustado porque los Comunes no le quisieron aprobar los presupuestos en 2024, y preocupado por la sequía de entonces y por la posibilidad de que al cabo de un año tuviera que presentarse a las elecciones con cortes de agua en Barcelona, convocó también precipitadamente. Perdió el gobierno en favor de Salvador Illa y hay que decir que nunca en Cataluña había llovido tanto como desde entonces, estando los pantanos a más del 95%, una récord de todos los tiempos. Del mismo modo, cada vez que de forma fraudulenta e ilegal los distintos gobiernos independentistas han organizado referendos para la separación de España, las consecuencias han sido funestas para los organizadores y para los interesados.Los republicanos quieren seguir negociando pero reconocen que, con lo que de momento hay, «no da para aprobar los presupuestos»Dos ideas subyacen de fondo y condicionan estas negociaciones. De un lado están las elecciones andaluzas y el PSC tiene claro y asume que Sánchez no podrá hacer ningún gesto excesivamente catalanista, y menos en algo que tanto tiene que ver con Hacienda, para no perjudicar definitivamente las posibilidades de su candidata y ministra del ramo, María Jesús Montero. La consejera de Territorio de la Generalitat, Sílvia Paneque, se expresó ayer en esta dirección diciendo que su partido no iba a añadir presión al Ejecutivo ni al ministerio de Hacienda con la carpeta del IRPF pero se mostró confiada en que ERC acabará votando los presupuestos.Del otro, están las expectativas electorales de Oriol Junqueras, que espera con la amnistía volver a ser el candidato de su partido a la presidencia de la Generalitat. A Junqueras no le interesa que caiga el actual Govern, pero tampoco un Illa consolidado con las cuentas aprobadas. Según la metáfora de un asesor socialista, «Junqueras quiere que lleguemos a 2028, pero cojos». Oriol Junqueras no cree que Salvador Illa adelante las elecciones si no hay presupuestos. «Nos están intentando vender una estufa vieja bajo la amenaza de que viene mucho frío», apunta uno de sus asesores. El líder de los republicanos está convencido de que «es la clase de pataleta en la que un carácter como el del presidente de la Generalitat nunca cae, y explica que además el PSC no se lo permitiría». Volviendo a tirar de su particular sentido del humor, el asesor presente en la conversación dice: «Sólo hay un partido en España capaz de anticipar unas elecciones sabiendo seguro que vamos a perderlas, y somos nosotros, como demostró Pere Aragonès en 2024». Para Esquerra sería un acto de irresponsabilidad que los socialistas convoquen en el momento de mayor expectativa electoral de Aliança Catalana. «Pero por encima de esto está la lógica, y no es lógico ni por lo tanto creíble que el PSC renuncie a su poder absoluto con dos años y medio de legislatura por delante».Salvador Illa no ha declarado oficialmente que convocará elecciones si no tiene presupuestos, pero su entorno le ve decidido a ello: «Su forma de hacer política es sentirse útil y todo el mundo sabe que sin presupuestos no se puede gobernar ni cumplir las promesas. No es su estilo ocupar el poder por ocuparlo, y él siente que ha cumplido con Esquerra, y cree que los catalanes entenderán llegado el momento que un presidente y un país no pueden dejarse arrastrar por los vaivenes caprichosos de un grupo minoritario que no está a la altura de las circunstancias.» Junqueras rechaza lo que cree que es un chantaje político, y su partido ve cínico que ahora el entorno de Illa diga que el IRPF no depende de la Generalitat, sino del Gobierno, en tanto que cuando se trató de pactar la investidura, Illa les aseguró que Sánchez se había comprometido a transferirlo. Los socialistas recuerdan por su parte que, los acuerdos a los que llegaron con los republicanos, fueron para desarrollarlos durante toda la legislatura y no en una fecha concreta. También aseguran que la «hacienda catalana» que tenía que crear Junqueras cuando fue consejero de Economía prácticamente no existe y que no tiene sentido que reclame ahora desde la oposición lo que no hizo cuando tenía las responsabilidades.Noticia relacionada general No No Illa propone subirse el salario en 10.000 euros más al año Daniel TerceroAhondando en sus discrepancias con el PSC, Junqueras relata que de la famosa reunión en Moncloa no salió «enfadado» con Sánchez, «ni hubo malas palabras o escenas de tensión». Simplemente se dio cuenta de que el trabajo de intermediación que decía haber hecho el PSC no se había producido; y que el presidente del Gobierno no estaba por lo tanto al caso de deber nada a los republicanos.Esquerra se siente decepcionada por los socialistas catalanes más que por el PSOE —de ahí también que sus relaciones sean más fluidas en el Congreso que en el Parlament—. Sobre la fijación de su partido con la cesión del IRPF, Junqueras razona que «no es una fijación, y reconocemos que hemos avanzado mucho y en cosas tan importantes como Cercanías y el FLA y la financiación singular, pero mi única razón de ser, la del partido y la mía propia como líder, es ir consiguiendo poco a poco porciones de soberanía». Apostilla su asesor: «es que sin esto no seríamos más que una versión inane de Podemos». Los republicanos quieren seguir negociando pero reconocen que, con lo que de momento hay, «no da para aprobar los presupuestos».Funestas consecuenciasLos anticipos electorales en Cataluña los ha cargado históricamente el diablo: Artur Mas, en 2012, tenía 62 diputados y quiso montarse en la ola de la primera Diada multitudinariamente independentista, y adelantó las elecciones dos años para conseguir la mayoría absoluta (68), y no sólo no la consiguió sino que perdió 12 diputados en el intento, quedando en manos de Esquerra. Pere Aragonès, disgustado porque los Comunes no le quisieron aprobar los presupuestos en 2024, y preocupado por la sequía de entonces y por la posibilidad de que al cabo de un año tuviera que presentarse a las elecciones con cortes de agua en Barcelona, convocó también precipitadamente. Perdió el gobierno en favor de Salvador Illa y hay que decir que nunca en Cataluña había llovido tanto como desde entonces, estando los pantanos a más del 95%, una récord de todos los tiempos. Del mismo modo, cada vez que de forma fraudulenta e ilegal los distintos gobiernos independentistas han organizado referendos para la separación de España, las consecuencias han sido funestas para los organizadores y para los interesados.Los republicanos quieren seguir negociando pero reconocen que, con lo que de momento hay, «no da para aprobar los presupuestos»Dos ideas subyacen de fondo y condicionan estas negociaciones. De un lado están las elecciones andaluzas y el PSC tiene claro y asume que Sánchez no podrá hacer ningún gesto excesivamente catalanista, y menos en algo que tanto tiene que ver con Hacienda, para no perjudicar definitivamente las posibilidades de su candidata y ministra del ramo, María Jesús Montero. La consejera de Territorio de la Generalitat, Sílvia Paneque, se expresó ayer en esta dirección diciendo que su partido no iba a añadir presión al Ejecutivo ni al ministerio de Hacienda con la carpeta del IRPF pero se mostró confiada en que ERC acabará votando los presupuestos.Del otro, están las expectativas electorales de Oriol Junqueras, que espera con la amnistía volver a ser el candidato de su partido a la presidencia de la Generalitat. A Junqueras no le interesa que caiga el actual Govern, pero tampoco un Illa consolidado con las cuentas aprobadas. Según la metáfora de un asesor socialista, «Junqueras quiere que lleguemos a 2028, pero cojos».
Oriol Junqueras no cree que Salvador Illa adelante las elecciones si no hay presupuestos. «Nos están intentando vender una estufa vieja bajo la amenaza de que viene mucho frío», apunta uno de sus asesores. El líder de los republicanos está convencido de que «es … la clase de pataleta en la que un carácter como el del presidente de la Generalitat nunca cae, y explica que además el PSC no se lo permitiría». Volviendo a tirar de su particular sentido del humor, el asesor presente en la conversación dice: «Sólo hay un partido en España capaz de anticipar unas elecciones sabiendo seguro que vamos a perderlas, y somos nosotros, como demostró Pere Aragonès en 2024». Para Esquerra sería un acto de irresponsabilidad que los socialistas convoquen en el momento de mayor expectativa electoral de Aliança Catalana. «Pero por encima de esto está la lógica, y no es lógico ni por lo tanto creíble que el PSC renuncie a su poder absoluto con dos años y medio de legislatura por delante».
Salvador Illa no ha declarado oficialmente que convocará elecciones si no tiene presupuestos, pero su entorno le ve decidido a ello: «Su forma de hacer política es sentirse útil y todo el mundo sabe que sin presupuestos no se puede gobernar ni cumplir las promesas. No es su estilo ocupar el poder por ocuparlo, y él siente que ha cumplido con Esquerra, y cree que los catalanes entenderán llegado el momento que un presidente y un país no pueden dejarse arrastrar por los vaivenes caprichosos de un grupo minoritario que no está a la altura de las circunstancias.»
Junqueras rechaza lo que cree que es un chantaje político, y su partido ve cínico que ahora el entorno de Illa diga que el IRPF no depende de la Generalitat, sino del Gobierno, en tanto que cuando se trató de pactar la investidura, Illa les aseguró que Sánchez se había comprometido a transferirlo. Los socialistas recuerdan por su parte que, los acuerdos a los que llegaron con los republicanos, fueron para desarrollarlos durante toda la legislatura y no en una fecha concreta. También aseguran que la «hacienda catalana» que tenía que crear Junqueras cuando fue consejero de Economía prácticamente no existe y que no tiene sentido que reclame ahora desde la oposición lo que no hizo cuando tenía las responsabilidades.
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Daniel Tercero
Ahondando en sus discrepancias con el PSC, Junqueras relata que de la famosa reunión en Moncloa no salió «enfadado» con Sánchez, «ni hubo malas palabras o escenas de tensión». Simplemente se dio cuenta de que el trabajo de intermediación que decía haber hecho el PSC no se había producido; y que el presidente del Gobierno no estaba por lo tanto al caso de deber nada a los republicanos.
Esquerra se siente decepcionada por los socialistas catalanes más que por el PSOE —de ahí también que sus relaciones sean más fluidas en el Congreso que en el Parlament—. Sobre la fijación de su partido con la cesión del IRPF, Junqueras razona que «no es una fijación, y reconocemos que hemos avanzado mucho y en cosas tan importantes como Cercanías y el FLA y la financiación singular, pero mi única razón de ser, la del partido y la mía propia como líder, es ir consiguiendo poco a poco porciones de soberanía». Apostilla su asesor: «es que sin esto no seríamos más que una versión inane de Podemos». Los republicanos quieren seguir negociando pero reconocen que, con lo que de momento hay, «no da para aprobar los presupuestos».
Funestas consecuencias
Los anticipos electorales en Cataluña los ha cargado históricamente el diablo: Artur Mas, en 2012, tenía 62 diputados y quiso montarse en la ola de la primera Diada multitudinariamente independentista, y adelantó las elecciones dos años para conseguir la mayoría absoluta (68), y no sólo no la consiguió sino que perdió 12 diputados en el intento, quedando en manos de Esquerra. Pere Aragonès, disgustado porque los Comunes no le quisieron aprobar los presupuestos en 2024, y preocupado por la sequía de entonces y por la posibilidad de que al cabo de un año tuviera que presentarse a las elecciones con cortes de agua en Barcelona, convocó también precipitadamente. Perdió el gobierno en favor de Salvador Illa y hay que decir que nunca en Cataluña había llovido tanto como desde entonces, estando los pantanos a más del 95%, una récord de todos los tiempos. Del mismo modo, cada vez que de forma fraudulenta e ilegal los distintos gobiernos independentistas han organizado referendos para la separación de España, las consecuencias han sido funestas para los organizadores y para los interesados.
Los republicanos quieren seguir negociando pero reconocen que, con lo que de momento hay, «no da para aprobar los presupuestos»
Dos ideas subyacen de fondo y condicionan estas negociaciones. De un lado están las elecciones andaluzas y el PSC tiene claro y asume que Sánchez no podrá hacer ningún gesto excesivamente catalanista, y menos en algo que tanto tiene que ver con Hacienda, para no perjudicar definitivamente las posibilidades de su candidata y ministra del ramo, María Jesús Montero. La consejera de Territorio de la Generalitat, Sílvia Paneque, se expresó ayer en esta dirección diciendo que su partido no iba a añadir presión al Ejecutivo ni al ministerio de Hacienda con la carpeta del IRPF pero se mostró confiada en que ERC acabará votando los presupuestos.
Del otro, están las expectativas electorales de Oriol Junqueras, que espera con la amnistía volver a ser el candidato de su partido a la presidencia de la Generalitat. A Junqueras no le interesa que caiga el actual Govern, pero tampoco un Illa consolidado con las cuentas aprobadas. Según la metáfora de un asesor socialista, «Junqueras quiere que lleguemos a 2028, pero cojos».
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