Anatomía de Grey se estrenó en marzo de 2005 en un momento de bonanza para ABC, el canal generalista de Disney en Estados Unidos. La primavera anterior habían lanzado Mujeres desesperados y Perdidos que, aparte de tener audiencias mastodónticas, cambiaron la idea que la crítica y el público tenían de la ficción televisiva en abierto. Encajó a la perfección en esa programación y, cuando estaba en su tercera temporada, ya superaba a sus compañeras con unas audiencias que oscilaban entre los 20 y los 27 millones de espectadores. Ellen Pompeo, Katherine Heigl, Sandra Oh y Patrick Dempsey eran estrellas indiscutibles de la televisión.
El drama médico ha bajado un 90% de audiencia en sus emisiones en abierto pero es un importante activo para Disney
Anatomía de Grey se estrenó en marzo de 2005 en un momento de bonanza para ABC, el canal generalista de Disney en Estados Unidos. La primavera anterior habían lanzado Mujeres desesperados y Perdidos que, aparte de tener audiencias mastodónticas, cambiaron la idea que la crítica y el público tenían de la ficción televisiva en abierto. Encajó a la perfección en esa programación y, cuando estaba en su tercera temporada, ya superaba a sus compañeras con unas audiencias que oscilaban entre los 20 y los 27 millones de espectadores. Ellen Pompeo, Katherine Heigl, Sandra Oh y Patrick Dempsey eran estrellas indiscutibles de la televisión.
Ahora, 21 años más tarde, estos últimos tres actores no están en nómina. Heigl apareció por última vez en los pasillos del hospital Seattle Grace en 2010, Oh se despidió en 2014 cuando el hospital ya se llamaba Grey Sloan Memorial y Dempsey leyó cómo la sala de guionistas de Shonda Rhimes lo mataba a traición un año después por mal ambiente en el rodaje. Ni tan siquiera Ellen Pompeo interpreta a Meredith Grey a tiempo completo: narra todos los episodios pero prefiere ser actriz recurrente y ausentarse durante meses del rodaje para desarrollar otros proyectos en paralelo.
Como es inevitable, después de emitir 466 episodios durante 22 temporadas, estudiar miles de casos médicos y quemar decenas de conflictos románticos, y de renovar constantemente el elenco, las audiencias de Anatomía de Grey no son lo que eran. La televisión en abierto, por culpa del streaming, tampoco tiene la atención de antes. Solo consigue retener 2 millones de espectadores frente al televisor en Estados Unidos, cifras peores que series como 9-1-1 con las que comparte noche en ABC. Pero, incluso con estas audiencias, tendrá una nueva temporada que llegará el 15 de octubre. ¿Cómo puede ser?
La respuesta se encuentra en un dato que no es ninguna novedad pero que sí que es significativo para entender la importancia de Anatomía de Grey. La empresa Nielsen, responsable de analizar las audiencias de la televisión en abierto y de cable, también analiza actualmente el consumo del streaming. Lo hace con minutos vistos de cada título. Y, si bien las plataformas se esfuerzan para lanzar novedades, resulta que la séptima serie más vista la primera semana de agosto en todo Estados Unidos fue el drama médico con 816 millones de minutos consumidos. Allí la serie está disponible tanto en Netflix como en Disney+.
Es sencillo: es la séptima serie más vista del streaming con 816 millones de minutos consumidos
Es cierto que, si se tiene en cuenta que de momento tiene 466 episodios, la cifra por entrega no es ninguna barbaridad. Pero lo que demuestra esta encomiable posición es valor como activo en el catálogo. Los primeros episodios fueron rodados hace más de dos décadas pero, como demuestran los vídeos de redes sociales, hay jóvenes que a día de hoy están descubriendo cómo Meredith se enamora de Derek, cómo George O’Malley escribe 007 en la mano de Meredith con la cara desfigurada o Izzie perdiendo un mechón de pelo por culpa del cáncer después de casarse.
Anatomía de Grey tiene un nombre reconocible y, si alguien decide darle una oportunidad, la plataforma en cuestión se asegura que ese suscriptor entrará en el catálogo durante meses, asegurándose cientos de horas de consumo que se podrían haber dedicado a una plataforma rival, creando un hábito y ofreciendo la posibilidad de que descubra nuevos títulos. Al mantener el título en emisión en abierto, Disney lo mantiene relevante y vigente para su plataforma de streaming, incluso siendo una versión menor del excelente dramatismo coral de las primeras temporadas y solo con Chandra Wilson y James Pickens Jr de veteranos originales en nómina.

Anatomía de Grey es, para que nos entendamos, un fantástico fondo de armario como lo son también sitcoms como Friends o The Big Bang Theory. De hecho, los físicos encabezados por Jim Parsons, que se despidieron en 2019, tienen a día de hoy la serie más vista en el streaming americano con 1061 millones de minutos consumidos para sus 279 episodios estructurados en 12 temporadas. ¿No es irónico? El streaming produce temporadas cortísimas y apenas ninguno de sus títulos llega a rodar más de 50 episodios, pero algunos de sus mayores activos son precisamente las series eternas. Destruyen un modelo de televisión que, en el fondo, el público todavía quiere.
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