Mientras usted, respetado cofrade, garbea por el chino cordobés de triduo en concierto, de exaltación en presentación cartelera, de cuartelillo -como decimos en Cabra- en posada con incienso, o de tertulia en cultos, hay otros ‘cofrades’ que ya se han lanzado al tiempo de preparación de su particular ‘pascua’ política. Cuando la cera siga aún chirriando bajo nuestros andares, el presidente de la Junta de Andalucía firmará el decreto por el que convocará las elecciones andaluzas para los últimos días de la falsa primavera de junio. Y como los cálculos no son un misterio insondable, las cábalas y los cenáculos afloran estos días tímidos de agenda oficial, como si reservaran las fuerzas para lo que está por venir. Es la ‘cuaresma’ de las listas, donde surgen las quinielas, las presiones, las apariciones del lado oscuro, las intoxicaciones y las adhesiones inquebrantables. Los mensajes cruzados, las indirectas o los movimientos en la sombra. No quisiera ser el presidente del PP de Córdoba , pendiente de un croché paritario donde hay más demanda que oferta. «Ándese con ojo señor Molina con lo que estos días le dan de comer…», pensarán los más conspicuos. Las encuestas ajustan las actas ganadoras, el sudoku se enreda y Vox gana sitio con la portavoz de Capitulares en el mascarón de proa (ahora sí). Aunque para tramoya de francotiradores y silencios a cuchillo, la lista socia(lista), donde la ratio de puesto por aspirante rompe esquemas. Doña Crespín que quiere aterrizar, ‘ilustres’ maniqueistas en su ‘remake’ y profesionales de la quietud y el toreo que piden por su boca (aunque no sea suya). La política hace extraños compañeros de cama y aflora viejas facturas pendientes. Salvar los resultados no es lo mismo que salvarse quien pueda tras una interminable travesía por el desierto de los cargos públicos. Primavera de quinario, retahíla de plegarías, exvotos y promesas, arrepentimientos sorprendentes y amistades peligrosas… Mientras usted, respetado cofrade, garbea por el chino cordobés de triduo en concierto, de exaltación en presentación cartelera, de cuartelillo -como decimos en Cabra- en posada con incienso, o de tertulia en cultos, hay otros ‘cofrades’ que ya se han lanzado al tiempo de preparación de su particular ‘pascua’ política. Cuando la cera siga aún chirriando bajo nuestros andares, el presidente de la Junta de Andalucía firmará el decreto por el que convocará las elecciones andaluzas para los últimos días de la falsa primavera de junio. Y como los cálculos no son un misterio insondable, las cábalas y los cenáculos afloran estos días tímidos de agenda oficial, como si reservaran las fuerzas para lo que está por venir. Es la ‘cuaresma’ de las listas, donde surgen las quinielas, las presiones, las apariciones del lado oscuro, las intoxicaciones y las adhesiones inquebrantables. Los mensajes cruzados, las indirectas o los movimientos en la sombra. No quisiera ser el presidente del PP de Córdoba , pendiente de un croché paritario donde hay más demanda que oferta. «Ándese con ojo señor Molina con lo que estos días le dan de comer…», pensarán los más conspicuos. Las encuestas ajustan las actas ganadoras, el sudoku se enreda y Vox gana sitio con la portavoz de Capitulares en el mascarón de proa (ahora sí). Aunque para tramoya de francotiradores y silencios a cuchillo, la lista socia(lista), donde la ratio de puesto por aspirante rompe esquemas. Doña Crespín que quiere aterrizar, ‘ilustres’ maniqueistas en su ‘remake’ y profesionales de la quietud y el toreo que piden por su boca (aunque no sea suya). La política hace extraños compañeros de cama y aflora viejas facturas pendientes. Salvar los resultados no es lo mismo que salvarse quien pueda tras una interminable travesía por el desierto de los cargos públicos. Primavera de quinario, retahíla de plegarías, exvotos y promesas, arrepentimientos sorprendentes y amistades peligrosas…

Mientras usted, respetado cofrade, garbea por el chino cordobés de triduo en concierto, de exaltación en presentación cartelera, de cuartelillo -como decimos en Cabra- en posada con incienso, o de tertulia en cultos, hay otros ‘cofrades’ que ya se han lanzado al tiempo de preparación … de su particular ‘pascua’ política. Cuando la cera siga aún chirriando bajo nuestros andares, el presidente de la Junta de Andalucía firmará el decreto por el que convocará las elecciones andaluzas para los últimos días de la falsa primavera de junio. Y como los cálculos no son un misterio insondable, las cábalas y los cenáculos afloran estos días tímidos de agenda oficial, como si reservaran las fuerzas para lo que está por venir. Es la ‘cuaresma’ de las listas, donde surgen las quinielas, las presiones, las apariciones del lado oscuro, las intoxicaciones y las adhesiones inquebrantables. Los mensajes cruzados, las indirectas o los movimientos en la sombra. No quisiera ser el presidente del PP de Córdoba, pendiente de un croché paritario donde hay más demanda que oferta. «Ándese con ojo señor Molina con lo que estos días le dan de comer…», pensarán los más conspicuos. Las encuestas ajustan las actas ganadoras, el sudoku se enreda y Vox gana sitio con la portavoz de Capitulares en el mascarón de proa (ahora sí). Aunque para tramoya de francotiradores y silencios a cuchillo, la lista socia(lista), donde la ratio de puesto por aspirante rompe esquemas. Doña Crespín que quiere aterrizar, ‘ilustres’ maniqueistas en su ‘remake’ y profesionales de la quietud y el toreo que piden por su boca (aunque no sea suya). La política hace extraños compañeros de cama y aflora viejas facturas pendientes. Salvar los resultados no es lo mismo que salvarse quien pueda tras una interminable travesía por el desierto de los cargos públicos. Primavera de quinario, retahíla de plegarías, exvotos y promesas, arrepentimientos sorprendentes y amistades peligrosas…
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