El próximo sábado León XIV aterrizará en España y lo hará precedido de una gran encíclica que provoca ya discusión, no sólo entre los expertos en IA, sino entre todos aquellos que están interesados por la construcción de la ciudad común en este momento histórico. Como el propio Papa ha explicado, no se trata de un compendio sobre la IA ni de un manual sobre las implicaciones de la revolución digital. Es, más bien, una mirada desde el corazón de la Iglesia a la historia viva en la que estamos inmersos, marcada por el despliegue fulgurante de la tecnología, por la pérdida de vínculos humanos, por el debilitamiento del tejido social y la emergencia educativa, por un individualismo que condena a las personas a vagar sin rumbo como en la escena del Metro londinense de los Cortos de la Roca de T.S. Eliot. Desconozco el contenido de los discursos del Papa en España, pero ese tejido de retos y problemas va a estar presente, como estará la respuesta que se desgrana en ‘Magnifica humanitas’. En la encíclica, León XIV sostiene que la gran elección (en todo momento de la historia) se da entre construir Babel o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia fraterna.En Babel anida la pretensión de asegurar la estabilidad y el poder al precio de sacrificar las diferencias, de imponer una sola lengua, una sola dirección. La ciudad se edifica sobre el orgullo y la pretensión de bastarse a sí misma, pero el resultado es que se sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia. Babel aspira «a tocar el cielo» pero por la mera fuerza, sin la bendición de Dios. El resultado fue la dispersión y la confusión , algo que podemos contemplar hoy con dramático realismo. La otra imagen se sitúa en un momento de gran debilidad en la historia de Israel. Tras el exilio en Babilonia la ciudad sigue en ruinas, las murallas se han derrumbado y las puertas han sido quemadas. Nehemías consiguió el permiso del rey persa Artajerjes para regresar a Jerusalén y ante la desolación no impuso soluciones desde lo alto, convocó a las familias, coordinó los esfuerzos e hizo frente a las oposiciones. La ciudad renació, con paciencia, gracias a la responsabilidad compartida de todo el pueblo. Según el Papa, la historia de Nehemías es como una parábola de nuestra vocación en el tiempo de la transformación digital, que nos pide no contentarnos con ser espectadores resignados de la fractura social y cultural, ni simples comentaristas de las ruinas, sino mujeres y hombres que entran en las obras de la historia con la mirada puesta en Dios , de modo que primero se reconstruyan los vínculos entre las personas y, desde ahí, se reconstruya lo que se ha derrumbado y se proteja lo que está en peligro dentro de la ciudad común. El próximo sábado León XIV aterrizará en España y lo hará precedido de una gran encíclica que provoca ya discusión, no sólo entre los expertos en IA, sino entre todos aquellos que están interesados por la construcción de la ciudad común en este momento histórico. Como el propio Papa ha explicado, no se trata de un compendio sobre la IA ni de un manual sobre las implicaciones de la revolución digital. Es, más bien, una mirada desde el corazón de la Iglesia a la historia viva en la que estamos inmersos, marcada por el despliegue fulgurante de la tecnología, por la pérdida de vínculos humanos, por el debilitamiento del tejido social y la emergencia educativa, por un individualismo que condena a las personas a vagar sin rumbo como en la escena del Metro londinense de los Cortos de la Roca de T.S. Eliot. Desconozco el contenido de los discursos del Papa en España, pero ese tejido de retos y problemas va a estar presente, como estará la respuesta que se desgrana en ‘Magnifica humanitas’. En la encíclica, León XIV sostiene que la gran elección (en todo momento de la historia) se da entre construir Babel o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia fraterna.En Babel anida la pretensión de asegurar la estabilidad y el poder al precio de sacrificar las diferencias, de imponer una sola lengua, una sola dirección. La ciudad se edifica sobre el orgullo y la pretensión de bastarse a sí misma, pero el resultado es que se sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia. Babel aspira «a tocar el cielo» pero por la mera fuerza, sin la bendición de Dios. El resultado fue la dispersión y la confusión , algo que podemos contemplar hoy con dramático realismo. La otra imagen se sitúa en un momento de gran debilidad en la historia de Israel. Tras el exilio en Babilonia la ciudad sigue en ruinas, las murallas se han derrumbado y las puertas han sido quemadas. Nehemías consiguió el permiso del rey persa Artajerjes para regresar a Jerusalén y ante la desolación no impuso soluciones desde lo alto, convocó a las familias, coordinó los esfuerzos e hizo frente a las oposiciones. La ciudad renació, con paciencia, gracias a la responsabilidad compartida de todo el pueblo. Según el Papa, la historia de Nehemías es como una parábola de nuestra vocación en el tiempo de la transformación digital, que nos pide no contentarnos con ser espectadores resignados de la fractura social y cultural, ni simples comentaristas de las ruinas, sino mujeres y hombres que entran en las obras de la historia con la mirada puesta en Dios , de modo que primero se reconstruyan los vínculos entre las personas y, desde ahí, se reconstruya lo que se ha derrumbado y se proteja lo que está en peligro dentro de la ciudad común.
El próximo sábado León XIV aterrizará en España y lo hará precedido de una gran encíclica que provoca ya discusión, no sólo entre los expertos en IA, sino entre todos aquellos que están interesados por la construcción de la ciudad común en este momento … histórico. Como el propio Papa ha explicado, no se trata de un compendio sobre la IA ni de un manual sobre las implicaciones de la revolución digital. Es, más bien, una mirada desde el corazón de la Iglesia a la historia viva en la que estamos inmersos, marcada por el despliegue fulgurante de la tecnología, por la pérdida de vínculos humanos, por el debilitamiento del tejido social y la emergencia educativa, por un individualismo que condena a las personas a vagar sin rumbo como en la escena del Metro londinense de los Cortos de la Roca de T.S. Eliot.
Desconozco el contenido de los discursos del Papa en España, pero ese tejido de retos y problemas va a estar presente, como estará la respuesta que se desgrana en ‘Magnifica humanitas’. En la encíclica, León XIV sostiene que la gran elección (en todo momento de la historia) se da entre construir Babel o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia fraterna.
En Babel anida la pretensión de asegurar la estabilidad y el poder al precio de sacrificar las diferencias, de imponer una sola lengua, una sola dirección. La ciudad se edifica sobre el orgullo y la pretensión de bastarse a sí misma, pero el resultado es que se sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia. Babel aspira «a tocar el cielo» pero por la mera fuerza, sin la bendición de Dios. El resultado fue la dispersión y la confusión, algo que podemos contemplar hoy con dramático realismo.
La otra imagen se sitúa en un momento de gran debilidad en la historia de Israel. Tras el exilio en Babilonia la ciudad sigue en ruinas, las murallas se han derrumbado y las puertas han sido quemadas. Nehemías consiguió el permiso del rey persa Artajerjes para regresar a Jerusalén y ante la desolación no impuso soluciones desde lo alto, convocó a las familias, coordinó los esfuerzos e hizo frente a las oposiciones. La ciudad renació, con paciencia, gracias a la responsabilidad compartida de todo el pueblo.
Según el Papa, la historia de Nehemías es como una parábola de nuestra vocación en el tiempo de la transformación digital, que nos pide no contentarnos con ser espectadores resignados de la fractura social y cultural, ni simples comentaristas de las ruinas, sino mujeres y hombres que entran en las obras de la historia con la mirada puesta en Dios, de modo que primero se reconstruyan los vínculos entre las personas y, desde ahí, se reconstruya lo que se ha derrumbado y se proteja lo que está en peligro dentro de la ciudad común.
RSS de noticias de sociedad
