Ni el ruido creado estos días atrás a cuenta de los cambios en la convocatoria de ayudas a las producciones audiovisuales por parte de la Consejería de Cultura, en manos de Vox, ni las manifestaciones de los sindicatos de la Policía Local y a favor de una Palestina Libre a las puertas del Teatro Calderón, sede principal de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), empañaron en la tarde de este viernes la gala inaugural del festival. José Luis Cienfuegos, quien fuera su director en las últimas tres ediciones hasta su repentina muerte, fue el absoluto protagonista de un evento, en el que se brindó un «emocionado» recuerdo al «legado» de «un gran descubridor de cineastas» y «un cultivador de la cultura», apuntaban Mariona Viader y Javier Estrada, convertidos esta edición en codirectores. «Siempre nos exigió, nos pidió, pero sobre todo nos dio y nos enseñó que se pueden encontrar otras formas de hacer festivales y programar cine», añadió el segundo, director de programación durante la etapa de Cienfuegos. Así echó a rodar un festival en el que se proyectarán, hasta el próximo 31 de octubre, más de 200 películas repartidas en ciclos y secciones, 21 de las cuales competirán por la Espiga de Oro, recordó la periodista cultural Pepa Bueno, conductora de una gala que comenzaba con Abraham Boba al piano y la cantante Miren Iza, interpretando una particular versión de ‘Joy’, de Nick Cave, junto la Escuela Coral de Voces Blancas de Valladolid.Tras el homenaje inicial a Cienfuegos, en el que también participó Javier Angulo, su predecesor y director del festival durante quince años, la presentación de los jurados y un breve repaso por todas las secciones, otro de los momentos más emotivos de la tarde llegó con el sonidista Willie D. Burton, que recogió una Espiga de Honor a toda su trayectoria de la mano de un colega de profesión, el montador de sonido de ‘La bola negra’, Alejandro López. «Esto es increíble, Me ha llevado 50 años poder ganar este premio», sostuvo el galardonado, entre cuyas producciones más recientes se encuentran ‘Oppenheimer’ y ‘La Odisea’. «Ahora sí que me puedo considerar un productor de sonido internacional», bromeó el norteamericano, haciendo alusión a que nunca le había llegado un galardón «de España, ni de Europa». Echó la vista atrás para recordar que su carrera comenzó de la mano del cineasta y actor Sidney Poitiers, que creyó en él cuando estaba empezando, y agradeció a «todos los directores y productores» que le dieron la oportunidad de trabajar en el sonido de sus películas, entre los que mencionó a Christopher Nolan, de cuya mano dijo haber tenido la oportunidad de «hacer la película quizá más difícil de mi carrera pero también la más exitosa».Sobre estas líneas, Lili Horvat y la actriz Mackenzie Davis; la cantante Miren Iza junto a la Escuela Coral Voces Blancas de Valladolid y el sonidista Willie D. Burton recibiendo su Espiga de Honor ICALSe emocionó especialmente el sonidista de Estados Unidos al mencionar a su mujer Jackie, presente en la gala, por haberle permitido hacer «lo que más me gusta en el mundo», momento en el que animó a las futuras generaciones a dedicarse a lo que realmente les gusta a pesar de que sea «complicado», como lo es la industria del cine. A la Espiga de Honor de Willie D. Burton se sumarán en los próximos días la de la directora, escritora y actriz vallisoletana Elvira Mínguez y la cineasta chilena Valeria Sarmiento, recordó Pepa Blanes antes de que Enrique Costa y Lara Pérez Camiña, presidentes de Adicine, la Asociación de Distribuidores Independientes Cinematográficos, anunciaran la entrega del Premio a la Trayectoria Profesional, que a partir de esta edición pasa a llamarse Premio José Luis Cienfuegos, a Otilio García, socio fundador de Golem. Ya en la recta final la cineasta Lili Horvat, ganadora ya de una Espiga de Oro en 2020, y la actriz Mackenzie Davis presentaron la película de apertura, ‘My Notes on Mars’, mientras que el broche de oro lo puso el brindis que los protagonistas de la tarde dedicaron a Cienfuegos, «por todo lo que imaginamos, aprendimos y disfrutamos a su lado». Ni el ruido creado estos días atrás a cuenta de los cambios en la convocatoria de ayudas a las producciones audiovisuales por parte de la Consejería de Cultura, en manos de Vox, ni las manifestaciones de los sindicatos de la Policía Local y a favor de una Palestina Libre a las puertas del Teatro Calderón, sede principal de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), empañaron en la tarde de este viernes la gala inaugural del festival. José Luis Cienfuegos, quien fuera su director en las últimas tres ediciones hasta su repentina muerte, fue el absoluto protagonista de un evento, en el que se brindó un «emocionado» recuerdo al «legado» de «un gran descubridor de cineastas» y «un cultivador de la cultura», apuntaban Mariona Viader y Javier Estrada, convertidos esta edición en codirectores. «Siempre nos exigió, nos pidió, pero sobre todo nos dio y nos enseñó que se pueden encontrar otras formas de hacer festivales y programar cine», añadió el segundo, director de programación durante la etapa de Cienfuegos. Así echó a rodar un festival en el que se proyectarán, hasta el próximo 31 de octubre, más de 200 películas repartidas en ciclos y secciones, 21 de las cuales competirán por la Espiga de Oro, recordó la periodista cultural Pepa Bueno, conductora de una gala que comenzaba con Abraham Boba al piano y la cantante Miren Iza, interpretando una particular versión de ‘Joy’, de Nick Cave, junto la Escuela Coral de Voces Blancas de Valladolid.Tras el homenaje inicial a Cienfuegos, en el que también participó Javier Angulo, su predecesor y director del festival durante quince años, la presentación de los jurados y un breve repaso por todas las secciones, otro de los momentos más emotivos de la tarde llegó con el sonidista Willie D. Burton, que recogió una Espiga de Honor a toda su trayectoria de la mano de un colega de profesión, el montador de sonido de ‘La bola negra’, Alejandro López. «Esto es increíble, Me ha llevado 50 años poder ganar este premio», sostuvo el galardonado, entre cuyas producciones más recientes se encuentran ‘Oppenheimer’ y ‘La Odisea’. «Ahora sí que me puedo considerar un productor de sonido internacional», bromeó el norteamericano, haciendo alusión a que nunca le había llegado un galardón «de España, ni de Europa». Echó la vista atrás para recordar que su carrera comenzó de la mano del cineasta y actor Sidney Poitiers, que creyó en él cuando estaba empezando, y agradeció a «todos los directores y productores» que le dieron la oportunidad de trabajar en el sonido de sus películas, entre los que mencionó a Christopher Nolan, de cuya mano dijo haber tenido la oportunidad de «hacer la película quizá más difícil de mi carrera pero también la más exitosa».Sobre estas líneas, Lili Horvat y la actriz Mackenzie Davis; la cantante Miren Iza junto a la Escuela Coral Voces Blancas de Valladolid y el sonidista Willie D. Burton recibiendo su Espiga de Honor ICALSe emocionó especialmente el sonidista de Estados Unidos al mencionar a su mujer Jackie, presente en la gala, por haberle permitido hacer «lo que más me gusta en el mundo», momento en el que animó a las futuras generaciones a dedicarse a lo que realmente les gusta a pesar de que sea «complicado», como lo es la industria del cine. A la Espiga de Honor de Willie D. Burton se sumarán en los próximos días la de la directora, escritora y actriz vallisoletana Elvira Mínguez y la cineasta chilena Valeria Sarmiento, recordó Pepa Blanes antes de que Enrique Costa y Lara Pérez Camiña, presidentes de Adicine, la Asociación de Distribuidores Independientes Cinematográficos, anunciaran la entrega del Premio a la Trayectoria Profesional, que a partir de esta edición pasa a llamarse Premio José Luis Cienfuegos, a Otilio García, socio fundador de Golem. Ya en la recta final la cineasta Lili Horvat, ganadora ya de una Espiga de Oro en 2020, y la actriz Mackenzie Davis presentaron la película de apertura, ‘My Notes on Mars’, mientras que el broche de oro lo puso el brindis que los protagonistas de la tarde dedicaron a Cienfuegos, «por todo lo que imaginamos, aprendimos y disfrutamos a su lado».
Ni el ruido creado estos días atrás a cuenta de los cambios en la convocatoria de ayudas a las producciones audiovisuales por parte de la Consejería de Cultura, en manos de Vox, ni las manifestaciones de los sindicatos de la Policía Local y a favor … de una Palestina Libre a las puertas del Teatro Calderón, sede principal de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), empañaron en la tarde de este viernes la gala inaugural del festival. José Luis Cienfuegos, quien fuera su director en las últimas tres ediciones hasta su repentina muerte, fue el absoluto protagonista de un evento, en el que se brindó un «emocionado» recuerdo al «legado» de «un gran descubridor de cineastas» y «un cultivador de la cultura», apuntaban Mariona Viader y Javier Estrada, convertidos esta edición en codirectores. «Siempre nos exigió, nos pidió, pero sobre todo nos dio y nos enseñó que se pueden encontrar otras formas de hacer festivales y programar cine», añadió el segundo, director de programación durante la etapa de Cienfuegos.
Así echó a rodar un festival en el que se proyectarán, hasta el próximo 31 de octubre, más de 200 películas repartidas en ciclos y secciones, 21 de las cuales competirán por la Espiga de Oro, recordó la periodista cultural Pepa Bueno, conductora de una gala que comenzaba con Abraham Boba al piano y la cantante Miren Iza, interpretando una particular versión de ‘Joy’, de Nick Cave, junto la Escuela Coral de Voces Blancas de Valladolid.
Tras el homenaje inicial a Cienfuegos, en el que también participó Javier Angulo, su predecesor y director del festival durante quince años, la presentación de los jurados y un breve repaso por todas las secciones, otro de los momentos más emotivos de la tarde llegó con el sonidista Willie D. Burton, que recogió una Espiga de Honor a toda su trayectoria de la mano de un colega de profesión, el montador de sonido de ‘La bola negra’, Alejandro López. «Esto es increíble, Me ha llevado 50 años poder ganar este premio», sostuvo el galardonado, entre cuyas producciones más recientes se encuentran ‘Oppenheimer’ y ‘La Odisea’.
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«Ahora sí que me puedo considerar un productor de sonido internacional», bromeó el norteamericano, haciendo alusión a que nunca le había llegado un galardón «de España, ni de Europa». Echó la vista atrás para recordar que su carrera comenzó de la mano del cineasta y actor Sidney Poitiers, que creyó en él cuando estaba empezando, y agradeció a «todos los directores y productores» que le dieron la oportunidad de trabajar en el sonido de sus películas, entre los que mencionó a Christopher Nolan, de cuya mano dijo haber tenido la oportunidad de «hacer la película quizá más difícil de mi carrera pero también la más exitosa».
(ICAL)
Se emocionó especialmente el sonidista de Estados Unidos al mencionar a su mujer Jackie, presente en la gala, por haberle permitido hacer «lo que más me gusta en el mundo», momento en el que animó a las futuras generaciones a dedicarse a lo que realmente les gusta a pesar de que sea «complicado», como lo es la industria del cine.
A la Espiga de Honor de Willie D. Burton se sumarán en los próximos días la de la directora, escritora y actriz vallisoletana Elvira Mínguez y la cineasta chilena Valeria Sarmiento, recordó Pepa Blanes antes de que Enrique Costa y Lara Pérez Camiña, presidentes de Adicine, la Asociación de Distribuidores Independientes Cinematográficos, anunciaran la entrega del Premio a la Trayectoria Profesional, que a partir de esta edición pasa a llamarse Premio José Luis Cienfuegos, a Otilio García, socio fundador de Golem. Ya en la recta final la cineasta Lili Horvat, ganadora ya de una Espiga de Oro en 2020, y la actriz Mackenzie Davis presentaron la película de apertura, ‘My Notes on Mars’, mientras que el broche de oro lo puso el brindis que los protagonistas de la tarde dedicaron a Cienfuegos, «por todo lo que imaginamos, aprendimos y disfrutamos a su lado».
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