Castilla y León es la comunidad en la que más aumentó la compraventa con un 18,9% más, mientras que la Comunidad de Madrid se queda detrás con un aumento del 4,8% Leer Castilla y León es la comunidad en la que más aumentó la compraventa con un 18,9% más, mientras que la Comunidad de Madrid se queda detrás con un aumento del 4,8% Leer
El mercado inmobiliario español cerró su mejor ejercicio en 18 años este 2025 al superar las 700.000 operaciones, una cifra que no se veía desde 2007 en plena burbuja. Pero contrario a lo que se podría pensar, la subida de este último año no ha estado impulsada por los grandes núcleos que concentran un mayor volumen, sino por mayores aumentos en la España interior. Solo en Castilla y León, se compraron un 18,9% más de viviendas, lo que suponen más de 5.800.
No tan detrás, Castilla-La Mancha aumentó 5.347 compraventas, lo que supone un 17,8% más hasta un total de 35.379 viviendas. La Rioja, aunque tiene un total de 5.607 operaciones, creció un 16,3% este año, al igual que Extremadura que aumentó un 16,1% hasta las 12.814 compraventas. En el caso de Aragón, la subida es del 15,7% hasta las 19.036 operaciones en el conjunto del año.
Y no solo por comunidades se ve esta tendencia. Si se revisan los datos por provincia, Zamora es en la que más han subido las operaciones de compraventa, con un total de 2.208, lo que supone un aumento del 39,4% frente al 2024 cuando se registraron 1.584 compraventas. Seguida de Almería con un aumento de 31% y de Albacete, que crece hasta las 4.796, lo que supone 25,7% más. El listado continúa con Ciudad Real (25,1%), León (23,8%) y Ourense (23%).
Precisamente en estas zonas, sobre todo en las rurales que han sufrido el fenómeno de la despoblación, la colaboración público-privada ha servido para repoblar las ciudades. Este es el caso de Paredes de Nava (Palencia) donde el ayuntamiento ha activado 45 viviendas en alquiler, y con apoyo de TuTecho (una socimi que provee viviendas a personas en situación de sinhogarismo), que se han encargado de 11 viviendas, esperan devolver 2.000 vecinos a la ciudad aprovechando la inmigración y los pisos a un bajo costo.
Mientras tanto, los grandes núcleos como Andalucía y Cataluña se quedan detrás, en estos casos, el aumento este año ha sido de 14,7% y 13,9% respectivamente. Sin embargo, es la Comunidad de Madrid (4,8%) una de las seis autonomías que han crecido menos, incluso, que la media nacional (11,5%). Especialmente en esta, la falta de oferta está desplazando las listas de esperar para comprar vivienda a las ciudades periféricas.
A pesar de que los datos muestran un apetito de la demanda por adquirir vivienda que se mantiene extraordinariamente elevado, los portales inmobiliarios prevén que el número de compraventas se normalice este año como consecuencia del déficit de viviendas, que el Banco de España cifró en 700.000 unidades, que está presionando al alza los precios. Una tendencia que «llevará a parte de la demanda a aplazar su decisión de compra, pese a que en muchos casos las cuotas hipotecarias siguen siendo inferiores al coste del alquiler», explica María Matos, portavoz de Fotocasa.
Por esta razón, Francisco Iñareta, portavoz de Idealista, considera que el número de compraventas se ha suavizado desde antes del verano y espera que los primeros compases del año probablemente se mantenga el crecimiento de las operaciones de compraventa.
Lejos de los buenos resultados para el mercado de la compraventa, Ferrant Font, director de Estudios de Pisos.com, resalta la necesidad de los consensos regulatorios estables, y políticas de medio y largo plazo que faciliten la producción de vivienda, tanto en el régimen del alquiler como el de la venta. De hecho, de las casi 10 millones de viviendas proyectadas en planes urbanísticos,6,9 millones se encuentran en el limbo pendientes de ejecución a causa de procesos administrativas que se antojan «interminable» y la inseguridad jurídica para el sector de la construcción y promoción. Una situación que no solo afecta a las viviendas libres, sino también al parque de viviendas protegidas que pierde rentabilidad para el sector y su escasez, por tanto, afecta a los colectivos más vulnerables.
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