Durante siglos, apenas unas pinturas asomaban tímidamente sobre grandes armarios de madera instalados en la antesala de la sala Capitular de la Catedral de Toledo. Fragmentos de color, pequeñas cenefas y restos apenas visibles dejaban entrever que, detrás de aquellos muebles levantados siglos atrás, sobrevivía algo más. Nadie imaginaba hasta qué punto.Ahora, quinientos años después de que Juan de Borgoña pintara aquel espacio concebido para preparar espiritualmente a quienes iban a entrar en el corazón político y religioso de la Catedral, el antiguo zaguán ha recuperado toda su luz.Pájaros al amanecer, jardines simbólicos, flores, árboles y arquitecturas fingidas han reaparecido tras una compleja restauración que devuelve a Toledo uno de los conjuntos más singulares del primer Renacimiento español.Noticia relacionada general No No El arzobispo reivindica la Catedral de Toledo como «un templo vivo» tras la restauración del zaguán J. GuayerbasLa intervención, desarrollada por un equipo de restauradores, cinco empresas especializadas y la colaboración de una universidad italiana, ha supuesto una inversión cercana a los 390.000 euros financiados con apoyo de la Fundación ACS . El proyecto culmina además la recuperación integral de la sala Capitular, iniciada años atrás y considerada una de las actuaciones patrimoniales más importantes acometidas recientemente en la Catedral Primada.«Sabíamos que había pinturas, porque la parte superior se veía, pero no imaginábamos que estaba todo cubierto», reconocía este martes el deán de la catedral, Juan Pedro Sánchez Gamero, durante la presentación del espacio restaurado.EUROS 390.000 Importe de la restauración La intervención, desarrollada por un equipo de restauradores, cinco empresas especializadas y la colaboración de una universidad italiana, ha supuesto una inversión cercana a los 390.000 euros financiados con apoyo de la Fundación ACS.Los armarios que durante siglos ocuparon el zaguán habían terminado ocultando casi por completo las pinturas originales realizadas entre 1508 y 1511 . «Cuando lo descubrimos vimos que merecía la pena restaurarlo íntegramente y dejar el espacio diáfano para que todo el mundo pudiera disfrutarlo», explicó.Aquellas estructuras de madera no fueron destruidas. El equipo decidió desmontarlas pieza a pieza y trasladar los armarios al Museo de Tapices de la Catedral, en el antiguo Colegio de Infantes, donde han sido reinstalados íntegramente.«No se ha perdido ni una astilla», subrayó el conservador-restaurador de la Catedral, Antonio Sánchez-Barriga, que lleva casi tres décadas años trabajando en el templo.La decisión de retirar los armarios cambió por completo la percepción del espacio. Tras los muebles apareció un programa iconográfico prácticamente intacto en algunas zonas y profundamente deteriorado en otras, cubierto por capas de barnices, ceras, repintes y restauraciones acumuladas durante más de un siglo.«Sabíamos que había pinturas, porque la parte superior se veía, pero no imaginábamos que estaba todo cubierto» Juan Pedro Sánchez Gamero Deán de la Catedral Primada«Había restauraciones una encima de otra», explicó Sánchez-Barriga. «En otras zonas de la sala capitular hemos encontrado hasta 17 intervenciones superpuestas».El trabajo ha requerido estudios químicos, físicos y estratigráficos para recuperar la pintura original de Juan de Borgoña, considerado uno de los grandes introductores del Renacimiento italiano en Castilla . El hallazgo ha permitido además descubrir detalles inéditos sobre la técnica del artista. «Aquí no hubo dibujo preparatorio previo. Se pintó directamente sobre el yeso», señaló el restaurador.La técnica utilizada incrementa todavía más el valor del conjunto. «No es pintura al fresco; es óleo sobre yeso», insistió Sánchez-Barriga, una ejecución extremadamente delicada y mucho más compleja de conservar con el paso de los siglos.El jardín secreto de CisnerosPero más allá del hallazgo artístico, el espacio recuperado es también un discurso simbólico perfectamente pensado por el cardenal Cisneros. El zaguán funcionaba como antesala de las reuniones secretas del Cabildo y fue concebido como un lugar de preparación espiritual antes de acceder a la sala Capitular.«El zaguán es como el jardín de la Virgen», explicó el restaurador. La idea responde al concepto medieval y renacentista del «hortus conclusus», el jardín cerrado mariano que simboliza la pureza de María y que tuvo una enorme importancia en la espiritualidad franciscana impulsada por Cisneros.La iconografía se despliega en toda la estancia. En la parte inferior, los muros aparecen cerrados, mientras la superior se abre con ventanas fingidas hacia un paisaje exterior lleno de pájaros en vuelo. «Tenemos un jardín interior dedicado a la Virgen y otro exterior abierto al pueblo», resumió Sánchez-Barriga.Los especialistas trabajan ahora en un estudio botánico detallado de todas las especies representadas. Hasta el momento se han identificado cerca de 18 tipos diferentes de flores y árboles, integrados en un complejo programa simbólico que será publicado próximamente en un volumen monográfico sobre la restauración.La actuación también ha permitido recuperar la continuidad visual con la propia sala Capitular, donde Juan de Borgoña ya había desarrollado un amplio programa pictórico dedicado igualmente a la Virgen. Todo el conjunto responde a una misma concepción estética y espiritual impulsada por Cisneros en los primeros años del siglo XVI, cuando el Renacimiento comenzaba a entrar en España.«Es una iniciación del primer Renacimiento que llegaba a nuestro país», explicó el restaurador. Aunque recordó que las primeras influencias italianas penetraron antes por Murcia, defendió que el conjunto toledano constituye uno de los ejemplos más antiguos y relevantes conservados.«Es una iniciación del primer Renacimiento que llegaba a nuestro país. Un jardín interior dedicado a la Virgen y otro exterior abierto al pueblo» Antonio Sánchez-Barriga Restaurador de la Catedral PrimadaLa restauración se enmarca además en los actos del VIII centenario de la Catedral Primada, que durante los últimos años ha acelerado sus proyectos de recuperación patrimonial. Mientras el zaguán vuelve ya a abrirse al público, los andamios siguen avanzando en otros puntos del templo, como las pinturas del Transparente.Para el Cabildo, el objetivo es continuar recuperando espacios históricos y reforzar el carácter vivo de la Catedral. «Queremos seguir restaurando y poniendo la Catedral para que luzca en todo su esplendor», señaló el deán.Ahora, tras siglos ocultas, las pinturas del zaguán vuelven a respirar como fueron concebidas hace más de quinientos años. Ya no es únicamente un lugar de paso hacia la sala Capitular. Es nuevamente un umbral simbólico de luz, naturaleza y espiritualidad donde el primer Renacimiento entró en Toledo de la mano de Juan de Borgoña y bajo la mirada del cardenal Cisneros. Durante siglos, apenas unas pinturas asomaban tímidamente sobre grandes armarios de madera instalados en la antesala de la sala Capitular de la Catedral de Toledo. Fragmentos de color, pequeñas cenefas y restos apenas visibles dejaban entrever que, detrás de aquellos muebles levantados siglos atrás, sobrevivía algo más. Nadie imaginaba hasta qué punto.Ahora, quinientos años después de que Juan de Borgoña pintara aquel espacio concebido para preparar espiritualmente a quienes iban a entrar en el corazón político y religioso de la Catedral, el antiguo zaguán ha recuperado toda su luz.Pájaros al amanecer, jardines simbólicos, flores, árboles y arquitecturas fingidas han reaparecido tras una compleja restauración que devuelve a Toledo uno de los conjuntos más singulares del primer Renacimiento español.Noticia relacionada general No No El arzobispo reivindica la Catedral de Toledo como «un templo vivo» tras la restauración del zaguán J. GuayerbasLa intervención, desarrollada por un equipo de restauradores, cinco empresas especializadas y la colaboración de una universidad italiana, ha supuesto una inversión cercana a los 390.000 euros financiados con apoyo de la Fundación ACS . El proyecto culmina además la recuperación integral de la sala Capitular, iniciada años atrás y considerada una de las actuaciones patrimoniales más importantes acometidas recientemente en la Catedral Primada.«Sabíamos que había pinturas, porque la parte superior se veía, pero no imaginábamos que estaba todo cubierto», reconocía este martes el deán de la catedral, Juan Pedro Sánchez Gamero, durante la presentación del espacio restaurado.EUROS 390.000 Importe de la restauración La intervención, desarrollada por un equipo de restauradores, cinco empresas especializadas y la colaboración de una universidad italiana, ha supuesto una inversión cercana a los 390.000 euros financiados con apoyo de la Fundación ACS.Los armarios que durante siglos ocuparon el zaguán habían terminado ocultando casi por completo las pinturas originales realizadas entre 1508 y 1511 . «Cuando lo descubrimos vimos que merecía la pena restaurarlo íntegramente y dejar el espacio diáfano para que todo el mundo pudiera disfrutarlo», explicó.Aquellas estructuras de madera no fueron destruidas. El equipo decidió desmontarlas pieza a pieza y trasladar los armarios al Museo de Tapices de la Catedral, en el antiguo Colegio de Infantes, donde han sido reinstalados íntegramente.«No se ha perdido ni una astilla», subrayó el conservador-restaurador de la Catedral, Antonio Sánchez-Barriga, que lleva casi tres décadas años trabajando en el templo.La decisión de retirar los armarios cambió por completo la percepción del espacio. Tras los muebles apareció un programa iconográfico prácticamente intacto en algunas zonas y profundamente deteriorado en otras, cubierto por capas de barnices, ceras, repintes y restauraciones acumuladas durante más de un siglo.«Sabíamos que había pinturas, porque la parte superior se veía, pero no imaginábamos que estaba todo cubierto» Juan Pedro Sánchez Gamero Deán de la Catedral Primada«Había restauraciones una encima de otra», explicó Sánchez-Barriga. «En otras zonas de la sala capitular hemos encontrado hasta 17 intervenciones superpuestas».El trabajo ha requerido estudios químicos, físicos y estratigráficos para recuperar la pintura original de Juan de Borgoña, considerado uno de los grandes introductores del Renacimiento italiano en Castilla . El hallazgo ha permitido además descubrir detalles inéditos sobre la técnica del artista. «Aquí no hubo dibujo preparatorio previo. Se pintó directamente sobre el yeso», señaló el restaurador.La técnica utilizada incrementa todavía más el valor del conjunto. «No es pintura al fresco; es óleo sobre yeso», insistió Sánchez-Barriga, una ejecución extremadamente delicada y mucho más compleja de conservar con el paso de los siglos.El jardín secreto de CisnerosPero más allá del hallazgo artístico, el espacio recuperado es también un discurso simbólico perfectamente pensado por el cardenal Cisneros. El zaguán funcionaba como antesala de las reuniones secretas del Cabildo y fue concebido como un lugar de preparación espiritual antes de acceder a la sala Capitular.«El zaguán es como el jardín de la Virgen», explicó el restaurador. La idea responde al concepto medieval y renacentista del «hortus conclusus», el jardín cerrado mariano que simboliza la pureza de María y que tuvo una enorme importancia en la espiritualidad franciscana impulsada por Cisneros.La iconografía se despliega en toda la estancia. En la parte inferior, los muros aparecen cerrados, mientras la superior se abre con ventanas fingidas hacia un paisaje exterior lleno de pájaros en vuelo. «Tenemos un jardín interior dedicado a la Virgen y otro exterior abierto al pueblo», resumió Sánchez-Barriga.Los especialistas trabajan ahora en un estudio botánico detallado de todas las especies representadas. Hasta el momento se han identificado cerca de 18 tipos diferentes de flores y árboles, integrados en un complejo programa simbólico que será publicado próximamente en un volumen monográfico sobre la restauración.La actuación también ha permitido recuperar la continuidad visual con la propia sala Capitular, donde Juan de Borgoña ya había desarrollado un amplio programa pictórico dedicado igualmente a la Virgen. Todo el conjunto responde a una misma concepción estética y espiritual impulsada por Cisneros en los primeros años del siglo XVI, cuando el Renacimiento comenzaba a entrar en España.«Es una iniciación del primer Renacimiento que llegaba a nuestro país», explicó el restaurador. Aunque recordó que las primeras influencias italianas penetraron antes por Murcia, defendió que el conjunto toledano constituye uno de los ejemplos más antiguos y relevantes conservados.«Es una iniciación del primer Renacimiento que llegaba a nuestro país. Un jardín interior dedicado a la Virgen y otro exterior abierto al pueblo» Antonio Sánchez-Barriga Restaurador de la Catedral PrimadaLa restauración se enmarca además en los actos del VIII centenario de la Catedral Primada, que durante los últimos años ha acelerado sus proyectos de recuperación patrimonial. Mientras el zaguán vuelve ya a abrirse al público, los andamios siguen avanzando en otros puntos del templo, como las pinturas del Transparente.Para el Cabildo, el objetivo es continuar recuperando espacios históricos y reforzar el carácter vivo de la Catedral. «Queremos seguir restaurando y poniendo la Catedral para que luzca en todo su esplendor», señaló el deán.Ahora, tras siglos ocultas, las pinturas del zaguán vuelven a respirar como fueron concebidas hace más de quinientos años. Ya no es únicamente un lugar de paso hacia la sala Capitular. Es nuevamente un umbral simbólico de luz, naturaleza y espiritualidad donde el primer Renacimiento entró en Toledo de la mano de Juan de Borgoña y bajo la mirada del cardenal Cisneros.
Durante siglos, apenas unas pinturas asomaban tímidamente sobre grandes armarios de madera instalados en la antesala de la sala Capitular de la Catedral de Toledo. Fragmentos de color, pequeñas cenefas y restos apenas visibles dejaban entrever que, detrás de aquellos muebles levantados siglos atrás, … sobrevivía algo más. Nadie imaginaba hasta qué punto.
Ahora, quinientos años después de que Juan de Borgoña pintara aquel espacio concebido para preparar espiritualmente a quienes iban a entrar en el corazón político y religioso de la Catedral, el antiguo zaguán ha recuperado toda su luz.
Pájaros al amanecer, jardines simbólicos, flores, árboles y arquitecturas fingidas han reaparecido tras una compleja restauración que devuelve a Toledo uno de los conjuntos más singulares del primer Renacimiento español.
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La intervención, desarrollada por un equipo de restauradores, cinco empresas especializadas y la colaboración de una universidad italiana, ha supuesto una inversión cercana a los 390.000 euros financiados con apoyo de la Fundación ACS. El proyecto culmina además la recuperación integral de la sala Capitular, iniciada años atrás y considerada una de las actuaciones patrimoniales más importantes acometidas recientemente en la Catedral Primada.
«Sabíamos que había pinturas, porque la parte superior se veía, pero no imaginábamos que estaba todo cubierto», reconocía este martes el deán de la catedral, Juan Pedro Sánchez Gamero, durante la presentación del espacio restaurado.
390.000
Importe de la restauración
La intervención, desarrollada por un equipo de restauradores, cinco empresas especializadas y la colaboración de una universidad italiana, ha supuesto una inversión cercana a los 390.000 euros financiados con apoyo de la Fundación ACS.
Los armarios que durante siglos ocuparon el zaguán habían terminado ocultando casi por completo las pinturas originales realizadas entre 1508 y 1511. «Cuando lo descubrimos vimos que merecía la pena restaurarlo íntegramente y dejar el espacio diáfano para que todo el mundo pudiera disfrutarlo», explicó.
Aquellas estructuras de madera no fueron destruidas. El equipo decidió desmontarlas pieza a pieza y trasladar los armarios al Museo de Tapices de la Catedral, en el antiguo Colegio de Infantes, donde han sido reinstalados íntegramente.
«No se ha perdido ni una astilla», subrayó el conservador-restaurador de la Catedral, Antonio Sánchez-Barriga, que lleva casi tres décadas años trabajando en el templo.
La decisión de retirar los armarios cambió por completo la percepción del espacio. Tras los muebles apareció un programa iconográfico prácticamente intacto en algunas zonas y profundamente deteriorado en otras, cubierto por capas de barnices, ceras, repintes y restauraciones acumuladas durante más de un siglo.
«Sabíamos que había pinturas, porque la parte superior se veía, pero no imaginábamos que estaba todo cubierto»
Juan Pedro Sánchez Gamero
Deán de la Catedral Primada
«Había restauraciones una encima de otra», explicó Sánchez-Barriga. «En otras zonas de la sala capitular hemos encontrado hasta 17 intervenciones superpuestas».
El trabajo ha requerido estudios químicos, físicos y estratigráficos para recuperar la pintura original de Juan de Borgoña, considerado uno de los grandes introductores del Renacimiento italiano en Castilla. El hallazgo ha permitido además descubrir detalles inéditos sobre la técnica del artista. «Aquí no hubo dibujo preparatorio previo. Se pintó directamente sobre el yeso», señaló el restaurador.
La técnica utilizada incrementa todavía más el valor del conjunto. «No es pintura al fresco; es óleo sobre yeso», insistió Sánchez-Barriga, una ejecución extremadamente delicada y mucho más compleja de conservar con el paso de los siglos.
El jardín secreto de Cisneros
Pero más allá del hallazgo artístico, el espacio recuperado es también un discurso simbólico perfectamente pensado por el cardenal Cisneros. El zaguán funcionaba como antesala de las reuniones secretas del Cabildo y fue concebido como un lugar de preparación espiritual antes de acceder a la sala Capitular.
«El zaguán es como el jardín de la Virgen», explicó el restaurador. La idea responde al concepto medieval y renacentista del «hortus conclusus», el jardín cerrado mariano que simboliza la pureza de María y que tuvo una enorme importancia en la espiritualidad franciscana impulsada por Cisneros.
La iconografía se despliega en toda la estancia. En la parte inferior, los muros aparecen cerrados, mientras la superior se abre con ventanas fingidas hacia un paisaje exterior lleno de pájaros en vuelo. «Tenemos un jardín interior dedicado a la Virgen y otro exterior abierto al pueblo», resumió Sánchez-Barriga.
Los especialistas trabajan ahora en un estudio botánico detallado de todas las especies representadas. Hasta el momento se han identificado cerca de 18 tipos diferentes de flores y árboles, integrados en un complejo programa simbólico que será publicado próximamente en un volumen monográfico sobre la restauración.
La actuación también ha permitido recuperar la continuidad visual con la propia sala Capitular, donde Juan de Borgoña ya había desarrollado un amplio programa pictórico dedicado igualmente a la Virgen. Todo el conjunto responde a una misma concepción estética y espiritual impulsada por Cisneros en los primeros años del siglo XVI, cuando el Renacimiento comenzaba a entrar en España.
«Es una iniciación del primer Renacimiento que llegaba a nuestro país», explicó el restaurador. Aunque recordó que las primeras influencias italianas penetraron antes por Murcia, defendió que el conjunto toledano constituye uno de los ejemplos más antiguos y relevantes conservados.
«Es una iniciación del primer Renacimiento que llegaba a nuestro país. Un jardín interior dedicado a la Virgen y otro exterior abierto al pueblo»
Antonio Sánchez-Barriga
Restaurador de la Catedral Primada
La restauración se enmarca además en los actos del VIII centenario de la Catedral Primada, que durante los últimos años ha acelerado sus proyectos de recuperación patrimonial. Mientras el zaguán vuelve ya a abrirse al público, los andamios siguen avanzando en otros puntos del templo, como las pinturas del Transparente.
Para el Cabildo, el objetivo es continuar recuperando espacios históricos y reforzar el carácter vivo de la Catedral. «Queremos seguir restaurando y poniendo la Catedral para que luzca en todo su esplendor», señaló el deán.
Ahora, tras siglos ocultas, las pinturas del zaguán vuelven a respirar como fueron concebidas hace más de quinientos años. Ya no es únicamente un lugar de paso hacia la sala Capitular. Es nuevamente un umbral simbólico de luz, naturaleza y espiritualidad donde el primer Renacimiento entró en Toledo de la mano de Juan de Borgoña y bajo la mirada del cardenal Cisneros.
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