Un imponente despliegue policial blindaba desde media mañana el campus de la Universidad Pública del País Vasco (UPV) en Vitoria ante el acto convocado por Vox. Decenas de furgones y efectivos de la Brigada Móvil de la Ertzaintza delimitaban el perímetro de las Facultades de Farmacia y Letras. En un principio, la instalación de una carpa del partido y la manifestación convocada por el sindicato estudiantil Ikasle Sozialista Aberzaleak (IAS) debían coincidir en la primera, pero la línea marcada por la policía autonómica ha mantenido a esta última, que ha reunido cerca de 400 jóvenes, alejada varios centenares de metros. La jornada ha terminado sin disturbios, a diferencia de lo ocurrido en fechas recientes en protestas organizadas por grupos de la izquierda aberzale como IAS, disidentes de la línea marcada por EH Bildu, a quien se oponen por haber aceptado la vía institucional. «Nos hemos encontrado con un fortín policial, con un campus fantasma. Es un episodio más de lo que se lleva sufriendo muchas décadas en esta tierra vasca tan lastimada por una pandilla de capullos que hoy siguen queriendo hacer daño a la gente corriente. Algunos están arriba y se permiten el lujo de cerrar la Universidad. Es imposible acudir a la mesa informativa de Vox», ha dicho Carlos H. Quero, que ha acudido acompañado por Julia Calvet, portavoz nacional de juventud de Vox, y Amaia Martínez, la única diputada del partido de Santiago Abascal en el Parlamento vasco. Varias decenas de simpatizantes de Vox han acudido de distintos puntos de España al evento. La carpa, dispuesta dentro del cordón policial, ha sido desmontada poco más de dos horas después sin que se acercara ningún estudiante o viandante. Las palabras de Quero iban dirigidas al rector de la UPV, Joxerramon Bengoetxea, que decidió la semana pasada cancelar las lecciones presenciales en Vitoria. Una medida que ha celebrado hoy, sin mencionar el imponente operativo de la Ertzaintza, como la «adecuada» y la responsable de que no se ha producido ningún incidente. «Hemos recibido el agradecimiento de personas con discapacidad que tenían miedo», ha dicho antes de recordar que «parte de la intención» de clausurar el centro universitario era que Vox se encontrara con un campus «vacío», funcionando como un «cordón sanitario» contra el «grupo convocante». Fue el viernes pasado cuando la UPV anunció que las clases se realizarían de forma online, calificando el acto de Vox como una «provocación». «No es casual ni baladí que la iniciativa del partido ultraderechista coincida con la fecha del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, menos aún en un contexto de avance de la ultraderecha a nivel global», afirmaba el comunicado del rectorado dirigido por Bengoetxea, que cuenta con el apoyo de otros sindicatos aberzales como ELA, Steilas o LAB, que hoy han convocado otra protesta en el centro de la capital alavesa. Nada decía la UPV sobre la contra convocatoria anunciada por IAS, rama universitaria controlada por el Movimiento Socialista, que, como los anteriores, llamaba a hacer frente al «fascismo» este lunes. «En ese marco, y ante la provocación que supone el acto del próximo lunes, desde el equipo rectoral de la EHU queremos, en primer lugar, transmitir nuestro rechazo al neo-franquismo y a los mensajes y prácticas totalitarios que pretenden socavar los cimientos de nuestro modelo social europeo. Recordemos que los valores de nuestra Universidad, proclamados en nuestros Estatutos, son incompatibles con los mensajes nacional-populistas de Vox y de todo autoritarismo», trasladaban desde la UPV. Palabras que derivaron en críticas por parte del Gobierno vasco que, en por boca del consejero de Universidades, Juan Ignacio Pérez Iglesias, reconocía como «seguramente prudente» la decisión de cerrar el campus, pero echaba en falta la censura de los «totalitarios» que responden con «violencia». La posición del rectorado provocaba la reacción de una parte de la docencia. En un manifiesto, varias decenas de profesores denunciaban la «hipocresía» de Bengoetxea al cargar la responsabilidad de lo ocurrido en Vox, un tono «disparatado y un tanto histérico» mientras «permite que grupos ultranacionalistas campen a sus anchas» sin hacer frente a sus «desmanes». También de UGT que, através de un comunicado denunció «la pasividad del Rectorado ante la violencia en el campus alavés». La realidad es que la UPV, en las diferentes facultades del País Vasco, está dominado por grupos juveniles de izquierda aberzale que compiten por la hegemonía en el espacio. En los últimos años, se han producido disturbios en charlas en las que participaban ertzainas, palizas a estudiantes por defender ideas constitucionalistas o señalamiento de profesores con pintadas y escraches por esta misma cuestión. Detrás está principalmente IAS y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), la rama juvenil del Movimiento Socialista que compite con Ernai, las juventudes de EH Bildu, a quien ha ido robando progresivamente protagonismo en el último lustro. Además, este grupo está detrás de enfrentamientos que se han producido recientemente contra las Fuerzas de Seguridad en el País Vasco y Navarra. Fue el caso de los tumultos en la Universidad de Pamplona por un acto de Vito Quiles, donde agredieron a un periodista de ‘El Español’ o la manifestación de Falange el 12 de octubre del año pasado en Vitoria. Tras la llegada de Bengoetxea al cargo de rector en enero de 2025 ha evitado señalar a estos grupos que ocupan aulas y promueven su propaganda en los edificios de la UPV. Una postura que contrasta con la anterior dirigencia, liderada por Eva Ferreira, quien sí llegó a adherirse a manifiestos en contra de la violencia en los campus vascos. «Los estudiantes tienen acceso a las vías de información de los partidos políticos sin ser necesario que vengan al campus a hacer su campaña», ha dicho hoy preguntado sobre si no cree que existen alumnos que coincidan con las ideas de Vox: «Es posible que existan y es posible que no existan. ¿Cómo lo podemos saber?» Un imponente despliegue policial blindaba desde media mañana el campus de la Universidad Pública del País Vasco (UPV) en Vitoria ante el acto convocado por Vox. Decenas de furgones y efectivos de la Brigada Móvil de la Ertzaintza delimitaban el perímetro de las Facultades de Farmacia y Letras. En un principio, la instalación de una carpa del partido y la manifestación convocada por el sindicato estudiantil Ikasle Sozialista Aberzaleak (IAS) debían coincidir en la primera, pero la línea marcada por la policía autonómica ha mantenido a esta última, que ha reunido cerca de 400 jóvenes, alejada varios centenares de metros. La jornada ha terminado sin disturbios, a diferencia de lo ocurrido en fechas recientes en protestas organizadas por grupos de la izquierda aberzale como IAS, disidentes de la línea marcada por EH Bildu, a quien se oponen por haber aceptado la vía institucional. «Nos hemos encontrado con un fortín policial, con un campus fantasma. Es un episodio más de lo que se lleva sufriendo muchas décadas en esta tierra vasca tan lastimada por una pandilla de capullos que hoy siguen queriendo hacer daño a la gente corriente. Algunos están arriba y se permiten el lujo de cerrar la Universidad. Es imposible acudir a la mesa informativa de Vox», ha dicho Carlos H. Quero, que ha acudido acompañado por Julia Calvet, portavoz nacional de juventud de Vox, y Amaia Martínez, la única diputada del partido de Santiago Abascal en el Parlamento vasco. Varias decenas de simpatizantes de Vox han acudido de distintos puntos de España al evento. La carpa, dispuesta dentro del cordón policial, ha sido desmontada poco más de dos horas después sin que se acercara ningún estudiante o viandante. Las palabras de Quero iban dirigidas al rector de la UPV, Joxerramon Bengoetxea, que decidió la semana pasada cancelar las lecciones presenciales en Vitoria. Una medida que ha celebrado hoy, sin mencionar el imponente operativo de la Ertzaintza, como la «adecuada» y la responsable de que no se ha producido ningún incidente. «Hemos recibido el agradecimiento de personas con discapacidad que tenían miedo», ha dicho antes de recordar que «parte de la intención» de clausurar el centro universitario era que Vox se encontrara con un campus «vacío», funcionando como un «cordón sanitario» contra el «grupo convocante». Fue el viernes pasado cuando la UPV anunció que las clases se realizarían de forma online, calificando el acto de Vox como una «provocación». «No es casual ni baladí que la iniciativa del partido ultraderechista coincida con la fecha del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, menos aún en un contexto de avance de la ultraderecha a nivel global», afirmaba el comunicado del rectorado dirigido por Bengoetxea, que cuenta con el apoyo de otros sindicatos aberzales como ELA, Steilas o LAB, que hoy han convocado otra protesta en el centro de la capital alavesa. Nada decía la UPV sobre la contra convocatoria anunciada por IAS, rama universitaria controlada por el Movimiento Socialista, que, como los anteriores, llamaba a hacer frente al «fascismo» este lunes. «En ese marco, y ante la provocación que supone el acto del próximo lunes, desde el equipo rectoral de la EHU queremos, en primer lugar, transmitir nuestro rechazo al neo-franquismo y a los mensajes y prácticas totalitarios que pretenden socavar los cimientos de nuestro modelo social europeo. Recordemos que los valores de nuestra Universidad, proclamados en nuestros Estatutos, son incompatibles con los mensajes nacional-populistas de Vox y de todo autoritarismo», trasladaban desde la UPV. Palabras que derivaron en críticas por parte del Gobierno vasco que, en por boca del consejero de Universidades, Juan Ignacio Pérez Iglesias, reconocía como «seguramente prudente» la decisión de cerrar el campus, pero echaba en falta la censura de los «totalitarios» que responden con «violencia». La posición del rectorado provocaba la reacción de una parte de la docencia. En un manifiesto, varias decenas de profesores denunciaban la «hipocresía» de Bengoetxea al cargar la responsabilidad de lo ocurrido en Vox, un tono «disparatado y un tanto histérico» mientras «permite que grupos ultranacionalistas campen a sus anchas» sin hacer frente a sus «desmanes». También de UGT que, através de un comunicado denunció «la pasividad del Rectorado ante la violencia en el campus alavés». La realidad es que la UPV, en las diferentes facultades del País Vasco, está dominado por grupos juveniles de izquierda aberzale que compiten por la hegemonía en el espacio. En los últimos años, se han producido disturbios en charlas en las que participaban ertzainas, palizas a estudiantes por defender ideas constitucionalistas o señalamiento de profesores con pintadas y escraches por esta misma cuestión. Detrás está principalmente IAS y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), la rama juvenil del Movimiento Socialista que compite con Ernai, las juventudes de EH Bildu, a quien ha ido robando progresivamente protagonismo en el último lustro. Además, este grupo está detrás de enfrentamientos que se han producido recientemente contra las Fuerzas de Seguridad en el País Vasco y Navarra. Fue el caso de los tumultos en la Universidad de Pamplona por un acto de Vito Quiles, donde agredieron a un periodista de ‘El Español’ o la manifestación de Falange el 12 de octubre del año pasado en Vitoria. Tras la llegada de Bengoetxea al cargo de rector en enero de 2025 ha evitado señalar a estos grupos que ocupan aulas y promueven su propaganda en los edificios de la UPV. Una postura que contrasta con la anterior dirigencia, liderada por Eva Ferreira, quien sí llegó a adherirse a manifiestos en contra de la violencia en los campus vascos. «Los estudiantes tienen acceso a las vías de información de los partidos políticos sin ser necesario que vengan al campus a hacer su campaña», ha dicho hoy preguntado sobre si no cree que existen alumnos que coincidan con las ideas de Vox: «Es posible que existan y es posible que no existan. ¿Cómo lo podemos saber?»
Un imponente despliegue policial blindaba desde media mañana el campus de la Universidad Pública del País Vasco (UPV) en Vitoria ante el acto convocado por Vox. Decenas de furgones y efectivos de la Brigada Móvil de la Ertzaintza delimitaban el perímetro de las Facultades de … Farmacia y Letras. En un principio, la instalación de una carpa del partido y la manifestación convocada por el sindicato estudiantil Ikasle Sozialista Aberzaleak (IAS) debían coincidir en la primera, pero la línea marcada por la policía autonómica ha mantenido a esta última, que ha reunido cerca de 400 jóvenes, alejada varios centenares de metros. La jornada ha terminado sin disturbios, a diferencia de lo ocurrido en fechas recientes en protestas organizadas por grupos de la izquierda aberzale como IAS, disidentes de la línea marcada por EH Bildu, a quien se oponen por haber aceptado la vía institucional.
Fue el viernes de la semana pasada cuando la UPV decidió cancelar las clases presenciales en el campus, calificando el acto de Vox como una «provocación». «No es casual ni baladí que la iniciativa del partido ultraderechista coincida con la fecha del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, menos aún en un contexto de avance de la ultraderecha a nivel global», afirmaba el comunicado del rectorado dirigido por José ramón Bengoetxea. Nada afirmaba sobre la contra convocatoria anunciada por IAS, rama universitaria controlada por el Movimiento Socialista, que llamaba a hacer frente al «fascismo».
«En ese marco, y ante la provocación que supone el acto del próximo lunes, desde el equipo rectoral de la EHU queremos, en primer lugar, transmitir nuestro rechazo al neo-franquismo y a los mensajes y prácticas totalitarios que pretenden socavar los cimientos de nuestro modelo social europeo. Recordemos que los valores de nuestra Universidad, proclamados en nuestros Estatutos, son incompatibles con los mensajes nacional-populistas de Vox y de todo autoritarismo», trasladaban desde la UPV.
Unas palabras que derivaron en críticas por parte del Gobierno vasco y una parte de los docentes, que han denunciado el silencio contra los violentos y la «hipocresía» de Bengoetxea al cargar la responsabilidad de lo ocurrido en Vox. MS, concretamente su sector juvenil Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), está detrás de enfrentamientos que se han producido recientemente contra las Fuerzas de Seguridad en el País Vasco y Navarra. Fue el caso de los tumultos en la Universidad de Pamplona por un acto de Vito Quiles, donde agredieron a un periodista de ‘El Español’ o la manifestación de Falange el 12 de octubre del año pasado en Vitoria, donde encapuchados lograron romper la línea de seguridad de la Ertzaintza.
(Noticia en ampliación)
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