Todo lo que ocurre en una sociedad tiene su reflejo en la política y todo lo que ocurre en la política tiene su reflejo en el mercado editorial, que es el resultado, con demora, de las inquietudes de quienes observan su tiempo, reflexionan sobre él y alertan de lo que puede venir. Quizá por ello no nos extrañe que haya coincidido en el tiempo la publicación de ‘Contra la ruptura’ (Encuentro), de Miguel Ángel Quintanilla , diputado nacional del PP por Madrid y de ‘La derecha desnortada’ (Península), obra coral coordinada por Armando Zerolo y firmada, además de por él, por David Jiménez Torres, Beatriz Becerra, María Blanco, Joseba Louzao, Javier Redondo, Juan Fernández-Miranda, Jorge Raya Pons y este cronista. Ambos libros parecen compartir punto de vista y una cosmovisión liberal de fondo, aunque existen diferencias. Así, mientras ‘Contra la ruptura’ es un libro de una persona del PP, que habla al PP y que busca abiertamente lo mejor para el PP, ‘La derecha desnortada’ no se adscribe a ningún objetivo partidista y se limita a criticar la deriva populista y autoritaria de parte de la derecha durante la última década. No obstante, las similitudes son muchas: ambos libros parten de la convicción de que el momento político es una encrucijada moral e institucional clave en la historia de España; los dos asumen que lo que está en juego no es solamente quién gobierna sino cómo se gobierna y, sobre todo, desde qué principios; en los dos late una preocupación por la degradación del lenguaje público, por la normalización de la polarización y por la tentación de sustituir la política de mayorías amplias por la de bloques irreconciliables.Defensa del marco constitucionalComparten también una defensa explícita del marco constitucional del 78 como espacio de convivencia, pero mientras en ‘Contra la ruptura’ se formula como una batalla entre constitucionalismo y populismos, en ‘La derecha desnortada’ se aborda desde la reivindicación liberal de las instituciones, el pluralismo y el respeto a las reglas del juego. En ambos casos la brújula es parecida: la política democrática no puede sobrevivir si convierte al adversario en enemigo y degrada las instituciones para convertirla en meros instrumentos tácticos. Hay además una coincidencia en sus miradas sobre el populismo de derechas. Aunque con matices, los dos textos advierten de su carácter disruptivo, de su impugnación del sistema y de su incompatibilidad con una cultura política basada en los contrapesos, los pactos y la lealtad institucional.Ninguno de los dos libros acepta la idea de que el populismo sea simplemente una derecha más intensaNinguno de los dos acepta la idea de que el populismo sea simplemente una derecha ‘más intensa’; lo consideran, más bien, un fenómeno que altera las categorías clásicas y que obliga a repensar alianzas , estrategias y límites. De hecho, diría que ninguno de los autores parece considerar a Vox como ‘derecha’ sino como algo más parecido al nacionalismo antisistema. Finalmente, ambos libros comparten una intuición: si la derecha quiere convertirse en mayoría social y no cronificarse en la minoría ruidosa debe aspirar a representar a algo más amplio que a su electorado más fiel. En ‘Contra la ruptura’ esa idea se traduce en la reivindicación de la centralidad como espacio desde el que se construyen mayorías; en ‘La derecha desnortada,’ en la defensa de una derecha liberal capaz de dialogar, integrar y no ceder al impulso identitario. Dos tonos distintos, dos posiciones distintas pero una misma preocupación: que la derecha española está perdiendo el norte en el momento en que más decisivo resulta conservarlo.Libro Título: ‘La derecha desnortada’ Autor: Armando Zerolo (coordinador de una obra coral, donde también están Juan Fernández Miranda, José F. Peláez, David Jiménez Torres, Beatriz Becerra, María Blanco, Joseba Louzao, Javier Redondo, Jorge Raya Pons ). Editorial: PenínsulaComo ambos libros conversan bien, hemos querido citar en ABC al autor de uno y al coordinador del otro para que establezcan un debate. El vídeo con el contenido íntegro de dicho encuentro puede consultarse en la web de ABC. En cualquier caso, lo que nos encontramos en el sofá es a dos personas que reflexionan rápido y hablan despacio.Ambos son profesores: Zerolo de Filosofía Política y del Derecho en la Universidad San Pablo-CEU y Quintanilla en la Universidad Francisco de Vitoria, tras haber dirigido durante años el departamento de publicaciones de FAES. Y ambos me miran con curiosidad.¿Qué es la derecha?Lanzo mi pregunta a Zerolo: «¿Qué es la derecha?». El profesor responde que, ante todo, es un conjunto de ideas que nacen tras los absolutismos y en contraposición a ellos. Surge así el imperio de la ley, la división de poderes, los contrapesos, el parlamentarismo. Posteriormente incorpora la cuestión social y las libertades, entre ellas, la política y la religiosa. Pero cuando la derecha abandona lo institucional y lo liberal para fascinarse por la izquierda y sus métodos, empieza a desnortarse.Quintanilla, en este sentido, afirma que «por el camino de la derecha no se llega a Vox. Vox es un proceso de mutación de la derecha en populismo», algo que contrapone al constitucionalismo. Y esa clave es importante: «Los constitucionalistas reconocen al pueblo español de la Constitución como su objeto de trabajo; trabajan para el conjunto del pueblo español. Pero un populista rompe con esa idea y pretende que la convivencia de unos cuantos dependa de la intolerancia hacia el resto. Esto es un cambio de familia política». Es decir, un ‘desnortamiento’, que Zerolo recuerda que puede ser por múltiples factores: «Cuando no entiende el hecho religioso, como describe Louzao; cuando no entiende el hecho psicológico, como defiende María Blanco; cuando no se reconcilia con su historia, como defiende Peláez; cuando se ‘bunkeriza’, como defiende Juan Fernández-Miranda; cuando pierde las propuestas y se vuelve reactiva, como propone Becerra; cuando se desconcierta al responder al nacionalismo catalán, como defiende Jiménez Torres; cuando se contagia de los vientos de cola internacionales, como razona Javier Redondo o cuando se fascina por los autoritarismos de Orban o Putin, como lo hace Jorge Raya. « La política es reactiva , pero cuando esa reacción a lo que sucede no se vuelve propositiva, se vuelve reaccionaria, que es algo diferente porque implica una enmienda a la totalidad del presente a través de juicios maximalistas».Bajando de las musas al teatro, Quintanilla se muestra convencido de que el antisanchismo, por sí mismo, no es algo que concite los suficientes apoyos. Hace falta proponer algo, «y el PP debe buscar su arraigo en lo liberal-conservador, no en la radicalidad populista. El PP debe ensancharse, pero sus raíces están en el liberalismo conservador democristiano. Cuando se mueve de ahí no fructifica. El PP llegó a perder el 60% de sus votos. Por eso, frente a lo que puede parecer, lo de Feijóo no era rematar a puerta vacía. Y sigue sin serlo. Feijóo convocó el XXI Congreso ante el empuje populista para confirmar al PP en la centralidad y el reformismo. Y obtuvo un respaldo abrumador del partido, el PP como el único partido capaz de defender a España como proyecto común. Ese es su espacio natural de crecimiento, y de ese espacio debe nacer una diferente relación con Vox».«El PP, como el único partido capaz de defender a España como proyecto común. Ese es su espacio natural de crecimiento y de ese espacio debe nacer una diferente relación con Vox» Miguel Ángel QuintanillaComo ven existe una cierta confusión entre el concepto de moderación y el concepto de centro. Quintanilla defiende posiciones fuertemente ancladas en el diario liberal conservador, pero añade que desde esas convicciones se debe llegar a una mayoría, a una centralidad. «El centro no es un lugar al que se vota sino un lugar desde el que se vota. El PP de la mayoría absoluta del 2000 está en el 8 de la escala ideológica. En 2011 vuelve a pasar lo mismo. El centrista te mira, pero no para encontrar lo mismo que él piensa sino para comprender tus razones y entender por qué en este momento votarte a ti es lo razonable. Para que me voten no necesito moverme sino explicarme. Libro Título: ‘Contra la ruptura’ Autor: Miguel Ángel Quintanilla Editorial: EncuentroEse espacio se llama moderación , una manera de explicar las cosas que permite que el que no piensa exactamente como tú, te vote». Zerolo, sin embargo, entiende el centro como un pequeño fracaso: «No se trata de eliminar las tensiones y el desacuerdo; se trata solo de disentir sin matarnos. Para eso no necesitamos un centro-bisagra, sino un espacio liberal que garantice el respeto entre diferentes. El fin de la política no es neutralizar al diferente, sino encauzar esa diferencia para llegar a la convivencia. Lo que estamos viendo ahora es una política calvinista, muy moralista, que pide neutralizar al otro y entiende que para vivir juntos tenemos que pensar lo mismo, que es otro totalitarismo».La entrevista sigue y daría para mucho más, les animo a ver el vídeo. Pero uno se va con la sensación de que más allá de las posiciones ultra, hay gente muy brillante en la derecha que merece ser escuchada. Quizá, si en la izquierda se hubieran dado estas reflexiones sobre su desnortamiento, no estaríamos donde estamos. Están a tiempo. Todo lo que ocurre en una sociedad tiene su reflejo en la política y todo lo que ocurre en la política tiene su reflejo en el mercado editorial, que es el resultado, con demora, de las inquietudes de quienes observan su tiempo, reflexionan sobre él y alertan de lo que puede venir. Quizá por ello no nos extrañe que haya coincidido en el tiempo la publicación de ‘Contra la ruptura’ (Encuentro), de Miguel Ángel Quintanilla , diputado nacional del PP por Madrid y de ‘La derecha desnortada’ (Península), obra coral coordinada por Armando Zerolo y firmada, además de por él, por David Jiménez Torres, Beatriz Becerra, María Blanco, Joseba Louzao, Javier Redondo, Juan Fernández-Miranda, Jorge Raya Pons y este cronista. Ambos libros parecen compartir punto de vista y una cosmovisión liberal de fondo, aunque existen diferencias. Así, mientras ‘Contra la ruptura’ es un libro de una persona del PP, que habla al PP y que busca abiertamente lo mejor para el PP, ‘La derecha desnortada’ no se adscribe a ningún objetivo partidista y se limita a criticar la deriva populista y autoritaria de parte de la derecha durante la última década. No obstante, las similitudes son muchas: ambos libros parten de la convicción de que el momento político es una encrucijada moral e institucional clave en la historia de España; los dos asumen que lo que está en juego no es solamente quién gobierna sino cómo se gobierna y, sobre todo, desde qué principios; en los dos late una preocupación por la degradación del lenguaje público, por la normalización de la polarización y por la tentación de sustituir la política de mayorías amplias por la de bloques irreconciliables.Defensa del marco constitucionalComparten también una defensa explícita del marco constitucional del 78 como espacio de convivencia, pero mientras en ‘Contra la ruptura’ se formula como una batalla entre constitucionalismo y populismos, en ‘La derecha desnortada’ se aborda desde la reivindicación liberal de las instituciones, el pluralismo y el respeto a las reglas del juego. En ambos casos la brújula es parecida: la política democrática no puede sobrevivir si convierte al adversario en enemigo y degrada las instituciones para convertirla en meros instrumentos tácticos. Hay además una coincidencia en sus miradas sobre el populismo de derechas. Aunque con matices, los dos textos advierten de su carácter disruptivo, de su impugnación del sistema y de su incompatibilidad con una cultura política basada en los contrapesos, los pactos y la lealtad institucional.Ninguno de los dos libros acepta la idea de que el populismo sea simplemente una derecha más intensaNinguno de los dos acepta la idea de que el populismo sea simplemente una derecha ‘más intensa’; lo consideran, más bien, un fenómeno que altera las categorías clásicas y que obliga a repensar alianzas , estrategias y límites. De hecho, diría que ninguno de los autores parece considerar a Vox como ‘derecha’ sino como algo más parecido al nacionalismo antisistema. Finalmente, ambos libros comparten una intuición: si la derecha quiere convertirse en mayoría social y no cronificarse en la minoría ruidosa debe aspirar a representar a algo más amplio que a su electorado más fiel. En ‘Contra la ruptura’ esa idea se traduce en la reivindicación de la centralidad como espacio desde el que se construyen mayorías; en ‘La derecha desnortada,’ en la defensa de una derecha liberal capaz de dialogar, integrar y no ceder al impulso identitario. Dos tonos distintos, dos posiciones distintas pero una misma preocupación: que la derecha española está perdiendo el norte en el momento en que más decisivo resulta conservarlo.Libro Título: ‘La derecha desnortada’ Autor: Armando Zerolo (coordinador de una obra coral, donde también están Juan Fernández Miranda, José F. Peláez, David Jiménez Torres, Beatriz Becerra, María Blanco, Joseba Louzao, Javier Redondo, Jorge Raya Pons ). Editorial: PenínsulaComo ambos libros conversan bien, hemos querido citar en ABC al autor de uno y al coordinador del otro para que establezcan un debate. El vídeo con el contenido íntegro de dicho encuentro puede consultarse en la web de ABC. En cualquier caso, lo que nos encontramos en el sofá es a dos personas que reflexionan rápido y hablan despacio.Ambos son profesores: Zerolo de Filosofía Política y del Derecho en la Universidad San Pablo-CEU y Quintanilla en la Universidad Francisco de Vitoria, tras haber dirigido durante años el departamento de publicaciones de FAES. Y ambos me miran con curiosidad.¿Qué es la derecha?Lanzo mi pregunta a Zerolo: «¿Qué es la derecha?». El profesor responde que, ante todo, es un conjunto de ideas que nacen tras los absolutismos y en contraposición a ellos. Surge así el imperio de la ley, la división de poderes, los contrapesos, el parlamentarismo. Posteriormente incorpora la cuestión social y las libertades, entre ellas, la política y la religiosa. Pero cuando la derecha abandona lo institucional y lo liberal para fascinarse por la izquierda y sus métodos, empieza a desnortarse.Quintanilla, en este sentido, afirma que «por el camino de la derecha no se llega a Vox. Vox es un proceso de mutación de la derecha en populismo», algo que contrapone al constitucionalismo. Y esa clave es importante: «Los constitucionalistas reconocen al pueblo español de la Constitución como su objeto de trabajo; trabajan para el conjunto del pueblo español. Pero un populista rompe con esa idea y pretende que la convivencia de unos cuantos dependa de la intolerancia hacia el resto. Esto es un cambio de familia política». Es decir, un ‘desnortamiento’, que Zerolo recuerda que puede ser por múltiples factores: «Cuando no entiende el hecho religioso, como describe Louzao; cuando no entiende el hecho psicológico, como defiende María Blanco; cuando no se reconcilia con su historia, como defiende Peláez; cuando se ‘bunkeriza’, como defiende Juan Fernández-Miranda; cuando pierde las propuestas y se vuelve reactiva, como propone Becerra; cuando se desconcierta al responder al nacionalismo catalán, como defiende Jiménez Torres; cuando se contagia de los vientos de cola internacionales, como razona Javier Redondo o cuando se fascina por los autoritarismos de Orban o Putin, como lo hace Jorge Raya. « La política es reactiva , pero cuando esa reacción a lo que sucede no se vuelve propositiva, se vuelve reaccionaria, que es algo diferente porque implica una enmienda a la totalidad del presente a través de juicios maximalistas».Bajando de las musas al teatro, Quintanilla se muestra convencido de que el antisanchismo, por sí mismo, no es algo que concite los suficientes apoyos. Hace falta proponer algo, «y el PP debe buscar su arraigo en lo liberal-conservador, no en la radicalidad populista. El PP debe ensancharse, pero sus raíces están en el liberalismo conservador democristiano. Cuando se mueve de ahí no fructifica. El PP llegó a perder el 60% de sus votos. Por eso, frente a lo que puede parecer, lo de Feijóo no era rematar a puerta vacía. Y sigue sin serlo. Feijóo convocó el XXI Congreso ante el empuje populista para confirmar al PP en la centralidad y el reformismo. Y obtuvo un respaldo abrumador del partido, el PP como el único partido capaz de defender a España como proyecto común. Ese es su espacio natural de crecimiento, y de ese espacio debe nacer una diferente relación con Vox».«El PP, como el único partido capaz de defender a España como proyecto común. Ese es su espacio natural de crecimiento y de ese espacio debe nacer una diferente relación con Vox» Miguel Ángel QuintanillaComo ven existe una cierta confusión entre el concepto de moderación y el concepto de centro. Quintanilla defiende posiciones fuertemente ancladas en el diario liberal conservador, pero añade que desde esas convicciones se debe llegar a una mayoría, a una centralidad. «El centro no es un lugar al que se vota sino un lugar desde el que se vota. El PP de la mayoría absoluta del 2000 está en el 8 de la escala ideológica. En 2011 vuelve a pasar lo mismo. El centrista te mira, pero no para encontrar lo mismo que él piensa sino para comprender tus razones y entender por qué en este momento votarte a ti es lo razonable. Para que me voten no necesito moverme sino explicarme. Libro Título: ‘Contra la ruptura’ Autor: Miguel Ángel Quintanilla Editorial: EncuentroEse espacio se llama moderación , una manera de explicar las cosas que permite que el que no piensa exactamente como tú, te vote». Zerolo, sin embargo, entiende el centro como un pequeño fracaso: «No se trata de eliminar las tensiones y el desacuerdo; se trata solo de disentir sin matarnos. Para eso no necesitamos un centro-bisagra, sino un espacio liberal que garantice el respeto entre diferentes. El fin de la política no es neutralizar al diferente, sino encauzar esa diferencia para llegar a la convivencia. Lo que estamos viendo ahora es una política calvinista, muy moralista, que pide neutralizar al otro y entiende que para vivir juntos tenemos que pensar lo mismo, que es otro totalitarismo».La entrevista sigue y daría para mucho más, les animo a ver el vídeo. Pero uno se va con la sensación de que más allá de las posiciones ultra, hay gente muy brillante en la derecha que merece ser escuchada. Quizá, si en la izquierda se hubieran dado estas reflexiones sobre su desnortamiento, no estaríamos donde estamos. Están a tiempo.
Todo lo que ocurre en una sociedad tiene su reflejo en la política y todo lo que ocurre en la política tiene su reflejo en el mercado editorial, que es el resultado, con demora, de las inquietudes de quienes observan su tiempo, reflexionan sobre él … y alertan de lo que puede venir. Quizá por ello no nos extrañe que haya coincidido en el tiempo la publicación de ‘Contra la ruptura’ (Encuentro), de Miguel Ángel Quintanilla, diputado nacional del PP por Madrid y de ‘La derecha desnortada’ (Península), obra coral coordinada por Armando Zerolo y firmada, además de por él, por David Jiménez Torres, Beatriz Becerra, María Blanco, Joseba Louzao, Javier Redondo, Juan Fernández-Miranda, Jorge Raya Pons y este cronista.
Ambos libros parecen compartir punto de vista y una cosmovisión liberal de fondo, aunque existen diferencias. Así, mientras ‘Contra la ruptura’ es un libro de una persona del PP, que habla al PP y que busca abiertamente lo mejor para el PP, ‘La derecha desnortada’ no se adscribe a ningún objetivo partidista y se limita a criticar la deriva populista y autoritaria de parte de la derecha durante la última década.
No obstante, las similitudes son muchas: ambos libros parten de la convicción de que el momento político es una encrucijada moral e institucional clave en la historia de España; los dos asumen que lo que está en juego no es solamente quién gobierna sino cómo se gobierna y, sobre todo, desde qué principios; en los dos late una preocupación por la degradación del lenguaje público, por la normalización de la polarización y por la tentación de sustituir la política de mayorías amplias por la de bloques irreconciliables.
Defensa del marco constitucional
Comparten también una defensa explícita del marco constitucional del 78 como espacio de convivencia, pero mientras en ‘Contra la ruptura’ se formula como una batalla entre constitucionalismo y populismos, en ‘La derecha desnortada’ se aborda desde la reivindicación liberal de las instituciones, el pluralismo y el respeto a las reglas del juego.
En ambos casos la brújula es parecida: la política democrática no puede sobrevivir si convierte al adversario en enemigo y degrada las instituciones para convertirla en meros instrumentos tácticos. Hay además una coincidencia en sus miradas sobre el populismo de derechas. Aunque con matices, los dos textos advierten de su carácter disruptivo, de su impugnación del sistema y de su incompatibilidad con una cultura política basada en los contrapesos, los pactos y la lealtad institucional.
Ninguno de los dos libros acepta la idea de que el populismo sea simplemente una derecha más intensa
Ninguno de los dos acepta la idea de que el populismo sea simplemente una derecha ‘más intensa’; lo consideran, más bien, un fenómeno que altera las categorías clásicas y que obliga a repensar alianzas, estrategias y límites. De hecho, diría que ninguno de los autores parece considerar a Vox como ‘derecha’ sino como algo más parecido al nacionalismo antisistema.
Finalmente, ambos libros comparten una intuición: si la derecha quiere convertirse en mayoría social y no cronificarse en la minoría ruidosa debe aspirar a representar a algo más amplio que a su electorado más fiel. En ‘Contra la ruptura’ esa idea se traduce en la reivindicación de la centralidad como espacio desde el que se construyen mayorías; en ‘La derecha desnortada,’ en la defensa de una derecha liberal capaz de dialogar, integrar y no ceder al impulso identitario. Dos tonos distintos, dos posiciones distintas pero una misma preocupación: que la derecha española está perdiendo el norte en el momento en que más decisivo resulta conservarlo.
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Título: ‘La derecha desnortada’

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Autor:
Armando Zerolo (coordinador de una obra coral, donde también están Juan Fernández Miranda, José F. Peláez, David Jiménez Torres, Beatriz Becerra, María Blanco, Joseba Louzao, Javier Redondo, Jorge Raya Pons ). -
Editorial:
Península
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Como ambos libros conversan bien, hemos querido citar en ABC al autor de uno y al coordinador del otro para que establezcan un debate. El vídeo con el contenido íntegro de dicho encuentro puede consultarse en la web de ABC. En cualquier caso, lo que nos encontramos en el sofá es a dos personas que reflexionan rápido y hablan despacio.
Ambos son profesores: Zerolo de Filosofía Política y del Derecho en la Universidad San Pablo-CEU y Quintanilla en la Universidad Francisco de Vitoria, tras haber dirigido durante años el departamento de publicaciones de FAES. Y ambos me miran con curiosidad.
¿Qué es la derecha?
Lanzo mi pregunta a Zerolo: «¿Qué es la derecha?». El profesor responde que, ante todo, es un conjunto de ideas que nacen tras los absolutismos y en contraposición a ellos. Surge así el imperio de la ley, la división de poderes, los contrapesos, el parlamentarismo. Posteriormente incorpora la cuestión social y las libertades, entre ellas, la política y la religiosa. Pero cuando la derecha abandona lo institucional y lo liberal para fascinarse por la izquierda y sus métodos, empieza a desnortarse.
Quintanilla, en este sentido, afirma que «por el camino de la derecha no se llega a Vox. Vox es un proceso de mutación de la derecha en populismo», algo que contrapone al constitucionalismo. Y esa clave es importante: «Los constitucionalistas reconocen al pueblo español de la Constitución como su objeto de trabajo; trabajan para el conjunto del pueblo español. Pero un populista rompe con esa idea y pretende que la convivencia de unos cuantos dependa de la intolerancia hacia el resto. Esto es un cambio de familia política».
Es decir, un ‘desnortamiento’, que Zerolo recuerda que puede ser por múltiples factores: «Cuando no entiende el hecho religioso, como describe Louzao; cuando no entiende el hecho psicológico, como defiende María Blanco; cuando no se reconcilia con su historia, como defiende Peláez; cuando se ‘bunkeriza’, como defiende Juan Fernández-Miranda; cuando pierde las propuestas y se vuelve reactiva, como propone Becerra; cuando se desconcierta al responder al nacionalismo catalán, como defiende Jiménez Torres; cuando se contagia de los vientos de cola internacionales, como razona Javier Redondo o cuando se fascina por los autoritarismos de Orban o Putin, como lo hace Jorge Raya. «La política es reactiva, pero cuando esa reacción a lo que sucede no se vuelve propositiva, se vuelve reaccionaria, que es algo diferente porque implica una enmienda a la totalidad del presente a través de juicios maximalistas».
Bajando de las musas al teatro, Quintanilla se muestra convencido de que el antisanchismo, por sí mismo, no es algo que concite los suficientes apoyos. Hace falta proponer algo, «y el PP debe buscar su arraigo en lo liberal-conservador, no en la radicalidad populista. El PP debe ensancharse, pero sus raíces están en el liberalismo conservador democristiano. Cuando se mueve de ahí no fructifica. El PP llegó a perder el 60% de sus votos. Por eso, frente a lo que puede parecer, lo de Feijóo no era rematar a puerta vacía. Y sigue sin serlo. Feijóo convocó el XXI Congreso ante el empuje populista para confirmar al PP en la centralidad y el reformismo. Y obtuvo un respaldo abrumador del partido, el PP como el único partido capaz de defender a España como proyecto común. Ese es su espacio natural de crecimiento, y de ese espacio debe nacer una diferente relación con Vox».
«El PP, como el único partido capaz de defender a España como proyecto común. Ese es su espacio natural de crecimiento y de ese espacio debe nacer una diferente relación con Vox»
Miguel Ángel Quintanilla
Como ven existe una cierta confusión entre el concepto de moderación y el concepto de centro. Quintanilla defiende posiciones fuertemente ancladas en el diario liberal conservador, pero añade que desde esas convicciones se debe llegar a una mayoría, a una centralidad. «El centro no es un lugar al que se vota sino un lugar desde el que se vota. El PP de la mayoría absoluta del 2000 está en el 8 de la escala ideológica. En 2011 vuelve a pasar lo mismo. El centrista te mira, pero no para encontrar lo mismo que él piensa sino para comprender tus razones y entender por qué en este momento votarte a ti es lo razonable. Para que me voten no necesito moverme sino explicarme.
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Título: ‘Contra la ruptura’

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Autor:
Miguel Ángel Quintanilla -
Editorial:
Encuentro
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Ese espacio se llama moderación, una manera de explicar las cosas que permite que el que no piensa exactamente como tú, te vote». Zerolo, sin embargo, entiende el centro como un pequeño fracaso: «No se trata de eliminar las tensiones y el desacuerdo; se trata solo de disentir sin matarnos. Para eso no necesitamos un centro-bisagra, sino un espacio liberal que garantice el respeto entre diferentes. El fin de la política no es neutralizar al diferente, sino encauzar esa diferencia para llegar a la convivencia. Lo que estamos viendo ahora es una política calvinista, muy moralista, que pide neutralizar al otro y entiende que para vivir juntos tenemos que pensar lo mismo, que es otro totalitarismo».
La entrevista sigue y daría para mucho más, les animo a ver el vídeo. Pero uno se va con la sensación de que más allá de las posiciones ultra, hay gente muy brillante en la derecha que merece ser escuchada. Quizá, si en la izquierda se hubieran dado estas reflexiones sobre su desnortamiento, no estaríamos donde estamos. Están a tiempo.
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