Más evidencias de la importancia del eje intestino-cerebr o. Y es que hace tiempo que se sabe que lo comemos afecta a nuestra salud mental pero ahora una investigación impulsada por la Universidad Rovira i Virgili (URV) con la colaboración del Institut de Recerca Biomèdica CATSUD y el área de Fisiopatología de la Obesidad del CIBER (CIBEROBN) ha indagado más en los mecanismos biológicos que llevan a este vínculo. Los investigadores analizaron, en concreto, distintos perfiles alimentarios y sus microorganismos intestinales y vieron similitudes reseñables. Así han corroborado que a una mayor adherencia a la dieta mediterránea existen menos síntomas depresivos, según confirma a ABC Adrián Hernández-Cacho, integrante de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV y autor principal del trabajo. Las conclusiones se acaban de publicar en la revista MedComm.El estudio siguió durante un año a 644 adultos con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico. Todos ellos eran residentes en España, integrantes del ensayo PREDIMED-Plus y se chequearon, en un primer momento y luego al cabo de un año, tanto sus hábitos alimentarios (revisando el uso de 144 alimentos) como su microbiota intestinal a partir de muestras fecales y sus síntomas depresivos con una herramienta validada a nivel internacional. De este análisis, los investigadores vieron que la microbiota intestinal podría ser parte de esta explicación.Noticia relacionada general No No Silvia Herreros, autora de ‘Juvencolía’ «Lo que anhelamos no es vivir para siempre, sino la juventud eterna» Laura PeraitaLos resultados mostraron que las personas que seguían con mayor fidelidad patrones alimentarios de mayor calidad (y seguían dietas como la mediterránea, para reducir la presión arterial o con más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, por ejemplo) presentaban menos síntomas depresivos. En cambio, quienes tendían a menús con menos calidad nutricional, con peso de las harinas refinadas alimentos proinflamatorios, bebidas azucaradas y carnes procesadas o grasas de mala calidad y pocos alimentos frescos, presentaban una evolución menos favorable y más síntomas depresivos.Huella en el intestino«La evidencia actual sugiere que la inflamación crónica de bajo grado, el estrés oxidativo, los mecanismos de defensa antioxidante deteriorados y la resistencia a la insulina pueden contribuir al desarrollo de trastornos psiquiátricos, incluida la depresión», se expone en el texto publicado, que añade que «las frutas y verduras son ricas en fibra dietética, fitoquímicos y micronutrientes con propiedades antioxidantes, que pueden ayudar a reducir el estrés oxidativo y la inflamación, disminuyendo así el riesgo de síntomas depresivos».Los investigadores aseguran que la dieta deja huella en el intestino porque los patrones de alimentación más saludables se relacionaron con una microbiota más rica y diversa, mientras que los patrones menos saludables mostraron asociaciones con una menor diversidad. Este dato es relevante porque la diversidad microbiana a menudo se considera un indicador de resiliencia y buen funcionamiento del ecosistema intestinal.Jesús F. García Gavilán, Adrián Hernández Cacho y Jordi Salas-Salvadó, autores del estudio. ABCDe las observaciones, pues, los investigadores confirman que han encontrado indicios de que la microbiota podría explicar una parte del beneficio observado entre la dieta mediterránea y los síntomas depresivos. «Este estudio aporta evidencias de que el perfil de microorganismos del intestino puede actuar como mediador en la relación entre la dieta mediterránea y los síntomas depresivos», subraya Hernández-Cacho.«Es un paso importante para entender por qué algunos patrones dietéticos parecen más protectores que otros, aunque todavía se necesita más investigación para confirmar la causalidad», añade el experto, que pone sobre la mesa, para evitar confusiones, que «la depresión es un trastorno multifactorial y no todo en depresión se puede explicar por la microbiota». MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Lo que anhelamos no es vivir para siempre, sino la juventud eterna» noticia No «Si apagas el sufrimiento con pastillas no conocerás el mensaje de tu malestar emocional» noticia Si «El estrés crónico altera la microbiota»En este sentido, los autores de la investigación recuerdan que todavía existen pocas evidencias en este campo y que es pronto para establecer una relación de causa-efecto. Por ese motivo, confían en poder replicar este estudio en otras poblaciones para ver si se confirman los mismos indicios. De confirmarse, ven múltiples usos en la intervención dietética y que puede llegar a ser un gran complemento a la psicoterapia. «Al final ayudará a aportar evidencia para recetar más terapia conductual, basada en la alimentación o en el ejercicio», sentencia Hernández-Cabo. Más evidencias de la importancia del eje intestino-cerebr o. Y es que hace tiempo que se sabe que lo comemos afecta a nuestra salud mental pero ahora una investigación impulsada por la Universidad Rovira i Virgili (URV) con la colaboración del Institut de Recerca Biomèdica CATSUD y el área de Fisiopatología de la Obesidad del CIBER (CIBEROBN) ha indagado más en los mecanismos biológicos que llevan a este vínculo. Los investigadores analizaron, en concreto, distintos perfiles alimentarios y sus microorganismos intestinales y vieron similitudes reseñables. Así han corroborado que a una mayor adherencia a la dieta mediterránea existen menos síntomas depresivos, según confirma a ABC Adrián Hernández-Cacho, integrante de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV y autor principal del trabajo. Las conclusiones se acaban de publicar en la revista MedComm.El estudio siguió durante un año a 644 adultos con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico. Todos ellos eran residentes en España, integrantes del ensayo PREDIMED-Plus y se chequearon, en un primer momento y luego al cabo de un año, tanto sus hábitos alimentarios (revisando el uso de 144 alimentos) como su microbiota intestinal a partir de muestras fecales y sus síntomas depresivos con una herramienta validada a nivel internacional. De este análisis, los investigadores vieron que la microbiota intestinal podría ser parte de esta explicación.Noticia relacionada general No No Silvia Herreros, autora de ‘Juvencolía’ «Lo que anhelamos no es vivir para siempre, sino la juventud eterna» Laura PeraitaLos resultados mostraron que las personas que seguían con mayor fidelidad patrones alimentarios de mayor calidad (y seguían dietas como la mediterránea, para reducir la presión arterial o con más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, por ejemplo) presentaban menos síntomas depresivos. En cambio, quienes tendían a menús con menos calidad nutricional, con peso de las harinas refinadas alimentos proinflamatorios, bebidas azucaradas y carnes procesadas o grasas de mala calidad y pocos alimentos frescos, presentaban una evolución menos favorable y más síntomas depresivos.Huella en el intestino«La evidencia actual sugiere que la inflamación crónica de bajo grado, el estrés oxidativo, los mecanismos de defensa antioxidante deteriorados y la resistencia a la insulina pueden contribuir al desarrollo de trastornos psiquiátricos, incluida la depresión», se expone en el texto publicado, que añade que «las frutas y verduras son ricas en fibra dietética, fitoquímicos y micronutrientes con propiedades antioxidantes, que pueden ayudar a reducir el estrés oxidativo y la inflamación, disminuyendo así el riesgo de síntomas depresivos».Los investigadores aseguran que la dieta deja huella en el intestino porque los patrones de alimentación más saludables se relacionaron con una microbiota más rica y diversa, mientras que los patrones menos saludables mostraron asociaciones con una menor diversidad. Este dato es relevante porque la diversidad microbiana a menudo se considera un indicador de resiliencia y buen funcionamiento del ecosistema intestinal.Jesús F. García Gavilán, Adrián Hernández Cacho y Jordi Salas-Salvadó, autores del estudio. ABCDe las observaciones, pues, los investigadores confirman que han encontrado indicios de que la microbiota podría explicar una parte del beneficio observado entre la dieta mediterránea y los síntomas depresivos. «Este estudio aporta evidencias de que el perfil de microorganismos del intestino puede actuar como mediador en la relación entre la dieta mediterránea y los síntomas depresivos», subraya Hernández-Cacho.«Es un paso importante para entender por qué algunos patrones dietéticos parecen más protectores que otros, aunque todavía se necesita más investigación para confirmar la causalidad», añade el experto, que pone sobre la mesa, para evitar confusiones, que «la depresión es un trastorno multifactorial y no todo en depresión se puede explicar por la microbiota». MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Lo que anhelamos no es vivir para siempre, sino la juventud eterna» noticia No «Si apagas el sufrimiento con pastillas no conocerás el mensaje de tu malestar emocional» noticia Si «El estrés crónico altera la microbiota»En este sentido, los autores de la investigación recuerdan que todavía existen pocas evidencias en este campo y que es pronto para establecer una relación de causa-efecto. Por ese motivo, confían en poder replicar este estudio en otras poblaciones para ver si se confirman los mismos indicios. De confirmarse, ven múltiples usos en la intervención dietética y que puede llegar a ser un gran complemento a la psicoterapia. «Al final ayudará a aportar evidencia para recetar más terapia conductual, basada en la alimentación o en el ejercicio», sentencia Hernández-Cabo.
Más evidencias de la importancia del eje intestino-cerebro. Y es que hace tiempo que se sabe que lo comemos afecta a nuestra salud mental pero ahora una investigación impulsada por la Universidad Rovira i Virgili (URV) con la colaboración del Institut de … Recerca Biomèdica CATSUD y el área de Fisiopatología de la Obesidad del CIBER (CIBEROBN) ha indagado más en los mecanismos biológicos que llevan a este vínculo.
Los investigadores analizaron, en concreto, distintos perfiles alimentarios y sus microorganismos intestinales y vieron similitudes reseñables. Así han corroborado que a una mayor adherencia a la dieta mediterránea existen menos síntomas depresivos, según confirma a ABC Adrián Hernández-Cacho, integrante de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV y autor principal del trabajo. Las conclusiones se acaban de publicar en la revista MedComm.
El estudio siguió durante un año a 644 adultos con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico. Todos ellos eran residentes en España, integrantes del ensayo PREDIMED-Plus y se chequearon, en un primer momento y luego al cabo de un año, tanto sus hábitos alimentarios (revisando el uso de 144 alimentos) como su microbiota intestinal a partir de muestras fecales y sus síntomas depresivos con una herramienta validada a nivel internacional. De este análisis, los investigadores vieron que la microbiota intestinal podría ser parte de esta explicación.
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Silvia Herreros, autora de ‘Juvencolía’
Laura Peraita
Los resultados mostraron que las personas que seguían con mayor fidelidad patrones alimentarios de mayor calidad (y seguían dietas como la mediterránea, para reducir la presión arterial o con más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, por ejemplo) presentaban menos síntomas depresivos.
En cambio, quienes tendían a menús con menos calidad nutricional, con peso de las harinas refinadas alimentos proinflamatorios, bebidas azucaradas y carnes procesadas o grasas de mala calidad y pocos alimentos frescos, presentaban una evolución menos favorable y más síntomas depresivos.
Huella en el intestino
«La evidencia actual sugiere que la inflamación crónica de bajo grado, el estrés oxidativo, los mecanismos de defensa antioxidante deteriorados y la resistencia a la insulina pueden contribuir al desarrollo de trastornos psiquiátricos, incluida la depresión», se expone en el texto publicado, que añade que «las frutas y verduras son ricas en fibra dietética, fitoquímicos y micronutrientes con propiedades antioxidantes, que pueden ayudar a reducir el estrés oxidativo y la inflamación, disminuyendo así el riesgo de síntomas depresivos».
Los investigadores aseguran que la dieta deja huella en el intestino porque los patrones de alimentación más saludables se relacionaron con una microbiota más rica y diversa, mientras que los patrones menos saludables mostraron asociaciones con una menor diversidad. Este dato es relevante porque la diversidad microbiana a menudo se considera un indicador de resiliencia y buen funcionamiento del ecosistema intestinal.

(ABC)
De las observaciones, pues, los investigadores confirman que han encontrado indicios de que la microbiota podría explicar una parte del beneficio observado entre la dieta mediterránea y los síntomas depresivos. «Este estudio aporta evidencias de que el perfil de microorganismos del intestino puede actuar como mediador en la relación entre la dieta mediterránea y los síntomas depresivos», subraya Hernández-Cacho.
«Es un paso importante para entender por qué algunos patrones dietéticos parecen más protectores que otros, aunque todavía se necesita más investigación para confirmar la causalidad», añade el experto, que pone sobre la mesa, para evitar confusiones, que «la depresión es un trastorno multifactorial y no todo en depresión se puede explicar por la microbiota».
En este sentido, los autores de la investigación recuerdan que todavía existen pocas evidencias en este campo y que es pronto para establecer una relación de causa-efecto. Por ese motivo, confían en poder replicar este estudio en otras poblaciones para ver si se confirman los mismos indicios. De confirmarse, ven múltiples usos en la intervención dietética y que puede llegar a ser un gran complemento a la psicoterapia. «Al final ayudará a aportar evidencia para recetar más terapia conductual, basada en la alimentación o en el ejercicio», sentencia Hernández-Cabo.
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